Capítulo 3:
Cuando el gris se vuelve rosa
Y una imagen pensamiento
…
Aquella tarde Harry estaba muy cansado. El entrenamiento de quidditch había sido duro y no podía dar un paso más. Caminaba por un pasillo desierto del séptimo piso arrastrando los pies a cada paso. Se paró un segundo y se apoyó en la pared esperando calmar un poco el cansancio. Suspiró. Sin darse cuenta había cerrado los ojos, disfrutando del contacto con la fría piedra del castillo.
- Estabas aquí…
Abrió los ojos en cuanto escuchó esa voz, perteneciente a la persona con la que llevaba soñando día sí y día también desde hacía semanas.
- ¿Qué haces aquí?
- ¿Cómo que qué hago aquí?- Preguntó confusa.
Ginny se acercó lenta pero decidida hasta él y le rodeó el cuello con los brazos.
- Te estaba esperando.
- ¿Por qué?- Preguntó aun sin entender.
Ginny le abrazaba mientras le sonreía como sólo ella sabía hacerlo. Acercó más su cuerpo a el de Harry haciendo que se pusiera tenso, pero antes de que pudiera decir nada le besó dejándole sin palabras. Y después de unos segundos de estar aturdido empezó a besarla con tanta pasión como lo hacía ella.
Pero su momento de felicidad terminó enseguida cuando, sin saber de dónde, apareció Ron con un bate de quidditch en la mano y una cara de enfado que expresaba que quería tener con él algo más que unas cuantas palabras amistosas.
- ¡¿Qué demonios estáis haciendo?!
- Esto… Ron… yo…- Intentaba explicarse Harry en cuanto vio a su amigo después de tardar un segundo en separarse de Ginny.
- ¿Tú, qué? ¡Es mi hermana, Harry! ¡MI hermana!
- ¡Oye!- Gritó Ginny enfurecida.- ¡El que seas mi hermano no significa que Harry y yo no podamos ser novios!
La pelirroja se acercó a él y le agarró del brazo fuertemente y Harry cada vez entendía menos…
- ¿Novios? ¿Quienes?
Ron y Ginny le miraron como si acabase de decir la tontería más grande del mundo, pero otra vez, antes de que pudiera abrir la boca, Ron se acercó a él y le dio un puñetazo en la cara al más puro estilo muggle tirándolo al suelo.
- ¡Harry!- Gritó Ginny.
Pero no podía abrir los ojos. ¡Ron le acababa de pegar un puñetazo! Y Ginny lo acababa de besar… ¡Y qué beso!
- ¡Harry! ¡Harry!
…
- Harry…
- ¡Harry!
Abrió los ojos de par en par y se encontró con la misma pelirroja de hacía unos segundos, con el ceño fruncido y cara preocupada. Miró a su alrededor y tardó unos instantes en darse cuenta que se había quedado dormido en un sillón de la sala común.
- Por fin te despiertas, llevo un buen rato llamándote.
- ¿Sí?- Preguntó mientas se incorporaba en el sillón.
- Sí. Ni te has dado cuenta.- Rió Ginny.- ¿Qué estabas soñando?- Preguntó intrigada.
- ¿Por qué lo preguntas?
- Porque has pasado de tener una cara de felicidad a tener una muy seria en menos de dos segundos. ¿Con qué soñabas?
- Con… tú hermano.
Ginny frunció el ceño mientras entrecerraba los ojos y después se rió a carcajadas ante el asombro de Harry.
- ¿Ni siquiera en eso eres como los demás chicos? En vez de soñar con chicas sueñas con mi hermano. No si ya decía yo que tanto tiempo juntitos los dos…
- ¡Oye!- Exclamó divertido mientras le tiraba un cojín a la cara que la pelirroja esquivó perfectamente.- No en ese sentido que tu piensas. He soñado que se enfadaba conmigo y me pegaba un puñetazo.
- ¿Por qué iba a querer pegarte Ron?
- Pues… porque… no sé… ya ni mi acuerdo, era un sueño. Bueno… ¿Qué querías?
- A ti.
Harry la miró intensamente mientras el corazón le latía a mil por hora a causa de las palabras que acababa de pronunciar Ginny. ¿A él? ¿Le quería a él? Espera… ¿Seguía soñando?
