¡Hola! :P Pues, espero les guste este capitulo. Zira cuenta la historia de Scar. Esta es mi versión de lo que pasó, aunque hay algunas otras teorías ^^ Claro que cuando Zira cuenta la historia a Kovu, "olvida" algunos "detalles" Los personajes no me pertenecen, tampoco una parte de la historia. Es propiedad de Disney. CAP. LLENO DE SONRISAS xDD
Al día siguiente me desperté y salí de la cueva. Estiré mis patas y respire hondo el fresco aire de la mañana. Entonces, apareciendo de la nada, Zira se puso enfrente de mí. Di un brinco hacia atrás por el susto.
-Buenos días, hijo.
-Buenos días, madre-Le respondí. Me miró muy raro y yo no sabía que hacer.- Amm…. Eh… La mañana está muy linda ¿no?- Dije con una sonrisa nerviosa.
-Kovu, quiero hablarte de algo. Contarte una historia.
-Amm…está bien.
Empezó a caminar y fui detrás de ella.
-Verás, hijo, hubo una época en la que Scar fue el rey. Tenía todo el poder, a todos bajo sus órdenes. Él me dio un hogar a mí cuando fui expulsada de mi antigua manada. Y también a Nuka y a Vitani, claro cuando nacieron. Yo no era su pareja pero era como su mejor amiga. Me gustaba pensar que era como la reina. Pero un día, un león muy idiota y en busca de gloria llegó a reclamar lo que el llamaba "su lugar en el ciclo de la vida". Esa misma noche, yo no estaba, fui a buscar comida con Nuka y Vitani, el león idiota mató al rey. ¿Sabes quien era ese león?
-¿Simba?
-Correcto. Él lo asesinó y después nos desterró a todos nosotros a estas… lejanías, tan asquerosas y carentes de comida y agua. Y es por eso, que tú me ayudarás a tomar venganza. Por Scar.
Me pareció horrible. Simba era un asesino. En serio quise vengar a Scar. Y pensar que esa cachorrilla que conocí el día anterior era hija de un enfermo mental.
-¿Me ayudarás, Kovu?
La miré a los ojos. Sentía algo que no había sentido nunca: rencor. De no ser por Simba, tal vez Zira y todos nosotros viviríamos aun en las praderas y no tendríamos tantos problemas con sobrevivir.
-Si. Te ayudaré, madre.
Vi una sonrisa dibujarse en el rostro de Zira.
-Bien. Ahora: ¡NUKA!
Nuka llegó corriendo como antílope hacia nosotros.
-¿Qué puedo hacer por ti, madre? – Pregunto parándose derecho y con una enorme sonrisa.
-Enséñale a Kovu a pelear.
¿QUÉEEE?
Me agazapé en el suelo. Nuka se echó a reír. Pero Zira lo miró con una cara asesina, y cuando Nuka se dio cuenta de eso, se detuvieron sus risas.
-Oh, ¿era en serio?
Zira mantuvo su mirada. Nuka parecía molesto.
-Esta bien… -entonces me miró y se le dibujo en la cara una sonrisa muy parecida a la de su madre. - ¿Estas listo, cara de pulga?
Trague saliva y me encogí aun mas en el suelo. Nuka alzo una pata, con sus garras afuera, estaba a punto de lanzar su golpe, pero…
-¡PERO NO LO LASTIMES!- Le gritó Zira.
- ¬¬' entonces se pierde el chiste- Susurro Nuka, Zira no lo oyó, aunque yo no me perdí sus palabras. – Está bien, cara de pulga, yo…-Zira se había ido ya bastante lejos e interrumpí a Nuka.
-No necesito que me enseñes. – Le dije.- Puedo derribarte antes de que vuelvas a rascarte.
-¿A sí? lo dudo mucho cara de…¡¡AAAAAHH!!
Me lancé sobre él y lo tiré al suelo. El estaba tirado, yo me baje de encima de él. Iba a alejarme, pero antes me detuve para tirarle tierra a la cara con mis patas traseras, para terminar mi ataque xD. Camine lejos de él y fui hacia Zira.
