¡Hola!... Espero que se encuentren de excelentes ánimos que estén disfrutando del bello miércoles que hay (No es literal, el día aquí en mi país esta friísimo)… No quiero extenderme mucho para que las ideas que tengo no se me escapen, sé que dejé este fic en especial, en un momento muy crucial, sino se acuerdan estaban anunciando en la tv un evento bastante inesperado en la mansión de Inu (Ya recordaron). Ahora les dejo lo que sucedió, esperemos a ver qué sucede. Muchas gracias por los mensajes y sobretodo la paciencia…

Cáp. 27: Apariciones

El ruido le taladro en su cabeza, haciendo más punzante el dolor en ella y por demás era lo único que sentía. Sus ojos le pesaban y con algo de esfuerzo trato de abrirlos. Luego de que las cosas en su cabeza se acomodaron se dio cuenta que el ruido, venía de sirenas de policías, o eran bomberos o ambulancias, no estaba segura. Abrió sus ojos finalmente y vio el desastre a su alrededor la que era su habitación estaba totalmente destruida, a su alrededor estaban los cristales de la que fue la puerta de la terraza… ¿Qué había pasado?, recordaba haber cerrado los ojos, la brisa en sus cabellos y luego…nada. Trató de reincorporarse pero la punzada en su vientre fue demasiado fuerte… ¡¿Su bebé?

- Ahí esta – Escuchó a un hombre asomado por la que era la entrada a la habitación - No se preocupe señorita la sacaremos de ahí…

Kagome miró al hombre y vio que la terraza en la cual se encontraba estaba casi desprendida de la habitación, a punto de derrumbarse, solo sostenida por algunas vigas de acero a punto de ceder.

- ¿Se encuentra bien? – Preguntó el hombre acercándose a la terraza pero deteniéndose al ver el espacio entre la habitación y la terraza.

- Mi bebé… - Murmuró asustada.

- No se preocupe ambos estarán bien, se lo prometo

- Lo lamentamos señor, pero ningún avión puede despegar a esta hora sin previo aviso, debe esperar hasta las 4:00 a.m. – Informó la mujer del aeropuerto.

- ¡Pero…

- Señorita, este es un asunto de vida a muerte, acaba de suceder un accidente en casa hay personas importantes allá y debemos estar con ellos, por favor señorita – Habló Miroku, tratando de contener a Inuyasha que caminaba furibundo mientras la señora Higurashi lloraba silenciosamente.

- Lo entiendo señor, pero no puedo son órdenes – Negó la mujer impasible - El gerente del…

- ¡Pues llame al gerente y dígale que me importa un bledo lo que él diga, yo debo viajar! – Contrarrestó Inuyasha molesto.

- Inuyasha cálmate – Dijo Miroku colocando una mano en su hombro.

- ¡No me pidas que me calme!, ¡No cuando Kagome y mi bebé están allá quien sabe en qué estado! – Bramó molesto, bueno eso era poco estaba furioso - Mire, llame al gerente… ¡Llámelo!

- Escúcheme bien señorita, no podemos colocarle un arnés por su estado, así que mi amigo y yo la vamos a sostener y la bajaremos de aquí, usted sujétese bien de nosotros – Le dijo el hombre con arnés y sujetado a una especie de grúa.

- Mi bebé – Musitó con una mano en su vientre.

- Todo saldrá bien – Le aseguró uno de los bomberos.

Ambos hombre asegurados, tomaron a Kagome firmemente, la grúa se movió suavemente y los dejó finalmente en tierra firme, rápidamente varios médicos se acercaron, subieron a una camilla y la llevaron rápidamente a la ambulancia, directo al hospital.

La máscara de oxigeno le fue colocada en su rostro, midieron su presión y ella en lo única que pensaba era en su bebé e Inuyasha.

- ¿Estas bien Sango?... ¿Segura? – Preguntó hablando por el teléfono del avión.

- Dame acá – Masculló, arrebatándole el aparato - Sango, Kagome… ¿Cómo esta ella?... ¡Como que no sabes!, ¡Pregunta!...lo siento… ¿Y Kaede?...Toma – Le devolvió el teléfono a su manager

Pasó una mano por sus cabellos, sus manos temblaban y su corazón latía desbocado, ¿Cómo había pasado eso?, ¡Demonios!, no debía dejar a Kagome sola, no debió ir a esa estúpida reunión, a ver a estúpidas personas. Sus pies se movían inquietos, el nudo en su garganta era insoportable, su vista estaba nublosa, las lágrimas en sus ojos no lo dejaban ver claramente aun así ninguna salió…

- Inuyasha cálmate – Posó una mano el hombro de su amigo, no sabía bien que decirle.

