Quinto pecado: Ira

Tal y como su personalidad lo caracterizaba, él había vuelto con Tanya

Nunca antes volvía a retomar una vieja conquista, porque Tanya era nada más que eso…Solo una vieja conquista que estuvo demasiado tiempo encabezando el primer nombre de su lista hasta que la obtuvo, como a cada una de las mujeres que él siempre quiso para sí mismo.

Pero en este caso hizo una pequeña excepción a la regla de oro que él mismo se había impuesto.

Ambos ahora nuevamente eran pareja para todos y cada uno de los estudiantes de la universidad.

Eso hacia tragar a varias mujeres el rumor de que él solamente jugaba con ellas. Las mujeres que lo rumoreaban tenían razón por juzgarlo de esa forma, porque así era; pero ahora sería totalmente diferente.

Estaba dispuesto a sacarse completamente de sus pensamientos a la muchacha que poseía una sonrisa que podía dejarlo sin palabras. Estaba dispuesto a olvidarse de Bella.

-Edward

Quería dejar de recordarla, quería solamente verla como su compañera de la universidad, seguir manteniendo ese trato frió que llevaron desde hace dos años. Quería que nunca en su vida hubiera pasado el accidente de chocarse con ella en los pasillos de la universidad.

Quería nunca haberla catalogado como su nueva conquista.

-Edward

Ella era el polo opuesto a lo que era él, y todavía lo seguía siendo; eso era lo que un primer momento le había llamado la atención. La sonrisa que ella le había dado no estaba cargada de alguna insinuación oculta para conquistarlo. Ella le había regalado ese día una sonrisa sincera, como en pocas mujeres había podido ver.

Pero su maravilloso plan hubiera dado el mejor resultado, el mas acertado si solo él no hubiera terminado siendo el conquistado. Con solo pensar lo que era conquistar a una mujer como Bella le simbolizaba un reto y a él le encantaban los retos. Tramo varios planes luego de ese encuentro casual pero a pesar de eso ella era mas suspicaz de lo que realmente aparentaba y esa especie de adrenalina que sentía al volver a tramar un nuevo plan para conquistarla la hacia desearla con mayor fuerza a ella y solo a ella.

-Edward

Pero él tenía que haberla seguido y estar a punto de besarla para comenzar a crearse un cúmulo de sentimientos en él. Solo tuvo que rozar los labios de ella para terminar prácticamente a los pies de su nueva conquista.

Y si antes no podía apartarla por un segundo de su cabeza, después de eso mucho menos.

-Edward

Pero soberbio como era alejo esos pensamientos lo más que puedo y decidió hacer caso omiso a las palabras de su amigo, porque simplemente no había en este mundo mujer que lograra conquistarlo a él.

¡Ja!, que equivocado que había estado. Él se transformado en un completo iluso, se creyó sus propias palabras.

Hasta que la realidad lo había golpeado exactamente hace una semana y dos días.

Maldita sea estaba llevando la cuenta de los días

"Bah, patético"

-¡Edward!-Grito Tanya el nombre de su novio esta vez. Lo había llamado exactamente cinco veces y en ninguna de ellas estaba respondiendo sus llamados. Esta ultima acabo con su paciencia de una vez por todas.

El se sobresalto completamente y logro sujetarse, gracias a sus rápidos reflejos, del borde de la mesa. Nunca ella había gritado su nombre de esa forma, va solo la vez anterior que dio por terminada su relación

Él la observo pero no dijo nada. Ella se levanto de la mesa sujetando la carpeta de color lila, casi violeta.

-Tenemos que entrar-Le dijo ella con voz calma y tranquila, pero demasiado fría como si nunca existiría ningún tinte de cariño ni odio en la voz.

A ella jamás se la notaba como estaba por su tono de voz.

Era una mujer con un carácter dominante pero ese misticismo y fuerza que irradiaba toda ella la hacia digna de encabezar su lista. No solo él había notado la frialdad en sus actos o en sus palabras, la forma que muchas veces se dirigía a las personas como si estuviera resentida por algo.

Tanya extrañamente no parecía una mujer terrenal, era como si ella fuera un ser superior, un ser al que nada podía afectarle, y eso no solo su voz lo dejaba en claro, sino también sus facciones.

Tampoco sus ojos trasmitían algún tinte de calidez. Ella siempre parecía encontrarse en guardia, como si muy en el fondo temiera que algo la lastimase.

Tanya tenía una coraza alrededor de ella que era difícil de traspasar o romper.

