Un león se paró frente a mí, como protegiendo a Kiara, y rugió haciendo que se me saliera el alma… Y para "mejorar" un poco las cosas: Zira también apareció y le rugió al león.

Zira y el otro león se miraron con odio por unos segundos.

-Zira…-Susurró él.

-Simba- Le contestó Zira.

¡¿Simba?!

Más leonas aparecieron de las praderas, poniéndose detrás de Simba.

-Nala…- Dijo Zira mirando a una de ellas

-Zira- Le contestó.

Entonces una… especie de suricata, que estaba encima de un jabalí apestoso, se metía en la conversación

-Timón…- Dijo apuntándose a sí mismo-… Pumbaa- Apuntando al jabalí. –Encantados. Ahora que todos nos conocemos ¡FUERA DEL REINO DE SIMBA AHORA!

-¿El reino de Simba? – Le gritó y le rugió en respuesta Zira a la suricata, que se escondió detrás de las orejas del jabalí.

-Estas tierras le pertenecen a Scar

-Los expulsé de mi reino, Zira. Quiero que tú y tu cachorro…salgan

Me encogí un poco en el suelo. Comenzaba a asustarme un poco, y vi que Kiara hacía lo mismo

-Oh, ¿no te he presentado a mi hijo Kovu?- Dijo Zira cambiando tan drásticamente de tono que pareció bipolar. – Fue elegido por Scar para que siguiera sus huellas y se convirtiera en rey. – Decía mientras me rodeaba, mirando amenazadoramente a Simba.

Simba me rugió, mirándome como si lo hubiera ofendido. No pude evitarlo y comencé a temblar de miedo

-¡Pff! Ese no es un rey, parece una maraca- La suricata no me está cayendo muy bien ¬¬'

- Kovu fue el ultimo en nacer antes de que tú nos exiliaras a las lejanías, donde hay poca comida y nada de agua- Decía Zira con voz de una inválida.

-¡Tú sabes que está apenado regresar a mi reino!

-¡Pero el niño no sabe nada!... Sin embargo, si quieres vengarte – decía mientras se ponía detrás de mi- ahí esta.- Con su hocico me empujó hacia Simba. Temblé más, ese león era más aterrador que los cocodrilos.

-Llévate a tu hijo- Dijo él sorprendiéndome- Esto se acabó.- Decía mientras tomaba a Kiara de la piel del cuello.

-Oh, no, Simba. Ni siquiera ha empezado.- Dijo Zira, poniéndose enfrente de Simba y Kiara, y viéndola a ella como si planeara matarla. Sentí un impulso que me quería hacer ir a protegerla. Ella les dio la espalda y me agarró a mí con sus colmillos, en la parte de mi espalda.

No podía mirar a otra parte, vi como Simba se llevaba a Kiara. Ella, con cara triste, me dijo:

-Adiós.

-Adiós- Le respondí mientras nos alejábamos uno del otro.

Perdí la noción del tiempo. Sentí que pasaron años hasta que llegamos a nuestro hogar en las lejanías. Vi a Nuka y a Vitani. Nuka de repente nos vio y vino corriendo a nosotros, tratando de quedar bien con mi mamá, como siempre.

-¡Madre! ¡Hola! Madre, atrapé unas ratas de campo para que…- Se quedó quieto encima de una roca, mientras Zira seguía caminando sin hacerle caso-… desayunaras, solo que…

Zira me dejó en el suelo mientras Nuka regresaba a donde estábamos Zira, Vitani y yo.

-Oye, Kovu, ¿quieres pelear? – Me retó Vitani gruñendo. Me puse en posición para atacar cuando la voz de Zira retumbó en mis oídos:

-Se supone que tú deberías ¡CUIDARLO!- Dijo gritándole a Nuka.

-N-no fue culpa suya, yo me salí solo. – Le confesé nervioso y tartamudeando.

-¿QUÉ HACIAS?- Me encaró, caminando más y más a mí y no tenía otra cosa que hacer más que ir para atrás.

-N-nada.

-¿QUIÉN NOS CONVIRTIÓ EN FORASTEROS?

-Simba- Le contesté, aun caminando de reversa. Solo que tropecé y caí de espaldas en el suelo mientras ella seguía con el interrogatorio.

-¿QUIÉN ASESINÓ A SCAR? – Yo me arrastraba como podía de espaldas.

-S-simba

-¿Y QUÉ ES LO QUE TE HE DICHO SIEMPRE SOBRE ELLOS?

El último "ellos" lo gritó aun mas fuerte, tanto que instintivamente me cubrí con mis patas.

-Lo siento madre. Ella no se veía tan mala. Y pensé que podríamos ser…

-¿AMIGOS?

Ella estaba sobre mí, y ante la última palabra me encogí de miedo mientras ella seguía hablando.

-¿Creíste que si te acercabas a su hija Simba te recibiría con los brazos abiertos? – Gruñido -¡¿Amigos!? ¡Qué gran idea!....- De repente pareció que un alma buena y cariñosa se adueñó del cuerpo de Zira, pero desgraciadamente no, esa era su cara de cuando algo bueno le cruzaba la mente-: ¡Qué gran idea!- Dijo con un tono de emoción.

