Capítulo 5: Isla Esme
Durante todo el día no vi a Bella, tampoco a las chicas. Según mis hermanos necesitaban un día de Club de Lulú y por un día, a mis hermanos no les importó, pero a mi… la curiosidad me mataba. Al menos me consolaba el hecho de que mis hermanos ya hubiesen hecho la invitación a la isla.
La noche, al fin llegó la noche y las vimos aparecer por el restaurant del hotel con un millón de bolsas y muertas de la risa. Buena señal, al parecer Bella ya se había repuesto un poco de su pena. Seguro el día con sus amigas le había subido el ánimo. Se veía hermosa mientras reía y caminaba despreocupada hacia nosotros. Noté un cierto nerviosismo que yo también sentí, nuestras miradas se encontraron y ella sonrió. Sentí como mi estómago se relajaba.
- Tantas bolsas! – observó Emmet recibiendo un beso de Rose, Alice hizo lo mismo con Jazz y Bella solo se sentó en la única silla que quedaba a mi lado.
- Casi no nos quedaba ropa – se quejó Alice
- Exagerada – Bella la retó – excusas! Excusas! – rió y me miró – ¿qué tal su día?
- No tan movido como el suyo creo – respondí nervioso ¿por qué me ponía nervioso? Que ridículo estaba reaccionando! Cambié el tema y dirigí mi pregunta a Rose – ¿Y van con nosotros a la Isla?
- Ah! Es cierto! – exclamó Bella – ¿es cierto lo de la Isla? – yo asentí confundido, por supuesto que era cierto
- Te lo dijimos! – Rose y Alice perfectamente sincronizadas
- ¿No creías? – ella negó avergonzada. Mis hermanos y yo nos miramos, Jazz y Emmet siempre habían encontrado el tema de la isla, la más soberana cursilería a la cual solo acudían cuando querían pasar por genéticamente románticos. – También es cierto que se llama Isla Esme como mi mamá, porque mi padre la compró para ella. – la cara de incredulidad de Bella me llegaba a dar risa, pero la aguanté. Mis hermanos y "sus novias" ya estaban conversando cualquier otra cosa – ¿qué?
- Simplemente no creí tal grado de romanticismo
- No te convencerás hasta que la veas…
- No sé si la veré – dijo mirando hacia abajo ¿Qué significaba eso? Al parecer mi cara reflejó mi pregunta – es que… pienso adelantar mi viaje… quiero… - dudó y finalmente se decidió a decirlo – arreglar mis cosas con Jake – Al escuchar este nombre Rose y Alice reaccionaron y la miraron reprendiéndola
- Mientras tú piensas en él, Jake está con Leah – Rose disparó sin anestesia, miré la expresión de Bella que se endureció inmediatamente
- No era necesario – respondió ella
- Al parecer se te olvida que… - Bella saltó como un resorte de su silla, interrumpiendo a Alice y de pasada dejó todas las bolsas botadas. Miré a sus amigas, quienes con un gesto casi imperceptible me invitaron a ir tras ella. Me paré lo más rápido que pude sin pisar el enredo de bolsas y la seguí. Estaba a la orilla de la piscina con su cara entre las manos
- ¿Bella? – la llamé con cuidado. Temía interrumpirla… Ella volteó su cara hacia mí y para sorpresa mía no estaba llorando. ni tenía la cara de pena de la noche anterior, su cara era de… paz – ¿interrumpo?
- Si, la conversación con mi amigo invisible – bromeó y me senté a su lado – eso no fue necesario o ¿si? – no supe que responder y ella interpretó como quiso mi expresión y comenzó un monologo sin obstáculos – bueno, si… tal vez era necesario. ¿Sabes Edward? ¿Ves que tengo pena? Exacto, no tengo pena – y yo ni siquiera había alcanzado a pensar la respuesta – pero me da rabia que Rose hable así, claro como ella es hermosa y tiene tanto estilo… al igual que Alice… las dos siempre han tenido mucha suerte con los hombres! Bueno ya ves… tus hermanos! Pero yo… yo que no atraigo demasiados chicos como ellas y… Jacob, bueno… Jake ha sido mi único novio. El único chico en mi vida…- si supiera lo atractiva que realmente era, lo hermosa que se veía así, revelándome sus sentimientos
- Hay solo una parte en la que no estoy de acuerdo contigo – me miró extrañada no sé si ante lo que decía o porque la había interrumpido – yo creo que eres igual o más atractiva que Alice y Rose, eres hermosa Bella – tomé un mechón de pelo y se lo puse tras la oreja – Si Jacob está con otra chica, allá él… tu preocúpate de ti Bella, él se lo pierde…
- Eres tan… - no la dejé terminar y la callé con un beso. Su sorpresa fue evidente, pero no tardó demasiado en responder el beso. Se sentía incluso mejor de lo que había imaginado. A pesar de la ternura del beso mi cuerpo comenzó a reaccionar, así que me separé de ella antes que fuera demasiado tarde
- Perdón – dije mirándola a los ojos. Estaba desconcertada, era claro.
