Capítulo 29.- El amor de los gatos, a voces y por los tejados
El centro comercial ubicado en el sector oriente de la ciudad de México estaba lleno de gente que iba de un lado a otro.
--- Mira papá!! –gritó el pequeño castaño- unos guantes originales, como los de Ochoa!! –corrió hacia el aparador-
--- Kenjiro… -exclamó la mujer sujetándolo del brazo- no corras!! –le regañó- te puedes perder…
--- Déjalo, es solo un niño… -sonrió divertido- veamos esos guantes, Ken-chan… -el nipón tomó la mano de su primogénito y se dirigió al local-
La mujer castaña suspiró, se acercó junto al nipón y a su hijo a la tienda deportiva.
--- Están padrísimos!!! –pegó más su nariz al vidrio del escaparate- me los compras, pá?? –le cuestionó con ojos de cachorrito-
--- No lo sé… -se burló- le tendré que preguntar a tu madre como te va en la escuela… -lanzó-
--- ah?!! –se preocupa- pero, por qué?? yo me porto bien!! en serio!! –jura-
--- Uy si…. eres un angelito… -expone su progenitora a su espalda-
--- má!! no seas así!! –quiere comenzar a llorar-
--- Ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja!! –ríe divertido el alto hombre moreno- ven vamos… -lo toma de la mano nuevamente- entremos a comprarlos…
--- siii!! –sonríe de oreja a oreja-
La joven mujer los ve entrar juntos a la tienda deportiva y sonríe también. Cualquiera que los advirtiera pensaría que eran una familia como muchas que recorrían el centro comercial. Suspiró tristemente, hacía dos días que Hyuga había decidido dejar de luchar por ella y además se lo dijo de frente, aun lo recordaba.
*********Recuerdo de Narda******************
--- No voy a continuar lastimándote Narda… -la miró fijamente el moreno en el almuerzo, durante la ausencia de su hijo- regresaré a Italia la semana entrante, pero seguiré en contacto con Kenjiro; además abriré una cuenta bancaria que tú manejarás para sus gastos, es mi obligación… -se puso de pie- no te preocupes más… si lo deseas, puedes rehacer tu vida… -expuso de espaldas a ella- yo no intervendré, ya lo he aceptado… -salió de la cocina dejando a la mujer castaña sorprendida en demasía-
********Fin del Recuerdo de Narda**************
Después de aquello no había vuelto a tocar el tema, ya habían ido al banco el día anterior y en efecto, Hyuga realizó la apertura de la cuenta y le entregó la tarjeta; ahora solo quedaban escasos siete días para que el nipón abandonara el suelo azteca, y por lo visto pretendía pasar cada segundo que pudiera con su hijo. Narda aun no había encontrado ni el valor, ni el momento indicado para hablar con su hijo Kenjiro sobre aquello.
--- egocéntrico… -lanzó en un susurro la castaña- "una vez él mismo me dijo que yo no decidiera por los dos…" –pensó molesta- "y ahora me dice que yo le explique a Kenji…" –frunce el entrecejo-
Suspiró e ingresó a la tienda deportiva. Hyuga y Kenjiro observaban los guantes, ella se dedicó a ver los artículos varios que se encontraban en el aparador interno. Su mirada se detuvo en un viejo poster que adornaba un estante. La imagen del veterano capitán de la Selección Mexicana lucía espectacular dominando el balón, soportando el ataque de su adversario; la mujer trató de recordar que partido era.
-- él es Blanco? –expuso la gruesa voz a su espalda, no necesitaba voltear sabía que era Hyuga, además observaba su tenue reflejo en el cristal-
--- eh?... si… -volvió de su ensimismamiento- él es el maravilloso Cuauhtémoc Blanco… -sonrió divertida y suspiró- aaahh! él fue mi "amor platónico" en la universidad… -expuso con el objetivo de bromear con el nipón-
--- hmp! –emitió un sonido extraño y después simplemente sonrió, ella lo pudo ver en el reflejo del vitral- si, y quien lo dijera… -comentó tranquilo- finalmente será un mexicano jugador de soccer quien te apartará de mi… -lanzó como quien no quiere la cosa y se alejó para pagar en la caja donde le esperaba su hijo-
La mujer se quedó estupefacta, en verdad todo ya terminaría así? Hyuga se había dado por vencido, ya no lucharía por ella. No es que esperara que continuara con su insistencia, era solo que… la mujer regresó su mirada al poster, ya no quería seguir pensando.
