Hola para todas, espero que continúen bien, para empezar el fin de semana con el pie derecho; antes que nada quiero agradecerles por el apoyo a lo largo de historia y por la paciencia que me han tenido durante todo lo que ha durado, se me a veces me tardo, pero esta vez decidí actualizar antes. Así que espero les guste pues todo esto es hecho con el fin de que disfruten…
Cáp. 23: Cumpleaños
- En serio Miroku, no me agradan para nada estos rumores – Lanzó la revista en el sofá del hotel.
- Son cosas de la productora
- Pues me importa un comino, no los quiero, todo el mundo cree que tengo algo con esa mujer, no quiero que lleguen mas tonterías a los oídos de Kagome – Caminó por la estancia, era claro que estaba exasperado.
- Ya se lo explicaste, ella sabe que no es verdad – Dijo Miroku - Mejor baja a desayunar que debemos salir a la sesión de fotos…
- Y yo que pensé que solo venía a actuar, te deben dar un premio por explotador
Caminó por el lobby del hotel, estaba esperando que el auto que le habían dado fuera traído, debía alcanzar a Miroku, donde sería la sesión de fotos.
- ¡Inuyasha, cariño! – Fue hasta donde él y sin previo aviso se le colgó del brazo.
- ¿Qué demo…? – Se giró alejando las manos de ella de él.
- ¿Vas a la sesión? – Dibujó una sonrisa en su rostro, y sin importar nada se volvió a agarrar de su brazo.
- ¿Cómo lo sabes? – Habló con cierto enojo, ¡Donde esta el auto!.
- Yo soy tu compañera en esa sesión
Bien, ahora si que se lo tragara la tierra… ¡Iba a matar a Miroku!
- Me alegra mucho que recuperes el apetito – Expresó la anciana Kaede -sirviéndole más chocolate.
- Aquí es el único lugar donde me apetece comer – Y era cierto la comida de la Universidad no le llamaba mucho la atención.
- Me halagas, mañana te empacó algo para que comas
- Me parece bien – Sonrió Kagome.
- Señorita Kagome, es el señor Inuyasha al teléfono – Informó una de las criadas de la casa.
Las palabras dichas por la mujer, fueron música en los oídos de Kagome, que salio disparada de la cocina y cogió el teléfono rápidamente…
- Hola – Las manos le temblaban hace como dos semanas no hablaba con el.
- ¿Cómo estas mi amor? – Preguntó con su masculina voz.
- Muy bien – Suspiró y se tiró en el sofá - ¿Y como te ha ido?
- Bien, estoy tomando un receso y me dije porque no llamar a la linda novia en casa – Logró que ella riera - ¿Vas a dormir?
- Así es
- Entonces sueña conmigo y cuando sea mi turno de dormir yo lo haré contigo
- ¿Y que planeas para tu cumpleaños? – Preguntó Jakotsu coloreando algunos diseños.
- Aun falta – Ya hasta eso se le olvidaba, cumpliría 17 años.
- Faltan solo 1 mes y dos semanas – Le recordó el joven - Debes querer algo, o al menos dime que regalarte…
- No es necesario – Ella sabia cuanto faltaba pero no lo recordaba como cumpleaños sino como la fecha por la cual llegaría Inuyasha.
- Como que no, son 17 el último año en que serás menor de edad – Le dio una mirada a sus diseños mientras continuaba hablando - Oye vamos hoy al centro comercial, quiero comprar algunas telas de más, ya sabes el proyecto…
- Claro yo igual – Asintió - ¿Vas a esta clase?
- Claro, oye no comiste nada – Le comentó preocupado - Últimamente no lo haces, ¿Estas enferma?
- No es eso, solo que aquí no me apetece, pero en casa estoy comiendo normal – Caminó al lado de ella.
- Mas te vale – Le advirtió - Eres diseñadora no la modelo anoréxica…
- Muy gracioso
- Kagome ¿Estas bien? – Golpeó la puerta del baño.
