Capítulo 30.- Muy valiente es el ratón, pero más astuto el gato.
El automóvil se detuvo en el crucero ante la señal de alto.
--- ya se calló el mocoso? –exclamó el hombre a su compañero-
--- creo que si… -observó al pequeño que realmente fingía estar inconsciente en el suelo del vehículo- ya no se mueve, se me hace que esta desmayado… -se pasó nuevamente a la parte delantera del móvil- menudo problema… -chasqueó-
--- y que lo digas… -retomó el avance del auto con la luz verde del semáforo-
--- y ahora qué hacemos con el niño? –expone temeroso al que manejaba-
--- no lo sé, déjame pensarlo… -analiza la situación el hombre que con su rictus muestra más rudeza- hmmm… podemos pedir un rescate por el mocoso a sus padres…
--- bromeas… -le recrimina- yo solo me dedico al robo de autos, secuestrar es otra cosa!! –se asusta y comienza a poner nervioso- eso… eso es un delito grave, además hasta ya le quieren dar la pena de muerte y yo no quiero que…
--- ya cállate!! –le grita- pareces una gallina cacaraqueando!!! –se enfurece- entregaremos el auto al jefe y después nos deshacemos del mocoso… -finaliza-
En el suelo del automóvil Kenjiro escuchaba atentamente, tiembla de miedo y aprieta más sus ojos cerrados.
--- "me… me van a secuestrar" –quiere comenzar a llorar- "y después me van a…" –aprieta su balón con sus pequeñas manos- "mami… papi…. papi…" –a su mente viene un recuerdo-
*******Recuerdo de Kenjiro***************
Hyuga disparó a la portería y el pequeño aunque se arrojó no pudo atrapar el balón.
--- chin! -se molestó- jamás los voy a pescar, pá! -puso cara de puchero-
--- ja, ja, ja, ja, ja... -rió divertido- ya te das por vencido tan fácil? -le cuestionó-
--- no! Claro que no!!... -se levantó y volvió a ponerse bajo la portería- aviéntame otro!! -lo retó- este sí lo detengo, papá!!!
--- así se hace!! -frunció el entrecejo el nipón- no debes darte por vencido jamás, Kenjiro!! Aunque las cosas parezcan difíciles, debes luchar hasta vencer!! -disparó otra vez-
********Fin del Recuerdo de Kenjiro***********
El pequeño abrió sus ojos felinos de color café claro.
--- "si, papá… no me daré por vencido!!" –esperó hasta sentir que nuevamente el móvil avanzaba- "a la una… a las dos… a las treees!!" –salió de la parte posterior del auto y con la cobija cubrió la visibilidad al conductor atrapando su cabeza.
--- que??!!! –se sorprendió en demasía el hombre- no veoooo!!! –manoteo intentando liberarse y soltó el volante-
--- mocoso suéltalo o vamos a chocar!!! –le amenaza el copiloto e intenta hacerlo liberar al conductor-
--- eso es lo que quiero!!! –sujeta con más fuerza la cobija y le da una mordida al hombre que en vano intentó detenerlo-
--- aaaaah!! escuincle dementeeee!!! –se duele de la mano lastimada-
El claxon de una camioneta da aviso al vehículo de que está invadiendo el carril contrario, con ojos asustados Kenjiro ve acercarse el móvil, se vuelve a ocultar en la parte trasera del auto de un salto. El hombre que manejaba logra quitarse finalmente la cobija de su rostro solo para observar el eminente peligro e intenta evitarlo moviendo el volante, pero no lo logra, ambos autos colisionan violentamente.
La mujer castaña lloraba desesperada en la sala de su departamento, su amiga Anell y su hermana Rosario también estaban ahí, habían acudido ante su llamado. La mujer menor aun vestía su uniforme de enfermera.