Agarró mi cola y tiró de ella, haciéndome arrastrar más por el suelo, mientras ella decía:

-Eres brillante, hijo – Esa Zira a veces me daba más miedo que la Zira enojada – Estoy muy orgullosa.- Decía pasando su garra por mi espalda, haciendo que me levantará. Entonces ella me empezó a "acariciar" con sus garras mi espalda, mientras yo trataba de zafarme -Tienes la misma mente maquiavélica que volvió a Scar tan…- Dijo rasguñándome por una ultima vez – poderoso- dijo como si solo hablar de eso la ponía de buen humor.

Nuka no pudo callar un "Iiiagh" que Zira escuchó. Ella le rugió amenazadoramente mientras me volvía a agarrar la espalda con sus colmillos y me llevaba dentro de la "cueva" en forma de anémona en la que nos refugiábamos. Mientras nos alejábamos casi pude escuchar a Nuka decir "Ah…el elegido".

Zira me llevó dentro y me soltó en un troco abierto muy raramente que me servía de cama. Con un "Ouh…" me acomodé en el.

Zira me miraba como planeando algo.

-Está cerca el camino a nuestro glorioso regreso honroso ¡AL PODER! – Dijo gritando las últimas 2 palabras y las leonas le rugieron en señal de acuerdo.

-Pero yo no quiero – Le iba a replicar porque yo no quería participar en un plan. Además, la idea de lastimar a Kiara me resultó de lo más doloroso. Pero no pude, porque Zira me mandó a callar -.-

-¡CALLA!...Calla, shh, mi querido hijo. – Dijo acercando más su cara a mí. – Debes estar exhausto. – Con su tono de voz trataba de parecer la típica madre amorosa. Entonces, DE LA NADA, empezó a cantar…

-Duerme, lindo Kovu. Sueña y duerme ya. Cuando seas un gran león… tú el rey serás.

Solo para que me dejara en paz, puse mi cara de "Okay, mamá, tengo sueño. Adiós"

-Adiós- Le dije :P

-Descansa, príncipe. Mañana comenzará tu entrenamiento.

¿Entrenamiento? Ella se iba alejando, pero aun así podía oír su voz cantando, haciendo eco por toda la cueva.

Al fin estaba solo y podía reflexionar sobre todo.

No quería ser parte del plan de Zira.

Me repugnaba la idea de hacer algo para dañarlos. Sentía algo que me impedía abrirme al camino del "odio" al que me estaba mandando Zira.

Oí que Zira venia para acá, ella seguía con su canción. Me hice el dormido, solo para oír que estaba diciendo. A parte, ¿Cómo rayos se supone que iba a dormir si estaba haciendo escándalo y medio con su momento de cantante?

-Scar se fue, más Zira sigue aquí.

Me tomo con su pata y me lamió mientras ella cantaba:

-Y al león voy a educar.

Se alejó de mí y abrí disimuladamente un ojo para ver lo que estaba haciendo.

-Para convertirlo en FIERA – Con la palabra "fiera" encajó sus garras en la roca y la rasguñó, haciendo que me aterrara un poco. Su rasguño provocó el ruido agudo tan molesto. ¿Y aun así quiere que duerma? – con pasión por la maldad.

Vi con mi ojo entreabierto a Nuka y a Vitani que estaban ya casi encima de mí. Volví a cerrar mi ojo y oí a Nuka decir muy cerca de mí:

-Duérmete, cara de pulga. Digo, oh, que preciosidad. – ¡Todos tienen complejo de cantante hoy! Oí un golpe y luego a Vitani:

-Cuando seas un gran león… -Me siento en Broadway.

-Tú el rey serás – Oí a Zira terminar la frase de Vitani. De repente me sentí observado.

-¡Tambores llaman a pelear y Kovu ruge con maldad!- Con razón me sentía observado. Todas las leonas estaban alrededor de mí rugiendo y saltando sobre mí.

-¡La cruel venganza… -Oí a Nuka cantar.

-…al fin vendrá!- Terminó Vitani.

-Puedo oír las voces- Cantaba Zira.

-¡Kovu es el mejor! – Gritaban Vitani y Nuka. Bueno, Nuka no tan emocionado como Vitani.

-De nuestra cruel venganza – Oí a Zira, había abierto un agujero en el techo y salió por el – Grandioso, ahora los moscos nos atacarán en las noches -.-

Zira siguió su canción, pero ya no la oía tan claro. Las demás leonas también salieron por unos agujeros del techo. –¡Y no quiero saber qué pasará cuando llueva!

-Y sangrienta rebelión. – Muy difícilmente oí cantar a Zira desde arriba – El tiempo ya llegó.

-Esa es mi canción

Todas las leonas de la manada cantaban esa última nota, y Zira remató con una risa malvada.

¡Aplausos, señores!