Capítulo 2:
Cuando tiemblan como hojas
Nuestra piel y nuestro aliento
El amor comienza.
…
Por más vueltas que le daba, seguía sin verle ningún sentido. No podía dejar de pensar en ella ni un solo segundo y por más veces que lo pensaba no sabía cómo había llegado a esa situación.
Ginny siempre había sido Ginny, pero ahora era… Ginny…
Ya ni tenía sentido lo que decía…
Ron roncó en la cama de al lado y le sacó de sus pensamientos. No tenía ni idea de lo que le ocurría últimamente con Ginny, y que su hermano fuese su mejor amigo no mejoraba las cosas. Ya no podía ni hablar de chicas con Ron. Bueno, era cierto que ellos no hablaban mucho de sus sentimientos y todas esas cosas, pero es que ya no podía ni preguntarle su opinión a su mejor amigo.
Se dio la vuelta en la cama dándole la espalda a Ron y pudo contemplar por la ventana el jardín de La Madriguera ligeramente nevado y las hojas de los árboles temblar por el viento.
La imagen de Ginny le vino a la cabeza y no pudo evitar estremecerse.
Era extraña la sensación que tenía cuando pensaba en ella, cuando la hablaba, cuando la tocaba…
Nunca pensó que tener un gusano en la cabeza le resultaría tan agradable. El pequeño roce de los dedos de Ginny en su nuca le habían hecho estremecerse de los pies a la cabeza y no había podido dejar de pensar en ese instante ni un solo momento. Ni podía dejar de temblar cada vez que recordaba a Ginny rozando su piel.
Era completamente diferente a lo que sentía con cualquier otra persona y lo que no entendía era por qué sólo desde hacía meses lo sentía.
Otro ronquido de Ron volvió a sacarle de sus pensamientos. ¿Qué diablos hacía? Tenía que dejar de pensar en ella si no quería acabar loco y con un ojo morado.
Se puso las gafas y bajó a la cocina. Necesitaba despejarse…
Salió de la habitación y bajó las escaleras intentando no hacer ruido para no despertar a nadie y no pudo evitar pararse en el rellano del primer piso, delante de la puerta cerrada del cuarto de Ginny. Se dio cuenta que nunca había estado dentro, ni siquiera lo había visto desde fuera. Y se preguntó cómo sería. No sabía por qué pero estaba seguro que sería igual que ella, sencillo y extraordinario a la vez.
Terminó de bajar las escaleras, y cruzó el cuarto de estar hasta llegar a la cocina. La luz de la luna entraba por las ventanas dejándole ver perfectamente en la noche. Se acercó al fregadero y cogió un vaso de agua fría.
Pero su cabeza seguía diciendo "Ginny, Ginny, Ginny…" cada segundo. Lo suyo ya era de psiquiátrico.
- ¿Harry?
Lo dicho, de psiquiátrico, porque ya hasta escuchaba su voz.
- ¿Qué haces aquí a estas horas?
- Tenía sed.- Contestó inconsciente
Vale, se le podía estar yendo un poco la cabeza, pero aun no mantenía conversaciones el solo. Se di ola vuelta y se la encontró de frente, al pie de la escalera, mirándole. No podía dejar de pensar lo hermosa que se veía así, en pijama, despeinada y bajo la tenue luz de la luna.
"¡Basta Harry!"- Se dijo a si mismo.
- ¿Tenías sed? Busca una escusa mejor, Harry….- Decía mientras se acercaba a él con una sonrisa en la cara.
- Me has pillado. No podía dormir.
- ¿Los ronquidos de Ron?
- Exacto.- Cogió su vaso de aguay se sentó en la mesa de la cocina.- ¿Y tú qué haces aquí? Porque no tienes a nadie que ronque en tu cuarto.
- No, y con la única persona que suelo dormir es con Hermione, pero no ronca. Aunque alguna palabra en voz alta si que dice cuando duerme.
- ¿Algo así como "¡No profesora McGonagall, no puede ponerme un uno!"?
Ginny rió y Harry con ella, le encantaba sacarle una sonrisa de la boca.
- Más bien cosas como "¡Será hija de mala bruja!" o "¡Aléjate de él!". Y no creo que se lo diga a nuestra profesora de transformaciones…
Ginny le lanzó una mirada a Harry haciéndole entender que el nombre de la persona a la que Hermione hablaba así en sueños empezaba por "Lav" y terminaba por "ender".
- Si te digo la verdad.- Continuó Ginny.- No podía dormir y me entró hambre.
Se acercó a uno de los armarios de la cocina y sacó de él una caja de metal llena de galletas con pequeños trocitos de chocolate.
- Mi madre me riñe porque dice que engordan un montón y yo me como muchas, pero están buenísimas y no me puedo resistir a ellas.- Dijo con simpleza mientras le ofrecía a Harry una de sus pequeñas tentaciones.