- No me digas que calme, no cuando no sé nada acerca de Kagome y mi bebe – Musitó - ¿Cuánto falta?...

- Cerca de media hora – Habló mirando su reloj, dio un vistazo a la señora Higurashi que aferraba un pañuelo en su mano y un rosario en la otra.

- Según los informes médicos el estado de la joven es crítico al igual que del bebé que espera, al parecer no sucedió nada más serio en la explosión y no hay mas heridos. Por otro lado nos acaban de informar que al actor Inuyasha Taisho quien se encontraba en China ha tomado un vuelo Express y es posible que en pocos minutos se encuentre en el hospital. Esa es la información hasta el momento, continúen con la programación.

Una sonrisa se formó es su impávido rostro, las cosas no salieron tan certeras como esperaba pero, tampoco habían salido tan desfavorables. Era cuestión de un golpe más y listo…

En cuanto el auto llego al hospital, ni siquiera espero a que estacionaran, ni siquiera le importó que hubiera miles de fotógrafos afuera, inmediatamente salió del carro y corrió a la entrada.

- Kagome Higurashi… ¿Dónde… - Preguntó con la respiración entrecortada.

- Ehh, sexto piso – Dijo la mujer, para ver como el chico volaba, escaleras arriba, había ascensor pero el afán era mucho.

Abrió la puerta de las escaleras de seguridad por las que había subido y vio en la sala de espera a Kaede y Sango…

- Inuyasha… - Habló Sango colocándose de pie.

- ¿Dónde está?, ¿Está bien? – Estaba desesperado y nadie le daba respuesta.

- Aun no sabemos el doctor esta con ella

- ¿Qué paso? – Preguntó.

- No lo sabemos muy bien, dormíamos y de momento fue la explosión, Kagome estaba en la terraza si hubiera estado en la cama tal vez no estaría…la policía está investigando – Comentó Sango, en unos segundos las puertas del ascensor se abrieron y Miroku y la madre de Kagome entraron.

- La familia de Kagome Higurashi – Llamó el doctor.

- ¿Cómo están? – Se adelantó Inuyasha.

- El impacto de la explosión causa graves daños en la joven y de igual manera en su bebé, no puedo asegurar que…

- ¿Estarán bien? – Preguntó rápidamente, no quería rodeos quería que le dijera todo ya

- Es algo precipitado de decir, sufrió una caída por acción de la onda explosiva, el golpe que recibió provocó una hemorragia en el útero hace unos momentos se dio, ha perdido mucha sangre, necesita una transfusión, pero el tipo de sangre de la paciente es muy escaso y no tenemos los suficientes suministros

- Yo puedo donar – Afirmó Inuyasha.

- Debemos realizar unos análisis para ver si su sangre es compatible…

- ¡Demonios! – Masculló golpeando la pared.

- Señor es un hospital le pido se calme – Dijo el doctor para luego irse.

- Inuyasha te van a sacar sino te comportas – Le avisó Miroku, aunque aun así entendía que estuviera tan desesperado.

- Sino me comporto, Miroku; Kagome y mi bebe se están muriendo, los suministros de sangre se acaban y ninguno de nosotros tiene su tipo de sangre – Dijo hablando en voz baja aunque estaba a un paso de explotar.

- ¿A dónde vas Kaede? – Preguntó Sango a la anciana.

- Voy a hacer una llamada

Entró en la habitación vistiendo el traje azul y el tapabocas para evitar que algún virus entrara a sus sistemas, se sentó al lado de ella y acarició levemente los cabellos de la chica, que mantenía sus ojos cerrados y respiraba con ayuda de la careta mientras la sangre bajaba de la bolsa y entraba en su sistema.

- Todo estará bien mi amor – Dijo aferrando la mano de ella a la suya - Pero no…me dejes… - Su voz se quebró por un momento sabia que faltaba poco para que las lágrimas salieran de sus ojos - No me dejes…no ahora…te necesito…eres fuerte mi amor…lucha por ti por nuestro bebé… - Escondió el rostro en el pecho de ella cerca al vientre y con su mano libre lo acarició suavemente, y luego de unos segundos el nudo en su garganta se forzó demasiado hasta que casi lo ahogó, las lágrimas salieron de sus ojos sin intención de extinguirse.

Era la primera vez que lloraba en mucho tiempo, no lloraba desde que era un niño, pero ahora volvía y lo hacía como uno.

- Miroku… - Lo llamó una vez que estuvo fuera de la habitación de la chica.

