Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, ni tampoco una parte de la historia.

Kovu's POV

Fuimos avanzando Zira y yo hasta llegar a la "roca del rey". Estábamos llegando a una como cueva mientras 3 hienas corrían huyendo de esta. Se fueron por otro lado y Zira entro a la cueva mientras yo iba tras de ella.

Ahí estaba el león de la mañana, Scar, acostado en una roca, mientras un pájaro en una jaula de huesos cantaba "Tengo un montón de ricos cocos, tiririri…"

-Oh, Hola, Zira-Dijo él en cuanto notó nuestra presencia- Esperaba que llegaras más temprano.

-Perdona, pero Nuka y Vitani peleaban de nuevo y…

-No te pedí explicaciones-Dijo mientras se levantaba de la roca y caminaba hasta quedar enfrente de Zira un poco amenazadoramente-De hecho, no me interesa saber de tu vida de madre. Solo hay un tema que si me interesa de tu manada…-Dijo mirándome a mi.

-¿Yo que tengo que ver con usted, majestad? – No se que rayos pasa pero… al parecer no es bueno :S.

-Ya verás, pequeño. Emm… Zira, ya sabes lo que te pediré.

-Claro que sí, Scar. Yo me encargaré de todo.- O.o

-Ya era hora. Hace días que esa Nala fue a buscar comida y no ha vuelto.

-Hay que pensar positivo. Tal vez los cazadores también la encontraron a ella- Scar y Zira se echaron a reír, aunque su chiste fue un poco cruel para mí.

-Kovu, ¿puedo hacerte unas preguntas?- Me preguntó Scar.

-Eh... S-sí-Dije. Dependiendo qué tipo de preguntas ¬¬'.

-¿Te gustaría que, en un futuro, me ayudaras a cumplir mi máximo sueño?- Preguntó con una horrible sonrisa y muy cerca de mí.

-¿Qué sueño es ese?- Ojala sea unas cuantas mentas .

-Lo sabrás con el tiempo. ¿Me ayudarás?

-Eh… claro- Ya es un rey, ¿Qué más quiere?

-Muy bien. ¿Empezaras con hacer caso a todo lo que Zira te diga? Es muy importante que hagas todo lo que te pida, ¿de acuerdo?

-Em… de acuerdo- ¿ZIRA? Oh, esto no puede ser bueno.

-Bien, eso es lo básico… Muchas gracias, Kovu. Créeme que no te arrepentirás.- Dijo más como para sí.

-Ehh… claro.- ¿Eso es todo?¿ Ya podemos irnos? Gracias.

Fue la última vez que vi a Scar.

Después de un tiempo.

El tiempo había pasado, ya no vivíamos en el lugar lindo, con pasto y árboles aislados. Habíamos sido desterrados de la pradera, a las lejanías. Y Zira se había pasado quejándose de que un tal Simba era responsable de eso, y también de…

-¿SCAR MUERTO?- Pregunté cuando mi madre, Zira, nos dio las noticias, justo el día en que nos desterraron.

-Sí, pero no te preocupes, me encargaré de que tenga su merecido-Dijo, y desde ese día se volvió más aterradora que antes, Dios nos salve O.o.

-¡NUKA! Vigila a Kovu, tengo que ir a revisar algo- Gritó Zira un día, mucho tiempo después.

-¿Pero porqué yo? El elegido cara de pulga ya tiene bastante edad para cuidarse solo.

-No me interesa lo que digas, Nuka. Es tu hermano y te dejo a cargo de él mientras no estoy.

-¿Y Vitani?

-Vitani es fuerte suficiente para no dejar que nada la lastime- ¿Me está llamando débil? ¬¬'- Solo haz lo que te digo.- Ordenó a Nuka mientras se daba vuelta.

-¬¬' Bien, cara de pulga, ¿Qué quieres hacer?- Nuka había empezado a llamarme "cara de pulga" desde el día en que supo que Scar me quería a mi para ayudarlo.

-Escucha, Nuka, no tienes que vigilarme- Le dije. Yo también estaba harto de que Zira me sobreprotegiera, yo podía valerme por mi mismo.

-No puedo dejarte, madre me mataría.

-No si no se entera- Dije muy inteligentemente ;). - ¿Echo?

Nuka lo estuvo pensando, mientras se rascaba inconscientemente. Sabía que él preferiría ser atacado por hienas antes de tener que vigilarme todo el día.

-Eeh… Está bien. Echo. Ahora vete antes de que cambie de opinión.

Sonreí para mi mismo y me di media vuelta. Caminé hasta la frontera entre las lejanías y las praderas, que era un pantano de cocodrilos.

Vi una mariposa rodeándome. Quise atraparla. Fui saltando hasta la punta de un tronco caído. Luego desapareció de mi vista. La busqué, pero no vi ni rastro de ella. Me quede pensativo un momento, pero entonces:

Sentí que algo caía sobre mí. Me echó al suelo, me levanté y vi que era una leoncita. Seguramente era de las tierras del reino ¬¬'. Me agazapé y empecé a gruñirle, tratando de decirle que se marchara. Ella se asustó y se echó para atrás. Caminé hacia ella.

-¿Tu quien eres, pequeña niña?- Le gruñí de nuevo.