--- ¿Cómo pudo pasar esto?!!... –cuestionaba dolida- es mi culpa, debí haber cerrado el auto… -limpia sus lágrimas con un pañuelo- de seguro el regresó y entró a esperarnos…
--- tranquila, Narda… -expresó su amiga Anell- lo vamos a encontrar, nada ganas con ponerte así…
--- si, Narda… -se sienta a su lado la joven del traje blanco- en momentos así lo mejor que se puede hacer es mantener la calma… -le explica-
--- ¿Cómo voy a poder calmarme, Ros?!! –recrimina- no entiendes, mi hijo fue secuestrado!! –comienza a llorar otra vez-
Ambas hermanas se miran, la menor asiente y se pone de pie para alejarse a una de las recámaras. En el trayecto se encuentra con el alto nipón que regresaba de la cocina después de usar el teléfono.
--- ya me comuniqué… -expuso a las mujeres- lo buscarán hasta encontrarlo…
--- y si le hacen algo?... –se acercó a Hyuga buscando apoyo- y si lo lastiman?! –el nipón la sujetó de los hombros-
--- tranquila, Narda… -finalmente no soporto el verla así y la abrazó tratando de demostrarle que no estaba sola- él estará bien…
Anell sonrió al ver aquello, se alejó hacia el pasillo para dejarlos solos.
--- no digas eso, tú no sabes de lo que son capaces los delincuentes aquí, Kojiro!!! –gritó- son unos desalmados, no les importará si es un niño…
--- lo sé, Narda… -recargó el femenino rostro lloroso en su amplio pecho- Kaori nos ayudará, ella ya…
La mexicana empujó al nipón molesta al escuchar ese nombre.
--- Matsumoto?... –cuestionó- le hablaste a esa mujer?!!!... –lo miró molesta-
--- Narda, ella conoce gente que puede auxiliarnos para buscar a Kenjiro con mayor… -la mujer ya no lo escuchó, se alejó a la puerta- Narda, a dónde vas? –le cuestionó asiéndola del brazo-
--- déjame!! –se intentó liberar- voy a buscar a mi hijo!! –el nipón la sujetó con más fuerza-
--- no digas tonterías!!! –le gritó molesto el japonés- no sabrías ni por dónde empezar!!
--- y eso que te importa!!! –le gritó fúrica- nunca te ha importé yo!! mucho menos Kenjiro!!! –le recriminó- solo dime, donde estuviste estos seis años en los cuales yo te necesitaba, Hyuga??!!! Cuando Kenjiro nació!!! Cuando me preguntó por su padre por primera vez!!! Cuando se enfermó!! –Hyuga aflojó su agarre, las palabras de la mujer le calaban en el alma- no me voy a quedar aquí sentada mientras mi hijo está allá afuera en peligro!! Déjame ya!!! –logró soltarse y se enfiló a la puerta-
--- no, Narda!!… -reaccionó el delantero al verla tomar el picaporte y la sujetó una vez más, pero la mujer se liberó propinándole una bofetada-
--- no intentes detenerme, Hyuga!! –le amenazó- buscaré a mi hijo hasta debajo de las piedras si es necesario!! Yo no lo abandonaré como lo hiciste tú!!!!
La amiga de la castaña apareció por el pasillo al escuchar los gritos, al ver a Narda en ese estado regresó sus pasos para buscar a su hermana menor.
El nipón ya no pretendió detenerla, la miraba serio soportando el dolor en su mejilla, en sus ojos felinos la mujer castaña pudo observar un sentimiento de dolor sincero, denotaba que lo escuchado lo había afectado; la ojigris reaccionó como si despertase de un sueño, analizó todo lo que le había gritado al japonés, habían sido palabras muy hirientes, apenada le retiró sus pupilas grises.
--- yo… -tembló su voz- discúlpame, Kojiro… -miró al suelo- no… no era mi intención decirte esas cosas, yo…
El nipón la ignoró y la abrazó rodeándola con sus atléticos brazos.