- ¿Si? – Dijo mirando a su amigo, podía ver claramente que estuvo llorando aun así no mencionó nada.

- Contacta a mi publicista y dile que llame a toda revista y canal y anuncien que buscamos un donador de sangre, daremos el dinero necesario y contacta a toda la gente que conozcas, que llamen a hospitales que pregunten en cualquier lugar, debemos conseguir esa sangre – Le ordenó, debían encontrarla, el no permitiría que Kagome le sucediera algo ni tampoco a su bebe.

- Señores – Llamó el doctor encargado de Kagome - Conseguimos un donante, en este momento están preparando todo para la transfusión

- ¿Quién? – Preguntó Inuyasha.

- Una mujer, luego veré si sube hasta aquí para que la conozcan – Dijo el hombre para entrar a la habitación de Kagome, era hora de un chequeo.

- Al parecer la transfusión es un éxito – Avisó el doctor escribiendo algunas cosas en su planilla - Mandaré a que le hagan un chequeo al bebé…

- ¿Cuándo despertara? – Preguntó Inuyasha quien acompañaba al doctor en la habitación de Kagome.

- Esta algo débil, pero despertara en unas horas – Afirmó el doctor - Bien, lo dejo señor Taisho…

- Te vas a poner bien mi amor – Le acaricio el rostro con inusitada ternura, se inclinó un poco y le dio un beso en la frente por sobre el tapabocas - Ya regreso…

- ¿No tienes hambre? – Preguntó la anciana preocupada por su casi hijo.

- No, estoy bien Kaede, ¿Ya saben quién es el donante? – Preguntó intrigado, en definitiva debía agradecer a esa persona, pero todos negaron.

- Yo puedo contestar esa pregunta – Habló la voz tras el - Yo soy la donante

Miro con extrañeza a la mujer tras él, era una mujer de aproximada cuarenta o cuarenta y cinco, con porte elegante y educado, sus cabellos eran cortos y negros, tenía ojos azules con toques grisáceos.

- Eh pues, muchas gracias – Dijo Inuyasha estirando una mano a la mujer… ¿Quién era?

- Que tonta es claro que no sabes quién soy – Continuó la mujer, su voz era calma pero segura.

- ¿Debería saberlo? – Preguntó despectivo, por lo que recibió un codazo de Kaede - Auch…

- No te preocupes Kaede – Dijo la mujer.

- ¿La conoces quién es? – Preguntó a la anciana mientras se sobaba su costado.

- Inuyasha, Kagome está despertando – Avisó Sango saliendo de la habitación de la chica, no faltaron mas palabras Inuyasha se disculpó y entro a la habitación.

- Gracias por venir – Dijo la anciana una vez que estuvieron solas.

- Era lo menos que podía hacer – Habló mirando por la ventana hacia la habitación en que el chico estaba

- Pues sí, y disculpa que suene tan despectiva – Expresó la anciana - Pero le debías mucho, es un modo de pagar…

- No cambias Kaede…Nos veremos luego – Dijo la mujer para luego marcharse.

- Estoy bien en serio – Musitó la chica con voz suave.

- Cuando estés en casa, lo creeré – Dijo acariciándole los cabellos - Me asustaste tanto, no lo vuelvas a hacer…

- Tratare de alejarme de los explosivos – Sonrió.

- Eso espero mi amor – Se acercó a sus labios y la besó - Te amo…

- Yo también – Enlazó su mano con la de él que estaba sobre su vientre.

- Voy a llamar a tu mamá para que este contigo, debo hablar con Miroku – Le dio un beso en la frente y salió.

- Hablé con el oficial a cargo, el explosivo fue dejado en la entrada del dormitorio, tras una pintura… - Informó Miroku - Aun no saben quién pudo haber sido están interrogando a todo el personal que trabajó ese día, pero debemos esperar apenas han pasado dos días...y ahora que hablamos del tema que haremos con los medios están enloqueciendo a la publicista con las llamadas y cartas

- Dile que las ignore que vaya a un hotel, yo que sé, los medios no sabrán nada – Dijo tomando su café - Eh pensado en cambiar de casa…

- El problema no es la casa

- Alguien entró en la casa, no es tan segura como creíamos – Aseveró el oji-dorado.

