Hola a todos…sé que están muy bien, llenos de buen humor y toda la cosa. Primero que todo lamento la tardanza, pero cosas del estudio a eso sumémosle la falta de inspiración por la que atravesé TT, pero tranquis, que todo esta bien ahora. Otra cosilla, muchas gracias a los seguidores de la historia, y sin mas disfruten…
Cáp. 10: ¿Una cita?
Al fin sintió que los pies tocaban el suelo, no quería abrir los ojos y ver que todo habia sido un sueño, podía sentir las fuertes manos de el alrededor de su cintura y la respiración de el, calida y sedante en su rostro, todo tan latente, como lo estaban su corazón y las miles de mariposas que revoloteaban en su estomago. Al fin se dio el valor para abrir sus ojos y ahí estaba el inclinado a su altura mirándola fijamente con una sonrisa tan diferente a las que siempre mostraba ante cámaras, esta sonrisa era diferente pero no podía descifrar que transmitía.
Era la imagen más dulce que se podía imaginar ver, sus labios húmedos, sus mejillas arreboladas, sus labios rojos y húmedos por sus propios labios, jamás en su vida habia besado a alguien que despertara tantas emociones, que hiciera su sangre hervir hasta el punto mas alocado. Acomodo unos cuantos cabellos sacándola del breve letargo en que estaba sumida.
- ¿Nos vemos mañana? – Dijo Inuyasha sin desenfocar sus ojos dorados de los castaños de ella.
- Claro – Susurró tan débilmente que hasta pensó que el no la escucharía, tenia tantas preguntas, pero igual no las quería hacer no creía que fuera conveniente o no aun - Buenas noches
- Buenas noches – Le robó un beso para luego irse y entrar a la habitación contigua.
Una vez dentro de su habitación, cerró la puerta tras ella y se recostó en ella; no podía quitar la cara y sonrisa de idiota, que sabía tenia, no sabía por que, pero ese beso hizo que miles de sentimientos explotaran a la vez. Ahora mas que nunca ansiaba el día de mañana.
- Que tortura eres – Se dijo así mismo mientras salía del baño, con una toalla en sus caderas y con otra se secaba los cabellos, se lanzó a la cama; definitivamente esa chica habia logrado mucho en él, hasta un baño se habia tenido que dar - Kagome…mañana será un gran día
- ¿Y sabes donde ir? – Preguntó esperando que el semáforo cambiara a verde.
- Pues, este tipo de vestidos no se donde los pueda conseguir – No se le ocurrió averiguar, el vestido que necesitaba era uno tipo princesa, de toda una aristócrata, algo así por el estilo.
- Creo tener una idea – Aceleró de nuevo el auto.
En cuanto bajaron del auto, el se coloco sus gafas negras y fue hasta el asiento de Kagome y abrió la puerta
- Gracias – Vaya que se comportaba como todo un caballero - Miro a todos lados, no estaban en un centro comercial, esa era, si no estaba mal, la calle mas concurrida por las celebridades para hacer sus compras, ahí podrías encontrar lo imposible si tenías el suficiente dinero para pagar - Inuyasha yo creo que no…
- Ya Kagome, vamos te mostrare donde – La jaló de una mano y ella lo siguió sumisa, la sensación de esa pequeña mano entre la suya era la misma que habia sentido hace tanto tiempo con ella misma.
Las calles no eran atestadas como el centro comercial, eran calles mas tranquilas, y solo algunos autos transitaban por ahí; había cuanto local de cualquier cosa se te ocurriera, tienda de mascotas, perfumerías, joyerías, lencerías, disfraces, todo lo que se te ocurriera y la gente por esos lugares no era tampoco muy transitada, en algunas tiendas alcanzó a divisar a unas cuantas personas que no logró a distinguir bien.
- Listo es aquí – Le abrió la puerta dejándola pasar primero - Aquí puedes encontrar el vestido
Miró a los lados, si que era distinguido el lugar, todo pulcramente organizado, habia ropa informal y formal, de toda clase un poco mas allá alcanzo a notar los vestidos que se acomodaban a su necesidad.