Nada, no respondía, ¡Dios!, no pensó que un helado de vainilla pondría tan mal a alguien, pero al parecer a Kagome si, porque una vez que lo habia comido lo habia devuelto…
- Por fin ¿Estas bien? – Respiró aliviado al ver salir a la chica, que retomaba su color.
- Si, es solo que no habia comido mucho y el helado no cayó bien – Recibió un par de bolsas a su amigo.
- ¿Quieres agua?, ¿Un doctor? – ¡Dios! Estaba preocupado.
- Estoy bien Jakotsu – Le sonrió, y era cierto, solo que el helado le cayo mal.
- Lo mejor es que tomes estas vitaminas, sino te estas alimentando bien es normal que algunos alimentos no comunes te caigan mal – Dijo el doctor anotando la receta - Consume comidas comunes para ti, no muchas grasas
- Esta bien doctor – Asintió, tomando la receta y saliendo del consultorio donde la esperaba su madre.
- ¿Qué te dijo? – Preguntó la mujer; luego de que Kagome vomitara después de comer, le pareció extraño y aun más cuando su amigo dijo "De nuevo…", así que mejor la llevo al doctor.
- Me receto unas vitaminas – Le enseñó la receta a su madre.
- Bien vamos a comprarlas
- Kaede dice que no es nada malo, que solo no se estaba alimentando bien pero que ya esta mejor – Dijo Miroku.
- Me asusté – Cerró la maleta.
- Listo para el viaje
- Así es, vamos a Alemania y luego a casa
- ¿Estas segura? – Preguntó Jakotsu atónito.
- No, pero creo que es posible – Respondió la joven.
- Es algo muy drástico para creer, debes asegurarte
- Pero son muchos los rumores que existen, que si…
- Las personas sacan rumores por cualquier cosa, lo mejor es que te asegures y que hables con él
- Pero si es cierto no podré enfrentarlo – Apoyó su rostro en sus manos - Además esta la posibilidad que lo niegue…
- Mira no armes videos – La trató de calmar - ¿Dudas de él?
- Pues ante cualquiera; nadie lo aceptaría…
- Bien Kagome, es obvio que tu cabeza esta alucinando, así que concéntrate, vamos a organizar lo que vamos a hacer
Dios, le aterraba la joven al lado suyo, estaban en medio de una rueda de prensa y ella estaba colgada de su brazo, con una tonta sonrisa y el con la mas fingida posible.
- ¿Y es cierto que existe algo entre ambos? – Preguntó una periodista a la cual se le habia dado la palabra.
- Pues, nosotros nos llevamos muy bien, el es un gran chico muy caballeroso y esta pendiente de que me sienta bien en escena – Respondió la joven actriz, no debían asegurar nada pero tampoco desmentirlo.
- ¿Qué paso con la chica de Japón? – Se atrevió a preguntar otro hombre.
Argggg odiaba al periodista, que demonios iba a decir, cualquier respuesta enfadaría a Kagome, ¿Qué hacia?
- Ella esta bien, es una gran chica – Sonrió falsamente, la rueda de prensa se dio por terminada y ellos fueron sacados de la sala.
- Buena respuesta – Rió Miroku.
- Te juro que si Kagome ve esto tú te mueres
- No te preocupes, es para los canales regionales
- Más te vale – Advirtió Inuyasha.
- Yo digo que lo enfrentes – Aconsejó Jakotsu sentado a los pies de ella en la cama.
- No puedo – Suspiró - Además es mejor decírselo de frente
- Dios van a llegar al mismo resultado – Exclamó el joven- Tu seguirás llorando Kagome y el…bueno el no se…tal vez siga con su vida
- No me ayudas Jakotsu – Regañó ella con el ceño fruncido - Aun así voy a esperar a que regrese, falta solo un mes…
- Dios va a ser el mes mas largo de la historia – Y con una actitud por demás dramática se acostó en la cama.
