Nota: Gracias a todas quiénes han agregado la historia a sus favoritos. Es mi primer fic de Twilight, así que espero les vaya gustando!


Capitulo 1: Damisela en apuros

Después de disfrutar la tarde en la piscina y haber salido a comer algo, nos dirigimos al sambodromo. Teníamos asientos privilegiados que nos había conseguido Eleazar, un amigo de Carlisle. Vimos desfilar las escuelas de samba y las mujeres más voluptuosas que se pueden imaginar. Aquello, era el mismísimo paraíso. Terminado el show, la fiesta siguió en la calle. Debo admitir que llamábamos la atención, sobre todo Emmet por su porte, se nos acercaron muchas mujeres e incluso, algunos hombres. Conocimos a unas argentinas guapísimas con las que estuvimos bailando buena parte de la noche, entre tanta cerveza y caipirinhas que se vendía sin más en la calle, mi vejiga no daba más.

Debo buscar un baño – les avisé a mis hermanos y a Victoria, la hermosa pelirroja que estaba siendo mi pareja

Suerte si lo encuentras – me dijo ella. Mis hermanos se rieron y apuntaron una pared que estaba algo más alejada, pero aún así, estaba a vista y paciencia de los transeúntes. Fui hacia allá sin ver otra alternativa, pero cuando llegué vi que había una curva algo más oscura y mucho más discreta para convertirse en un baño, cuando me acerqué escuché unos sollozos de mujer y una voz de hombre. No era experto en portugués, pero logré entender que no era nada bueno… peor aún, escuché que la mujer respondía en inglés. Olvidándome de todos los consejos de mis padres, sobre cómo Río era una de las ciudades más peligrosas, decidí intervenir. Cuando aparecí, vi a una muchacha indefensa, de unos 22 años como yo, tez blanca y con un pelo oscuro y ondulado que le llegaba hasta la cintura Al verme pude notar el alivio en sus ojos. Aún así, no se movió, la razón: una pistola apuntaba directamente a su estómago

¿Que sucede? – le pregunté a la chica en inglés

Vete de aquí. No es tu asunto – me dijo en inglés dificultoso el asaltante

Por favor, es una turista – acudí a mis conocimientos de portugués – ¿quieres dinero? Yo te doy dinero, pero déjala ir

Dólares – dijo él. Pensé en cómo sacar mi billetera sin arriesgarme a que me robara todos mis documentos. Recordé de pronto que había guardado 20 dólares en un bolsillo aparte, tal como me había recomendado Esme. Aunque temía que eso no fuera suficiente. Se los extendí y él se rió – Más si la quieres viva – para mi suerte, mis hermanos notaron que me demoraba más de lo que dura una simple orina y fueron en mi búsqueda. Al ver a Emmet el tipo se asusto y dejó de apuntar a la muchacha con la pistola y nos apuntó a nosotros.

Tranquilo – intervino Jasper como siempre – ¿que es lo que pasa? No tienes que hacer esto, somos turistas te vas a meter en muchos problemas con las embajadas – mi hermano del medio hablaba un portugués excelente – Baja el arma, ¿quieres dinero? No hay problema – Jasper se atrevió a sacar su billetera, era poco probable que el tipo se atreviera a hacer un movimiento en falso con nosotros tres ahí. Sacó un billete de 100 y se lo extendió – ahora ándate y deja a la chica tranquila. – Así lo hizo, a penas el tipo se dio vuelta la muchacha se tiró a mis brazos y comenzó a llorar. Miré a mis hermanos sorprendido.

¿Estás bien? – le pregunté. Ella se limitó a asentir con la cabeza – ¿estás sola?

No, con mis amigas… pero las perdí – respondió entre sollozos

De donde eres? – preguntó Jazz

Arizona

Bien compatriota – Emmet soltó un poco de ánimo para relajarnos a todos – ¿donde están tus amigas? Vamos a buscarlas… - salimos del callejón, yo aún llevaba abrazada a la chica.