Trató de gruñir pero solo salía un pequeño "rrr" de su boca. Empezó a hacer algo raro. A saltar de un lado a otro sin quitar sus ojos de mí.

-¿Qué haces?- Le pregunté porque su comportamiento era muy raro.

-Mi padre dice que jamás le de la espalda a un forastero- Contestó viéndome con odio.

Además, era una niñita de papi.

-¿Y siempre haces lo que él dice?

-¡No!- Contestó enojada.

-¡Claro que sí!- Le dije, burlándola un poco.- Apuesto a que eres la consentida, jajaja.- Me reí de que de seguro no la dejaban salir a más de un metro de la vista de su papá. La torturé un poco más:- Un forastero no necesita de nadie- Le dije con orgullo, saltando de piedra en piedra el pantano.- Yo sí puedo cuidarme solo.- Le afirmaba mientras seguía caminando.

-¿En serio?- Preguntó ella, asombrada, mientras venía detrás de mí.- Genial.

Me volteé para decirle "Sí", pero ella estaba a punto de ser tragada por la roca…digo, por el cocodrilo. Mi primera reacción fue:

-¡AAAAAAH!- Ella se volteo para ver qué me asustaba, y gritó también.

Los dos saltamos. Ella gritó "¡Corre!" mientras eso hacíamos salvándonos por un pelito.

Todos los cocodrilos del pantano se despertaron, mientras la niñita y yo corríamos a una verdadera roca. Me quedé en la orilla para ver si venía alguno y uno de ellos saltó para atacarme pero, gritando, me alejé hasta la punta más alta de la roca, junto a ella.

-¡Por acá!- Gritó ella mientras saltábamos para bajar de la roca, huyendo de nuevo de los colmillos de los cocodrilos.

Seguimos corriendo, incluso riendo, hasta casi llegar a la orilla. Los dos estábamos cansados, así que con la respiración agitada nos detuvimos. Reí por la aventurilla que acabábamos de vivir.

-Estuvimos cerca- Dije riendo.

-Jaja, sí- Concordó ella conmigo.

Entonces, el suelo en el que estábamos empezó a temblar y a elevarse.

-Ooohhh.- Yo estaba justo en la boca de uno de ellos. La abrió y yo salté justo en el momento indicado para que no me tragara.

Seguí caminando sobre ellos mientras ella subía por un tronco delgado.

Empecé a alejarme un poco y ella entró en pánico.

-¡Oye! ¡¿Vas a dejarme?!

-¡Los distraeré!- Dije saltando sobre sus bocas- ¡Corre!- De no ser por el peligro en el que estábamos, la situación era bastante divertida.

Salté a la cola de uno de ellos. Éste empezó a elevarla, hasta que me quede sin un lugar en el que apoyarme y caí al agua. Salí tosiendo el agua que había tragado y vi a un cocodrilo viniendo directo hacia mí.

¡Estoy muerto!

Oí a la niña gritándome: "¡Cuidado!".

Nadé hasta llegar a otro tronco. La boca del cocodrilo estaba justo enfrente de mí. Estaba a punto de ser comido. Que manera más cruel para morir

Pero entonces….

La niñita saltó sobre su boca, haciendo que la cerrará.

-¡Vete!- Me ordenó. No tuvo que decirlo 2 veces. Empecé a subir el tronco y ella vino tras de mí.

Al fin, llegué a tierra firme. Me volteé y vi que ella seguía en el tronco, pero enseguida salto y llegó al lado de mí.

La miré y luego juntos fuimos a la orilla del acantilado, donde debajo de este estaban los cocodrilos muy molestos de que perdieron su bocadillo.

-Lo hice… ¡LO HICE!- Gritó ella como si acabara de descubrir África y les soltó una pedorreta con la lengua a los cocodrilos. Me reí junto con ella y nos alejamos de la orilla.

Entonces, ella explotó:

-¡Cielos! ¿Viste el tamaño de esos dientes? Hacían: roaar roarr roarr roarr- Decía muy emocionada echándose al suelo. – Jajajaja.

Ehh…

-¡Estuvo a punto de devorarme de un bocado, pero salté a su cabeza y así pude vencerlo!

Sí, estaba ahí, lo vi…

-Hacemos un buen equipo… y tú… Tú si que eres valiente- Me dijo con tono de admiración

Empecé a sentirme incomodo, nunca me habían elogiado así…

-¿Si? Tú también fuiste valiente.- Decidí presentarme- Me llamo Kovu.

-Jeje, y yo Kiara- Me dijo acercándose a mí…- Se agazapó enfrente de mí y..: ¡Te toqué, corre!- Me dijo tocando mi pata y saltando hacia otro lado.

¿Haa?

Ella lo intentó de nuevo:

-¡Te toque, corre! Es tu turno, es tu turno.- Me tocó de nuevo y yo seguía sin saber que estaba intentando.

-¡Holaaa! Tu corres, yo te toco. ¿Sí?- No entendía aún que quería hacer, ¿Qué propósito tenia el correr y tocar?- ¿Qué te pasa, no sabes cómo se juega?

Eh… ¡¿No?!

-Oh…- Volvió a echarse al suelo y a gruñirme, saltando de derecha a izquierda, derecha, izquierda y a reírse.

Entonces entendí que lo que quería era jugar conmigo…

-Oh…-Me eché al suelo para seguir su juego pero entonces….