El hombre rubio que atendía la caja de pago en la tienda deportiva ofreció al pequeño unos boletos.
--- felicidades pequeño!!! –le exclamó efusivo- eres nuestro cliente 500 de esta semana, así que te haces acreedor a unos boletos para el evento deportivo de softbol de hoy en Ciudad Universitaria…
--- en serio?! que padre!! –observó los boletos- y son tres… mira mamá!!! –le gritó a la castaña-
Tanto Hyuga como Narda se acercaron al niño.
--- de que se trata Ken-chan…? –cuestionó confundido el japonés-
--- nos dieron de regalo unos boletos, pá… -se los entregó a su progenitor-
--- no entiendo lo que dice… -expuso al no conocer el español escrito y se los dio a la castaña-
--- son para un evento deportivo el día de hoy en CU, es de softbol y es en dos horas… -miró al niño- nos llevarás, Kenjiro? –cuestionó con burla-
--- má!!! –se molestó- claro que sí!! anden vámonos ya!! –tomó a su padre con una de sus manos y con la otra a su madre- vamos!!! vamos!! –sonrieron los dos adultos-
El niño castaño se sentía inmensamente feliz de tener al fin a sus padres juntos.
El hombre ojigris luchaba esa tarde con su licuadora.
--- demonios… -espetó y decidió darse por vencido- veamos donde dejaría el teléfono del restauran de comida china…? –buscó en la puerta de su refrigerador-
Riiiing! Riiiing! El timbre de la puerta lo distrajo y fue a abrir sin pensar.
--- hola, buenas tar… -la chica de cabello azabache no terminó de saludar, observó al hombre y se rió- je, je, je… corrijo… hola, bueno días, Rubén…
--- ho… hola, Brenda… -se sonrojó de que lo encontrara en esas fachas, ya que solo vestía su bata de baño y un bóxer oscuro- discúlpame… es que yo…
--- no te preocupes, hombre… -ingresó al departamento- ni tampoco te de pena… en Monterrey vivía con puros hermanos… -explica mientras deja el plato cubierto en la mesa- así que ver hombres semidesnudos no me mata, además he visto cosas mejores… -bromea-
--- oye… -la mira molesto-
La jovencita deja salir su alegre carcajada, al ver su rostro moreno semisonrojado.
--- es pura guasa, Rub…. -expresa con regionalismo- no te azotes, huerco… -observa la licuadora que agonizaba- uy! intentaste cocinar…?
--- er… si, pero esa maldita licuadora ya esta muy vieja… -excusa-
--- uhm… ya veo… el dilema de la licuadora traidora… -alza sus ojos al cielo- mejor di que no sabes cocinar, hombre… -se sienta cómodamente en la salita-
--- bueno, ya me salvaste el día… -señala el plato sobre la mesa- muchas gracias…
--- agradécelo a mi tía… -se levanta de golpe- es ella la que me obliga a traerte esto… -el alto hombre ojigris la mira extrañado- en serio… si no fuera porque sé que ama en demasía a mi tío Arnulfo, juraría que esta enamorada de ti… -expone y el hombre pone cara de confusión- a lo mejor ustedes dos tienen un apasionado romance… -lo mira seria y acerca su rostro demasiado al hombre-
---- de que… de que hablas?!! –escandaliza el ojigris-
---- ja, ja, ja, ja, ja, ja!! –se ríe y se aleja- con la cara que pusiste estabas para momento kodak!! –hace la seña de tomar una foto- no seas menso, Rub! –le expone- mi tía lo que quiere es que te fijes en mi… -se sincera- ella es de la creencia que al hombre se le conquista por el estómago… nada más mira a mi tío, esta obeso… -el hombre sonríe y destapa el platillo- dice que si te traigo de comer todos los días te enamorarás de mi…
--- pues se ve delicioso… -decide regresarle la broma- y todos los que he comido antes han estado exquisitos… sabes? –la observa fijamente- creo que si me he enamorado de la mujer que cocina esto…
A la joven de mirada verdemar se le desaparece la sonrisa de golpe, mientras el hombre sonríe creyendo haber logrado engañarla con su broma.