Me senté, con una sonrisa presuntuosa en mi cara, atrás de Zira. Muffy, una leona de la manada que justo en ese momento estaba hablando con Zira, dijo:
-Zira, tu hijo te está esperando.
-¿Qué?- Pregunto Zira. Se volvió a ver hacia atrás y me vio a mi.- ¿Kovu? -¿Qué…?
-Bueno… digamos que… el alumno superó al maestro.- Dije y no pude evitar reirme de mi propio chiste.
Zira miró atrás de mi y vio a Nuka, tratando de ponerse de pie. Pensé que iba a regañarme, pero de nuevo se le dibujo una sonrisa en la cara y me miró.
-Tienes talento, Kovu. Estoy segura de que podremos vengarnos de Simba- Y seguidamente, soltó su risa malvada/neurótica/loca.
Me volteé y salí caminando muy campante. Vi una mariposa y la empecé a perseguir.
Y fue pasando el tiempo. Zira seguía metiendo odio y rencor a mi vida. Paso mucho entrenándome para poder lograr nuestro propósito.
Para entonces, yo ya era un león adulto. Había oído muchas veces a las otras leonas de la manada diciendo cosas como "es igualito a Scar".
Al fin, llegó el día. Yo estaba dispuesto a cumplir con mi misión. Nada iba a detenerme.
Zira invito a toda la manada para celebrar el inicio de nuestro plan.
Zira me miró, al centro de la habitación, con sonrisa de satisfacción.
-Ya estas listo- Dijo. Empezó a dar vueltas alrededor de mí mientras decía:- Bien… Me agrada… ¡Sí!- Soltó una risa – Tienes la misma alma perversa que tenía Scar. ¿Cuál es tu destino?
-Voy a vengar a Scar. Y en las tierras del reino, tomaré su lugar.- Le conteste con seriedad y dispuesto a lograrlo.
-Sí… ¿y qué te he enseñado?
-Simba es el enemigo.
-¿Y que es lo que debes hacer tú?
-Yo… debo…. ¡matarlo!
Todas las leonas rugieron, emocionadas por al fin tener oportunidad de vengarse.
El día en sí era lindo. Según nos habíamos enterado, era el primer día de caza de la princesita. El plan era sencillo, a prueba de tontos. O sea, que ni Nuka podía echarlo a perder.
Estaba con Zira en la cima de unas rocas. Esperando a que Nuka y Vitani terminaran con su parte del plan.
-¿Recuerdas todo bien, hijo?
-Si, madre.- Contesté. Quería que ya se apuraran esos dos.
-Esta vez tomaremos venganza en serio de Simba
Entonces, vimos como todo debajo de nosotros se cubría de llamas. Ahora, era mi turno.
-El plan está en movimiento…- Dijo Zira- ¡CORRE!
Bajé corriendo por las rocas. Evitando lo más que podía las llamas, busque a la princesita. Entonces la vi, queriendo saltar para alcanzar la cima de un pequeño acantilado.
Las llamas le están afectando el cerebro. ¿Qué no ve que es más fácil subir por el otro lado?
Giré mis ojos y corrí al otro lado del acantilado, subí por él y vi como al fin la princesa lograba aterrizar en tierra firme y se desplomaba.
Dios, no aguanta nada.
Me acerqué a ella. Antes de que se desmayara, me miró y yo la miré y solté un pequeño rugido. Cuando ya estaba inconsciente, tome su rostro con mi pata y lo volteé. La miré. Me asegure de que no había nadie más alrededor, y con un rugido, la subí a mi espalda.
Aggh…está pesada. Tiene que empezar a dejar de comer elefantes.
Mientras las llamas se alzaban atrás de nosotros, salté del pequeño precipicio y corrí, evadiendo el fuego. Un árbol cayó enfrente de mí y me detuve justo a tiempo para que no me aplastara.
No sabía lo que hacía y me di media vuelta. Atravesé el fuego, me quemó y rugi del dolor. Pero eso no importaba en el momento, porque estábamos cayendo por un precipicio mucho más alto, hacia el agua. Kiara se cayó de mi espalda y fuimos rodando hasta caer en el lago.