--- lo sé… -la abrazó más fuerte- y sé que me las merezco, todas y cada una de tus palabras… -la mexicana alzó su mirada sorprendida, pero no podía ver el rostro del nipón, ni sus ojos, ya que la sombra de su cabello los ocultaba- no cumplí mi promesa de estar a tu lado y los dejé a ambos cuando más me necesitaban… -se sinceró con voz firme- pero fue porque yo pensé que me odiabas y que por eso… -dudó solo unos segundos- habías desistido de tener a nuestro hijo…
--- ah! –se sorprendió al escuchar aquello- por… por qué pensaste eso, Kojiro? –le preguntó dolida- yo jamás… -las lágrimas corrieron imparables por sus mejillas-
--- yo contraté un investigador privado… -expuso separándose para mirarla a los ojos- y me enteré de que tú habías hecho una cita para interrumpir tu embarazo, en una clínica de un lugar llamado Morelia…
La mujer lo observó atónita al escuchar aquello, rompió el abrazo de golpe.
--- si… si me buscaste… -lo miró sorprendida- pe… pero creíste que yo había…
--- si… -continuaba el nipón ahora con su mirada al suelo- y di por hecho que habías abortado, por eso ya no te busqué más… -exclamó con pesar- lo siento mucho, Narda…
La mujer lo miró ahora confundida, por un lado se sentía alegre de enterarse de que Hyuga si la había buscado; pero por otro le dolía el pensar que él la creyera capaz de renunciar al hijo de ambos. Era verdad que por un momento odió al japonés por su engaño, pero jamás pensó en desistir de traer a su hijo al mundo.
--- creo que… -rompió el silencio la castaña- al final no nos terminamos de conocer después de todo, Kojiro… -lanzó con cierta tristeza y dio la media vuelta en dirección a la puerta de salida-
--- Narda! –le gritó- no saldrás!!! –la sujetó- no debes ir… -del pasillo salieron Anell y su hermana, la menor traía un tranquilizante, Hyuga la observó de reojo y sujetó a la castaña más fuerte para que su amiga se lo aplicase- lo siento mucho… -expuso-
La castaña lo observó confundida, hasta que sintió el pinchazo en su brazo.
--- ah!…–miró sorprendida a su amiga- Rosario?!!
--- lo siento, amigacha… -su mirada era de dolor también- así estarás más tranquila…
--- n… no, yo debo… ir a… -sintió como sus piernas ya no la sostenían y su vista se nublaba poco a poco; Hyuga la sostuvo con suavidad, después la levantó en sus brazos cargándola y la acomodó en el amplio sillón-
--- Kenjiro estará bien, Narda… -le explicó- te lo prometo…
La mujer castaña dejó salir otras dos lágrimas de dolor de sus grisáceas pupilas, miró al nipón directamente a sus oscuras orbes felinas.
--- no… no me prometas nada, Ko… Kojiro… -le tomó el rostro con suavidad- tú nunca pu… pudiste… cumplirlas… -sus ojos se cerraron y dejaron escapar otras lágrimas-
--- lo sé… pero esta vez… -le acarició el rostro borrando sus lágrimas- haré hasta lo imposible por recuperar a nuestro hijo…
En ese momento el sonido del teléfono atrajo la mirada del nipón y de las dos mujeres.
El portero mexicano miró molesto a la chica norteña, su trato para con su padre y hermanos le hacían sentir incómodo, no le agradaba para nada que ella hubiera tomado esa actitud, no era la joven que él conocía.