Ni siquiera cuando habían terminado ella mostró sus sentimientos, su rostro seguido impávido como siempre. A pesar de su grito y del pequeño rencor que noto en el fondo de sus pupilas azules. Nada más mostró ella para el exterior.

-¿No vienes?-Le pregunto ella girando la mitad de su cuerpo y clavando sus ojos en los suyos al estar algo alejada de la mesa donde hasta recién había permanecido sentada.

Edward noto el tono monótono de la voz, como si de verdad no le importara lo que él haga o deshaga con su vida.

-Prefiero quedarme-Le respondió él acomodándose un poco en el asiento y tratando de que su voz no sonara tan desganada como en realidad él se sentía.

Ella solo hizo una mueca que podía catalogarse como alguna especie de fastidio.

-Como quieras-Dijo al fin ella luego de una pausa apretando fuertemente la carpeta ente sus manos.

Tanya se giro sobre sus talones dándole la espalda y mostrando su largo y ondulado cabello rubio que hoy llevaba suelto. Rara vez ella lo llevaba suelto, siempre era recogido por una coleta blanca. Al parecer hoy había querido cambiar un poco.

Suspiro soltando todo el aire de sus pulmones, no supo en que momento había retenido tanto aire pero lo que si supo es que se sentía un miserable.

A pesar de la personalidad algo particular de Tanya, ella no se merecía lo que él le estaba haciendo. La estaba lastimando, él también se estaba lastimando tratando de olvidar a Bella. Y lo peor de todo es que al parecer ella era consciente de lo que él sentía.

"Maldita sea"

Contuvo las ganas de gritar para descargarse pero de igual modo su puño se estrello contra la mesa.

Estaba bajo mucha presión. Y la ira de saber que lastimaba a la rubia, de saber que la castaña estaba enamorado de otro lo estaba consumiendo.

La ira no era buena consejera pero de igual modo, al diablo con eso.

Y sobre todo al diablo con Swan y el séquito de hombres que la seguían como perros babeados.

Ni le iba a dar el gusto a esa de verse consumido por la ira.

"Eso nunca"

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-No puedo entenderlo

Se llevo ambas manos al rostro y lo cubrió para evitar que cualquier persona que por casualidad pasara por donde ella se encontrara pudiera verla en ese estado. Todos estaban tomando sus clases pero de igual modo ella siempre había sido previsora.

Y dejo que las lágrimas fluyan sin tapujos mientras un sollozo se escapaba de su boca.

Ella tampoco podía entenderlo.

Ella tampoco podía comprenderlo.

Su mejilla derecha aun ardía en demasía, estaba vez su compañera había llegado demasiado lejos.

-Siempre tan ingenua

Le dolían aun más las palabras de ella que el mismo golpe que la había proporcionado para "intentar" despertarla de su letargo y traerla a la realidad.

Su cuerpo se deslizo por una de las frías paredes de la universidad hasta terminar sentada en el suelo de tierra. Se encontraba en el patio de la universidad, en el mismo lugar donde su compañera le había hablado.

Rodeo con sus brazos sus piernas en forma de abrazo mientras las apretaba contra su pecho y escondía, ahora, su cara en esa especie de muralla que desde pequeña siempre armaba en momentos como ese. En momentos donde la tristeza la invadía y necesitaba sacarla al exterior por medio de su llanto.

-Al parecer nunca vas a notar lo obvio a simple vista

La forma en que se lo había dicho le molestaba, la trato como a una niña de cinco años que merecía ser regañada por su ingenuidad; por no darse cuenta de las verdaderas cosas, de las verdaderas acciones de las personas.

La cachetada de Tanya le había dolido, sus palabras también; pero a pesar de todo eso…Ella tenía razón en lo que le decía.

Era demasiado confiada e ingenua con las personas.

Por eso, por eso no había visto los verdaderos sentimientos de Mike.

Mike fue desde el primer momento una persona tan abierta, confiable y sincera desde que comenzaron la carrera. Fue la primera persona que le dirigió la palabra y poco a poco, en base a esa amabilidad e interés por su estado de salud, cada vez que se encontraba mal, se gano su cariño.

Simplemente su cariño, como cualquier cariño que sentiría un amigo por otro.

Para ella era nada más y desde el principio había sido solamente su amigo.

Gran error…Para Newton no.

Él había estado enamorado de ella desde que comenzaron a cursar la carrera hace ya dos años. Eso mismo le confesado hace tres noches bajo las gradas del gran templo donde ella vivía.