Salí del agua y la vi, a punto de hundirse. Nadé a ella, la mordí por la piel del cuello y la arrastré conmigo a la orilla.
Ahí la solté y se despertó, tosiendo.
-¿En donde estamos? – Pregunto. Sonaba cansada aunque el que tuvo que correr, saltar, nadar y arrastrar fui yo.
La miré y con una sonrisa le contesté:
-Estás a salvo… – Quite mi sonrisa – en las praderas.
-¿¡En las praderas?! ¡No! – Se levanto y se acercó a mi, desafiante- ¿Por qué me trajiste aquí? ¿Y tú quien eres?
Indignado, le respondi:
-Soy nada menos que el que te salvo la vida.
-Oye, yo lo tenía todo bajo control
Pfft…
- No desde mi punto de vista- Le respondí.
-Vete de aquí, ¿quieres?
Sigue siendo la misma hijita de papi que conocí hace tanto.
Se dio la vuelta. Empecé a enojarme. Corrí y me puse enfrente de ella con una sonrisa. Ella se volteó y volví a taparle el paso. Me miró con odio, quiso saltar detrás de mí, pero, de nuevo, me atravesé en su camino. Lo hizo de nuevo, y de nuevo gané.
-¿Qué estas haciendo? – Le dije como el día en que la conocí, intentado que me reconociera.
Me miró con los ojos muy abiertos.
Bazzinga…. Digo, bingo.
-¿Kovu? – Me pregunto, con una sonrisa emocionada. Yo solo le sonreí.
Entonces oí su voz…
-¡Kiara!- Era Simba. Llegó haciendo alboroto, rugiéndome.
Entonces, llego la que supuse era su madre.
-Kiara, ¿estás bien?
Madre e hija se abrazaron, pero Kiara estaba muy ocupada enojándose con su padre.
-Padre, ¿Por qué rompiste tu promesa?
-Me da gusto haberlo echo. Estuve a punto de perderte – Por un momento me dejó de mirar con odio y le dirigió esa misma mirada a Kiara – No saldrás más de cacería, nunca más.
-Pero si lo estaba haciendo bien – Le contestó – Y de repente Kovu…
-¿KOVU? – Gritó Simba. Volvió a mirarme y nos rugimos el uno al otro.
-Simba…- Quiso calmarlo su esposa.
Entonces, una voz que no había oído jamás, se oyó de detrás de nosotros.
-Hey, tú – Mire y un babuino anciano me estaba hablando.- ¿Cómo te atreves a salvar a la hija del rey?
¿WTF?
-¿Tú la salvaste? – Preguntó Simba.-… ¿Por qué?
Es hora Kovu.
-Humildemente pido unirme a tu manada – Hasta ahora, esta actuando muy bien.
-¡No! Fuiste desterrado junto con los otros.
-He dejado a los forasteros. Estoy solo. Júzgame ahora por lo que soy solamente… ¿o acaso me culparás por algo que no cometí?
Simba estaba muy enojado, se dio la vuelta y empezó a rugirle a la nada.
-Simba, salvó la vida de tu hija – Le dijo la madre de Kiara.
Entonces, llego un avezucha de la nada.
-Uhmm… Si, señor. Es verdad que estamos en deuda. Y el protocolo real exige que se paguen todas las deudas. Aunque en este caso tal vez quiera hacer una excepción- Dijo el pájaro mirándome como si fuera algo asqueroso.
-Hmm…- Simba me volteó a ver. – Prevalecerá la ley de mi padre. Por ahora me reservo mi juicio. –Se volteo y empezó a irse-Ya veremos quien eres en realidad.
De nuevo: Bingo.
Miré a Kiara, sonriendo, y ella me miró con una enorme sonrisa y muy entusiasmada.
El ave se volteó y antes de tomar vuelo, aprovecho para decirme:
-Hmm…Miserable- Extendió sus alas y voló por encima de Simba.
Solté una pequeña risa y fui detrás de ellos, y detrás de nosotros venían Kiara y su madre.
Fase 1… listo.