--- por qué le mentiste a tu familia, Brenda? –le cuestiona frunciendo el entrecejo-
--- no te azotes, Rubén… -le responde- además ya viste, se calmaron con eso y se fueron… -sonríe divertida- ya pasó, por cierto te agradezco "tu cooperación"… -le cierra un ojo y se aleja pretendiendo introducirse nuevamente al edificio, pero el hombre ojigris la detiene haciéndola del brazo-
--- no me agrada la gente que miente, niña… -le regañó- yo pensé que eras sincera… -la chica lo interrumpe-
--- oye… oye… y desde cuando es importante para ti mi comportamiento… -le mira molesta- según como me tratas no creo que te afecte el que mienta o no… -se libera- solo soy tu vecina y ya… -su mirada verdemar lo observa con desilusión- así que ahora no me salgas con sermones… ya tengo suficientes con los de mi tía… -le dio la espalda-
--- si eres importante para mí! –le gritó de repente sin pensar y después se sonrojó levemente-
La jovencita volteó y lo observó asombrada.
--- que… que dijiste…? –cuestionó poniéndose nerviosa y también sonrojada-
El hombre la miró y sonrió, que tonto era para no haberse dado cuenta antes, aquella chica le gustaba.
--- creo que es mejor que platiquemos dentro… -abrió la puerta del edificio- anda vamos, ya esta anocheciendo… -La chica asintió con su cabeza, su corazón latía presuroso, pero alegre-
El nipón abrió sus ojos felinos desorbitados.
--- como que apareció el auto pero no Kenjiro?!!! –cuestionó en un grito-
--- no lo sé, Hyuga! –le contestó la mujer asiática- al parecer hubo un accidente automovilístico, el auto tiene las mismas placas que tú me dijiste… incluso hay una cobijita infantil y un balón de soccer dentro, pero no esta tu hijo… -explicaba- solo había un hombre a bordo y murió…
--- demonios!! –golpeó su puño en la pared-
--- seguiremos buscando… -le comentó- iré al hospital y en la primera oportunidad que tenga cuestionaré a los peritos por si encontraron algo más, yo te llamo… -colgó-
--- que pasó, señor Hyuga? –cuestionó la joven con mirada preocupada- no encontraron a Kenji?
--- encontraron el auto… -miró dormir a la castaña- al parecer chocaron… pero Kenjiro no iba a bordo… lo más seguro es que lo hayan dejado en algún otro sitio… -explica preocupado-
--- es eso o el "cachorro" se les escapó… -el nipón mira sorprendido a la mujer morena, no había vislumbrado esa posibilidad- que Hyuga?! no lo crees capaz? –cuestiona sonriendo- Kenjiro es un niño inteligente, Narda lo ha criado así… -cubre a la mujer castaña con una frazada- y también es fuerte, ya que los niños lo molestaban constantemente, así que él aprendió a defenderse… además yo le enseñé algunos buenos golpes... soy mujer sola y vivo en la ciudad de México… -giña un ojo-
--- entonces… -duda mirando nuevamente a la castaña dormir- que hacemos ahora, Anell?
--- esperar… -aconseja- si Kenji se escapó… -mira el teléfono- lo más seguro es que llame para que vayamos por él…
El niño castaño caminaba y miraba molesto el celular.
--- chin! a buena hora se le acaba la pila a esta porquería!! –lo guarda en su pantalón- y ahora qué hago? –se cuestiona mirando a su alrededor- hmmm! me parece conocido este lugar… -camina hacia más adentro del parque, llega a unas canchas al parecer de futbol rap- si!! ya recuerdo!!! –se emociona- es la plaza que esta cerca de la casa de Rub!!! –sonríe- él me puede llevar con mis papás!! –ubica con sus pupilas felinas el alto edificio de departamentos donde vive su amigo- es por allá… -corre saltando unos arbustos-
Tras el pequeño emerge una figura oscura que no lo alcanza a sujetar.
--- mal… maldito mocoso… -tiene medio rostro bañado en sangre- lo mataré!
Narda despertó de su sueño, observó a Hyuga dormitar en el sillón contiguo, buscó con su mirada el reloj eran cerca de las nueve de la noche. De golpe recordó lo que había pasado y se puso de pie de manera silenciosa, se dirigía a la puerta para salir.