--- te digo… -le sonríe con sorna- estás teniendo un romance con mi tía, "desgraciao"!!! –lo señala-
--- de qué hablas?!! –le grita desesperado- deja eso por la paz!!
--- tú mismo lo has dicho, huerco!!! –se ríe- dices que estas enamorado de la que cocina los platillos!! –le expone-y yo no sé ni freír un huevo, que conste!!!
--- que?! –se asusta- entonces… tú no haces esto para mí…? -cuestiona-
--- "brincos dieras", chilango incomprendido… -pone cara de fastidio- la comida la hace mi tía… -se aleja a la puerta- yo solo la obedezco para que no se enoje conmigo… -explica- ajá, yo cocinar para un hombre… puras habas!! –le enseña la lengua- vine a México a trabajar, no a buscar marido… nos vemos y provecho!! –sale dejando al alto moreno confundido-
Después de un rato el hombre castaño sonríe al comer el platillo, recuerda fugazmente el rostro de la norteña, le parecía muy linda, alegre, divertida y sobretodo muy sincera; no pudo evitar compararla con Narda. Negó con la cabeza, no debía pensar esas cosas.
El miniestadio de softball estaba llenándose de gente, en las tribunas privadas se ubicaron Narda y Kenjiro.
--- estos son nuestros asientos, má!! –señala-
--- vaya, la vista es buena… -observa- al menos aquí no nos dará el sol…
Hyuga entra tras ellos.
--- son buenos lugares… -expone serio-
--- oye, pá… te gusta el beisbol? –cuestiona curioso-
--- lo jugué de pequeño con mi padre y mis hermanos… -recuerda el moreno- en Japón es el deporte más popular; pero no me terminaba de agradar, además en el soccer yo era mejor, así que opté por ese…
--- ya veo… -comprende- mi mami me contó que ella, mis abuelos y mis tíos, también jugaban beisbol los fines de semana en un parque cercano a donde vivían… -se asoma al balcón- debió haber sido muy divertido tener una familia grandotota, para tener muchos hermanos con quien poder jugar…
Ambos adultos se miran un segundo, pero después desvían sus miradas levemente sonrojados, habían pensado lo mismo. El altavoz anuncia que el partido comenzaría en unos minutos.
--- siéntate Kenji… -le indica la mujer morena- ya va a empezar…
--- si, mami… -responde el infante, pero su pequeña mirada felina se ubica en el equipo que hace el arribo al campo metros abajo- mira papá!! es la bandera de Japón!! –señala y pierde por un momento el equilibrio- aaah!!
--- Kenji!!! –grita asustada al ver al pequeño en aquella situación. Hyuga reacciona y lo sujeta de la mano- aaaah!! –suspira tranquila- gracias Kojiro… anda Kenji ven y siéntate ya… -impera-
El nipón regaña a su retoño con la mirada cuando se sienta a su lado, pero después verifica lo que le expresó, y en efecto las jugadoras que ingresaban al campo portaban el uniforme de softball de su país natal, observó a una mujer a lo lejos, la reconoció en segundos.
--- Maki… -salió de su boca en un susurro inaudible- "es Maki Akamine…" -recordó en segundos los momentos de su vida junto a aquella chica oriunda de Okinawa y la última ocasión que ella lo visitó en Italia-
La joven mujer nipona acomodó a sus pupilas en el campo, con esto Hyuga evidenció que ella ya no era jugadora, sino más bien formaba parte del grupo directivo del equipo y debía ser un puesto importante porque vestía un traje formal caro.
