Disclaimer : Personajes de la increible Steph Meyer. & Historia de la lindisima Lis- Sama. a mi me pertenece la adaptacion - Ja! gran logro no lo creen?-
Ultimo pecado: Siete pecados
"Un vicio capital es aquel que tiene un fin excesivamente deseable de manera tal que en su deseo, el hombre comete pecados, todos los cuales son originados en aquel vicio como su fuente principal" (Santo Tomás)
La apretó mas contra su cuerpo y ella suspiro en el mismo momento en que el abrazo se hacía más férreo. Bella continúo con los ojos cerrados y en aquel estado de maravillosa somnolencia, le encantaba estar en sus brazos. Se sentía cuidada, se sentida protegida; pero por sobre toda las cosas se sentía amada.
Si ella misma hace dos años atrás pudiera verse ahora, estaba segura que a pesar de verlo con sus propios ojos no lo creería.
Tenía ese toque de extraño y hermoso.
Cada año, mes, días, horas, minutos y segundos eran extraños porque los vivían con una intensidad única, una intensidad que hacía ver esos momentos hermosos e irrepetibles. Como si nunca más volvieran a darse.
Vivían el ahora sin esperar al mañana, aunque inconscientemente lo esperaban con el anhelo de continuar juntos.
Ella por lo menos tenía esa fantasía. Como la fantasía que hace dos años atrás tuvo cuando comenzó todo ese juego. Ella sabía que había comenzado como un juego, él no tenía porque decirlo. Y nunca se lo dijo en estos dos años de relación.
Para Edward era un secreto. Para ella también era un secreto…solo que mal guardado.
-Te amo
Ella abrió los ojos sorprendida y sin despegarse de su pecho trato de buscar la mirada de él. Sus palabras calentaban su alma y como siempre sucedía su corazón corría rápido en su pecho.
El distaba mucho de ser una persona expresiva con sus sentimientos, al contrario no solía decirle con tanta libertad te amo. Aunque ella sabía que él la amaba como ella a él. Pero no podía negar que la encantaba que se lo digiera.
Su voz sonaba dulce para sus oídos pero podía notar un tinte de posesividad que mas allá de enfurecerla la enternecía.
Avaricia
Bella soltó una risita ante el pensamiento y volvió a acomodarse nuevamente en el cálido pecho de su novio. Lo escucho soltar un gruñido, y conociendo como lo conocía sabia que se había enfadado. Podía jurar que por su forma de comportarse era descendiente de algún posesivo vampiro.
Se reincorporo un poco, lo suficiente para sentarse y poder perlo con plenitud. Tenía el ceño fruncido y la mirada que le daba era acusadora y molesta.
-¿Sucede algo?-Ella pregunto con voz calma, acomodándose para poder entablar una conversación con él. Edward mascullo una palabras que ella no llego a escuchar a pesar de encontrarse en total paz en el patio de la universidad.
-¡Ja!-Él aparto sus manos de la cintura de ella y se cruzo de brazos ofendido. ¿Todavía se atrevía a preguntarle de forma tan tranquila?-Claro que no
Bella no tenía que ser adivina para saber que él le había hablado con sarcasmo. Ahora era ella quien competía con él con el ceño fruncido.
-Si no quieres decírmelo genial pero tampoco me trates de ese modo- Se reincorporo enfadada con rapidez. Últimamente estaba mucho más susceptible cuando el le respondía de aquella forma. Sabía que no tenía porque enojarse de ese modo, pero es que estaba cansada en algún punto y explotaba a la mínima chispa.
Ella no llego a recoger la mochila que estaba justo al lado de Edward porque antes que lo haga él la había aferrado del brazo y jalado nuevamente hacia él para quedar presa en sus brazos.
-¿Piensas huir de mi pequeña?-El tono jugaron con el que él le hablaba de forma ronca pero severa en el oído logro que se quedara quieta en sus brazos. Ella no pudo notarlo pero él sonreía victorioso al sentir las reacciones en el cuerpo de Bella-Eres mía y nada más que mía
Siempre era lo mismo, él le respondía de mala forma, ella se enfadaba y cuando quería huir de Edward; él siempre se las ingeniaba para acercarla a su cuerpo y susurrarle palabras posesivas al oído. Por Dios sentía que se derretía en sus brazos cada vez que él hacia eso. Le encantaba la forma en la que él la amaba.
