Hola a todos, espero estén muy bien. Bueno estoy muy corta de palabras (problema de la depresión), así que no escribiré mucho, aparte de agradecer por los comentarios. Ahora sin mas disfruten…


Cáp. 9: Drogas

- Señor Taisho ¿Cómo se siente? – Preguntó la enfermera, ni siquiera la habia notado.

- Eh… ¿Cuánto llevo aquí? – Necesitaba esclarecer algunas cosas.

- Ayer paso todo el día inconciente, y el día de hoy – Explicó la anciana enfermera - Si suma hoy y ayer son dos días

No dijo nada, escucho a lo lejos a la enfermera decir que traería algo liviano, para que se alimentara, nada mas alcanzó a distinguir de las palabras de la anciana; tenía su cabeza en otro lugar, en otro día o mejor dicho noche…

Flash back******************************

Fue hasta el minibar que habia dentro de su habitación, se sirvió un whisky y otro mas, fue con sus manos hasta el bolsillo de su chaqueta y vio la pequeña bolsita que tenia…tan vez si…solo tal vez saldría de su cabeza…quizás funcionaria.

Fue hasta uno de los cajones del baño abrió el botiquín que mantenían por lo general en las habitaciones de su casa, en ese instante nada pasaba por su cabeza, tomo una jeringuilla, y fue hasta el minibar; sus manos le estaban temblando se regaño mentalmente, saco el contenido de la bolsita y lo depositó, con desespero, en una tapa metálica de uno de las botellas de whisky que ya habia tomado, buscó el encendedor que mantenía, calentó el polvillo que se diluyó en unos segundos, lo puso en la jeringa y lo inyectó en su brazo.

Sus pupilas se dilataron y la adrenalina recorrió todo su cuerpo, la sensación de que podía superar y avanzar en todo lo que quisiera

Fin del flash back***********************************

Sabia que habia repetido el proceso varias veces, que en un momento dejó de sentir que su cuerpo le pertenecía, que su corazón latía mas rápido, debería saber ya de sobra que alcohol y lo otro no venían, recordaba que cuando la sensación habia pasado, lo que fue en pocos segundos, fue hasta la licorera, pensó que un trago lo refrescaría, el sudor le pesaba…

- Y luego nada – Se dijo a si mismo, simplemente no recordaba nada.

- ¡Inuyasha mi amor! – Sintió que alguien se abalanzaba sobre el y le da un beso, su instintiva reacción fue alejarla.

- Señor Taisho, ella ingreso sin… - Decía la enfermera que entraba con un carrito con comida para él, supuso.

- No se preocupe – La enfermera acercó el carrito a el y se marchó.

- Oh, deja que yo… - Se ofreció a darle la comida, pero fue detenida antes de acercarse al carrito.

- Lárgate de aquí – Masculló Inuyasha con el ceño fruncido.

- Estas muy tenso si quieres – Revisó su bolso.

- ¡Lárgate de aquí Kikyo! – Esa mujer no tenia escrúpulos sabía bien que pretendía darle - Y no te quiero ver por la mansión…

- Pero…

- Ya me oíste – Se giró en la cama y le dio la espalda.

- Vendrás a mi departamento – dijo con esperanza, mirándolo sin ninguna expresión en su rostro-

- Tomare vacaciones

- ¿A dónde iremos? – Habló entusiasmada.

- ¡No, yo tomare, tú te largas! – Le gritó, las enfermeras entraron y sacaron a Kikyo no era bueno que el paciente no estuviera tranquilo.


Se removió en la cama al escuchar por enésima vez el teléfono sonar, sabia que eran sus amigas y algunas otras chicas del colegio que habían conseguido el numero, todo para preguntar de primera mano por Inuyasha, pero ni siquiera ella sabia nada; ayer en la mañana habia ido a la habitación de el con esperanzas de verlo alli, pero no, la habitación permanecía pulcra sin rastros de lo sucedido en la noche, ni siquiera habia asistido al colegio, estaba esperando a Miroku pero este no llegaba, habia visto la rueda de prensa que se habia transmitido por televisión, pero Miroku no dijo mayor cosa, solo que estaba estable y que habia llegado debido a un fuerte dolor de cabeza que le provoco un desmayo, los rumores aun así permanecían fuertes, pero ella solo quería verlo y borrar la horrible imagen de su cabeza. Hace unos instantes habia llegado Miroku, empaco maletas y salio de viaje, dejó indicaciones a su madre en cuanto a la productora y no dijo nada de Inuyasha.