El juego transcurrió normalmente, las entradas concluyeron con la derrota del equipo mexicano ante el japonés, demostrando que el país del sol naciente era uno de los mejores del mundo en ese deporte.
--- que feo que perdió México, má!! –se quejó el pequeño castaño, jugando una pelota en su mano, la cual había atrapado durante el partido-
--- bueno Kenji, debes aceptar las derrotas también, eso te hace crecer… -explica llevando al niño de la mano por el corredor- reconoce que las japonesas batearon mucho mejor y también tenían un excelente picheo… además a tu papá le encantó, no despegaba la vista del campo… -comentó-
--- pues sí… -pone cara de tristeza- oye má… a donde se quedó mi papá? –cuestiona reaccionando-
--- ah?! -voltea a ambos lados- venía atrás de nosotros, no? –no observa a Hyuga entre la magnánima multitud- aaah! ya se perdió…
--- se perdió!!! y si se lo roban!! –se asusta-
--- no Kenji… me refiero a que se extravió por la multitud, pero no te preocupes… -le calma- él sabe donde esta el auto… así que lo más seguro es que nos espera allá. –explica con una sonrisa-
--- ah! bueno… -se tranquiliza- oye má, quiero ir al baño… -lanza sorpresivamente-
--- yo también, "cachorro"… -sonríe- donde estarán los baños aquí… -ubica con la mirada los señalamientos- mira quedan por allá… pero vamos rápido, para no hacer esperar a tu papá…
--- si, mami… -ambos se alejan de la multitud que abandonaba el miniestadio-
Hyuga se había confundido con la gente y perdió de vista a Narda y su hijo Kenjiro, sus pasos le llevaron al área verde del diamante, a lo lejos ubicó a sus compatriotas. La mujer asiática de cabello corto que tanto había observado durante el juego daba indicaciones a las jóvenes de la selección nipona de softball, estas asintieron y comenzaron a retirarse, quedó sola agradeciéndole a los patrocinadores.
--- muchas gracias por la invitación… -expresó en un español singular, denotaba que la frase se la había aprendido quizás de memoria-
Los hombres se alejaron y ella comenzó a recoger algunos implementos que se encontraban en su asiento, se sintió observada, así que alzó su vista, a lo lejos divisó al alto moreno nipón.
--- ah!... –se sorprendió- Hyu.. Hyuga?!!! –esbozó una sonrisa de alegría enorme, hacía tanto que deseaba ver al moreno, y ahora estaba ahí tan cerca de ella, no pudo evitarlo corrió hacia él, se lanzó a sus brazos-
La mujer castaña salió del baño, acomodó su cabello con la diadema y decidió buscar a su hijo en el baño contiguo.
--- Kenjiro… -lanzó a la puerta del baño individual- ya saliste… -abrió, el baño estaba vacío- ah! de seguro se fue a buscar a Hyuga… -gruñó y decidió buscar a ambos-
El niño no encontraba a su padre en el estacionamiento, así que desesperado decidió regresar al miniestadio, ingresó directamente por uno de los pasillos inferiores hasta el área verde. Se detuvo de golpe, lo que observaban sus pequeñas pupilas felinas le dolió en el alma.
Narda salió a un balcón superior, aprovecharía la altitud para detectar al pequeño castaño donde quiera que estuviese en el miniestadio, ya había ido a buscar al pequeño y a Hyuga al estacionamiento y no estaban; la mujer mexicana abrió sus ojos con sorpresa al observar metros abajo que Hyuga estaba abrazado al parecer de una persona de su misma nacionalidad, una mujer más o menos de su edad, los brazos de la fémina rodeaban el cuello del moreno y esbozaba una flamante sonrisa de coquetería.
La mexicana sintió una revolución en su estómago y un deseo ferviente de bajar del balcón para romperle la cara a aquella mujer, sintió celos, no podía negarlo; apretó fuertemente el barandal del balcón con sus manos para controlarse; después solo pudo suspirar, no era momento ahora para ponerse celosa y no tenía porque hacerlo, además Hyuga era libre de hacer lo que le diera la gana, siempre lo hizo, se lo demostró con Matsumoto y ahora con esa mujer; bajó su mirada con tristeza al corredor una vez más.