Tan posesiva…Tan avara.
No solo la hacía sentirse así, sino también deseada.
Gimió cuando él la beso con fuerza y dejando en claro que toda ella le pertenecía nada más que a él. No existía Mike, no existía Jake o algún otro hombre que ella pudiera conocer. Solo existía para ser querida, amada y deseada por él.
Edward sabia que aquella mujer solo le pertenecía a él. Era endemoniadamente un avaro y mucho mas lo era con la mujer que respondía su beso con el mismo ímpetu.
Cuando logro separase de él sentía las mejillas arder como si fuera el primer beso que hubieran compartido. Ese no era el primero y mucho menos el ultimo, pero la forma en la que ella la besaba la hacía delirar en sus propias sensaciones de típica mujer enamorada.
Él le devolvió una sonrisa arrogante y ella se sintió burlada por responder de esa manera a sus besos.
Él sabía todos sus puntos débiles, la tenia donde la quería.
Bella quiso proporcionarle una buena cachetada para quitarle esa sonrisa socarrona del rostro pero antes de que pudiera hacerlo el, la cómodo otra vez sobre su pecho y soltó al aire un bostezo para nada delicado.
Pereza
Tendría que poner en orden su vida y volver a ser la joven responsable que era. Edward Cullen estaba contagiándole sus mañas o mejor dicho sus pecados.
Dios sabia que se estaba volviéndose una perezosa como él.
Le proponía que se saltaran un par de clases, como precisamente en este momento lo estaban haciendo sentados bajo las protectoras ramas del mismo árbol que dos años atrás había visto el comienzo de su juego, disfrutando del silencio y la compañía mutua. No podía negar que era un hermoso día como para pasárselos encerados en alguno de los, ahora, lúgubres salones y además era oficialmente dependiente de Edward. Lo necesitaba junto a ella si fuera posible las veinticuatro horas del día, los trescientos sesenta y cinco días del año.
Viéndolo de ese punto no estaba del todo mal faltar a un par de cátedras para disfrutar de la calma que les brindaba ese hermoso día de primavera y la compañía de su novio.
Volvió a cerrar los ojos siendo acunada por el vaivén del pecho de su novio y el tranquilo latido de su corazón. No había en este mundo mejor calma, mejor paz que esta que ahora ambos estaban sintiendo. Disfrutando en silencio del uno y del otro.
Podría pasar siglos enteros en los brazos de Edward.
Nunca se cansaría de la forma protectora que la abrazaba cuando ambos dormían juntos, como si él tuviera miedo de que ella pudiera irse de su lado o evaporarse como el agua.
Abrió sus ojos con parsimonia observando el rostro pacifico de la chica que cómodamente se encontraba sobre su pecho. Con movimientos lentos acomodo mejor su espalda en el árbol para no terminar resbalándose.
En estos dos años donde en su lista el único nombre que existía era el de su novia, le hacía recordar todo lo vivido. Los momentos juntos, esos agridulces a los que siempre se enfrentaba.
-¿Sucede algo?
La voz calma y dulce de ella lo hizo salir de las lagunas de su mente. Pestaño varias veces siendo observando atentamente por los ojos chocolates profundo de Bella que esperando su respuesta.
Soberbia
Por una acto reflejo que casi había adquirido desde que comenzaron su relación sus ojos viajaron a los labios femeninos que estaban entre abiertos invitándolos a ser besados hasta el fin de los tiempos.
Y si fuera por él vendería su alma al diablo si es que no podía besar esos labios.
-¿Edward?-Ella levanto ambas cejas cuando noto con claridad la sonrisa arrogante que se formaba en el rostro de su pareja. Esas sonrisas tenían la capacidad de dejarla sin habla-¿Q…qué…?
Volvió a sonrojarse ante la mirada tan cargada que él le estaba dando, no necesitaba si él quería desnudarla; porque con solo mirarla lo estaba haciendo.
Una de las manos masculinas atrapo el mentón de la indefensa presa que tenía en brazos para impedirle alguna posible escapatoria, aunque él sabía que ella ya no tenía porque escapar y mucho menos deseaba hacerlo.