- Yo… yo… - tartamudeó un poco viéndose completamente adorable
- Lo siento Bella fue mi culpa, no pude… - esta vez me besó ella. No soy de fierro así que a medida que seguíamos el beso, se intensificaba y mis manos pronto saldrían de mi control. Antes que fuera demasiado tarde me detuve. - Espera, espera… estamos en un lugar público lo recuerdas? - vi como se sonrojaba - no te preocupes… entonces, vas a la Isla con nosotros? - asintió mirando el agua de la piscina. Al parecer aún estaba avergonzada- Perfecto, le diré a mis hermanos. - me paré y ella se quedó ahí - vamos?
Me siguió en silencio, después de eso estuvo muy extraña. Nos dedicamos a arreglar nuestro equipaje. Al otro día partíamos un poco antes de almuerzo, almorzaríamos en Angra dos Reis, el lugar de donde salía nuestra embarcación a la Isla. Carlisle se había encargado de arreglar nuestra llegada a la Isla, así que solo debíamos ubicar a un tipo llamado Gustavo, él nos llevó a almorzar a un restaurant.
- Pensé que solo venían ustedes tres - nos dijo cuando ya nos había acomodado en la mesa
- Y cual es el problema? - pregunté
- Que solo preparé tres habitaciones - a Emmet le afloró su sonrisa más ancha, Jazz intentó controlarse y yo miré a las chicas que parecían estar en otra.
- Y cual es el problema? - preguntó Emmet, lo que hizo reir a Gustavo
- Idiota, preguntémosle a las chicas - dijo Jasper - Chicas, hay un pequeño inconveniente. Gustavo nos está diciendo que como no sabía que veníamos acompañados, solo preparó tres habitaciones - ellas se miraron entre ellas. Alice y Rose se sonrieron, pero Bella bajó la mirada
- No hay problema - dijo Rose - no por mi al menos - Emmet la abrazó y la besó. Agradecí que mis padres hubiesen comprado camas de fierro
- Yo tampoco - sonrió Alice mirando de reojo a Jasper
- Bella? - pregunté - yo puedo dormir en el sillón - mis hermanos se rieron - en serio, no hay problema
Bella POV
Verlo ofreciéndome dormir en el sillón me tentaba a decir que sí, pero tampoco podía aprovecharme de su caballerosidad. Miré a Alice ella me subió una ceja, sabía lo que quería decir. Miré a Rose, ella esperaba mi respuesta.
- Por mi tampoco hay problema - intenté decir lo más natural posible. Almorzamos y después de recorrer un poco el lugar, partimos a la lancha. En dos horas estaríamos en la Isla.
Llegamos al atardecer, era hermoso. Solo había una casa maravillosa y paraíso. A penas entramos, comenzamos a repartirnos las habitaciones. Todas eran fantásticas, típicas de una revista de decoración. La madre de los Cullen tenía uno de los mejores gustos que podía haber. Nuestra habitación era una cama enorme de fierro, un ventanal gigante con vista al mar. Edward dejó su bolso y comenzó a ordenar sus cosas.
- Yo tomaré esta parte del armario y tu esta, ok? - me preguntó y asentí - Bella, en serio puedo dormir en el sillón
- Edward, está bien - trataba de convencerme a mi misma - solo será dormir. - Ese chico me provocaba muchas cosas.
La noche anterior cuando nos habíamos besado, sus manos recorrer mi espalda, me provocaban un calor tan desesperante, que no sabía bien se de pronto había empeorado el calor típico de Brasil. Dormiría con él, en la misma cama… Algo pasaría… ¿Cómo le explicaría, que a pesar de todo el tiempo que llevaba con Jake, aún era virgen?