--- ah! –se asustó por lo que vio, su pequeño hijo observaba lo mismo que ella- ay!, nooo!! Kenjiro!! –regresó sus pasos rápidamente para bajar al primer piso del miniestadio-
El niño mexicano observó a aquella mujer joven que abrazaba a su padre con demasiada familiaridad, apretó la pelota en sus pequeñas manos con furia.
--- hace millones de años que no te veía "tigre"… –expone mientras mantenía sus brazos alrededor del cuello del moreno- desde aquella última vez en Italia -giñó el ojo la asiática- cielos, te has puesto muy… -no alcanzó a decir nada más, el grito del pequeño la calló-
--- aléjate de mi papá!!! –le amenazó con la pelota de softbol en su mano- aléjate de él!! –le repitió-
--- qué… qué dice ese niño? –cuestionó la mujer al delantero japonés al no comprender el idioma-
--- que lo sueltes!!! –gritó nuevamente y arrojó la pelota a sus pies para darle una violenta patada al esférico con la clara intención de lastimar a la mujer-
--- no!!! Ken…!!! –se atravesó en la trayectoria del esférico para proteger a su compatriota, recibió de lleno el proyectil en la espalda- uuugh!! –se dolió, pero tenía que aceptar que su hijo se asemejaba mucho a él, disparaba con demasiada fuerza para su edad-
--- Hyuga!!! –gritó la nipona asustada- oye pequeño demonio, qué te pasa??!! –la mujer caminó hacia el niño y lo tomó de la muñeca con rudeza- deberás disculparte!! –le ordenó en japonés-
--- suéltame, vieja fea!!! –se intentó liberar pero la asiática lo sujetaba duramente-
--- no… déjalo, Maki… -expresó el delantero de la Juventus- él es…
--- Kenjiro!! –el grito de la mujer castaña los hizo voltear a los tres-
El infante se liberó con rapidez y corrió a refugiarse con su madre.
--- mami… -el niño la abrazó de la pierna- esa mujer abrazaba a mi papá!! –la acusó señalándola-
--- vamos, Kenjiro… -le levantó en brazos asiéndolo de la cintura- tenemos que hablar y lo haremos en el auto en lo que regresa tu papá… -se dio la media vuelta y se alejó dejando a un Hyuga sorprendido-
--- pero que niño más mal educado… -expresó molesta la asiática al moreno-
--- no lo es, Maki… -le contradijo el delantero-
--- cómo que no?!! –le expuso en un grito- no viste acaso lo que iba a hacer?!! Quería golpearme!!
--- se puso celoso… -le respondió tranquilamente- eso fue lo que pasó, y es normal…
--- normal?! celoso?! –repitió confundida- de quién?! –le exigió con la mirada una respuesta-
--- lo siento, Maki… -suspiró- pero debo decirte algo… -la tomó de los hombros y la hizo sentarse en una de las bancas del miniestadio- han pasado muchas cosas desde la última vez que nos vimos…
El pequeño Kenjiro iba más que fúrico, no entendía o no alcanzaba a comprender por qué su madre no le había reclamado nada a esa mujer, y mucho menos a su padre.
--- mami… -expresó- debiste haberle dicho algo a esa mujer… -puso cara de puchero- estaba abrazando a mi papá!!
--- Kenjiro, las cosas no se arreglan gritando, ni mucho menos agrediendo a la gente… -le aconsejó-
--- ya lo sé… -se cruzó de brazos- pero es que me dio mucho coraje… -expresó frunciendo el entrecejo-
--- aaahh! –suspiró decaída, pero después sonrió al pequeño- si, lo sé… te dieron celos… "igual que a mí, mi niño" –pensó y le acarició sus castaños cabellos-
--- yo no quiero que otra mujer abrace a mi papá, ninguna otra que no seas tú!!… -lanzó en un gritillo, la mujer mantuvo su sonrisa, esa mueca de furia era sin duda heredada por el nipón-
Hyuga buscó con la mirada a su familia, los detectó a lo lejos; Narda se había sentado con el pequeño en una de las bancas externas del miniestadio de beisbol, a escasos metros de su automóvil. Se acercó calmadamente y sin hacer ruido.