Y ahora que demonios hacia, necesitaba verlo, quería verlo…

El teléfono se dejo oir pero esta vez no era el de su habitación, sonaba lejanamente tal vez era la línea principal, la privada, al parecer nadie atendería el personal en la casa era poco, los guardaespaldas estaban en su mayoría en la entrada cuidando de los miles de medios de comunicación que mataban por conseguir la entrada a la casa, se levantó de la cama y bajó, Souta no contestaría, el no estaba en la escuela, estaba con su madre, no quería quedarse en casa. Bajó las escaleras rápidamente ante la insistencia del teléfono, al fin en la sala contestó.

- Buenas tardes… - Espero un momento y nadie hablo- ¿A quien necesita?, si busca al joven Miroku el no se…

- Kagome… - Escuchó la profunda.

- Inuyasha… ¿Cómo estas? – Las piernas extrañamente le temblaban, tenía tantas preguntas pero no podía presionarlo.

- Ehhh, bien, necesito que…le digas a alguien que venga por mi al hospital – Recobró la calma en la voz aliviado de que ella no le preguntara nada - Me dieron de alta antes, y necesito un auto, dile a uno…mejor a varios de los guardaespaldas…

- Esta bien… ¿El hospital de la ultima vez? – Preguntó, para escuchar un "Si" y un "Gracias", luego la comunicación se colgó.

Llevaba un buen rato frente a la televisión, estaba viendo la maratónica salida del ídolo del hospital, miles de fans y medios de comunicación se apostaban a la salida, la delantera y la trasera todos querían ver la salida, y ella desde el televisor quería verlo a él sano y salvo. Luego se mostró al gerente del hospital que salía e informaba que el actor habia salido hace por lo menos unos quince minutos del hospital y en perfecto estado, la cámara capto las fans subiendo a taxis, los paparazzis a sus autos y camarógrafos subiendo al auto de sus respectivos canales, destino: mansión de Inuyasha Taisho…


Habia pasado una semana desde todo lo ocurrido, semana en la cual habia regresado en la escuela, Inuyasha se mantenía en la casa, algunos paparazzis se habían retirado, algunos regresaban, por razones de seguridad, salían de la mansión por una salida que ni siquiera se imaginó existía, quedaba a varios metros de la entrada principal, así que por ahí salían y entraban cualquiera que lo necesitara; del joven Miroku no sabia nada y ella para su fortuna podía descansar un poco de las insistentes preguntas de las chicas del instituto, hasta de algunas maestras, debido a que estaba en exámenes finales y solo asistían a eso unas breves horas; ni cuenta se habia dado de lo rápido que pasaba el tiempo estaba a menos de dos semanas, para la ceremonia de graduación y lo que conllevaba ésta, el baile y unas pequeñas vacaciones que habia acordado con sus amigas desde el inicio de año, pero ahora quería descansar de sus amigas, las quería y mucho pero empezaban a molestarla con tantas preguntas por Inuyasha. Y ella no sabía nada y la duda la corroía, muchas veces quiso entrar a su cuarto, desde ese día sabia que sus habitaciones eran vecinas y vaya que estaba tentada de ir a verlo y preguntarle y responder tantas malditas dudas que tenia, pero la principal, si el día que lo vio en esas condiciones, que aun no olvidada, si ese día tuvo una sobredosis.

Caminaba por el sendero que daba a la mansión, descolgó el bolso de su hombro y de uno de los pequeños bolsillos saco una bolsita, la misma que habia encontrado luego de que Inuyasha fuera sacado por los paramédicos, aun contenía algo un extraño polvillo unos cuantos granos, diminutos granos blancos, no quería adelantarse, primero quería saber; pero una y mil veces se preguntaba, ¿Qué mas quería saber?, habia leído artículos en revistas, Internet y miles de cosas, lo que vio en Inuyasha era una sobredosis, de eso que tenia en sus manos, aun no sabia bien que era, pero a pesar que tenia todas las pruebas que decían eran: drogas, ella quería escucharlo de boca de el.

- ¡Ya te dije que no vinieras Kikyo!, aun no se como entraste – Escuchó, alzó su vista y se encontró con Inuyasha de pie en la puerta y Kikyo frente a el alegando por entrar.

- Te pedi disculpas Inuyasha, no volveré a…

- ¡No tu, yo soy el que no volverá a…Kagome – Interrumpió su sermón, al verla cerca de las escaleras de entrada.