- Señor Taisho – Se acercó la mujer a ambos, y naturalmente reconociéndolo a él - Es un placer tenerlo por aquí, señorita – Hizo una leve inclinación - ¿Y en que puedo ayudarlos?
- Buscamos vestidos de época – Habló Inuyasha por ella - Para la joven
- Síganme por aquí – La mujer, educada de por si, lo guió hasta el lugar que ella había ubicado momentos antes - Algún color de preferencia señorita…
- No, creo que no – Miró los vestidos y todos y cada uno de ellos eran muy hermosos.
- ¿Qué le parece si mira y cuando tenga los de su agrado, vengo para ayudarla?, ¿Desean algo de beber o alguna otra cosa?
- No muchas gracias – Esos lugares en definitiva eran caros - Y bien…te agrada alguno o si quieres vamos a otro lugar…
- Todos están hermosos – Los miró detenidamente, pasó sus manos por ellos suavemente, la tela era tan delicada que pensaba se rasgarían con el solo tacto, y… ¿Cómo sabia Inuyasha de una tienda de este tipo?, de ropa de chicas, que tonta de seguro traía a sus novias que sabia ella - Pero no creo que…
- Ya Kagome deja de preocuparte y mira los vestidos o me toca a mí escogerlo
No seas tonto – Rió.
Volvió su vista a los vestidos, la verdad era que le agradaban varios, así como algunos no se los pondría ni loca, todos eran de amplios faldones y tenían escotes strapless lo que traía los vestidos al siglo XXI, era un toque moderno, la verdad no se decidía cual comprar, al igual que estos costaban mas de lo que ella tenia como presupuesto, con el dinero de uno de ellos compraría varios en el centro comercial, no quería abusar de su madre.
- Kagome que te parece ese – Señaló uno.
Volvió su vista al que Inuyasha le señalo, el vestido estaba exhibido, alejado de los demás en un maniquí, era de color azul turquesa, tenía escote en forma de corazón, era estrecho hasta la cintura y caía elegantemente, tenía vuelos y encajes y toques de pedrería, era absolutamente hermoso, el vestido de ensueño de cualquiera, en el se sentiría como una princesa.
Al parecer el vestido le agradaba y es que apenas le habia echado un vistazo se imagino a Kagome en él, y sabia que iría perfectamente con ella, de eso no tenia duda, así que mientras Kagome se acercaba a mirarlo le hizo señas a la vendedora que llego donde ellos.
- Veo que ya tiene uno en mira señorita – Habló la vendedora tras ella - Siga por ahí a los probadores y en un momento le llevo el vestido – La guió sin darle tiempo de protestar.
Sonrió ante el rostro de Kagome, parecía un animalito asustado cuando la mujer la llevo al lugar donde estaban los probadores.
- Señor algo más
- Si, lleve unos mas a parte de ese, es bueno que tenga opciones, los mas bonitos y puede conseguir algo en que sentarme quiero ver como quedan – No quería perderse a Kagome modelándole a él, solo a él.
Bien, pensaba que solo se probaría un vestido, pero al parecer no, la mujer habia llegado al vestidor, con cinco vestidos uno verde claro, blanco, el rosa que no podía faltar, uno color lila, y el azul turquesa del maniquí; todos hermosos, en diferentes estilos, aunque no mermaba la hermosura de todos y cada uno de ellos, ricamente adornados.
Con ayuda de la vendedora se coloco el primer vestido, el verde, la cual le ayudo con la enaguas para darle vuelo al vestido y la cual ayudo a subir el cierre en la espalda escondido entre la suave tela del vestido.
- Ya esta señorita puede salir y verse mas cómodamente en el espejo de afuera – Le abrió el cubículo la mujer.
Ya una vez afuera se miro en el espejo y en reflejo tras ella, ese era… - ¡Inuyasha!...
