Capítulo 8:
Y se busca algún amigo
Para hablarle de todo eso
…
Se estaba comportando como un niño pequeño. Su cabeza le decía una y otra vez: "Harry, por favor. ¡Compórtate! Eres un hombre." Pero sus piernas no le respondían y su boca no articulaba las palabras que pasaban por su corazón. Y estaba allí, mirando por la ventana de su cuarto a los jardines de Hogwarts, abarrotados de alumnos que disfrutaban del buen tiempo y él… estaba petrificado. "Qué estupidez", pensaba una y otra vez. Si ella podía hacerlo… ¿Por qué él no? ¿Acaso no tenía alma de Gryffindor y genes Potter? ¡Eso tenía que ser pan comido!
Suspiró abatido y se frotó los ojos tras las gafas. Estaba resultando ser el peor novio de la historia. No era que antes de salir con Ginny estuviera convencido de que iba a ser un experto si lograba salir con ella… pero lo suyo era para echarse a reír. Siempre era Ginny la que daba el primer paso, la que se armaba de valor y tomaba las riendas de su reciente relación. Fue ella la que casi tuvo que acabar pidiéndose a sí misma Salir, la primera de los dos en no sonrojarse cuando se besaban, la primera en enfrentarse a Ron después de aquella maravillosa tarde en los jardines después del partido. Incluso la primera en mover decididamente su cuerpo y meter mano… Sólo una vez había dado él el primer paso, cuando se besaron por primera vez. Y desde entonces… Ginny le tomaba la delantera… ¡Era un novio desastroso!
Él tenía que ser el romántico, decidido y valiente de la relación. Ser el que la sorprendiese y el que hiciera que todos los momentos que pasaban juntos fueran especiales. Y no el torpe y acojonado chico de dieciséis años que era en esos momentos.
Se tiró abatido en la cama y escondió la cabeza debajo de la almohada. ¡Él quería haber sido el primero en hacerlo esta vez! ¡En eso quería haber sido el primero! Pero no… Como siempre, Ginny le había superado…
Y no era justo, porque él quería haber sido el primero en hacerlo, en decir "Te quiero".
Llevaba una semana buscando el momento adecuado, respetando los silencios y alargando las conversaciones románticas. Y todo había sido inútil. No había logrado decir nada. Ni una sola palabra salía de su boca llegado el momento. Simplemente se quedaba… petrificado.
Y entonces apareció Ginny, con la energía y vitalidad que siempre parecían rodearla, con la sonrisa más sincera que había visto nunca y la alegría que lograba hacer feliz al hombre más desgraciado del mundo… Y sin más, sin pensárselo dos veces, sin dudar un segundo ni quedarse quieta por las dudas, se lo dijo. Dos palabras: Te quiero.
Y él volvía a estar petrificado. Sin darle ninguna respuesta y a abrazándola torpemente al lograr reaccionar y mover las manos. Porque le había sido imposible decirlo.
Te quiero… Dos palabras… ¡¿Por qué le resultaba tan endemoniadamente difícil decirlo? Por Merlín… Se había enfrentado más de una vez a Voldemort… ¿Cómo era que no podía decir dos estúpidas palabras?
- Te quiero… Te quiero… Te-quie-ro…- ¿Por qué cuándo estaba el solo no le resultaba tan difícil?- ¡Te quiero!- Dijo con confianza.
- Y yo a ti, tío.- Sus músculos se tensaron al escuchar la voz de Ron cerca de él.- Pero lo nuestro es imposible, no puedo hacerle esto a mi hermana.
Se quitó la almohada de la cara despacio y vio a Ron delante de él, con una sonrisa burlona en la cara y las cejas alzadas esperando explicaciones.
- Muy gracioso.- Ironizó Harry sentándose con la espalda apoyada a la cabecera de la cama.
- Si no me lo decías a mí… ¿A quién?- Preguntó Ron visiblemente divertido mientras se sentaba en su cama.