- Aun esta esa mocosa aquí, como sea Inuyasha, mi amiga consiguió otra manera, no es tan peligrosa.

¿Peligrosa?, pero de que hablaba esa mujer y porque… ¡No te importa Kagome!, se dijo a si misma, subió los escalones, pasó al lado de la mujer, ya frente a la puerta; miró a Inuyasha que sin decir nada entreabrió la puerta y la dejo entrar.

- Te largas ahora Kikyo – Masculló Inuyasha cerrando la puerta, giró y vio a Kagome parada frente a las escaleras, mirando fijamente algo entre sus manos, una broma no le caería mal, además le gustaba verla enfadada, por tonterías, se acercó por detrás y ella inocente de su presencia, cuando estaba por decir algo, un "Bu" aunque fuera, reconoció lo que ella tenia en sus manos…

- ¿Qué haces con eso? – Masculló con la voz más gutural que hizo que sus huesos se helaran.

- No es nada – Lo volteó, mientras presionaba la bolsa entre su mano derecha.

- Dame eso – Dijo molesto, consiguiendo que ella se lo diera sin mas - Espero que sepas que es esto – Si el acababa con su vida le daba igual, al fin ya estaba arruinada, pero ella, no quería eso para Kagome, no para ella, a menos que…él solo imaginarlo le hizo hervir la sangre- ¡Acaso tu…

- ¡Lo encontré en tu habitación esa noche! – No quería reproches, quería respuestas, lo vio comenzando a subir las escaleras, entonces… ¿Se iría?, ¡Sin mas el se iría! - Oye no…Espera – Lo retuvo del antebrazo - Al menos merezco saber algo… ¿No crees?

- Eso no es de tu incumbencia y no deberías tener esto – Su expresión era neutra, el que ella lo hubiera visto, era lo que lo tenia tan enfadado, con el mismo, sin querer hablar siguió su camino pero al parecer no estaba en planes de Kagome quedarse así.

- ¡Si lo es! – Soltó su mochila, esta pesaba y no le hacia fácil la tarea de ir tras el.

- ¡No, esto no es asunto tuyo, es mi vida y yo decido si…

- ¡Fui yo quien te vio así, sin saber que demonios hacer, como ayudarte o a quien llamar!, ¡Así que no me digas que no me incumbe! – Vociferó parándose frente a él, no quería llorar pero algunas lágrimas se asomaban - ¡Me asuste demasiado, pensé que morirías y que no te vería! – Sin pensarlo, mientras las palabras salían entre las lágrimas, lo abrazó, se refugio en su pecho - No quiero verte así, lo vuelves a hacer y te mato yo misma…

Jamás pensó esa reacción por parte de ella, estaba atónito y su cuerpo no respondía, ella tenía sus manos rodeándole un poco más arriba de la cintura y su cabeza refugiada en su pecho mientras pequeñas lagrimas brotaban de los ojos de ella, aquella acción, un abrazo, algo tan simple hizo que su corazón saltara, era lo que necesitaba alguien que se preocupara, aunque le reprochara, se preocupaba.

Paso sus fuertes brazos, alrededor de ella, tan pequeña y liviana y la abrazó, de igual manera estrechó el poco espacio que habia entre ambos y resguardó su rostro entre los cabellos de ella, su aroma era a jazmines, el aroma de ella nunca cambiaba y lo adoraba, lo calmaba, lo llenaba de paz.

- Lamento que vieras eso – Susurró sin alejarla - Yo…te…prometo que no lo volverás a…no lo volveré a hacer – Sus palabras sonaron a promesa de niño cuando roba una galleta y promete no volver a hacerlo, pero el lucharía por cumplir esa promesa, ¿Por qué?, porque lo hacia por ella, el la cumpliría.

- Esa mujer es una arpía – Masculló enfadada, provocando las risas en él - Te juro que si la veo…

- No harás nada – Continuó con lo que ella diría.

- No en serio – Se puso de pie, totalmente decidida, su actitud volvió a hacer sacar unas suaves risas a Inuyasha.