Y fue en ese preciso instante donde toda la confianza, la amistada que ambos tenían hasta el momento se desmorono. Él intento saber si sus sentimientos eran correspondidos, pero ella al negarlo desato un Mike rencoroso.

Ella había lastimado a su amigo por no corresponder su amor.

Cualquier mujer se sentiría atraída por un hombre como Mike, él tenía unas cualidades únicas pero ella lamentablemente no había caído bajo el hechizo de ese encanto que él poseía.

Ella estaba bajo otro hechizo al cual se rehusaba caer más de lo que ya estaba.

Hacia exactamente tres noches que no veía a su amigo. Al parecer no quería venir a la universidad y mucho menos verla.

-Espero que comiences a observarlo mejor

¿Observarlo mejor? Pero ¿A quién?

No había comprendido esas últimas palabras de Tanya, tampoco había comprendido porque quiso hablar con ella. Nunca ambas tuvieron algún trato, pero aun varias veces ella la observo con algo de rencor; un rencor que no entendía.

Definitivamente no la entendía.

-Bella

Ella levanto el rostro saliendo de aquel escondite improvisado, no reconoció el tono de voz al principio; lo que le causo un cierto sobresalto al verse descubierta, pero ahora que estaba cara a cara con el dueño de aquella voz y viendo aquellos ojos su dolor pareció mitigarse.

Él la miraba entre ceñudo y asustado, tratando de averiguar la razón de su llanto. Él siempre desde pequeña la había protegido de cualquier cosa, porque desde que ambos se conocieron él se enamorado de ella, para luego cuando creció reclamarla como su mujer.

Solo le llevaba un año de diferencia pero él era alguna especie de guardián.

Era su guardián y siempre velaría por ella.

-Jake-Exclamo con emoción y lágrimas en los ojos, reincorporándose rápidamente para estrecharlo en un abrazo. Ella necesitaba ahora más que nunca el abrazo de ese hombre.

Se sentía segura pero a la vez le causaba una cierta incomodidad estar abrazada a él. Era consciente de los sentimientos de Jacob, él se los dejo bien claro años atrás. No le había podido responder, aunque él tampoco le dio tiempo hacerlo. Solamente le beso la frente y juro que siempre la protegería pese a lo que ella sentiría. Que ocuparía el lugar de amigo hasta que ella se de cuanta que lo amaba.

No amaba a Mike como tampoco amaba a Jake, a pesar de que con este último tenía más confianza.

-Al parecer no puedes estar sin mi muñeca-Susurro él en su oído soltado una pequeña risa. Solamente se había ido del país por un mes gracias a unos asuntos y la encontraba en un estado por demás deplorable.

Ella sonrió a pesar de sentirse triste. Siempre el lograba sacarle una sonrisa. Sonaría raro pero había extrañado que la llamada de esa forma a pesar de que siempre le decía que no la llamara de ese modo.

-¿Vas a decirme que sucede?-Volvió a susurrar en su oído mientras le acariciaba la espalda para que poco a poco ella se tranquilizara. Mataría con sus propias manos a la persona que dejo a su muñeca en ese estado.

Tan solo negó de forma casi desesperada con la cabeza. Se separa un poco del pecho de él pero aun se mantuvo en el abrazo. La verdad que lo había extraña demasiado a pesar de que se comunicaban periódicamente.

-No quiero hablar por el momento-Dijo soltando un gran suspiro y esquivando la mirada de esté al girar el rostro. Detestaba cuando la miraba de aquella manera tan profunda, se sentía cohibida. Nunca había estado en brazos de otro hombre más que en los brazos de su amigo.

Jacob tenía una personalidad ambigua, podía comportarse como todo un caballero y casi un principio azul sacado de sus cuentos de niña, o bien se comportaba como un demonio…Un demonio lobo.

Cuando las fracciones de su amigo, y su carácter, se volvían duras la hacía esos hombres lobos que salían en los cuentos que su mama le leía de niña.

Y desde ese momento, al encontrarle parentesco, siempre llamaba a Jake demonio lobo.

¡Ah pero que tonta era!, ni siquiera le había preguntado desde hace cuanto es que había vuelto al país.

Bella volvió a mirarlo.

-Oye ¿Hace…?

Los ojos de ella se ensancharon y se quedo estática en el lugar sin mover un solo músculo, hasta la respiración se le había cortado. Podía sentir los labios de su amigo sobre los suyos y mirar los parpados cerrados de esté.