- Te ves muy bien – Estaba sentado frente al espejo, admirando en todo su esplendor a Kagome, el tenue color del vestido lograba que la piel de Kagome se viera como la seda.
- Gracias – Sabía que tenía las mejillas sonrojadas, podía sentir el calor en ellas.
Este vestido es el mas hermoso que tenemos en la tienda… –dijo la vendedora ayudando a Kagome con el vestido-
Se vio en el espejo de enfrente, después de modelar los otros cuatro al fin usaba el vestido azul, definitivamente se sentía como una princesa, la mujer le acomodo el vestido y ella misma subió el delicado cierre a un costado, ocultando la abertura de este.
…El vestido lo trajeron hace poco, es de uno de los mejores diseñadores de Francia, la tela es la mejor y los diamantes que tiene como pedrería lo hacen ver mas hermoso – Continuo hablando la mujer, la cual luego le abrió la puerta para que se viera en el espejo al igual que el joven que afuera esperaba.
Casi se cae de para atrás de la impresión, si los anteriores vestidos lucían espectaculares, este lucia mucho mejor, de verdad parecía un ángel, una princesa de cuentos de hadas, de esos que solía leer de niño, de esos en que dejo de creer.
- Por lo que veo hay un elegido
- Inuyasha en serio no puedo aceptarlo – Susurró mientras la vendedora estaba en la trastienda envolviendo el vestido.
- Es tu graduación Kagome, es un momento importante, tómalo como mi regalo – Sacó su tarjeta de crédito y la extendió a la mujer en la caja.
- Muchas gracias por su compra
- Inuyasha…
- Ya, ya no me digas nada – La jaló de la mano y salió con ella de la tienda, miro a la chica y esta tenia la cabeza gacha - Kagome…no te enojes, es que…acéptalo ¿Si?
- Es que…no me enojo pero… - Lo miro y sus labios fueron sellados por los de él, para ella era inevitable perderse en esos labios, tan posesivos, tan embriagantes, finalmente el corto el beso…
- Te veías hermosa con el – Le aseguró con una sonrisa - Bien…ahora vamos a comprar lo demás creo que conseguiremos una mascara acorde por aquí
- Pero lo demás va por mi…Por favor – No quería que el llevara todo por su cuenta.
- Esta bien – Estaba satisfecho con darle el vestido, se veía impactante con el.
Finalmente había comprado lo necesario, los zapatos acordes al vestido, la mascara que debían usar en la fiesta, y algunas otras pequeñas cosillas, nada extravagante.
- Bien ya que terminaste, vienes conmigo a tomar un helado – Aun era temprano.
- Creo que no hay problema – Entró en el auto abrochándose el cinturón de seguridad - Inuyasha, hace rato veo ese carro cerca de nosotros
- No les prestes atención son solo paparazzis, por lo general conocen todos los carros que usas y las placas de estos – Lo miró por el retrovisor.
- No es algo molesto, tenerlos siempre tras de ti – Miró al hombre en el auto que se posaba por el lado de ella y trataba de sacar una foto - Tomo una fotografía
- No te preocupes no conseguirá nada, los vidrios de mis autos no permiten que lo haga, ves para afuera pero hacia adentro nada, además tienes un brillo que arruina cualquier foto que se tomo – Explicó - Estamos a salvo aquí; bien llegamos…
- Por lo que veo aquí no encontraremos helados
- Pero hay tiempo, hace tiempo no vengo aquí pensé que era oportuno y como eres buena en los videojuegos…
- Parece que solo eres buena con los controles – Sonrió, manejando lo que simulaba ser una motocicleta y mirando la pantalla para no chocar en los obstáculos del juego.
- Creo que mejor comprare auto que una de estas – Le habia parecido raro que Inuyasha la llevara a un lugar de esos lugares, donde juegas toda clase de videojuegos, de la mas alta tecnología, el lugar no estaba lleno, solo habia unos cuantos chicos, cabía decir que todos tenían algún nexo con la farándula, lo bueno era que nadie reparaba en ellos y se estaba divirtiendo aunque el concepto que tenia de cita era algo mas romántico…Un momento ¡Cita!, ella no estaba en una cita.