- Bueno, más bien a tu escoba.- Dijo la pelirroja sin darle importancia.
No, no estaba soñando, estaba en la realidad de siempre…
- ¿Mi escoba?
- Sí… es que…
Ginny se acercó a él como si fuese a contarle el secreto mejor guardado de la historia y el corazón de Harry volvió a despertar ante la cercanía de la chica.
- Necesito un favor. Me preguntaba si me dejarías la Saeta de Fuego.
- ¿Para qué?
- Mi escoba es un poco… vieja y me gustaría entrenar con una un poco más rápida. Y… si no te importa…- Ginny se acercó un poco más a él.- Me gustaría que me enseñaras algunos trucos para volar más rápido con la escoba.
- Claro, pero… ¿Por qué te comportas como si esto fuese un secreto?
- Porque lo es.
Ginny se separó de él y se sentó a su lado dejando triste al pequeño monstruo de Harry.
- No quiero que Ron se entere y se enfade porque no le pedí ayuda a él y bla… bla… bla… ya sabes cómo es con estas cosas y más ahora que sigue enfadado por lo del otro día. Ya sabes… cuando nos visteis a Dean y mi… bueno…
- Sí, sí, lo recuerdo…
Cómo no recordarlo. Esa imagen lo llevaba torturando desde hacía semanas cada noche cuando soñaba, cada rato libre que dejaba volar su imaginación, cada vez que los veía juntos. Siempre la misma imagen. Ginny, la Ginny que suspiraba por él, besando a otro y sin importarle lo que pensara Harry… Y él todos los días pensando en esa imagen que lo estaba volviendo loco.
Porque no entendía por qué no podía sacarse ese momento de la cabeza.
Ginny seguía hablando de su pelea con Ron, o eso creía Harry, porque la verdad es que no le estaba prestando mucha atención. La miraba a ella, a su pelo rojo, a sus ojos marrones, a su pequeña nariz, a sus pecas esparcidas por la cara, a sus labios…
¿Cómo no iba a volverle loco esa imagen si solo con verla te entraban ganas de besarla, abrazarla y no dejarla escapar nunca?
- Harry, ¿Me estás escuchando?
- ¿Qué?
- ¿Qué te pasa?- Preguntó dejando a un lado su pelea con Ron.
- ¿Por qué?
- Porque no me has hecho ni caso. ¿En que pensabas?
- En… como ayudarte a volar más rápido.- Mintió Harry.
- Sé que me estás mintiendo Potter.- Ginny se levantó y le miró.- Pero por esta vez lo dejaré pasar.- Dijo riendo.- ¿Vamos?
Ginny le tendió la mano con una sonrisa en la cara a la que Harry estaba empezando a no poder resistirse, porque con ella se iría a cualquier lado.
- ¿A dónde?
- No querrás volar con la escoba aquí dentro…
- No…
Le sonrió y se levantó del sillón para darle la mano. Y aunque creía que para ella no significaba nada ese gesto, a él hacía que su monstruito interior saltase de alegría.
Pero lo que Harry no sabía era que Ginny no necesitaba aprender a volar mejor, porque ya sabía hacerlo bastante bien. Lo que necesitaba era tener una escusa para estar con él…
Y aunque Harry odiaba esos sueños en los que Ron le perseguía con un bate, le pegaba un puñetazo o le hacía polvo las costillas por estar con su hermana pequeña, también tenía otros en los que por ese pasillo no entraba nadie, en el que él y Ginny estaban solos, en el que le decía cuanto quería estar con ella y en el que la besaba como nunca había besado a nadie.
Y esos pequeños sueños, convertía la vida de Harry en un poquito menos gris y un poquito más de color de rosa.
Hola a todos!!
Por fin terminé los exámenes y no podía resistirlo más: ayer en el primer ratito libre que tube escribí esto. Se que es muy corto, peeeeeero estaba demasiado cansada del estudio como para hacer algo mejor... De todo modos espero que os haya gustado a todos y me encantaría asber vuestra opinión así que... un review a un "clik" de distancia jeje. Muchas gracias a las personas que de normal me los escriben y... hasta el próximo cap!!
Un beso!!