Harry cogió una mientras la observaba. Miles de chica preocupándose por su aspecto y ella preocupada porque su madre no le riñese por comerlas.
- No te preocupes por eso, estás muy bien.
Lo dijo sin pensar y se puso rojo nada más decirlo. Ginny puso una expresión rara en la cara que no supo interpretar y después le dedicó una sonrisa divertida.
- ¿Eso ha sido un piropo?
- Creo que un intento de ello…
- Ya me parecía a mí.
Se llevó una galleta a la boca y le dio un pequeño mordisco. Se quedó callada, seria, sentada en una de las sillas de la cocina a escasos centímetros de él.
Harry la miraba, intentando adivinar qué pasaba por la mente de la pelirroja.
Se quedaron varios minutos en silencio y el único ruido que interrumpía los pensamientos de los dos eran los pequeños mordiscos a esas galletas de chocolate de las que Harry ahora se estaba volviendo adicto.
No hablaban, ni siquiera se miraban… era extraño el silencio tan calmado y cómodo que se había producido entre los dos. Y de nuevo comenzó a tener esos pensamientos que hacía ya un rato le habían desvelado en la habitación de su amigo.
La miró y volvió a pensar en ella, en su pelo, en sus ojos, en sus pecas, en sus labios… y el simple hecho de imaginarse cómo sería besarla ahí mismo y en ese preciso instante, con las ganas contenidas que tenía, hicieron que otra vez un escalofrío recorriera toda su espalda hasta llegar a la nuca, donde Ginny le había rozado con los dedos.
- ¿Te encuentras bien?
- Sí, yo… eh…
- Estás pálido.
Ginny se levantó y se acercó a él, mirándole detenidamente a los ojos. Alzó la mano y recorrió la mejilla de Harry en unos segundos que a él se le hicieron días. Su piel se calentaba al solo roce de los dedos de la pelirroja y le hacían viajar a un mundo hasta hacía poco desconocido.
Puso su mano en la frente del chico y se quedó unos instantes quieta, mirándole, viendo como él le devolvía la mirada.
Entonces Harry observó cómo ella hacía una mueca mientras dejaba de mirarle para posar ahora su mirada en las baldosas del suelo, la cuales parecían en ese momento lo más interesante del mundo para Ginny.
- Parece que no tienes fiebre, estás… perfecto.
El ambiente se tensó de pronto. Ginny se alejó de él y Harry notó un pinchazo en el pecho cuando dejó de rozarle.
- Es muy tarde.- Decía Ginny a toda prisa.- Será mejor que me valla a la cama o terminaré comiéndome toda la caja de galletas.
Se acercó al armario, metió la caja dentro y se apresuró a ir a las escaleras, subirlas lo más disimuladamente corriendo que pudo y desaparecer en la oscuridad del primer piso.
Y ahí estaba Harry, solo, con un trozo de galleta en la mano e imaginándose lo que le hubiese gustado coger a Ginny, abrazarla, acariciarla y besarla… Encima de la mesa si hacía falta. Pero una cosa no podía ocultar: su piel llamaba a la de Ginny esperando el roce desesperada, porque había probado sólo un poco, y necesitaba más.
………………
¿Por qué tenía que hacerle esto? ¿Por qué ahora que le estaba dejando atrás en sus pensamientos? ¿Por qué Hermione la ilusionaba diciendo que Harry sentía cosas por ella? Y peor aun… ¿Por qué su corazón le decía que todo eso era cierto? Que la carne se le ponía de gallina cada vez que ella le tocaba, que se fijaba en ella, en su cuerpo, en su mirada. Mejor aun, que la miraba…
¿Por qué ahora?
¿Y porqué ella no podía evitar dejar de pensar en él después de tanto tiempo? Porque aunque quisiera negarlo, si Harry decía una sólo sílaba que le demostrase su amor, ella dejaba todo su mundo por estar con él.
Pero no, tenía que sacárselo de la cabeza si no quería sufrir más.
"Sólo eres Ginny, nada más que Ginny"
Y ahí estaba, en la última escalera sentada, mirándole dejar un vaso de agua en el fregadero y sin poder evitar sentirse enamorada.
Hola a todos!!!
Muchas gracias por dejar reviews y espero que lo sigaís haciendo dándome vuestra opinión. En fin, este capítulo es el resultado de otra clase más de filosofía y es que... prefiero hacer esto que escuchar los desvaríos de Aristóteles sobre el mundo. Pues eso, espero que me dejeís vuestra opinión y espero que os guste, porque este cap no me resultó nada fácil...
Tardaré un poco en subir el próximo cap porque empiezo los exámenes, pero espero "veros" pronto. Un saludo y GRACIAS!!!!
