Segundo pecado: Pereza
¿Acaso esa chica no se cansaba nunca de ir y venir? ¿No podía permanecer en un solo lugar?
¡Jodidamente no!
Era como una pequeña libre escurridiza, era su pequeña libre escurridiza. Puso los ojos en blanco y por un momento dejo de seguir los moviéndoos de ella que se paseaba de un lado para el otro entre los estantes de la biblioteca.
El calor, sumado al ambiente que él tanto se resistía a estar por más de dos segundos le estaba quemando la cabeza. Ella no era nada suyo, no era su novia; simplemente no era nada para que la tilde con aquel cariñoso, y por qué no posesivo calificativo.
Tenía que salir de ese lugar lo más pronto posible, antes de que se terminara por convertir en el modelo masculino de la hija de su profesor de derecho.
Como detestaba las bibliotecas, y ella era completamente la antítesis de él.
Eso la hacía quererla con mayor favor para él. Eso le hacía ser una avaro para solamente tenerla, y por Dios que la conseguiría.
Él siempre conseguía todo lo que quería, siempre tenía lo que deseaba; y ella no sería la excepción a la regla.
Sin voltear a mirar esas puertas de madera que por el momento la alejaban de su nueva conquista, se encamino por el largo pasillo hasta la salida que lo conducirá a un momento de total paz debajo del árbol donde siempre se refugiaba cuando tenia que esperar alguna hora hasta su próxima clase, o cuando desidia no asistir y saltearse una.
Él no tenia tan buen promedio como el de ella, pero sabia que era por la poca dedicación que le daba, sabia que tenia que dedicarse más pero la daba…¿ Que le daba?...
No había mejor palabra para definirlo que…Pereza
Le daba pereza estudiar más de lo que él creía que era estrictamente necesario. No estaba dentro del círculo de estudiantes que pasaban días encerrados en sus habitaciones, sin ni siquiera ver la luz del sol, estudiando día y noche para rendir bien algún parcial o final. Él definitivamente no estaba entre ellos, pero tampoco podía quejarse por sus notas, por ahora su rendimiento era bueno, aunque podía mejorar pero le daba pereza hacerlo.
Por el momento su modo de vida no dificultaba su estudio y esperaba que por los próximos años que durara la carrera, tampoco el estudio se viera perjudicado por su modo de vida. Si no tendría que optar y definitivamente saldría perdiendo.
Entreabrió sus ojos y el sol le pego de lleno en la cara, se reincorporo con ayuda de sus ante brazos justo en el momento que ella pasaba por el sendero que corría horizontal a él.
Una idea cruzo su mente al momento que sonreía con amplitud.
¿Por qué demonios no se le había ocurrido antes? No lo sabia, pero ahora bendecía a su mente por formar planes totalmente brillantes.
-Bella -Él grito su nombre levantando una de sus manos y moviéndola de un lado para el otro para que la chica supiera donde estaba. Igual era visible, estaba bajo uno de los árboles más frondosos de toda la universidad. Pero ella era tan despistada que seguramente miraría para todos menos hacia el suyo.
La vio como giraba sobre sus talones con la misma rapidez con la cual camina, y desde la lejanía podía observar que su semblante demostraba algo de intriga. La comprendida, en estos dos años nunca le había dirigido la palabra, ni siquiera esa vez que chocaron. Poco a poco los pies de ella se movieron en dirección a donde él se encontraba y sonrió arrogante para sus adentros.
-¿Me llamabas?-Pregunto ella con suma intriga en la voz y en el rostro. Él contuvo las ganas de reírse, claro que la estaba llamando, pero el ver el silencio de ella que esperaba una respuesta supo que lo decía muy en serio.
-Lamento haberte molestado…-Se disculpo, adoptando un gesto algo culpable, nunca estaba de mas parecer que uno poseía lastima. Estaba usando una artimaña baja pero ¿Eso a quien le importaba?-…pero ¿Podrías ayudarme a levantarme?
Ella lo miro dudosa por varios segundos con su vista fija en la de él, este por su parte nunca quito aquella cara de lastima, esa que lo hacía ver terriblemente adorable y hasta cierto punto comestible para otras mujeres. En su lugar ya un centenar de mujeres se hubieran lanzado a sus brazos pero ella solo estaba ahí tratando de saber si era verdad o no su pedido.