-Deseas que te bese-Susurro aquella afirmación sobre los labios carmesí femeninos. En realidad él estaba muriéndose sino la besaba pero no lo admitirá. Había cosas que jamás lograría admitirle aunque interiormente las sabía.
Más allá de todo él seguiría siendo un soberbio en algunos aspectos.
La pequeña presa pareció temblar bajo el roce de sus labios con los de ella y su sonrisa se agrando con total simpleza. El irregular respirar de su novia le caía en el rostro mientras lo observaba a la expectativa de su siguiente avance. Solo tenía que avanzar medio centímetro más y estaría disfrutando nuevamente de aquella boca sin necesidad de demostrarle lo vulnerable que era ante ella.
Pero su plan no salió como esperaba.
En menos de un segundo toda la fuerza de habla y voluntad que parecía haber perdido para estar mansamente en su brazos y a su merced había regresado.
No tenía ni la menor idea de cómo ella se logro separarse de él y estar de pie mirándolo de forma acusadora y retadora.
-Aléjate de mi Cullen-Dijo ella tomando la mochila que estaba junto a sus pies y comenzando a irse. Se voltio indignada con él y con ella misma. Con ella por ser tan débil a sus encantos y con él porque seguía siendo un maldito soberbio que prefería proliferar su orgullo machista.
¡Ella no había querido besarlo! ¡Él había querido besarla!
Aunque inconscientemente una parte de ella si quería en realidad besarlo, pero eso era un tema totalmente al margen.
-Oh claro ya entiendo Isabella…-Hablo él con algo de burla desde la posición en la que todavía se encontraba observando la espalda de su novia. Se rió -…primero te mueres por besarme y luego te alejas como si tuviera peste
Ella paró en seco ante sus acusaciones y lo fulmino con la mirada. ¿Qué ella que…?
-¡Tú eras el que quería besarme!-Grito acercándose algunos pasos hacia él pero sin estar lo suficientemente cerca-Yo no quería besarte
Él se reincorporo del pasto pero no avanzo ningún paso.
-Para mí era todo lo contrario pequeña
Esa era la gota que rebalsada el vaso. Edward la observaba con burla y ella no podía sentirse más ofendida.
-¡Siempre tan soberbio!-Bramo ella con fuerza mientras se cruzaba de brazos y él al instante cambiaba su rostro burlón por un rictus de malestar.
¿Así que ahora él era soberbio? Bien eso no era un descubrimiento pero que ella se lo echara en cara como si fuera el peor de los pecados, no le gustaba en lo absoluto.
Si él era el rey de los soberbios, bien…pero ella era la reina de la soberbias
Envidia
Bella suspiro hondamente bajando sus brazos a los costados de su cuerpo antes de darle una última mirada a Edward.
La tranquilidad del momento no solo se había interrumpido por su discusión banal, sino también por los diferentes grupos de estudiantes que ahora caminaban tranquilos llenando el patio de la universidad.
-Tomare la siguiente clase-Afirmo ella casi en un murmullo pero que de igual forma él pudo lograr escuchar con claridad.
Edward se había quedado estático en el lugar sin poder replicar absolutamente nada.
La sensación de deja vu que experimento al verla otra vez sentada al lado de ese tal Newton fue inexplicable. Como si hubiera retrocedido dos años en el tiempo y se encontrara viéndola en brazos de Laurent.
Se rió ante el pensamiento a pesar de la tristeza que sentía, no le importaba que estuviera explicando la profesora que daba aquella cátedra. Ahora sabía qué importancia tenía cada uno de esos hombres en la vida de ella.
Laurent era nada más ni nada menos que el primo de Emm. Ahora que lo pensaba bien cuando se entero de cómo su amigo conseguía la dichosa información gracias a sus fuentes "especiales" tuvo deseos de ahorcarlo. Y mucho más que le haya ocultado que conocía a la perfección a Bella.
Laurent podía ser el primo de Emmett, pero también era el amigo homosexual de su novia muchos años antes de que él se fijara en ella.
Se hubiera reído de sí mismo si se hubiera visto hace dos años, pero aquello le había servido para darse cuenta de cuánto necesitaba a la muchacha de cabello castaño y mirada chocolate.
Ahora tenía envidia de Newton. Tenía la misma aprensión en el pecho que aquella noche cuando ella se abrazo a Laurent.