- Dímelo a mí – No sabía si podría con eso.
- Aun así se me sorprende tu tenacidad, yo en tu lugar, estaría llorando a borbotones
1 mes después************************
La luz de la mañana logro el objetivo de abrir sus ojos, y este acompañado del salto en su cama…
- ¡Feliz cumpleaños hermana! – Gritó el niño levantándola completamente.
- Feliz cumpleaños – Dijeron su madre y Kaede a la misma vez.
- Gracias – Miró el pequeño pastel que su madre tenia en la mano.
- Bien te dejaremos bañarte para que bajes a desayunar
Ingreso al baño, lo mejor era ducharse y despejar su mente, hoy no solo cumplía 17 años, sino que igualmente hoy regresaría Inuyasha y no podía evitar que se formara una sonrisa en sus labios, aunque tal vez no lo ameritara. Hoy debería enfrentar, si o si las cosas…
El desayuno estuvo calmo, su madre, Kaede y hasta su hermano se habían esmerado por hacerle un excelente desayuno, una rica y saludable ensalada de frutas, jugo de naranja, tostadas con mermelada, omelet, y un delicioso chocolate caliente. Todo estaba excelente aunque cuando comería tanto.
- Hoy regresara mi niño, y estoy preparando un pastel, si quieres invitar a alguien esta bien mi niña
- Creo que vendrá Jakotsu y Ayame – La verdad no sabia mucho de sus amigas anteriores a excepción de Ayame y en la Universidad se hablaba con muy pocas personas, pero el único amigo era Jakotsu.
- ¿De que será el pastel? – Preguntó Souta emocionado.
- Pues eso que lo decida Kagome – Dijo su madre.
- Pues, creo que durazno estaría genial – Casi todos sus pasteles habían sido de fresas o chocolate, pero el cambio era bueno.
- Entonces será de duraznos – Accedió Kaede - Voy a salir a comprar lo necesario…
- Yo voy contigo Kaede – Y la madre de Kagome y la anciana salieron.
Bajo del avión, por suerte para él salieron por un lugar privado por lo que los paparazzis no lo abordaron.
- De nuevo en casa – Tomó sus maletas de la banda transportadora - Trajeron un auto de mas, ¿Llaves?
- Creo que si – Las recibió - Voy a recoger algunas cosas…
- Nos vemos en la casa
- Créeme por más que hoy sea mi cumpleaños, no dejo de pensar que Inuyasha llega – Comentó la joven caminando por el centro comercial.
- Ay vamos, estamos de compras, vas a comprarte un lindo vestido, iremos a tu casa y celebraremos – Enganchó Jakotsu su brazo con el de ella.
- Bien me imagine un mejor recibimiento, pero me alegra ayudar – Dijo con ironía mientras colgaba unas guirnaldas.
- No te quejes – Le pasó mas cintas.
- Esta bien Sanguito – Accedió el manager, para continuar con su empleo de decorador.
La sala de la casa, estaba decorada para la pequeña reunión, habías algunos globos, todo estaba lleno de color, un cumpleaños siempre debía ser único y este de verdad lo iba a ser.
- Y si llega Kagome – Miró una vez mas su excelente trabajo, renunciaría para ser decorador, eso no.
- Jakotsu entrara con ella por la puerta trasera, no la dejara ver –dijo Sango - ¿E Inuyasha?
- Ah, fue a recoger algunas cosas – Contó Miroku - Kaede, mi hermosa Kaede, me darías algo de beber…
- Claro pero deja las adulaciones para alguien que te las crea
- Vas a quedar hermosa una vez que termine contigo – Le aseguró acomodando algunos rizos de su cabello con la maquina.
- Me das miedo – Rió Kagome mirándose al espejo.
- Creo que terminamos el cabello – Le aplicó de laca para fijar el cabello, lo que la hizo toser.
- Nos vas ahogar – Tosió Kagome.
