Reencuentro
Mi nombre es Isabela Swan, tengo 24 años y vivo en Los Ángeles donde trabajo cono reportera en una revista de moda (si mi amiga Alice me viera estaría orgullosa de mi). Los Ángeles ha sido mi hogar desde que huy de fork, hace 6 años.
A todos los que conocía les decía que me iba a estudiar a NY pero nunca llegue a pisar esa ciudad. Antes de mi graduación había llamado a la aerolínea para cambiar el destino del vuelo así que ni mis padres sabían a donde me dirigía.
Las cosas no se me dieron fáciles al estar sola y en una ciudad nueva, pero Ángela mi compañera de cuarto en la residencial fue un gran apoyo. Gracias a ella y a la promesa que le hice a la persona más importante que tengo de que saldría adelante y que haría todo lo posible para surgir y tener una nueva vida juntos, lo cual con mucho sacrificios he conseguido.
Termine la universidad haciendo malabares como se dices entre las clases, el trabajo de media jornada, los estudios en casa y dedicarme a los míos, fue de verdad agotador, mas, nunca desistí por la promesa que le hice y por que verlo cada mañana me daba a fuerza que por la noche se me agotaba.
- Mami- grito mi pequeño Dan cuando me vio que lo esperaba junto al auto a la salida del colegio.
- Hola amor, ¿Cómo te fue hoy?- le pregunte mientras lo abrazaba y lo besaba por toda la cara.
- Bien mami, hoy llego un nuevo compañera y es mi amiga- dijo muy emocionado
- Entonces deberíamos invitarla a la casa para que jueguen juntos otro día, que te párese- le pegunte viendo como se le llenaba la cara de alegría
- Siiiii- grito y me abrazo muy fuerte – ¿mami podemos comer helado?-
- Que te párese si vamos por unos helados y después al parque- le dije cuando lo aseguraba en el coche.
Nos dirigimos a nuestra heladería favorita y después al parque que estaba al frante del local. Dan no paraba de hablar de Anaís su nueva amiga y a mi me daba ternura ya que no es de los que tiene muchos amigos a su edad. Cuando termino su helado se fue a los juegos, en eso mi celular empezó a sonar y lo busque en mi cartera cuando siento un grito que me helo el corazón, al levantar la vista Dan estaba tirado en la tierra sangrando, corrí lo mas rápido que pude sin importarme a un par de personas que atropelle en la carrera. Cuando llegue a él estaba sangrando por un corte en la cabeza y un bracito lo tenia en un ángulo extraño, lo tome en brazos tratando de calmarlo mientras me dirigía al auto para ir al hospital, el recorrido no duro mas de diez minutos, cuando llegue una enfermera se lo llevo por unas puertas donde no me permitieron pasar y hay me quede con el corazón en la mano. Había pasado poco mas de una hora y no tenia noticias de mi hijo y ya estaba desesperada, cuando una enfermera pregunta por la madre de Daniel Swan prácticamente corrí donde ella y me guío a la habitación de mi hijo, me dijo que estaba bien y que el medico que lo trato vendría a hablar conmigo en unos minutos, pero yo solo quería ver a mi pequeño. Cuando entre en la habitación mi Dan estaba durmiendo a causa de los medicamento me dijo la enfermera que lo reviso y enseguida se marcho dejándome sola con él.
Me acerque a él y suavemente le acaricie su carita y le di un beso en la frente donde tenia unos vendajes derramando lagrimas silenciosas por ver a mi pequeño en esas condiciones.
- Mami- su voz fue casi un susurro.
- Tranquilito amor, no te nuevas.-
- No llores mami- dijo mientras estiraba su brazo bueno para tocar mi cara – no pasa nada amor solo que me asustaste mucho pero ya estas bien al igual que yo- le dije con una sonrisa, sin apartar la mirada de sus hermosos ojos. En eso llaman a la puerta supuse que era la enfermera ya que no dejaba de mirar a mi hijo, mas fue una vos de hombre la que pidió permiso para entrar la cual me resultaba vagamente familiar.
- Buenas tarde, soy Edward Masen pediatra que atendió a su hijo sta. Swan.- al escuchar el nombre del doctor se giro rápidamente y vio lo que tiempo atrás fue mi mejor amigo.
- Hola Edward – lo salude al ver que él no había despegado la vista de la ficha medica de Dan.
- Bella- dijo totalmente sorprendido al verme después de tantos años, lo que no esperaba es que se apresurara a abrazarme. - ¿Cómo estas?, ¿Qué te habías hecho?, ¿Por qué desapareciste y perdiste contacto?- preguntaba tan rápido que apenas me daba tiempo de comprender.
- Wow, calma Edward, te estas pareciendo a Alice en lo rápido que hablas- le dije con una gran sonrisa al ver su cara de desagrado al ser comparado con la duende- primero quiero saber la condición de mi hijo, después si quieres podemos conversar tranquilamente.- le ofrecí ya que yo igual estaba intrigada al reencontrarlo después de tanto tiempo, pero me tendría que tener cuidado en lo que conversábamos para no entrar en terreno peligroso.
- OK. Esta bien pero salgo en quince minutos así que no te me escaparas.
- Como si alguien se le escapara al gran Edward Masen Cullen- dije recordando el historial de conquistas en la secundaria, a lo que los dos nos reímos.
Diestras Edward revisaba a Dan, él lo observaba atentamente desde que me había soltado del abrazo, nunca le había hecho gracia que se me acercara algún hombre y a mi no me interesaba ninguno por eso era tan receloso con ellos.
- Dan, cariño- le dije para que me mirara. – el es Edward, un antiguo amigo de la secundaria, al que ase mucho tiempo no veía- su rostro se ilumino de la emoción pero no llegue a comprender por que hasta que hablo.
- ¿Eras amigo de mi mami en la secundaria?- le pregunto a Edward quien asintió. – Entonces tú conociste a mi papa-