- ¡Te gane! – Se vanaglorió - Si continuas chocando créeme que no llegaras a la meta, déjame te ayudo
Se quedo estática en cuanto lo sintió sentada tras ella, cuando el posó las manos sobre las suyas y aun mas cuando el posó su rostro cerca del de ella, perdió la concentración en el juego, y giró su rostro a él, que al parecer lo notó y también la miró, la sonrisa que le mostró no tenia tinte de arrogancia pero era algo mas que ternura, esa mirada la quemaba mas que las otras.
Ambos se desconectaron de los sonidos de los juegos a su alrededor, su corazón latía desbocado en cuanto sintió que su labio inferior era rozado lentamente por los labios de él, cerró sus ojos dispuesta a corresponder al beso…
- ¡Vaya no pensé encontrarte por aquí Inuyasha! – Habló la burlona voz.
- Demonios – Lo escucho gruñir por lo bajo - ¿Qué quieres Kouga?
- Vaya, pero que bella compañía tienes – Se acercó a la joven que ya habia bajado del juego con Inuyasha - Mucho gusto, Kouga Kouzumi…aunque creo que ya sabes quien soy
- No creo – Dijo Kagome, bueno si lo habia visto, pero que ególatra y ella que pensó que nadie superaría a Inuyasha.
- Si, como sea Kouga, adiós – La alejó de él, saliendo con Kagome de la mano, agradeciendo por el desplante de ella. Salio como alma que lleva el diablo con Kagome, tan molesto que ni reparo en los paparazzis que estaban fuera tomando las fotos que armarían la historia de la semana.
- ¿Estas molesto?
- No contigo, es que veo a Kouga y me da ulcera – Sus palabras provocaron la risa de Kagome y mas tarde la de él - Ahora si vamos por ese helado…
Debía aceptar que se habia divertido como nunca, esa chica lograba que las sonrisas se desprendieran por cualquier cosa, por accidentes como que se manchara con helado, por cualquier cosa que sucediera, jamás se la habia pasado tan bien aunque lo costara aceptarlo era uno de sus mejores días.
- En serio exasperaste al hombre, cada vez que lo llamabas cambiabas de orden y al fin te quedas con lo que ordenas de primero – Continuó riendo mientras entraban en casa - Yo en su lugar traigo un helado y te lo hecho encima…
- ¿Así?, y yo te lanzo por los aires – La colgó en su hombro y dio vueltas en el aire con ella.
- Ya bájame – Habló entre risas, luego Inuyasha la dejo en el sofá y encendió la televisión.
La pareja se vio en todo momento junta, tomados de la mano y sin siquiera reparar en los paparazzis, estuvieron comprando algunas cosas, luego fueron a los videojuegos y por ultimo su cita termino con un helado, nuestras fuentes dicen que se vieron muy juntos, y hay quienes dicen que llegaron a besarse fuera de una de las tiendas, bien esa es la historia del lindo romance del actor adorado por todas y todos, Inuyasha Taisho y por supuesto de la chica que al parecer es su nueva novia
Mudos era poco para describir como se quedaron ambos, la verdad sentía que el aire no le circulaba por su cuerpo. Dios y ahora que, seguro estaba enfadado, ¡Tontos paparazzis!. Luego su teléfono celular sonó…
- Hola – Contestó sin mirar quien era, en el momento en que escucho los gritos entremezclados de sus amigas, sin decir nada más colgó. Finalmente se dio el valor de mirar a Inuyasha y este simplemente pasaba los canales como si nada hubiera pasado, estaba tan calmado…- Inuyasha…¿Estas bien?