Tenia que decir algo para convencerla y rápido
-Como llegaba tarde a la próxima clase, venia corriendo y trastabille-Explico lo primero que se le venia a la mente, empleando muy bien los horarios; ya que era cierto de que llegaban ambos tarde a su próxima clase; solo que él había decidido no ir
- Oh…cierto-Exclamo ella ahora adoptando una postura mucho mas relajada y no a la defensiva como desde un principio.
No podía creer que aquella tontería de resultado.
"Ella es ingenua"
Y sin más Bella extendió una de sus manos, mientras que la otra seguía tomando con fuerza uno de los bordes de su mochila. Sabia, por su investigación minuciosa, que ella era un alma sumamente caritativa. Formaba parte de aquel selecto grupo que ponía la otra mejilla.
Ella era única, pero él no lo era.
La pequeña y delicada mano de ella seguía extendida frente a él, se dio el gusto de contemplarla un segundos más antes de tomarla definitivamente.
Otra idea cruzo su mente.
Cuando el agarre de ambas manos fue lo suficientemente fuerte, ella por inercia propia tiro retrocediendo para poder alzarlo y ayudar a su complicado compañero.
Gran error.
No estaba en los planes de ella ser arrastrada hacia el suelo. Edward pudo observar cada gesto del rostro de la mujer mediante que la caía trascurría, le había sido sumamente fácil poder arrogarla al suelo con él; realmente Bella era demasiado liviana, como una pluma.
Ella soltó un grito ahogado segundos antes de que su cuerpo chocara con el de él. El impacto fue mas duro de lo que ella había pensado, el pecho de su compañero podía resultar ser más duro que el propio suelo.
El reacciono rápido y rodeo la cintura de ella con ambos brazos, evitando de esta manera que Bella intente rodar para un costado y alejarse de él, o en otro caso levantarse.
Él la quería así, quería a Bella
Podía sentir claramente los latidos del corazón de ella galopar desbocado en su pecho, estaba nerviosa y la respiración agitada se lo decía. Aun así ella se encontraba con la cabeza gacha, alejando su mirada de la de él, pudiendo obtener por el momento solo una majestuosa vista de esa cascada morena sedosa que la chica poseía. El olor a fresias que ella traía puesto penetro en sus fosas nasales llenando cada rincón de sus pulmones como el aire más limpio del planeta.
No iba a reconocerlo nunca, pero desde aquel encuentro sentía como si el perfume de ella lo tuviera él impregnado en su piel.
Bella gimió por la incomodidad de la posición, sujetando un poco más con sus manos la remera que él traía puesta para lograr hacer un poco de fuerza y salir de su escondite. Quería levantarse, alejarse de él, pero él mismo se lo impedía.
Cuando por fin logro darse valor y levantar su rostro hacia él y pedirle que por favor la dejara ir, sus ojos se fundieron.
Edward se quedo mudo, como si en el vasto mundo no existiera una criatura del sexo femenino tan inocente y hermosa al mismo tiempo; una criatura que le hacía desear hasta cansarse esos labios entreabiertos por donde tomaba pequeñas bocanadas de aire. Tenía los ojos brillosos, las mejillas sonrojadas, y su cabellera caída dándole un toque de total sensualidad a la imagen sobre sus hombros y espalda.
La mirada de ella era tan pura, tan limpia que lo hacía sentirse un miserable por primera vez. Por primera vez dudaba si acapararla para él o permitir que ella encontrara a ese príncipe azul que de seguro buscaba.
-Hermosa-Dijo él en un murmullo que le costó todo el aliento, decir esa simple palabra lo había dejado sin aire. La vio pestañar confundida, ella sabía que él había dicho algo pero a pesar de la cercanía por suerte no lo había logrado escuchar-Eres atolondrada
Ella enrojeció aun más y él contuvo estoicamente una risa
-Lo…lo siento tanto-Se disculpo esquivando la vista de él. La verdad que su compañero tenia razón, ese era uno de sus mayores defectos; y justo ella que quería ayudarlo
-No te preocupes pequeña, tampoco es gran cosa-Explico él con simpleza, pero ella al parecer se sentía demasiado culpable. Si solo ella supiera que lo hizo adrede, las cosas serian totalmente diferentes.