--- Kenjiro… -lo miró seria a sus orbes café claro- necesito que me escuches sin interrumpirme mientras hablo… -explicó- lo harás?
--- si, mami… -respondió, temía cuando su madre le hacía ese tipo de peticiones-
Hyuga se ubicó tras ellos, podía escuchar sin que lo viesen.
--- bien, escucha… tu padre se irá de regreso a Italia en siete días… -el rostro de molestia del niño cambió a uno de asombro- él volverá a verte en las vacaciones de verano, o si tú quieres ir a Italia también puedes hacerlo, ya que yo no me opondré… -le acarició su cabello castaño un vez más- pero no quiero mentirte… -pausó- Kenjiro, tu padre y yo jamás estaremos juntos otra vez… -el niño abrió enorme sus ojos- ni nosotros nos iremos con él, ni él se va a venir a vivir con nosotros…
--- eso no es verdad!! –le gritó molesto- él me lo prometió!! que estaríamos juntos a partir de ahora!!!
--- Kenjiro, comprende… –le interrumpió- él no…
--- ya no me mientas!!! –le exigió- dime la verdad!!! tú ya no quieres a mi papá!! –recriminó-
--- no digas eso Kenjiro… yo lo quiero y mucho!! –Hyuga en su escondite dio un respingo al escuchar aquello y se sorprendió- es solo que… -miró al suelo- lo que pasó entre nosotros hace años no es fácil de… -es interrumpida otra vez-
--- mi papá no quiere a esa señora!!! –le contestó- ella me lo dijo!!! –le expuso- que ella no te quería, que ella engañó a mi papá para que tú creyeras que ella era su novia!!
--- de que hablas?!! –escandalizó- esa mujer habló contigo?! –se molestó de imaginar a su hijo al lado de Matsumoto Kaori-
--- si… -respondió triste- ella habló conmigo un ratito, cuando estabas en el hospital… -limpió sus lágrimas- por eso acepté a mi papá otra vez…
--- ya veo… -suspiró- que truco tan sucio… -salió de su boca sin pensar, Hyuga no aguantó más, salió de su escondite-
--- no pienses eso, Narda… -lanzó sumamente molesto el japonés-
--- entonces, qué quieres que yo...? –le iba a cuestionar molesta también pero se detuvo, no quería que su hijo los viera discutir- Kenjiro… por qué no te adelantas al auto... -le indicó al pequeño con una sonrisa fingida- llámale a tía Lucy con mi celular y dile que pasaremos a su casa en una hora… -le entregó el móvil-
--- si, mami… -el niño obedeció sin chistar, pero sabía que la acción tenía el fin de alejarlo, se sintió muy dolido de ver a sus padres así-
--- Hyuga, por qué mandaste a Matsumoto a que le dijera quien sabe que cosas a mi hijo?!! -reclamó al nipón cuando vio que el pequeño subía al automóvil-
--- nuestro hijo… -le corrigió- y yo jamás le pedí a Kaori que hablara con él y jamás me atrevería a hacerlo, Narda… -explicó- yo también no lo sabía…
La mujer ya no expresó más, se levantó de la banca y se dirigió a su auto.
--- vámonos ya, Hyuga… -lanzó- se hace tarde y todavía tenemos que pasar con Lucy, mañana Kenjiro debe ir a la escuela, no quiero llegar muy noche a casa. -finalizó la discusión de ese modo-
--- por qué siempre haces esto, Narda!! -lanzó fúrico y la mujer se detuvo- siempre evades los conflictos, rehúyes a…!!