Esto no podía estarle sucediendo a ella.

Jake se separo de ella y termino soltándola, el beso no había durado mucho pero llevaba demasiados años soñando aunque sea con esa ingenua caricia. Ella estaba con las mejillas sonrosadas, visiblemente nerviosas y asombradas. No estaba en sus planes hacerlo pero no pudo resistir el impulso de verla cómoda en sus brazos.

-Yo tampoco tengo ganas de hablar ahora-Le confesó acariciando una de las mejillas de ella-Solo es que no podía esperar hasta que salgas para verte, pero bueno…-Él le guiño un ojo-…nos vemos muñeca, ya sabes dónde buscarme.

-Cla…claro

Y así como había llegado, se marcho en el mismo abrir y cerrar de ojos. Parecía como si se hubiera esfumado en medio de un remolino de aire.

Simplemente esto no podía estarle sucediendo a ella.

-Ja, al parecer las ingenuas son las peores

Por segunda vez en día logro sobresaltarse pero esta vez la sensación fue completamente inversa que la anterior.

-Edward-Soltó en un susurro casi inaudible cuando se giro para observar al dueño de aquella voz. Un escalofrió recorrió su espalda al notar el semblante de él.

Sus facciones estaban duras, sus labios estaban unidos en una fina línea, sus puños los mantenía apretados y podía jurar que sentía el agitado respirar de él tan fuerte y uniforme.

Pero sus ojos…sus ojos le provocan miedo. Él la observaba como tratando de lastimarla, la observaba con furia, con rencor y con ¿Ira?

Si, por primera vez él la estaba observando con ira

Inconsciente su propio cuerpo se movió un paso hacia atrás para de alguna manera refugiarse de aquella visión de un el completamente distinto al que ella conocía.

Él sonrió de forma sombría logrando que su corazón de un vuelco inminente.

En un rápido movimiento que no pudo prever él la tomo de la muñeca y la arrojo contra la pared donde momentos atrás se encontraba con la espalda apoyada.

"Maldita mentirosa"

-Te gusta estar cada día con un hombre diferente ¡¿Verdad?!...¡¿Verdad?!-Le pregunto él con veneno sintiendo la sangre arder en sus venas y expresar aquella ira por medio de sus gritos.

Se juro así mismo no verse consumido por aquel pecado, pero ahora sin que estuviera en sus planes pudo verla recibir tan gustosa el abrazo y posterior beso de aquel hombre que jamás había visto. Todas sus emociones se desbordaron.

A la mierda si se dejaba consumir si o no por la ira.

Ella descorrió el rostro asustada por el comportamiento de su compañero de universidad, cerrando los ojos fuertemente

-¡Maldita sea mírame cuando te estoy hablando!-Volvió a gritar sujetando un brazo de ella con fuerza desmedida. Isabella grito por el dolor y sus ojos se abrieron de golpe revelando pequeñas lágrimas. A él eso fue lo que menos le importo-¡Que me respondas ahora!

Se sentía traicionado.

Había soportado verla con aquel estúpido que no la dejaba ni a sol ni a sombra por toda la universidad y hasta había soportado que ella se mostrara tan espontánea y libre a la hora de abrazar a aquel sujeto que todavía no salía de su retina. Pero esto último no iba a soportarlo.

Esto de verla con un nuevo hombre al cual ella abrazaba y luego permitía sus besos como si nada, jamás se lo permitiría.

Ella le vendió un papel de ingenua y él como estúpido cayó en sus redes. De seguro el sufrimiento de ahora también lo estaba actuando.

No dejaría que ella se burlada de él. Le enseñaría que nadie de él se burlaba.

"Perra desgraciada"

La arrojo nuevamente contra la pared pero esta vez con mayor fuerza que la vez anterior. Ella solo gimió por el dolor producto del nuevo golpe abrazándose a si misma de manera inconsciente y sollozando con fuerza.

¿Por qué? ¿Por qué justamente él le hacía aquello?

Su mente era un torbellino de idas surcando su cabeza a una velocidad nunca antes vista. Tratando de comprender, tratando de entender el por qué de aquella actitud tomada por él.

Le dolía que la tratara de esa forma, como si ella fuera una cualquiera. Y mas le dolía aun, porque como miles de mujeres en esta universidad, ella se había enamorado de él.

Todavía no entendía en que momento termino ocurriendo pero al fin de cuantas era lo que menos importaba.

