Capitulo 2: Don Quijote

Esa noche caminamos hasta dejar el caos atrás y poder tomar un taxi. Las chicas se fueron en un taxi y nosotros en otro.

-Eddie, creo que nunca le había agradecido tanto a mi madre inculcar en ti la caballerosidad… -

-Pobre Isabella – dijo Jasper – estaba muy asustada.

-Sí, pobre – Emmet intervino – pero no me refería a eso precisamente, ósea… ¿te diste cuenta de sus amigas? ¡Dios, esa rubia me va a matar! – Jasper y yo nos miramos a punto de reírnos – ¿qué? Tu Jazz no te hagas, vi como mirabas al duende ese.

-No parece duende – Jazz la defendió.

-Jasper, hermano… es linda, es hermosa de hecho, pero si… parece un duende. -Llegamos al hotel antes que las chicas así que las esperamos. Cuando llegaron en el taxi, Bella venía riendo. Qué guapa se veía así de feliz, tenía una risa que era música para mis oídos.

-Entonces chicas, ¿se sienten con ánimo de seguir una fiesta privada? – Emmet rodeó a Rosalie con un brazo, ella levantó una ceja haciéndola parecer más altanera aún.

-A ver grandulón – Se zafó suavemente del brazo de Emmet –No, porque este es solo nuestro primer día. Además, mañana temprano comienza el segundo desfile de las escuelas de samba y al menos nosotras, iremos. -

-Nosotros también – Dijo jazz.

-Genial – Alice dio un pequeño saltito – ¡Podríamos ir juntos!

-Me parece una excelente idea – Dije yo buscando la aprobación de Bella, quien con las manos en los bolsillos de su short dio un tímido consentimiento.

Quedamos de acuerdo para tomar desayuno todos juntos. Mientras las chicas subían, mis hermanos y yo nos quedamos en el bar. Esa noche soñé con Bella, soñé que no había llegado a tiempo y encontraba solo su cuerpo desnudo y con una bala en la cabeza, me desperté agitado. Justo a la hora que correspondía. Ni aunque quisiera dormir más, después de ese sueño no podría. Me duché y fui en busca de mis hermanos, bajé y estaban Alice y Rosalie en el comedor.

-Buenos días chicas, ¿como amanecieron? – pregunté animoso

-No pensamos que se iban a levantar – reconoció Alice

-¿Y Bella? ¿Como amaneció?

-Bien, bien – dijo Rosalie – solo que fue a llamar a su novio – sentí como la cara se me cayó, pero me recuperé rápidamente, ¿qué tipo de ilusiones tontas me estaba haciendo? ¡Solo había conocido a esa chica la noche anterior! ¿Acaso realmente tenía el síndrome del príncipe valiente? No, no… ya sé lo que era: el complejo de Don Quijote, si algo así de loco me estaba volviendo. Probablemente fuera el calor. – ¿Tus hermanos? -

-Vienen bajando, anoche nos quedamos hasta tarde en el bar y les cuesta un poco más despegarse de las sábanas que a mí – mientras decía esto apareció Bella con un hermoso vestido lila, que solo la hacía verse más blanca de lo que era. Sonrió forzadamente al verme.

-¿Como estaba Jake? – preguntó Rosalie.

-Bien, bien… - dijo ella sin mirarme bebiendo su jugo que la esperaba servido – Está ayudando a Charlie en la estación de policías – se encogió de hombros.

-¿Les contaste lo que sucedió ayer? - pregunté

-¡No! – Bella se apuró en contestar – no, no… ¿como se te ocurre? Ya tienen bastantes problemas como para preocuparse de mí – Seguía negando con la cabeza. Alice y Rose la miraron y luego me miraron a mí, asumí que no debía preguntar más.

-Después del desfile con las chicas estábamos pensando ir a Corcovado – Alice cambió de tema. – ¿ustedes ya fueron? – aparecieron mis hermanos.

-No hemos ido, solo llegamos antes de ayer – respondí.

-¿Donde? – preguntó Jazz.

-Corcovado – respondió Alice – no sé… ¿quieren ir con nosotras? – Vi como Bella le daba una mirada, creo que era la única que no le gustaba demasiado la idea. ¿Cuál era su problema? Me decidí a averiguarlo. Miré a mis hermanos, ellos estaban felices con el plan, así que aceptamos.

Después del desfile fuimos a Corcovado en un bus y luego subimos en tren. Bella fue muy callada durante todo el camino, creía que era idea mía, pero se dirigía a cualquiera menos a mí. Cuando llegamos arriba, ella se fue directamente al mirador mientras el grupo se dispersaba. La seguí.

-¡Hey! – Le dije cuando llegué a su lado, noté su mirada incómoda – Bella, necesito preguntarte algo… -

-Nada sobre lo de anoche por favor. –

-Prometido. – Asintió dándome permiso para preguntar. – ¿Tienes algún problema conmigo? – la pregunta la sorprendió, me miró extrañada.

-¿Por que crees eso? -

-No sé… ¿o te caen mal mis hermanos? – ella negó divertida.

-Tus hermanos son geniales.

-Entonces soy yo – Resumí.

-No Edward, tu no me molestas… -

-¿Entonces? Quiero saber… si te molesto simplemente me alejo de ti y fin. Es obvio que entre tus amigas y mis hermanos hay cierta atracción, pero si a ti te molesta yo puedo salir solo, no sería primera vez que viajo solo… ¿quizás te recuerda lo de anoche? – Le pregunté atrevidamente.

-Pensé que no íbamos a hablar nada sobre lo de anoche. -

-Solo es una pregunta, contesta si o no. -

-No. -

-¿Entonces? -

-¿No te darás por vencido cierto? – Negué con la cabeza – Ok, no es contigo… el problema es mío. –Se dio media vuelta y me preparé para seguirla, pero ella me detuvo. –Y no profundizaré en el tema, ¿vale? – Quizás definitivamente, Bella al igual que Dulcinea no era un pobre débil muchacha y simplemente no requería de mi protección. Menos mal que al menos este Quijote se daba cuenta que no eran gigantes, si no molinos.


Gracias a quienes han dejado sus reviews y las que leen en silencio!