Capítulo 7:

Cuando pasan por tus ojos

Bellos rostros, bellos cuerpos

Y tú no te das ni cuenta

Hasta que los tienes lejos.

Había soñado con algo como eso desde que podía recordar. Era una tontería, algo que hasta los niños que todavía no han entrado en Hogwarts Son capaces de hacer. Pero ir de la mano de Harry Potter por los pasillos del colegio hacía que miles de mariposas saltasen en su estómago y que una pequeña sonrisa se asomase por su cara.

Respiró hondo para que eso no sucediera y lo consiguió. Después de tanto tiempo había conseguido un magnífico autocontrol de sus sentimientos involuntarios. Sacó el pergamino que acababa de terminar del bolso y comenzó a leerlo intentando distraerse. Podía ser que después de tanto tiempo anhelando ese momento hubiese sucedido, que por fin fuese la novia de Harry Potter, pero tampoco quería demostrar tan claramente delante de todos su gran entusiasmo. Eso era algo que prefería guardarlo sólo para él, para su novio.

Hasta decirlo en su mente sonaba raro. Incluso antes, cuando sólo era una ilusión de su corazón parecía menos extraño unir en una frase las palabras "Harry" y "su novio". Pero estaba segura de que no iba a tardar en acostumbrarse a eso.

Siguió leyendo las líneas que acababa de escribir. Lo cierto era que esa redacción no era precisamente su mejor obra, pero tenía sentido teniendo en cuenta que la había terminado de escribir a todo correr hacía menos de diez minutos. Era alucinante el tiempo que ahora dedicaba a estar con Harry haciendo… nada. Porque eso era lo que hacían, nada. Pasaban el rato en compañía hablando de todo y de nada, besándose y haciendo bromas. Y en esos momentos que pasaban juntos se sentía más feliz de lo que nunca se había sentido.

Sonrió para sus adentros y miró contenta hacia enfrente. Alumnos de unas y otras casas pasaban despacio junto a ellos y muchos les miraban asombrados todavía de la nueva pareja que desde hacía una semana se había formado en Hogwarts. Pero su dicha terminó cuando, caminando hacia ellos, apareció Cho Chang con su elegancia y delicadeza, moviendo graciosamente su perfecta melena negra.

Cho Chang… Siempre tuvo envidia de ella. Envidia porque Harry la veía y a ella no. Porque Harry la quería y a ella no. Porque Harry la consideraba atractiva y a ella… no. Se le removieron las entrañas al notar cómo Harry sonreía cuando ella pasó por su lado y frunció el ceño apretando con fuerza el pergamino que tenía en la mano. Cho Chang… incluso ahora Harry se fijaba en ella…


Jamás pensó que se sentiría de ese modo. Había visto muchas películas en los que los protagonistas acababan juntos y recordaba la novelas de la televisión que tía Petunia le obligaba a ver. Sabía lo que se tenía que sentir cuando habías conseguido a la chica. Pero la mezcla de sensaciones que él sentía en ese momento mientras caminaba por los pasillos de Hogwarts con Ginny de la mano, superaba mil veces la idea que se había formado en su mente.

La miró de reojo y la vio repasar su redacción de herbología que había acabado hacía unos minutos por dejar los deberes para última hora. Y en eso él debía declararse algo culpable, pues la razón de que Ginny pasara menos tiempo con casi cualquier cosa, era suya. Pero nadie podía culparle si deseaba estar con ella a cada rato. Los momentos que compartían juntos eran los más agradables del día y nadíe podía reprocharle nada por querer acaparar a su novia a cada rato.

Novia… Una sonrisa tonta se le escapó al pensar en esa palabra. Todavía sonaba raro decirlo. Incluso mentalmente. Y es que nunca se imagino que el nombre de "Ginny Weasley" estuviese ligado a las palabras "su novia". Había estado todo el curso deseando poder cambiarse más que nunca de vida con otro. Nunca pensó que el elegido sería Dean Thomas, pero así era. Verles agarrados de la mano, besándose e incluso compartiendo miradas cómplices había sido un suplicio para él. Y ahora que todo aquello había acabado, que los días de sueños calientes con Ginny y de pesadillas de Ron persiguiendolo con un bate habían acabado (por o menos la parte de las pesadillas), estaba decidido a disfrutar lo más que pudiese. Pues había aprendido de mala manera, que hablando de él, el tiempo apremia cuando se trata de pasarlo con un ser querido. Y Ginny ahora era más que querida.