- Claro… ¿Por qué no lo estaría? – No estaba enfadado con ella pero…
- Es que lo que dijeron en ese canal…Debes arreglar eso…Decir que es mentiras que tu y yo somos novios – Se sonrojó al decir la ultima palabra.
Desmentir el rumor, el estaba mas que seguro que cualquiera sacaría provecho de un rumor como ese, es mas con ese rumor ganaría dinero, pero ella…, la verdad eso hizo que sonriera y la acercara a él - Eres de las chicas mas rara que conozco, no ves la oportunidad que tienes…
- ¿A que te refieres? – Estaba nerviosa, el estaba a unos centímetros de su rostro.
- Con este rumor puedes sacar dinero a revistas y canales de televisión hablando acerca de lo que sucede con nosotros – Aun no podía creer que ella no entendiera nada, las otras chicas aprovechaban al máximo el estar con el.
- Pero…yo no…pero… - Que le decía, ella no le interesaba ese dinero, no sabia que contestarle, y el que el estuviera tan cerca no ayudaba.
- Eres única…y me encantas – Atrapó los labios de Kagome, esa chica era muy distinta a todas y eso lo hacia feliz, con ella podía decirlo a los cuatro vientos con ella se sentía tan bien, tan diferente…tan él.
¿Me encantas?, ella le encantaba a él, ¿Había oído mal?, no quería atormentarse más con las preguntas, lo tomó del cuello y lo acerco más a ella, correspondiendo al beso, no oponía resistencia a nada, ni siquiera cuando se vio recostada en el sofá con el sobre ella; estaba mas que extasiada con los roces que el le daba, se separaron un instante y volvieron a juntar sus labios querían deleitarse uno al otro, todo iba mas que bien hasta que su tonto celular sonó obligándola a romper el beso, pero aun así Inuyasha no se levanto de sobre ella.
- Hola… - Trató de calmar su respiración, si eran sus amigas las mataba - Houjo…hola – Miro a Inuyasha que fruncía el ceño, pero no se movió, sonrió y mientras ella escuchaba lo que Houjo decía el se apodero de sus labios de nuevo- ¿Qué haces?...no es a ti ¿Qué decías? – Trató de esquivar los besos de Inuyasha - Si hoy…mmmjmmm – Sus labios fueron apresados - ¡Al baile!, pues…no lo se…no, no tengo pareja para el baile, pero no lo se – Dios los besos de él eran imposibles de obviar, los besos de Inuyasha que bajaban hasta su cuello, el muy maldito la estaba enloqueciendo- Déjame pensarlo, te llamo luego…adiós – Colgó e Inuyasha de nuevo subió a sus labios - Oye que pasa…¿Por qué?
- Ya te lo dije, me encantas – La verdad era esa, y no sentía que debía callarla - Y que quería ese tonto… - Acaricio su flequillo y por lo que Kagome notaba no pensaba pararse, estaba cómodo en la posición y ella también, el peso de el la embriagaba.
- Ir conmigo al baile de graduación, ya me decían mis amigas que el me pediría ir, creo que es lo que todos esperan, pero no quiero que…
- Vamos juntos – Le dio la solución.
- ¿Qué dijiste?
- Pues…vamos juntos – Repitió, no sabia porque lo habia dicho, pero prefería el a ese tonto, es mas a cualquiera.
- Pero, las chicas van a enloquecer – Claro que lo harían - Te van a matar…
- Es baile de mascaras no me van a reconocer – Le recordó - Entonces…me dejas ser tu pareja del baile…
No sabia que contestarle, por una parte quería decir que no, pues sabia que tal vez esto formaría un suceso en la escuela, y por otro lado quería decir que si, estar en su graduación con el seria un sueño, ¡¡¿Inuyasha Taisho, su cita en el baile?!!
Continuara****************************
¡No lo pienses mucho!, por favor Inuyasha me hace esa pregunta y yo instantáneamente digo ¡SÍ!; pero bueno no quiero poner a una Kagome desesperada…jajaja XD, bien dejen sus comentarios y sugerencias…un abrazo…