- Todo bien, ahora cierra los ojos y déjame maquillarte
- No mucho sabes que no me gusta – Cerró sus ojos y se dejó atender por su "estilista".
Luego de la sesión de manicure, pedicura, peluquería y maquillaje por parte de Jakotsu llego la hora de vestirse con el precioso vestido que le habían obligado casi comprar, ya se imaginaran quien.
- Aun no estoy muy segura – Exclamó dentro del baño.
- No pienses tanto y sal – Le dijo mientras peinaba sus cabellos en el espejo.
- ¿No crees que es algo corto? – Habló de nuevo.
-No crees que hablas demasiado – Imitó su tono de voz - Mira chica pocas tienen las piernas tuyas así que lúcelas mientras puedas
- Es que…no me convence aun – Se dejó entrever en la puerta.
- Oh por Dios, luces espectacular – La sacó del todo.
El vestido era blanco, lo que la hacia lucir como una hermoso angel, el vestido era entallado exclusivamente en la zona del busto, y luego caía hasta arriba de las rodillas, y este era sostenido por dos cintas amarrada en cada hombro y las cuales se cruzaban en el amplio escote de la espalda, usaba unos tacos de color plata y una pulsera del mismo color y los dos collares que Inuyasha le habia dado. Sus cabellos estaba sueltos con varias ondas y el maquillaje era simplemente natural. Lucia como un bello angel…
- ¿Tú crees? – Se miró en el espejo.
- Ay chica, el que te vea se babea – La tomó de una mano haciéndola girar - Bajemos
En la sala de la mansión, estaban algunas personas esperando a la festejada del día, en el lugar estaban, la madre de Kagome, Souta, el abuelo, Kaede, Miroku, Sango y Ayame, todos hablaban entre todos hasta que Jakotsu bajo con Kagome.
- Hija estas hermosa – Sonrió como siempre, su madre.
- Gracias, creo que Jakotsu hizo un buen trabajo
- No fue difícil
Todos interactuaban animadamente en la sala, Kagome y Ayame se contaban los últimos sucesos, al parecer Houjo y Eri tenían algo, y al parecer aun seguían enfadadas con ella, pero aun así no estaba para ponerse a pensar en eso, había cosas más importantes.
A parte de las risas y demás, le habían obsequiado algunas cosas, su familia le habia regalado una linda laptop para sus trabajos, Sango le regalo una linda cartera de Gucci, su amiga Ayame un lindo gabán muy al estilo diseñador, su amigo Jakotsu un lindo par de zapatos, y cosas así por el estilo, regalos fashion. Y entre bolsas de regalo la puerta se abrió
Sus ojos de inmediato se fueron hacia la puerta que se abría, su corazón latía desbocado, ya sabia bien quien era. Pero por la puerta entro una gran cantidad de globos de corazón sostenidos por ¿Un oso gigante?
- ¡Feliz cumpleaños! – Se dejó ver por detrás del oso.
Los globos, eran demasiados, todos decían cosas como, "Feliz día" "Feliz cumpleaños" "Te amo" y cosas tiernas por el estilo. El oso era de color blanco con un moño rojo en el cuello y era literalmente hablando, inmenso.
- No te gusto el o yo – Sonrió.
Las lágrimas llenaron sus ojos y rápidamente corrió hacia el que dejo el oso en un sofá para recibirla en brazos.
- Hey no llores – La abrazó y depositó un beso en sus cabellos - Estas preciosa…
- Te extrañe
¿Cuál es la preocupación de Kagome?, ¿Qué pasara con ambos?...si quieres saber no te pierdas el próximo capítulo a la misma hora y por el mismo canal… Jajajajja… Creo que me pase. Pero las cosas que vienen son interesantes (Espero que sí)…no les adelantare nada solo diré que: Toca esperar hasta la próxima.
Espero les haya gustado… dejen sus reviews…Un abrazo, un beso…Bye…