Ella había llegado a su vida para poner su mundo de cabeza, y continuaba haciéndolo.
No supo cuanto tiempo paso hasta que la clase termino y todos volvieron a abandonar el salón.
Salió a buscarla con rapidez y la encontró más pronto de lo que pensaba, siendo como en los viejos tiempos acompañada por aquel tonto que bien sabía él seguía enamorado de su novia.
-Déjala en paz-Advirtió Mike con la mirada puesta en quien era su contrincante desde hacía dos años. A pesar de saber bien cuál era la relación que tenia Bella con ese hombre a él le importaba en lo más mínimo. Iba hacer que ella se diera cuenta de lo que equivocada que estaba y finalmente terminara enamorándose de él.
Edward no contuvo las ganas de reírse y lo hizo sin importarle la seriedad que podía notar en las palabras de quien era prácticamente el perro faldero de su novia. Ella lo miraba entre seria y consternada y podía sentir como poco a poco el clima se volvía cada vez más tenso. Estaba un poco sorprendía por esa reciente muestra de valentía por parte de su compañero y amigo, pero sabía que eso no servía con su novio. Había una clara y notoria diferencia en la contextura física de cada uno y sabia mejor que nadie que ambos tenían deseos de solucionar esto no por el medio diplomático.
-¿Acaso no me escuchaste Cullen?-Siguió instigando Mike con una sonrisa de oreja a oreja en el rostro. Lo vio avanzar y para su sorpresa Bella, quien se encontraba a su lado, también avanzo para interponerse en el medio de ambos-Déjalo Bella no ves que es hombre de espectáculos.-
Bella pudo escuchar una risa proveniente de Mike y un gruñido casi animal de Edward
-No lo hagas-Le suplico ella mientras lo miraba fijamente tratando de persuadirlo y sus manos se cerraban en la camisa que él llevaba-Por favor Edward.
Él ladeo el rostro hacia la izquierda y evito verla, siempre era lo mismo defendía a los demás y por último a él. Aquella cucaracha merecía que lo matara ahí mismo en el pasillo de la universidad. ¡Ja! Intentar burlarse de él y retarlo, simplemente era tan poco hombre; haciéndose el valiente delante de una mujer.
Ira
Edward la aparto de su lado sin ninguna delicadeza y Bella tuvo que ser sujetada por Mike para que no perdiera completamente el equilibrio.
-Quédate con él-Le aclaro ronco a quien hasta ese momento había sido su pareja y evito por todos los medios caer ante la mirada que ella le devolvía por sus palabras.
Bella volvió a sentir como si su mundo se desmoronaba en ese mismo instante con tanta facilidad que asombraba. Edward no podía estar hablando en serio.
Cuando ella estiro su mano para sujetarlo a pesar de la mirada de hielo que le daba, él se dio vuelta y se mezclo entre los estudiantes que intentaban salir a tomar un poco de aire fresco.
¿Acaso él….acaso él hablaba en serio?
Se soltó de Mike pese a la réplica de este y camino lo más rápido que pudo entre el mar de personas para alcanzarlo. El trayecto hasta poder salir al patio de la universidad fue el más largo de toda su vida.
Daba por descartado que se encontrara en el mismo lugar donde horas antes ambos estuvieron, tenía que pensar rápido en donde se había metido y pronto. Solo se le vino a la mente un lugar en particular.
No lo medito mucho, solamente actuó implorando a Dios que él siguiera en la universidad para este entonces. Tenía el presentimiento que esta vez no habría alguna nueva oportunidad, que las palabras de él iban muy enserio como para dejarlas pasar por algo del momento.
El alma pareció volverle al cuerpo cuando pudo divisarlo. Camino con pasos lentos y firmes, aunque la verdad todo el interior de ella se removía. Él estaba apoyado contra la pared con los ojos cerrados y las manos detrás de la nuca en una clara señal de relajación.
Le dolía saber que al parecer a él le importaba en lo más mínimo la discusión de hacia solo unos momentos.
-Edward-Ella pronuncio su nombre en un murmullo cuando estuvo lo suficientemente cerca de él para que la escuchara. El estomago se le contrajo de tal manera el ver la mirada que ahora él le dé regalaba. Tenía que tomar valor-Necesitamos hablar.