--- Narda! –la voz de su amiga la detuvo- a dónde changos vas?!!! –le gritó saliendo de la cocina, despertando al nipón-
--- Narda! –la mirada molesta del japonés la reprendió también- que haces?!!
--- voy a buscar a Kenjiro!! –les gritó- no intenten detenerme!! –expuso molesta-
--- no digas tonterías, Álvarez!! –expuso la hermana menor de las González- no sabes ni que hacer, además no te conviene irte, porque lo más seguro es que el "cachorro" llame aquí… -le explica-
--- de… de que hablas?!! –la mira cuestionante- por qué Kenjiro…? –mira a Hyuga-
El nipón asiente y decide explicarle a la castaña.
--- Kaori no avisó de que ya encontraron el auto, pero Kenjiro no estaba en el… -expone- Anell cree que lo más seguro es que haya huido de ellos… -sonríe- y que se comunicará…
La castaña mira al suelo procesando la información, intentando analizar la posibilidad de la hipótesis de su amiga, conocía a su hijo, y si, sabía que era capaz de hacer aquello. La mexicana no necesitó analizar más, el teléfono sonó, ella reaccionó con rapidez y lo tomó antes que nadie.
--- Kenjiro!! –expresó en un grito esperanzado-
--- no… -la voz de la mujer nipona le respondió- no soy Kenjiro, Narda… soy…
--- Matsumoto… -salió de su boca, Hyuga se estremeció al escucharla mencionar ese nombre-
El niño llegó a la entrada del edificio, pero la puerta estaba cerrada, enchuecó su boca, pero después sonrió, una señora llegaba sumamente cargada de bolsas de mandado.
--- le ayuda señora? –le cuestionó con una sonrisa y le retiró unas bolsas de su mano-
--- oh! que niño tan bien educado… -le devolvió la sonrisa- gracias…
--- de nada… -respondió, mientras la mujer abrió la puerta del edificio- oiga, estará Rub? –cuestiona-
--- ¿conoces al señor Hernández? –le devuelve la pregunta-
--- si… -sonríe de oreja a oreja- él es amigo de mi mamá…
--- ya veo… -la mujer mira al hombre de seguridad que dormita cerca de la puerta del edificio- pasa, yo creo que debe estar en su departamento… -el pequeño ingresa feliz al edificio-
A lo lejos el hombre se deja caer en el suelo del callejón aledaño.
--- mocoso con suerte… -susurra- pero lo esperaré aquí… -extrae una pistola de su pantalón- y me las pagará todas juntas…
El niño castaño subió corriendo las escaleras del edificio.
--- Rub!!! Rub!!! –gritaba a todo pulmón- oye Ru… -abrió desorbitado sus ojos ante lo que observó-
El amigo de su madre se besaba con una chica afuera de su departamento, ambos adultos se separaron de golpe al verse descubiertos por el infante.
--- Kenjiro!!! –se sorprendió al verlo ahí y temió que la castaña estuviera a su lado, la buscó con la mirada- no… no vienes con Narda? –salió de su boca sin pensar-
--- no, Rub… -le tomó de la mano- oye!! necesito que llames a mi mamá!!! –le exigió- debe estar bien preocupada!!! –le jaló- anda!! Vamos!!! Luego hablas con tu novia!!! –lanzó-
La chica norteña se sonrojó ante lo que dijo el menor, pero también se preocupó al ver la mirada desesperada del moreno al ver al niño y cuestionar por aquella mujer, llamada Narda.
Hyuga sintió que el mundo se detenía, jamás pensó que Narda y Kaori en algún momento volverían a hablarse.
--- si, sé que eres Matsumoto… -lanzó la castaña- dígame, sabe usted algo más de mi hijo… -cuestionó sorprendiendo mucho más al nipón-
--- si, los peritos me informaron que unos testigos vieron salir a un niño del auto después del choque y que corrió… -expresó con cierta alegría en el tono de su voz- así que el niño ya no está en peligro de secuestro, quizás ahora solo este extraviado, pero ya no lo tienen esos hombres…
Kojiro Hyuga observaba las reacciones de la mujer castaña que atendía el teléfono. Una leve sonrisa de sus labios le regresó el alma al cuerpo, parecían buenas noticias.
