Capitulo 4: Primera Noche
La conversación pendiente con Bella me estaba siendo imposible retomarla. Habían pasado dos días y no habíamos tenido un solo minuto a solas. Ella seguía llamando a su novio al desayuno, evitaba mirarme a los ojos como si con eso fuera aclararme todas las dudas que yo tenía. Por mi parte, yo cada momento me sentía más confundido. ¿Como podía ser que una simple chica me quitara el sueño? Ni siquiera me había llevado tiempo pensando lo que quería estudiar, ¿por que tenía que pasarme el 90% del día intentando descifrar a Bella?
Además tener la presencia de Victoria, no me ayudaba demasiado. La personalidad que me había encantado de la pelirroja me comenzaba a aburrir: miraba a Victoria, miraba a Bella… Victoria era mucho más guapa que Bella, mis hermanos estaban totalmente, pero para mi Bella era… simplemente fascinante.
Ese día colapsé sin darme cuenta. Estábamos mis hermanos, las chicas, Victoria, una de sus amigas y yo en un club bailando, o al menos haciendo el intento. Decidí ir al bar, mientras Victoria, su amiga y también creía que Bella, estaban en el baño. Sin embargo Bella apareció a mi lado.
- Hace demasiado calor! – me dijo como si nada, la miré sorprendido… casi no me había dirigido la palabra en esos días y evitaba por todos los medios estar a solas conmigo. – que estás tomando?
- Whisky con hielo – tomó mi vaso y bebió un poco. Hizo una mueca que la hizo verse adorable. – ¿quieres algo?
- Caipirinha – contestó y le pedí una al tipo del bar
- Creo que tu y yo tenemos una conversación pendiente – me sonrió
- No lo dejarás pasar
- ¿Estás loca? Aún espero una explicación – se acercó a mí y me besó en la mejilla
- Puedes quedarte ahí mismo esperándola – y se unió al baile de Jazz y Alice. Me quedé boquiabierto, Victoria aprovechó de besarme.
- ¿Me vas a dejar? – me preguntó y yo la quedé mirando sin verla realmente. Asentí, sin pensar mucho. Salí del club arrastrado de la mano por Victoria quien no paraba de darme besos y cariños bastante sugerentes… yo, me dejaba hacer sin dejar de pensar en Bella. Cuando reaccioné estábamos en su hotel, yo me senté en la cama mientras ella se sacaba los zapatos.
- ¿Victoria?
- ¿Si Edward? – preguntó con una mirada lujuriosa a la cual no atendí, solo quería saber una cosa
- ¿Tú no tienes novio cierto? – ella rió y negó con la cabeza
- ¿Recién te viene a importar?
- ¿Y si tuvieras? ¿Estarías conmigo? – me miró extrañada
- Probablemente no… si es que estoy enamorada de él, no… no podría estar con otra persona
- Y si tu tuvieras novio y… yo te gustara de todas maneras
- A qué viene esto? – se acercó y se sentó encima de mí, besándome
- Respóndeme por favor
- Supongo que si estuviera enamorada y tú me gustaras… trataría de alejarme de ti para no caer en la tentación de engañar a mi novio – PLAF! Sentí como encajaba todo! Edward! No era tan difícil, tenía todo el sentido del mundo!
- Victoria, perdóname pero me tengo que ir – dije apurado, la tomé en brazos y la dejé sobre la cama
- Edward…
- Gracias – la besé en la frente y salí de ahí rápidamente.