Y Arizona, ¿cuál es tu nombre?

Isabella, pero me dicen Bella – se limpió las lágrimas y tomó una bocanada de aire – disculpen, muchas gracias… no saben cuánto se los agradezco…

No te preocupes Bella, a Edward le encanta ayudar a damiselas en peligro – sonrió Jasper burlándose un poco.

Edward ¿ah? – dijo Bella mirándome – Gracias Edward… ni siquiera sé si estaría viva si no fuese por ti… un gusto, un placer… - me dio la mano

Igualmente – respondí cumpliendo con las formalidades – Aunque me hubiese encantado conocerte en otras circunstancias… - ella se sonrojó y me di cuenta que no era el momento de coqueterías - ellos son mis hermanos. Emmet y Jasper

Y, ¿de donde son?

Forks, estado de Washington – respondió Jazz. Ella asintió pensativa, probablemente en su vida había escuchado ese maldito pueblo. Solo estábamos ahí por el trabajo de Carlisle

BELLA! – oímos unos chillidos y nos dimos vuelta, aparecían dos chicas. Una rubia increíblemente hermosa y una más pequeña con apariencia de duende, atractiva de todas formas. – ¿Donde estabas? – preguntó esta última ignorándonos. En cambio la rubia, le dirigió una nada disimulada mirada a Emmet y este, ni tonto ni perezoso se la devolvió

Chicos, ellas son mis amigas – dijo notablemente más tranquila – Rosalie, Alice… ellos son Emmet, Jasper y Edward, mi salvador. – Sonreí con humildad, era lo que hubiese hecho cualquiera, ¿o no? Nada del otro mundo. Bella les contó lo que había sucedido mientras caminábamos hacia algún lugar que creo nadie tenía muy claro.

Yo no sé en qué momento desapareciste Bella – la rubia la recriminó – es como si anduvieras buscando el peligro – Bella bajó la mirada avergonzada. Aún seguía caminando a mi lado y me dieron ganas de abrazarla, pero me detuve para no parecer invasivo.

Entonces, ¿donde se están quedando? – preguntó Jasper – creo que lo más seguro es que las acompañemos hasta su hotel – Alice le sonrió coqueta y mi hermano tan reservado le devolvió la sonrisa.

Estamos en el Ipanema plaza – respondió Bella – pero no se preocupen… ya han hecho demasiado esta noche

Nosotros también – interrumpí con una felicidad inexplicable, apacigüé mi entusiasmo – Nosotros también estamos en ese hotel, así que no será sacrificio alguno – Bella me sonrió. Comenzamos a caminar en parejas, ella y yo quedamos al final.

En serio Edward, muchas gracias… apareciste cuando creí que todo estaba perdido…

Bella, dime… ¿te alcanzó a hacer algo? – ella bajó su mirada – ¿te robó? – negó con la cabeza – él… ¿te tocó? – no respondió – dime Bella es importante… ¿te tocó?

¿Cambia acaso las cosas Edward? – vi las lágrimas a punto de salir de sus ojos nuevamente – de todas formas, en ese momento llegaste tu… no alcanzó a ser nada – no pude reprimirme más y la abracé, la estreché fuerte contra mi pecho

Discúlpame – sentía como si estuviese abrazando a alguien que conocía hace años.

Te pido que esto no salga de acá, por favor…

Deberíamos ir a la policía – ella negó, no nos dimos cuenta que seguíamos abrazados hasta que el resto se dio vueltas a ver por qué no avanzábamos

Qué pasa? – gritó Rosalie, Alice se acercó

Bella estás bien? – Ella valientemente sacó una sonrisa para tranquilizar a su amiga

Estoy bien, tonta. Solo le estoy agradeciendo una vez más a Edward.- Bella me dio una mirada casi amenazadora, le guiñé el ojo para mostrarle que su secreto estaba a salvo conmigo.