--- si… gracias… -expresó- entonces lo más seguro es que se comunique… así que… -pretendía hacerle entender a la japonesa que deseaba colgar- si, gracias nuevamente, Matsumoto… -la mujer ojigris colgó, y ante las miradas cuestionantes de sus acompañantes, decidió explicarles- al parecer Kenjiro está bien, huyó de sus captores después del accidente, pero ahora esta extraviado…
--- les dije… -lanzó alegre la morena de largo cabello oscuro- ojalá que hable pronto el "cachorro"…
La mujer ojigris asintió y se acercó después a Hyuga-
--- lo siento… -lanzó en un tímido susurro-
--- por qué te disculpas, Narda? –le cuestionó confundido el delantero-
--- yo… -se sonroja- he sido muy grosera con Matsumoto siempre… -le retiró su mirada gris- si ella es importante para ti lo entiendo, es una mujer inteligente, que sabe controlarse en momentos de crisis y muy centrada… -traga saliva- ahora entiendo porque la amas… yo no soy así… -expone- soy muy terca, temerosa y tonta también…
El nipón se molestó con la castaña por lo que expresó, iba a contradecirla cuando el teléfono volvió a sonar. Esta vez fue Anell la que contestó.
--- bueno… -lanzó- ah! hola Rubén… -Hyuga dio un respingo al escuchar ese nombre- si… si se encuentra Narda… te la paso… -mira a la castaña- es Rub, dice que necesita hablar contigo…
Hyuga frunció el entrecejo y miró a la castaña con cierta molestia cuando tomó el auricular.
--- Rub, hola… discúlpame pero yo no… -el nipón observó como cambió el rostro triste de Narda a un semblante lleno de luz- en… en serio!!! –gritó la mujer de alegría- si, en este momento voy para allá… mil gracias, Rubén!!! –colgó rápidamente- Kojirooo!!! –corrió y lo abrazó emocionada, el nipón la tomó de los hombros decidido a apartarla de él, estaba muy molesto, pero la mexicana gritó- Kenjiro llegó a la casa de Rubén!!! Está a salvo!!! –hundió su rostro en el pecho del nipón nuevamente- nuestro hijo está bien!!!
El japonés la abrazó también, parecía que la pesadilla había acabado al fin. Anell y su hermana sonrieron, la mayor tomó el teléfono para llamar un taxi. Hyuga gozó el abrazo, apretó a la mujer mexicana más fuerte a su cuerpo, deseaba con toda su alma poder besarla, pero ya había decidido alejarse de ella, suspiró y aflojó el abrazo.
--- bien, vamos… -lanzó después de unos instantes- debemos ir por él… -expuso rompiendo el abrazo con seriedad, la mexicana detectó aquello y lo analizó con rapidez, era obvio que al nipón no le agradó saber que su hijo estaba con Rubén, su mirada felina lo decía todo.
--- Kojiro… -le detuvo con su voz- Rubén y yo no… -no pudo continuar, la morena la interrumpió-
--- vámonos, ya le hablé al taxi, llega en dos minutos!! –la tomó de la mano y salieron los tres rápidamente por la puerta del departamento- nos esperas Rosario!! –indicó a su hermana menor-
En el departamento del portero, el niño castaño miraba a la joven de ojos verdemar con picardía.
--- tú eres la novia de Rub? –le cuestionó divertido-
--- yo… bueno… -evadió la pregunta- no estás muy pequeño para saber eso de los "novios", huerquillo?
--- no, yo ya soy un niño grande… -expuso con vanidad- tengo seis años y ya estoy en la primaria…
--- ah, ya veo… -decidió indagar más- y dime… eres amigo de Rubén desde hace mucho? –le cuestionó-
--- si, desde antes de nacer… -sonrió- Rub, conoció a mi mamá antes que a mí…
--- ya veo, entonces… -analizó- Rub es amigo de tu mamá.