-Vete-Ordeno con voz gutural y resentida. No quería verla las cosas ya habían quedado lo bastante claras. Ella había preferido defender a ese estúpido, ella siempre ponía a los demás delante de él.
Bella avanzo otro pasado decidida a pesar de la mirada que él tenía sobre ella, le traía ciertos recuerdos de aquella vez donde se había atrevido a lastimarla. Su mirada era la misma, más dura, mas resentida.
-Por favor Edward-Suplico con lagrimas en los ojos. Pudo notar como el contra turaba el rostro y la observaba como si de verdad pudiera lastimarla con una simple mirada-Tienes que entender
Él soltó una risa sarcástica mofándose de sus palabras ¿Entender?... ¿Entender qué? Prefería siempre a los demás defender antes que a él. Ella se lo había demostrado una cantidad de veces infinita.
El recuerdo de la última vez que habían discutido hizo que empeorar gradualmente su humor.
-¡Vamos!...-Le grito él despegado su espalda de la pared y quedando solamente ahora a centímetros de ella-¡Vete a los brazos de ese apestoso de Black...-Continuo gritándole y ella dio un paso hacia atrás. Era otra vez como aquella vez.
En ella estaba el miedo y en él la sensación de ira al sentirse traicionado
-¡No!
Ella no sabía de dónde había sacado esa fuerza de voluntad para poder enfrentarlo, pero no dejaría que las cosas volvieran a repetirse como algo espira lado. Aquella vez no había tenido el valor suficiente para enfrente a él pero esta vez sería diferente y no solo porque las cosas entre ellos eran diferentes.
-¿Qué dijiste?-La sujeto del brazo y su rostro se acerco al suyo. Había en ella una determinación que no fue capaz de ver en estos dos años. Él sabía muy bien lo que ella le había respondido pero algo en él lo obligo a preguntar lo que de por si era absurdo.
-Que no-Respondió ella simplemente enfrentando su mirada que parecía consumirla por completo. Estaba decidida y no se marcharía de ahí esta que las cosas estén aclaradas entre ambos. No le importaba si él volvía a reaccionar como aquella última vez hace dos años.
No supo si era por la cólera, por la ira que parecía roerle las entrañas pero la arrincono contra la pared de una sola vez. A pesar del duro golpe ella no pareció prestarle atención y siguió enfrentando su mirada. La enardecida mirada que ella le daba solo tenía que servir para elevar esos sentimientos pero en él solamente parecían servir para apaciguar aquellos y despertar uno nuevo.
Gula
Dios, temblaba no por la ira sino por el deseo de besarla hasta el cansancio.
-Maldita seas
Bella abrió la boca para poder responderle pero gimió cuando unos labios atraparon los suyos acallando sus palabras. Era un beso brusco, sin nada de delicadeza. Edward la había soltado para llevar una de sus manos detrás de la nuca y obligarla a responderle con la misma fuerza que él para calmar aquel insaciable deseo. Sujetaba con ambas manos de los costados la camisa de él y lo atraía hacia ella de la misma forma desesperada en la que el beso se volvía. Olvidando completamente todo.
La manera en la que él la obliga a responder su impetuoso beso, enredando prácticamente su lengua con la suya le quitaba las fuerzas. Pero ella no quería alejarse de él, no quería soltarlo por miedo a que Edward la dejara.
Por fin cuando él dejo de torturarla la lucidez volvió a su mente aunque no lo soltó y a él parecía no molestarle. No se atrevía a abrir los ojos por medio de encontrar la mirada burlona de él. Los besos que recibía de su novio la descolocaban y la llevaban lejos de este mundo.
Hundió su cabeza en el cuello de ella y respiro su aroma. Tenía que reconocer que se había precipitado, pero ella sabía que él actuaba impulsivamente la gran mayoría de las veces, por no decir todas.
No supo cuanto tiempo estuvo abrazado de esa forma a ella, oliendo su perfume como si aquel aroma lo tranquilizara, pero para él la fragancia de ella era adormecedora para cualquier sentimiento de incomodidad, cualquier sentimiento que lo perturbara.
-Te encanta arrinconarme-Ella misma se rió ante el comentario soltado, pero era cierto. Siempre que podía la acorralaba entre su cuerpo y algo, no importaba que porque para él todo servía para dejarla a su merced.