-N..no…-Logro modular ella con la voz entrecortada y mirando fijo aquellos ojos que parecían develar cuando el dueño la odia, cuanta ira sentía por ella. Tenía un nudo en la garganta y las lágrimas volvieron a viajar por sus mejillas. Ya no podía contenerlas.

Ed se rió con fuerza, casi de forma cínica

-No soy tan ingenuo Bells-Dijo en medio de su carcajada con una calma espeluznante en la voz-¡Nunca vuelvas a tomarme como tal perra!

Ante el nuevo grito de él sus sentidos se pusieron alertar pero cuando intento decir algo para calmarlo, para que le crea, ambas manos de él se cerraron sobre su cuello apretándolo con fuerza.

Edward la miro sonriendo de medio lado.

A pesar del dolor que se cernía en su cuello y que le cortaba la respiración poco a poco, asfixiándola y agotando la reserva en sus pulmones, provocando que se mareara por la falta de oxigeno en su cuerpo y la sangre se agolpase en su cabeza.

A pesar de todo ello, ella no lo culpaba.

Tanya tenía razón, en este momento donde poco a poco sus ojos se ensanchaban y trataba de respirar un poco de aire divino, seguía siendo ingenua, seguía confiando en él.

El no se lo merecía, pero este no era el Edward que ella conocía, aunque sea ese poco.

Estaba cegado por una ira infundada, por una mala interpretación de las cosas.

Su cuerpo lo sentía más liviano, la presión en su cuello ya no era más que una simple molestia. Estaba tan liviana como si flotara en el aire. Era una sensación inexplicable pero macabra al mismo tiempo porque sabía que provocaba aquella sensación.

Su visión termino de volverse completamente borrosa producto de las lágrimas y seguramente un pronto desmayo, pero eso a ella fue lo que menos le importo.

De igual modo trato de sonreír para calmar a esa pequeña fiera que descubrió al verse enfurecido.

La ira siempre era mala consejera y por esa simple razón era que no podía culparlo.

"Bella"

La ira que sentía correr en su interior se congelo tan abruptamente al notar la sonrisa que ella le regalaba. Era la misma que le había regalado la primera vez que chocaron, era como si ella confiaba a pesar de conocerlo poco y nada en él.

La soltó horrorizado al notar lo que estuvo a punto de hacer gracias al producto de sus impulsos. Tuvo que sujetarla para que no cayera.

¿Tan siego por la ira estaba que pudo haber sido capaz de lastimarla?

No quería responder esa pregunta.

Había actuado como un maldito desgraciado.

Apoyo la espalda contra la pared sentándose en el suelo trayendo junto con él el cuerpo semiconsciente de ella. La abrazo acunándola en sus brazos.

Se sintió la peor escoria, el peor ser humano en toda la tierra.

Y todo por dejarse consumir por la ira.

Cerró los ojos y la apretó un poco mas contra su pecho como temiendo de que ella se escapara de sus brazos. Había llegado hasta un punto muy lejos.

Era un maldito miserable, el peor de todos.

Esperaría paciente hasta que ella terminara de recuperarse. El lugar no era el más apropiado pero por un par de horas, unas tres o cuatro, nadie pasaría por aquel lugar del inmenso patio. Era el lugar más apartado de todos.

¿La hubiera lastimado?

Él cerró los ojos sintiéndose frustrado cuando la presión en su pecho se agravo. No se merecía a una mujer como ella.

"Si"

Volvió a sentir ira pero esta vez consigo mismo.

Apretó la mandíbula y cuando volvió abrir los ojos su vista fue turbia

La había lastimado pero esta vez…esta vez…

"Juro protegerte"

Ahora menos que nunca ella lo amaría pero de igual modo él estaba dispuesto a protegerla.

Él cumplía sus promesas.

Porque nunca más dejaría consumirse por la ira.

…….

Hola como están?

Perdón por la demora se supone que debería haberlo subido el domingo, pero ese día llegue dmd tarde de la plaia & el lunes fue el cumple de mi mami y el martes me ievaron al hospital porque tengo gastritis & algo mas –odio estar enferma-

Bueno según el capi creo que a Edward en verdad se le paso dmd la mano, mucho a decir verdad.

El prox capi lo subiré el lunes o domingo –depende si me hacen ir a la plaia será el lunes-.

Gracias a las personas que me dejaron reviews.

& sobretodo gracias a LIS sin eia no habría nada.

Ablamos

TefiSong.