--- ya basta, por favor, Hyuga!! –le gritó muy enojada- yo solo quiero llevar esta relación con cordialidad por Kenji… -le respondió- pero si tú, Hyuga no…
--- no me digas "Hyuga"!! –le contestó también molesto- sabes que odio que me llames así…
--- por favor!!!… -expresó con cara de fastidio- como si de verdad te importara eso… -volvió a darle la espalda- no te importa que tu hijo te vea con tus "amiguitas", menos debería importarte una pequeñez como que te hable por tu apellido… -se alejó al automóvil-
--- de que hablas?!! –le cuestionó deteniéndola del brazo- ah! te refieres a Maki Akamine… -analizó finalmente- no tienes de que preocuparte, ella es solo una vieja amiga que…
--- yo no me "preocupo" de nada!... -le interrumpió- y además tampoco necesito que me expliques, "Kojiro"… -se liberó del agarre de golpe- ya tengo suficiente conocimiento de cómo tratas a tus "viejas amigas"… -lanzó con tono de burla alejándose al auto-
Hyuga apretó sus puños con ira, estaba muy molesto con la castaña por su desconfianza, ya no sabía qué más hacer, ni siquiera la confesión de su manager la había hecho cambiar de parecer hacia él, se sentía más que desesperado. Suspiró decaído, pero luego se sorprendió, con esa reacción la mexicana más bien parecía estar celosa, además le había dicho a su hijo que aun lo quería.
--- dónde…? dónde está Kenjiro?!!! –gritó la mujer castaña, haciéndolo olvidar su análisis-
--- de qué hablas? –lanzó el nipón al llegar al automóvil-
--- no está!!! no está en el auto!!! –observaron con sorpresa que una de las puertas traseras estaba abierta- se salió por atrás!!!
Ambos padres comenzaron a mirar desesperados a todos lados del lugar.
--- dónde se pudo meter este condenado "pingo"? –cuestionó molesta y atemorizada a la vez- por qué hizo esto?!
--- debe estar enojado con nosotros… -expuso el nipón- por vernos pelear…
Los dos se miraron, sus ojos demostraban preocupación y a la vez culpabilidad.
--- no pudo haber ido muy lejos… -observó la mujer a la entrada del lugar que estaba cerrada- debió haber regresado al estadio… -sus pasos se dirigieron a las instalaciones-
--- separémonos… -indicó imperativo el nipón- si tú lo encuentras regresen al auto, si lo hago yo, ambos te esperaremos aquí… -Hyuga se alejó rápidamente, necesitaba analizar muchas cosas-
--- si… -expuso mirando la ancha espalda del nipón que se retiraba- si, Kojiro… -se alejó también hacia el interior del miniestadio-
El pequeño niño salió tras unos arbustos.
--- que bueno, creo que no me vieron… -apretó su pelota de soccer con sus manitas- ojalá y que se preocupen mucho… -emitió en un gruñido y se acercó para volver a ingresar al auto que por la desesperación sus padres habían dejado abierto.
El alto mexicano había salido a trotar, regresó exhausto y empapado en sudor al moderno inmueble de departamentos, pensaba ingresar rápidamente y bañarse. Cuando llegó a la entrada del edificio unos hombres estaban afuera del lugar.
--- oiga, amigo! –le hablaron en un tono enérgico- usted vive aquí? –le cuestionó uno de los cuatro varones-
--- si… -respondió Rubén sin temerosidad, por el contrario su actitud mutó a una de seriedad-
--- si vive aquí, apá… -repitió la respuesta a un hombre que aguardaba en una camioneta oscura-
--- entonces me imagino… -se le acercó otro de los individuos- que tiene llave para entrar, no es así?
--- si, si la tengo… -respondió nuevamente- pero es un edificio privado, solo pueden ingresar los que vivimos aquí, o personas invitadas por ellos… -explicó a los fuereños-
--- entonces "amigo" haga el favor de invitarnos a entrar… -le indicaron rodeándolo-
El alto ojigris detectó el peligro, apretó su llave dentro de la sudadera gris que portaba.