Esward sonrió contra la piel de su cuello y deposito un corto beso antes de volver a verla. Atrás quedaba el anterior ambiente, atrás quedaba las palabras soltaras sin pensar; solamente volvían hacer ambos.
La mirada chocolate clavada en la suya le recordaba a la vez en la habían chocado, la vez que lo dejo sin palabras.
Con el ambiente ahora despejado, su mente trabajaba rápido a la hora de idear planes perversos.
Lujuria
Y como le sacaría provecho a esto.
-¿Sabes que más me encanta hacerte?
La saliva paso por su garganta de manera pesada mientras su novio soltaba sus palabras en un murmullo totalmente ronco y excitante que le hacía erizar la piel sin ni siquiera tocarla. Estaba bastante consciente del rumbo que él quería darle a la situación.
El acerco sus labios a los suyos con una sonrisa de lado, mientras una de sus manos corría con lentitud uno de los tirantes de la remera color azul.
-Espera Edward... ¡no!
El mundo se sacudía debajo de sus pies mientras sentía el masculino cuerpo de él apretarse contra ella, y morder con delicadeza el hombro que él mismo había dejado libre de cualquier prenda. Intento alejarlo con ambas manos pero Edward sujeto las suyas y las llevo sobre su cabeza, apretándose si era posible más contra ella. Como si quisiera fundirse en el delicado cuerpo femenino sin ni siquiera poder sentirla como él deseaba hacerlo en estos momentos.
Una de las piernas de ella quedo ente las de él y viceversa, volviendo el juego en algo mucho más intimo.
En estos dos años ambos sabían cada parte erógena del cuerpo del otro.
Edward tuvo que apresar con ambas piernas la traviesa pierna de ella, antes que las cosas se salieran por completo de control. El solo aroma de su cuerpo lograba excitarlo y si ella se disponía a jugar con él, mandaría todo al infierno y se olvidaría de donde estaban para solamente volverla hacer suya.
Le encantaba haber creado y moldeado en dos años ese lado lujurioso en su novia. Podía ser tan ingenua como tan perversa y manipulado con él…y eso le encantaba.
-Pequeña tramposa-Él soltó sus manos y ella le regalo una sonrisa coqueta que lo hacía delirar en los propios pensamientos de su mente-No me tientes-Le advirtió y ella pareció recién en ese momento calmarse y volver hacer la mujer llena de raciocinio que siempre era.
Edward termino separándose de Bella y suspiro profundamente mientras ella al parecer se fijaba la hora en su reloj de pulsera. Su próxima clase comenzaba en cinco minutos y tenían que apurarse si realmente querían cursarla.
Ella lo miro fijo y él soltó un bufido, estaba vez no podía convencerla para saltarse esa tediosa clase.
A parecer este atípico día para él no se terminaba.
Bella sujeto una de las manos de él y por primera vez era ella quien conducía a su novio. Ella ladeo el rostro y le sonrió de aquella forma sincera, como aquella primera vez que ambos habían chocado y todo para él había comenzado.
A pesar de que ella volvió a fijarse en el camino la sonrisa en el rostro masculino como respuesta a un seguía en el suyo.
Desde aquella vez que los ojos de ella se clavaron en los suyos y le sonrió él supo perfectamente que la obtendría. Ella seria suya por hoy y por siempre.
¿Hasta qué punto había llegado para tenerla?
La respuesta era siempre….él había pecado para obtenerla.
A pesar de ser más demonio que ángel. A pesar de todo lo pasado por ambos, él la amaba y ella lo amaba.
Para tenerla había pecado, y si esa era la única forma de seguir teniéndola la decisión estaba tomada.
Pecaría…por siempre simplemente pecaría
Fin
Hey como están? Espero que mui bien en verdad. Bueno este es el epilogo del Fic se termino n.n
Espero que les aia gustado tanto como me gusto a mi (:
Gracias a todos los que dejaron sus reviews & a las que pusieron alerta me pondría mui feliz que dejaran un review :)
Si quieren agradecerle la historia a la verdadera autora su nombre es Lis – Sama, la tengo agregada en mis autoras favoritas.
Gracias a todas las personas que leieron este fic.
Ya estamos ablando un bsii