- A nadie.
- ¿A nadie? Mmm ¿Debo preocuparme por que hables solo?
- ¡No hablaba solo! Yo simplemente… pensaba.
- Pensabas… ¿Me vas a contar qué pasa o voy a tener que volver a enterarme de lo que le pasa a mi mejor amigo delante de cincuenta personas en la sala común de Gryffindor?
- ¿Estás seguro?
Ron asintió. Después de enterarse de que Harry se había pasado todo el curso gustándose de su hermana y sin confiar en él para decírselo, se había propuesto a sí mismo hablar más de esas cosas con Harry. Dejar que él… se abriera, por decirlo de algún modo.
- ¿Qué hacías?- Volvió a probar suerte.
- Yo… bueno… practicaba.
- No te estarás enamorando de tu almohada, ¿verdad?
- ¡Ron!
- Está bien, está bien… Cuéntame.
- Verás… esta mañana estaba en los jardines con tu hermana.- Ron rodó los ojos. Últimamente Harry y Ginny no se despegaban para nada.- No estábamos besando y entonces ella…
- Un momento, si esta historia incluye situaciones que me van a traumar no quiero oírlo.- Dijo poniendo cara de asco al imaginarse las posibles cosas que podían hacer esos dos cuando nadie los veía.
- ¿Me vas a dejar hablar?- Ron hizo una señal para que continuara hablando.- Entonces ella me dijo que… me quería.
Ron asintió y miró a su amigo para que continuara con la historia, pero al ver que este lo miraba con su mejor cara de cahorrito abandonado se dio cuenta que la historia había acabado.
- ¿Ya está? ¿Eso es todo?
- Bueno… sí…- Dijo Harry torpemente asombrado de la normalidad con la que se lo estaba tomando todo Ron y enormemente avergonzado por esa conversación.
- ¡Como si no supieras que mi hermana te quiere! ¿Qué tiene eso de malo?
- Nada. Es sólo que… Yo no puedo decírselo.
- ¿No la quieres?- Preguntó poniendo mala cara.
- ¡Sí! Supongo que sí, pero… No sé por qué no puedo decírselo.
- No sé, Harry. Nosotros hemos crecido en una familia donde cada dos por tres se nos decía cuanto nos quería pero tú…
- He crecido con los Dursley.
- Supongo que se te hará más difícil decir eso que a los demás.
- Puede ser… Es sólo que me gustaría…
El sonido de la puerta de la habitación abriéndose les sacó a los dos de esa novedosa burbuja de confesiones que habían formado. Una conversación que seguramente no se repetiría en mucho tiempo. Con una de vez en cuando tenían suficiente… Una mata de pelo del mismo color que la de Ron se asomó por la puerta y al ver a Harry sonrió de oreja a oreja. Ginny cerró la puerta tras ella y corrió a la cama de su novio, se subió a ella y, rodeándole el cuello con los brazos, le besó con ganas.
- ¿Queréis dejar de hacer eso cuando hay personas delante?
- La solución es que te vayas hermanito.
Harry sonrió contento. Le encantaba la personalidad de Ginny. Su novia se volvió a abalanzar sobre él y a besarlo con energía. Parecía mentira que se viesen todos los días, porque cada vez que se juntaban, se besaban como si no lo hubiesen hecho en mucho tiempo. Harry terminó de echarse en la cama con Ginny encima y sólo alcanzó a escuchar las protestas de Ron y el ruido de la puerta volviendo a cerrarse.
- ¿De qué hablabas con Ron?- Preguntó Ginny curiosa.
- Cosas de chicos.
- ¿Cosas de chicos?- Se extrañó Ginny sabiendo lo poco que les agradaba a Harry y a Ron hablar de sentimientos.- Dime la verdad, ¿De qué hablabais?
- Quidittch.
Ginny asintió satisfecha y volvió a besarlo y Harry no se quejó. Ya abría tiempo para seguir hablando con Ron…