--- si, son muy buenos amigos… -aseveró- trabajan juntos en la universidad.
El alto hombre moreno regresó de la cocina.
--- ya viene tu mamá, "cachorro"… -le sonrió alborotándole los cabellos castaños- vaya aventura que tuviste el día de hoy, pero ya terminó y podrás regresar a tu casa con tus papás…
--- si, a mi casa con mis papás… -lanzó con cierta tristeza-
--- que te sucede pequeño? –le cuestionó la mujer ojiverde- no te miras muy alegre de hacerlo…
--- es que… -miró al portero con ojos llorosos- Rub, mi mamá me dijo que mi papá no va a vivir nunca con nosotros… -se sinceró- creo que ella ya no lo quiere…
Al escuchar aquello el hombre moreno dio un respingo.
--- lo siento, pequeño… -abrazó la chica al infante al sentir empatía- te entiendo, mis papás también se separaron cuando yo tenía tu edad…
--- de veras?... –le cuestionó a la norteña- y como le hiciste?
--- bueno, tarde un poco en comprenderlo pero creo que fue lo mejor… -bajo su mirada al suelo- mi mamá se casó después con otro señor… y yo por eso mejor me fui a vivir con mi papá y mis hermanos.
--- que feo… -analiza- si mi mamá se casa con otro señor, lo voy a odiar!! –sentenció-
--- bu… bueno, no debe tardar en llegar Narda… -expone poniéndose de pie de golpe- mejor bajemos a la entrada, Kenji… -el niño asintió con la cabeza-
Los tres bajaban las escaleras y la joven se acercó al portero para cuestionarle en un susurro.
--- tienes algo que ver con la mamá de Kenji, verdad? –el hombre se detuvo de golpe-
--- por… por qué me preguntas eso? –le contestó también en un susurro, después de verificar que el pequeño no los escuchaba-
--- ya veo… no te preocupes… -bajó triste su mirada y se apresuró a alcanzar al niño- ey! huerquillo!! en las escaleras no se corre!!!
El niño castaño salió por la puerta de entrada del edificio. A lo lejos un hombre lo observó.
--- ya salió el mocoso… -se reincorporó acercándose y extrajo el arma de su ropa-
El taxi se estacionó en la acera de enfrente, de él descendieron Narda, Kojiro y Anell.
--- ojalá que Kenji esté bien… -expuso la castaña-
--- lo está, Narda…-explicó- sino lo estuviera Rub ya lo hubiera llevado a un hospital…
Hyuga solo miró al suelo, odiaba admitirlo pero ese tal Rubén no podía dejar de ser una barrera entre él y la mexicana. Siguió los pasos de las dos mujeres hacia el alto edificio.
--- Kenjiro!!! –gritó la mujer castaña al observar a su hijo al otro lado de la calle-
--- mamá!! –le contestó sonriendo- papá!!! tía Anell!!! –reconoció a los demás-
Rubén se detuvo en la puerta y miró a la castaña a lo lejos, analizó sus sentimientos por ella, y lo que ahora sentía por la chica ojiverde que se había ubicado a su lado.
--- maldición… -masculló entre dientes el delincuente ocultándose tras un muro- son los papás del mocoso…
La mujer castaña abrazó al infante poniéndose a su altura.
--- Kenji… estaba tan preocupada por ti… -se separó un poco de él y comenzó a llorar- no te lastimaron?...
--- no mami… -negó con su cabeza- pero esos hombres malos, me querían secuestrar y pedirles dinero por mi… -frunció el entrecejo el menor, la mujer lo abrazó nuevamente y suspiró-
Hyuga se acercó a ellos, también deseaba abrazar a su hijo y nada ni nadie se lo impedirían.