--- ya basta, Sergio!!! –surgió el grito al abrirse la puerta- dejen a Rubén en paz!!! –expuso la ojiverde-
--- hasta que sales!!! condenada malagrade… -la bofetada lo dejó mudo-
--- cállate!! –amenazó- o te doy otra!! –miró a los otros varones y estos asustados evitaron moverse-
El alto hombre moreno no podía creer lo que veía, la joven de cabello azabache enfrentaba a los cuatro hombres como si fueran unos niños.
--- Brenda!! –salió un hombre encanecido de sombrero de la camioneta- pues quien te crees escuincla?!! –le recriminó- te cumplí tu capricho de estudiar, pero no por eso te puedes ir de la casa así como así!!
--- no apá, no me fui "así como así", les dije que quería trabajar y ustedes se burlaron… -le recordó- no me dejaron opción… -los miró molesta- o acaso crees que no me enteré que le dijiste a todos que no me contrataran!!!
El hombre mayor puso cara de culpabilidad.
--- pero mi´ja, entiende… -le explicó- lo que hago, es por tu bien…
--- que bien, ni que ocho cuartos!! –gritó fúrica- son una bola de egoístas!!
--- óyeme, huerca ingrata!! –le gritó uno de sus hermanos- no nos hables así!!
--- les hablo como se merecen!!! –respondió- y discúlpeme usted apá… -se inclinó levemente hacia el hombre mayor- pero no voy a regresar a Monterrey… -expuso- mi tía ya me ayudó, tengo trabajo en una de las mejores constructoras aquí en la capital y es más… -miró al hombre ojigris e ideó algo- hasta ya tengo novio… -mintió y señaló al moreno- y para que sepa apá, nos vamos a casar!!
--- queeeee??!!! –gritaron todos los varones presentes, incluyendo el ojigris que ahora estaba más que sorprendido-
El niño castaño bostezó ampliando su boca, observó por el espejo retrovisor, sus padres no regresaban de buscarlo, lanzó al aire su balón de soccer y lo capturó con sus manitas.
--- ya se tardaron… -expuso somnoliento, sus ojos se cerraban, se acomodó en la parte trasera del automóvil y se cubrió con la cobijita que siempre cargaba su madre para él; abrazó el esférico, se durmió unos minutos-
Un sonido de que se cerró la puerta y el arranque del motor del auto lo regresó del sueño.
--- mami!! papi!! lo siento… –exclamó- aquí estoy… -abrió enorme sus ojos castaño claro- qui… quienes son ustedes?!!! –gritó asustado-
Dos hombres habían subido al móvil y lo habían hecho andar con la firme pretensión de robarlo. Ellos también se sorprendieron al ver al infante en la parte trasera del automóvil.
--- es un mocoso!! –gritó uno de ellos-
--- aah!! –se asustó más- se roban el auto!!! Policíaaaaaa!!! –fue lo único que se ocurrió gritar-
--- sujétalo y cállalo!! –ordenó a su acompañante-
--- si… -saltó hábilmente el otro individuo a la parte trasera del móvil-
--- nooo!!! déjeme! –gritó asustado el menor, el delincuente lo sostuvo bajándolo al suelo del vehículo-
Hyuga y Narda salían del estadio, sus miradas se encontraron preocupadas, ninguno había hallado al menor. La mujer sintió un golpe en el pecho y un escalofrío le recorrió la espalda; volteó hacia donde había dejado su automóvil, con ojos desorbitados vio que se alejaba a la salida.
--- el auto!!! –gritó señalándole al nipón- se lo están robando!!!
Hyuga al ver aquello corrió intentando detenerlo, el rostro asustado del niño se dejó ver por una de las ventanas al escaparse de su captor.
--- papá!! –gritó sumamente asustado- mamá!! ayu… –el hombre le cubrió la boca y nuevamente lo arrojó al suelo-
--- Kenjiroooo!! –gritó impotente a su vez el asiático, no pudo alcanzarlos el auto salió presuroso de las instalaciones deportivas-
Narda inmóvil miró aquello como si de una película de terror se tratara, su hijo, su amado Kenjiro, el fruto de su amor con Hyuga, había sido plagiado por unos desconocidos.