- Y yo te digo que no harás nada – La tomó de la mano devolviéndola al sofá, donde llevaban unos momentos, luego de permanecer abrazados un momento mas luego de la promesa - Aun así, aunque ella me diera eso, fui yo quien decidió usarlas y…alcohol y eso…

- Se que no es mi asunto – Interrumpió - Pero… ¿Por qué, que te llevo a…

- No lo se, solo digamos que pasó – Sabia que eso no convencía a nadie, pero no le diría que estaba teniendo sexo con Kikyo y como se acordó de ella no logró terminar nada y luego la frustración de no poder tenerla lo…Argggg, eso no le podía decir, se asustaría, hasta el se asusta, no pensó que Kagome causara eso en él, sabia que ella ocasionó algo en él en los días en que…pero ese otro chico…

En unos instantes recordó eso, recordó la cara de idiota y recordó la conversación con el pequeño Sota…

Flash back**************************************

- Jamás ganaras ese nivel si no logras conseguir mas armas – Explicó Inuyasha tras el pequeño que jugaba en la sala.

- Oh – Balbuceó simplemente mirando como en la pantalla aparecía "Game over".

- Te muestro como – Se sentó a un lado del pequeño, quien le ofreció el control - Ves, ahora continúa y cada cosa que puedas tomar hazlo… ¿Qué pasa?

- Es cierto que eres el novio de mi hermana pero la dejaste por alguien más bonita, porque si es así eres un idiota, nadie es mas linda

Inuyasha rió, vayas cosas las de ese niño - Claro que no, solo diré aquí entre hombres, tu hermana me dejo por un idiota

- El idio…digo Houjo – Corrigió el pequeño, su madre no quería esas palabrotas en él - El no es nada de mi hermana, yo se que el quiere ser algo con ella, pero ella no, hace poco escuché que Kagome hablaba con sus amigas acerca de que el la besé, pero creo que se molesto, pero como es tan buena no le dejo de hablar…

- ¿Ella te dijo? – Preguntó con dudas, ese niño hablaba mucho.

- ¡No seas tonto!, que yo escuche cuando hablaba por teléfono, además a mi hermana no le gusta él, y él no me agrada para mi hermana, pero tu si.

Sí, le agradaba a él o sí le gustaba a ella…¿A cuál de las dos opciones se refería el?

Fin del flash back***************************************

- Inuyasha…tierra llamando a Inuyasha – Sacudió su mano frente a el trayéndolo a la realidad.

- ¿Qué pasa? – Preguntó mirando a la chica frente a el.

- Me tengo que ir, mañana tengo prueba y debo estudiar y créeme que no estoy muy bien ellas – La verdad no le iba mal, pero por faltar casi dos semanas el tema se le hacia complicado, así que tomo la mochila y se levantó.

- Si…quieres te ayudo – Ofreció - No es por presumir pero soy bueno…


- Gracias señora Higurashi – Habló por el teléfono cualquier problema me avisa.

Debía decir que estaba bien en las vacaciones aunque extrañaba el trabajo, pero bien al parecer Inuyasha estaba encerradito en la casa, y ahora que terminaba de hablar con la señora Higurashi, ésta le habia dicho que en esos instantes estaba ayudando a estudiar a su hija y que no habia salido de casa desde que le dieron de alta, el estaba seguro que ahora las cosas se iban a calmar y esa chica Kagome influía demasiado, para bien de Inuyasha.


- Espero que te vaya bien

- Me ira bien tuve el mejor maestro – Sonrió - Me voy a dormir, debo madrugar…

- Claro, yo…te acompaño – Dijo subiendo las escalas con ella - Kagome…me preguntaba si querías venir conmigo a cenar este fin de semana… - La invitó una vez que estuvieron frente a la recamara de Kagome.

- Pues, dentro de poco es mi graduación y debo ir a buscar un vestido para el baile de graduación, como el tema es época Renacentista, mascarás y todo eso, no se a que hora… - Los nervios la carcomían y hablaba cientos de estupideces.

- Si no puedes no te…

- No, espera, si quieres yo busco el vestido rápido y nos vemos luego, o puedes venir conmigo aunque eso es imposible porque…

- Me parece bien, estoy de vacaciones, puedo ir contigo, siempre es buena la opinión de alguien – Sonrió a la chica - Entonces voy contigo…

- Gracias – Se puso en puntitas y dio un beso en su mejilla, para luego entrar a su habitación.


Por fin podía salir y entrar de la mansión normalmente, ningún paparazzi estaba afuera, ninguna fan, nadie, solo los guardaespaldas en la entrada y ya, llego al colegio, esta vez su madre los habia llevado con tiempo de sobra; gratamente para ella, las chicas en la escuela estaban de nuevo calmadas y sus amigas aunque seguían hablando del ídolo, no le hacían preguntas tan insistentemente. Tomo una bocanada de aire y puso atención a la conversación que sus amigas llevaban acerca del baile de graduación.