Bella volvió a mirarlo todavía cohibida, ella no se esperaba que la nombrara de esa forma. Jamás ambos alguna vez cruzaron palabra alguna, ella pertenecía a una clase de mujeres que no estaban a la altura de él. Todas se sentían atraída por él, incluido ella, pero era diferente que todas esas mujeres catalogaran para tener una cita con él, o aunque sea una palabra de por medio.
-Será mejor que me levante y te ayude-Dijo ella con convencimiento, no sabía de dónde había salido esa seguridad pero le encantaba por lo menos no ser tan evidente. Ella no se sentía muy a gusto en aquella posición, aunque una parte de ella le decía todo lo contrario.
El solo hizo una mueca que no pudo definir muy bien. No juraba en vano pero parecía hasta enojado con sus palabras.
¡No iba a levantarse! No sabía por qué demonios pero no quería que ella huyera de sus brazos, había pensado mucho para tener un acercamiento que no resultada premeditado y ahora que lo había conseguido no permitiría que ella se escapara como la libre escurridiza que era.
¡Sobre su maldito cadáver!
-Pereza-Soltó él mascullando las palabras, tanto no mentía; le daba pereza levantarse de ese cómodo lugar donde estaba y mucho mas al tener sobre él a su nueva conquista. Era perfecto.
De un momento a otro observo con detenimientos los ojos de ella, esos ojos que eran totalmente como un mar calmo en menos de dos segundos parecían un maremoto a punto de ahogarlo. Se estaba ahogando en aquella mirada.
Tampoco supo y mucho menos con que fuerza, ella logro zafarse de su agarre férreo y levantarse más rápido de lo previsto. Ella lo miro con rencor pero no le dirigió una sola palabra, solamente se giro y le dio la espalda, comenzando a caminar con paso lento.
"Mierda"
Se levanto del suelo de forma presurosa, como si este mismo le quemara y se encamino los pocos pasos que la separaban de él. Aferro el ante brazo de ella y en un ademán para nada delicado la giro para que ella vuelva a mirarlo a la cara.
No hizo falta que ella le dijera que la soltara, porque la sola mirada de ella sobre la de él le decía todo lo que quería transmitir.
Estaba enojada, y mucho
-Veo que puedes caminar muy bien-Dijo ella con rencor al observar fijamente el "supuesto" pie lastimado por la "supuesta" caída-Te recuperas rápido Cullen
Había casi escupido su apellido con tanto veneno que pudo sentir como si la sangre en sus venas se hubiera congelado. Tendría que haberse acordado de aquella mentira
-Bella deja que…
-¡Yo no te di permiso para que me llamaras por mi nombre!-Le grito ella mientras apretaba uno de sus puños y trataba de no proporcionarle una buena cachetada. Tendría que haber dejado que se revuelque en el piso; Edward no poseía un buen currículo de presentación. Tendría que haberse dado cuenta que todo era una mentira-Tampoco tienes que explicarme nada, yo no te pedí ninguna explicación…-Tomo aire de forma sonora y noto como él se alejaba un paso-…pereza, es la explicación más estúpida que escuche
-No puedes enojarte por una simple broma-Le adjudico ahora él, mientras volvía a retarla con la mirada. Se estaba tomando las cosas demasiado a pecho, se estaba comportando como una niña. Pero no podía decírselo porque sino su original plan se vería truncado-Enserio necesito tu ayuda
Ella lo ignoro de la forma que ninguna mujer lo había hecho, y hasta logro que su voz sonara lastimosa para que ella se compadezca
-¡Eres una de las mejores en promedio!-Le grito pero ella seguí caminando mientras lo ignoraba-¿Podrías ayudarme a estudiar?
Solo en ese momento ella se giro, él sonrió. Era predecible, un alma caritativa jamás daría la espalda a un ser que lo necesitara
-La pereza es un pecado y contra eso yo no tengo el remedio
Y sin más ella se marcho con una gran sonrisa en los labios.
"Mierda y mil veces mierda"
Esta vez había fallado pero la próxima juraba que no se le escapaba.
Si era cierto la pereza era un pecado que él poseía, pero en este caso por lo menos le había servido para tenerla entre sus brazos.
Hola como están? Sorry por subir la historia tan tarde esq tuve un par de problemas –me quede dormida- lo siento en verdad, espero que les guste el capi.
Posiblemente actualize el sábado o el domingo –no estoi mui segura- (:
Chau ablamos los quiero.
Tefis.