Sonrió al verla fruncir el ceño y apretar el pergamino con fuerza pero disimuladamente. Por alguna extraña razón le encantaba verla furiosa, le divertía. Siempre y cuando él no tuviese la culpa. Pues por genética o costumbre, Ginny Weasley daba tanto miedo como su madre cuando se enfadaba seriamente.

- ¿Ocurre algo?- Le preguntó.

- No, qué va…

La observó enrollar su pergamino y meterlo con cuidado de nuevo en su bolso mientras suspiraba cansadamente.

- ¿Estás segura?

- Sí, no pasa nada.

Le miró con su mejor sonrisa fingida y continuó mirando al frente. Sabía que mentía. Abrió la boca para decir algo pero ella se le adelanto. Siempre lograba eso, comenzar a hablar antes de que él tuviera que hacerlo.

- Harry… yo… ¿Te parezco atractiva?

La cara del chico se puso igual de roja que los colores de su corbata. La miró a los ojos sorprendido, intentando adivinar si aquella era una pregunta trampa, si estaba ante una de las bromas de la pelirroja.

- Em… pues…

Ginny rodó los ojos y volvió a suspirar.

- Da igual, olvídalo, no sé ni por qué he preguntado nada.

Se le puso un nudo en el estómago al escuchar el tono de voz con el que Ginny le hablaba. No estaba enfadada, ni furiosa, sólo… ¿triste? ¿Desilusionada? Se acercó a ella y, agarrándole de la muñeca la aparto de aquel pasillo lleno de estudiantes hasta uno contiguo que estaba totalmente vacío.

- ¿Por qué me has preguntado eso?

Harry la había arrinconado contra la pared y no tenía posibilidad de escapar. Agachó la cabeza para no tener que mirarle a los ojos.

- Es una tontería…

- Cuéntamela.

Cogió aire y se armó de valor. Algún día iban a tener que hablar de Cho.

- Cho te gustaba y…- Harry la miró confundido sin saber de qué estaban hablando.- Bueno, ella es tan… atractiva. Y… ahora ha pasado al lado nuestra y se te a puesto la misma sonrisa de tonto que ponías el año pasado cuando la mirabas…

Harry sonrió de oreja a oreja al comprender por fin de qué iba todo aquello. ¿Cho Chang? ¿En serio? ¿Cómo podía ser que Ginny Weasley tuviese celos de ella? Y más pensar que él seguía pensando en ella… Por Merlín… ¡Si ni siquiera se había dado cuenta de que pasaba junto a ellos!

- ¿Estás celosa?- Preguntó divertido alzando las cejas mientras Ginny se encogía de hombros todavía sin mirarle a la cara.- Vaya…

- ¡No te rías! Esto es vergonzoso, no debería haberte dicho nada.

- ¡No me río! Enserio. Es sólo que… es agradable ver después de todo un curso queriendo matar de Dean… tú también eres capaz de ponerte celosa.

A Ginny se le escapó una carcajada ante la confesión del chico y lo miró a los ojos, viéndose reflejada en sus gafas lo roja que estaba. Y se maldijo por dentro al ver que parecía que volvía a tener diez años.

- Entonces, antes, en el pasillo…

- Ni siquiera me he dado cuenta de que pasaba al lado mía, te lo aseguro.

Cualquier rastro de rubor en sus mejillas desapareció ante aquel comentario. Se apretó contra Harry queriendo besarlo y divertirse ella también.

- Todavía no has contestado a mi pregunta.- Dijo jugando con la corbata de su novio.- ¿Te parezco atractiva?

Harry volvió a aponerse rojo ante aquella pregunta, como minutos antes lo había hecho. Pero no se acobardó ni dejó arrinconas a Ginny contra la pared ni un milímetro.

- Ginny… ¿En serio? Parece mentira que preguntes algo así…ç

- ¿Eso qué quiere decir?- Preguntó divertida. No iba a estar conforme hasta que se lo dijera.

Harry se acercó rápidamente a ella y, sin darle tiempo a reaccionar, la besó con fuerza, haciendo que la distancia que había hasta al pared desapareciera y Ginny chocara suavemente contra la piedra del castillo.

- Me vuelves loco.- Le confesó en el oído una vez dejó de acaparar su labios.

¿Cho Chang? ¿Quién podía pensar en ella cuándo salía con Ginny Weasley?


Sé que tardo mucho en actualizar este fic, pero cuando llega la inspiración...

Espero que os haya gustado ;P

Susi, es para ti, por ser mi consejera oficial y por darse la idea de este cap. Te quierooo!

Iruna