- Y entonces Kagome iras con Houjo al baile – Aseguró la chica de cabellos rojos y ojos verdes, Ayame - ¿Cierto?...

- No lo se aun – La verdad prefería ir sola a ir con Houjo.

- Chicas que les parece si vamos todas el sábado a comprar los vestidos – Dijo Eri ojeando una revista.

- Si, nos parece – Respondió Ayumi por todas.

- Yo no puedo, quedé con…alguien – Y espero el reproche de sus amigas.

- Kagome… - Musitaron todas a la vez, ahí estaba.

- Chicas, es que ya habia quedado con alguien y no puedo decirle no, cuando ya pasado mañana es sábado – No sabia que inventar para decirles a sus amigas, pero cualquier cosa era buena.

- Esta bien no te rogaremos, pero…respóndeme algo ¿Inuyasha salio del país?, en la revista dice que esta en las islas griegas…

- Seria horrible que se haya ido

- Bueno no digan nada, el aun esta en la casa – No veía, la verdad, cual era el misterio de que hubiera salido o no del país, cosas se fans fue lo que pensó.


- Estas lista para mañana – Apareció tras ella que estaba en la barra de la cocina - Emily me pasas un refresco…

- Me asustaste – Dijo ella mientras el se sentaba a su lado a beber el refresco que la chica de la cocina le pasaba.

- ¿Qué ves? – Observó con detenimiento la revista de la joven – Vaya, farándula, no pensé que te gustara eso…

- Y no me gusta – Aseguró la chica trayendo de nuevo a su lado la revista que el chico le quitó - Solo veo algunos artículos de moda…eso si me gusta…tengo mi mesada de unos meses y pues ya que tengo a alguien que me cargue las bolsas, pienso comprar algunas cosas mas…

- Ahora que me acuerdo tengo cosas que hacer y…

- Ni lo pienses Inuyasha – Lo golpeo con la revista y salio de la cocina - ¡Ya estas comprometido!

- ¡Esta bien! – Rió, esa chica sacaba lo mejor de él.


- Oh, entonces vas con Inuyasha, retomaron su noviazgo – Mencionó su madre buscando en su cartera.

- Mamá no somos novios, ni lo fuimos – Su madre no tenia remedio.

- Como digas hija, toma, y diviértete de compras – Le dio la tarjeta de crédito.

- Gracias mamá – Le dio un beso para salir de la habitación de su madre, con la tarjeta en sus manos, si que era afortunada, que madre prestaba a su hija la tarjeta de crédito.

- ¿Así que novios? – La sorprendió atajándola cuando ella salió del cuarto de su madre.

- No es bueno que espíes – Le reprochó en broma, mientras trataba de salir de entre Inuyasha y la puerta, la verdad el la ponía nerviosa - Y ahora voy a mi habitación, porque vamos a ir temprano de compras… - Caminaba a su habitación y sabia que el le seguía los talones desde muy cerca - Bien gracias por escoltarme hasta mi habitación buenas noches, nos vemos tempra…

Sus palabras fueron acalladas por los labios de… ¡Inuyasha!, lo vio frente a ella con los ojos cerrados y las manos en sus hombros pegándola a él, debía separarse pero su cuerpo no le respondía, el la tomó de la barbilla y abrió su boca para introducir su lengua en la boca de ella. Dio un fuerte suspiro y cerró sus ojos ella también anhelaba un beso de él, el bajó sus manos a la cintura de ella y la atrajo y ella aprovecho sus manos libres y las paso alrededor del cuello, se alzó en puntitas pues el era mas alto que ella, por una cabeza y un poco mas; el sonrío entre el beso y la cargo separando los pies de ella del suelo enderezándose con ella en brazos sin dejar sus labios.

Luego de un rato en que compartieron de sus labios y jugaron con sus bocas, el se separó de ella sin bajarla aun y abrió sus ojos, ella tenia las mejillas arreboladas, los labios rojos y húmedos debido a sus propios labios, sonrió y antes que ella dijera algo volvió a unir sus labios con ella, esa niña era como una droga para él, sus labios y la presencia de ella se la hacia mas necesaria fuera para lo que fuera, ella no tenia comparación con nadie, ella era su droga y le encantaba que lo fuera.

Continuara****************************

Hasta ahí llego esto, no se pierdan la continuación, ahh una cosita, es posible que me pueda tardar pues ya comencé estudios, aun así trataré de sacar tiempo. Dejen sus comentarios, sugerencias y demás. Un abrazo…bye…