¿Como no se me había ocurrido antes? Por eso Bella evitaba la conversación! Si hablábamos del tema, obviamente la tentación era mayor… Espera Edward… ¿Cuál es el apuro? ¿Por que acabas de dejar a Victoria así? ¿Acaso vas a despertar a Bella para contarle que revelaste el misterio? ¿Y luego qué? Buenas noches Bella, que duermas bien! A quien quieres engañar Edward Cullen! La chica te gusta, te encanta y por eso quieres desesperadamente ir donde ella y ser más que una tentación! Detente! Quizás no valga la pena que la tientes… ¿acaso quieres que termine con su amor de años por un desliz contigo? ¿Por un amor de verano? Pero… vivimos en el mismo país…yo podría viajar a verla, o ella a mi… De pronto me encontré en la puerta del cuarto de las chicas. Si tocaba despertaría a Rose y Alice también, mis hermanos se enterarían y mañana sería el objeto de burla… Al Demonio! Toqué dos veces, a la tercera Bella abrió la puerta. Conocía ese brillo en los ojos
- ¿Estabas llorando? – le pregunté levantándole la cara
- ¿Que quieres Edward? ¿Tienes la menor idea de qué hora es? – asomé mi cabeza por la pieza, solo había una cama deshecha. Eso quería decir que Bella estaba sola.
- ¿Por que estabas llorando?
- ¿No estaba llorando, simplemente estaba durmiendo sabes? La gente duerme a esta hora… - se corrió como para dejarme pasar, me senté en una de las camas de sus amigas
- Creo que solo tu duermes a esta hora – sonrió – en serio Bella, ¿que sucede?
- Si me dices que carajo haces acá, te diré lo que me pasa
- Me gustas – le dije sonriendo, ella se sentó frente mío y escondió la cara entre sus manos
- Esto no puede ser más complicado… - me pareció escucharle
- ¿Qué pasa? – le dije hincándome a su lado para quedar más cerca de su rostro. No habíamos tenido esa cercanía desde el día que la conocí. - Bella creo que descubrí tu secreto – ella me miró riéndose
- ¿Que secreto?
- Me tratabas mal porque te gusto, ¿cierto? ¿Para alejarte de mí? – ella asintió – ¿ves? Lo descubrí - sonreí ampliamente
- No era ningún secreto Edward, Yo misma te dije que me gustas y,,, podrías haberle preguntado a las chicas y probablemente te lo hubiesen dicho…
- ¿Por que no me lo dijiste tu? – puso los ojos en blanco
- Simplemente no quería hablar sobre ti contigo – dicho así era tan obvio que parecía ridículo
- ¿No querías? ¿Ahora quieres?
- ¿Tengo opción?
- Si me dices que no quieres me voy ahora mismo
- ¿En serio?
- No – los dos reímos – pero creo que quieres… me vas a decir ¿por que demonios llorabas?
- Terminemos primero esta conversación – asentí – si quiero
- ¿Que?
- Hablar de esto tonto! Es confuso… quiero, pero no quiero ¿ves? Ok… quiero porque algo ha cambiado, pero por lo mismo no quiero… no quiero porque lo que cambió me tiene así – señaló sus ojos y se volvieron a llenar de lágrimas, tomó aire antes de seguir – Hoy hablé con Angela, otra de mis amigas que quedó en Phoenix y – sentí como le temblaba la voz, tomó un pañuelo desde el velador y se limpió las lágrimas que empezaban a caer – Jake… mi novio… mi ex novio o lo que sea, está saliendo con alguien más, ¿te das cuenta Edward? solo llevo unas semanas fuera y él ya está con otra – me abrazó y comenzó a llorar, lo único que hice fue acariciarle el pelo y sentir su exquisito olor a fresas que nunca antes había notado.
- ¿Estás bien, Bella?
- Por supuesto que no estoy bien – me dijo algo irritada – perdón Edward, tu no tienes la culpa… al contrario… ella ni siquiera es tan bonita… bueno, si… es más bonita que yo…. Se llama Leah y ¿sabes que es lo peor? Que es la hija de uno de los mejores amigos de mi padre… ni siquiera quiero pensar cómo será todo cuando llegue… no quiero volver Edward, no quiero – Bella sollozó hasta que se durmió en mis brazos. No sabía qué hacer, así que la acomodé en la cama y la tapé con la sábana, cuando estaba dejándola para irme ella me tomó el brazo – por favor… no te vayas.
Me acosté a su lado y la abracé, ella me sujetó el brazo para asegurarse de que no me fuera a ir a ningún lado… como si hubiese deseado estar en otro lugar que no fuese con ella. Así pasé mi primera noche con Isabella Swan.