--- no te preocupes… ya estás bien, Kenji… -le dijo mirándolo a sus pequeños ojos felinos- debes olvidar eso para siempre, mi niño… -alborotó sus cabellos castaños sonriéndole- ya estás a salvo…
--- no lo creo… -el hombre surgió tras la pared- de esta si no te salvas mocoso!! –les apuntó con la pistola; Hyuga al mirar aquello, reaccionó desesperado y corrió a proteger lo que más amaba. Kenjiro se asustó, buscó algo que arrojarle al hombre pretendiendo enfrentarlo, extrajo el celular de su pantalón y se lo arrojó.
Baaaaaang!! El sonido del disparo retumbó en la calle.
--- uuuhg!!! –la sangre brotó de la frente del nipón-
--- Kojiroooo!!! –gritó la mujer castaña al ver caer al japonés al suelo-
--- papaaaaá!!! –el grito lastimero del menor lo acompañó-
El malhechor abrió los ojos y volvió a apuntarles.
--- ni creas que te vas a sal… -no pudo terminar un segundo disparo sonó- uuugh!! –el delincuente cayó de bruces, el guardia de seguridad del edificio le había disparado-
--- lo… lo maté…!! –expuso nervioso el hombre uniformado-
--- llama a una ambulancia, Brenda!!! –ordenó Rubén a la chica ojiverde-
--- s… si!! –corrió al interior del edificio presurosa-
--- Kojiro!!! –la ojigris se acercó al nipón-
--- papá!! –comenzó a llorar el menor- papi no te mueras!!! –Anell llegó y sostuvo al niño-
--- tranquilo, Kenji… tu papá estará bien… -le explicó alejándolo con suavidad- es fuerte como un tigre… -el pequeño solo asintió-
La mujer castaña se arrodilló en el suelo y acomodó la cabeza del nipón sobre sus piernas.
--- no… no me hagas esto, Hyuga… -susurró y comenzó a llorar en silencio- yo… yo soporté en Italia… lo recuerdas?... a… ahora te toca a ti, Hyuga… -acarició su rostro moreno- ni se te ocurra morirte, Hyuga o te juro que yo…
--- deja… de… llamarme… Hyuga… -expresó el japonés dolorosamente- sa… sabes que… lo odio… Narda… -y su mirada felina la reprendió- no… te preocupes creo que solo fue un rozón, gracias a Kenji… -se llevó la mano a la frente, su rostro formó una mueca de dolor-
La mujer ojigris sonrió, el sonido de la ambulancia a lo lejos se dejó escuchar.
--- ya viene la ayuda, Narda… -expuso el portero mexicano, tras la castaña-
--- gracias, Rub… -le sonrió-
--- tuviste mucha suerte, japonés… -le comentó en una sonrisa sincera-
--- no lo creo… -lo miró molesto- el de la suerte eres tú… -se medio incorporó el suelo- tendrás a una gran mujer a tu lado… y más vale que te cases con ella o te mato… -lo amenazó-
El mexicano se quedó mudo, ante lo que escuchó del nipón.
--- Kojiro… yo no… -la castaña iba a expresar algo, pero su compatriota la interrumpió-
--- lo siento, amigo… -le contestó con firmeza- desde hace más de un año yo se lo pedí… -sonrió- pero ella no aceptó y hasta hace poco lo volví a intentar, pero ella me dejó bien claro que jamás podría amar a otra persona que no fuera el padre de su hijo… -Hyuga lo miró sorprendido- así que ahora no me salgas con esto de amenazarme que tengo mi orgullo mexicano muy en alto… –se alejó hacia el edificio-
--- papá!! –gritó el pequeño castaño- estás bien?!! –se abrazó a él-
--- si, Ken-chan… -correspondió a su abrazo- fuiste muy valiente… -expresó sin dejar de mirar a la mujer ojigris sonriendo-
*********** Ahora si, el siguiente es el último capítulo****************