- Bien doblaremos la seguridad, contrataremos una nueva – Dijo el manager - Jamás encontraremos una casa igual

- Bien, ya llamaste al contratista

- Si están haciendo las reparaciones, la próxima semana todo estará arreglado

Hoy exactamente se cumplía una semana desde el día de la explosión y hoy finalmente Kagome saldría del hospital; aun había revuelo en los curiosos medios pero así se quedaría, la casa estaba prácticamente como antes, las reparaciones estaban terminadas, la policía seguía investigando y aun no se tenía un culpable, pero de eso se encargaría él por su lado, no dejaría a Kagome o a su bebé pasando por otro momento así.

- ¡Alto ahí jovencito! – Le llamó Kaede cuando el bajaba las escalas para irse al hospital por Kagome - Ven a comer algo, no estás comiendo nada… - Lo arrastró a la cocina

- Kaede estoy bien, tomare un café y…

- La gente no vive de café, vas a comer un buen desayuno, Kagome no se va a escapar además no sale hasta la tarde, siéntate y no me hagas enfadar – Dijo la anciana sirviéndole el desayuno.

- Oye Kaede la mujer que donó la sangre para Kagome…nunca me dijiste quien era

- Pues ella…que más da, igual vas para el hospital, ella es…

- Ay, por fin ya quería ir a casa y estar contigo – Suspiró abrazando al chico - ¿Qué tienes?, estas raro…

- No es que…

- Inuyasha… - No ahora aun no estaba listo.

Salió de la habitación, no valía la pena dilatar las cosas, debía enfrentarse de una vez por todas, sus sentidos debían estar totalmente enfocados en Kagome. Una vez afuera…

- Kaede me dijo que ya lo sabías – Dijo la mujer, la misma que había ayudado a Kagome.

- Si – Musitó serio - Solo tengo una pregunta… ¿Por qué?

- Es la más difícil de todas – Habló la mujer - No hay nada que me justifique, lo sé…

- No usted no lo sabe, usted no sabe el infierno de infancia que tuve

- Para mí era difícil, el tener un hijo a esa edad acabaría conmigo – Continuó la mujer - Pero sé que es tonto decirlo cuando tu…bueno serás padre…Por lo mismo sé que me entiendes, o acaso no te sientes presionado con esa responsabilidad…

- No se lo voy a negar, es una gran responsabilidad, aun así la voy a afrontar con Kagome – Habló decidido, nada justificaba que lo abandonara ni mucho menos que…

- Es una linda chica tiene suerte, yo en cambio…tu padre no era el mejor hombre además fue solo un desliz y…

- Ya me sé la historia – Interrumpió mirando a otro lado - Hubiera preferido que me dieran en adopción, habría tenido una familia…

- Inutaisho y yo pensamos que se filtraría la información eso arruinaría…

- Lo sé sus carreras – Dijo con burla - Me sé la historia de memoria, la viví propiamente, sé que soy un aborto fallido, jamás tuve padres, yo solo nací y tuve que crecer rápidamente…

- Sé que no puedo hacer nada para enmendar lo que hice o lo que hicimos, lo único que puedo decir es que lo siento y pedirte perdón – Habló la mujer mirando al joven a los ojos.

- No todo se soluciona así, todo lo que viví lo tengo en la retina aun; no duele o no tanto como antes, solo…Gracias por ayudar a Kagome…me tengo que ir…

Miro al que era su hijo, a aquel que lo vio crecer en la pantalla, aquel del cual nunca fue madre, y el cual nunca tuvo como hijo…

- Así que tu madre… – Musitó Kagome mientras Inuyasha la recostaba en la cama, habían llegado del hospital - …era la mujer que entró a la habitación….

- Ahhh si – Respondió recostándose a su lado.

- ¿Y como estas? – Preguntó mirándolo fijamente.

- Esa pregunta es de mí para ti

- No, tu madre…digo el volverla a ver no…

- No puedo olvidar, no puedo perdonar – Suspiró Inuyasha con su vista en el techo - Siempre preguntaba a mi padre donde estaba mi madre y el toda la vida me dijo que yo no tenía ni madre ni padre, se enfadaba si lo llamaba así…y ella viene a ahora y me dice que…Estoy muy confundido…Pero sé que por el momento no puedo verla, no quiero…

- Ya, no te preocupes… - Le dijo abrazándolo, para que abrumarlo con eso.

Lo entendía, era claro que se pusiera así cuando de la nada aparecía su madre y le refrescaba miles de cosas que había olvidado u omitido…

¡Mi suegra!... apareció mi suegra jajajaja, ahora le toca a Izayoi redimirse, como ven no fui tan mala y nada grave sucedió con Kagome ni el bebito. Espero les haya gustado, dejen sus mensajes, les mando un abrazo y un beso, ¡Las quiero! (creo que estoy muy emotiva) jajajaja. Nos vemos pronto…