¡Holas!... el día de hoy decidí algo a último momento, les comento que estuve leyendo el capitulo anterior de este fic (para refrescar la memoria y todo eso…) y se me ha ocurrido a último minuto sacar el final en este, pues la verdad creo que la ya les di bastantes líos a Kagome y a Inu y es mejor dejarlos descansar… Eso significa que ¡Este es el capítulo final!... No sé qué tan largo vaya a ser pero me imagino que lo será un poco. En fin espero que les guste…
Cáp. 28: Flashes…
- Creo que todo es claro – Dijo sentándose en su escritorio - Le estoy pidiendo los expedientes de cada uno de los hombres que estuvieron ese día aquí…
- Señor yo no los manejo – Habló el hombre de traje negro.
- Mire, ese día mi mujer y mi bebé estuvieron a punto de morir, así que no me interesa lo que usted pueda decir – Musitó enfadado - Hable en su compañía, quiero los expedientes de todos ellos…
- Esta bien señor
- Lo lamentamos señorita, no se nos es permitido dejarla entrar – Informó el hombre encargado de la seguridad.
- Mire me permitieron el ingreso en la entrada principal es solo que llame a la puerta y todo arreglado – Dijo al pie de las escalas - O acaso desconfía de mi…
- De ti lo haría cualquiera – Intervino abriendo la puerta - ¿Qué quieres Kikyo?
- Oh, Inuyasha me ofendes – Habló la mujer subiendo las escalas hasta estar frente a él - Vine a visitarte en son de paz, vine a ver como estaba Kagome, vi las noticias y, oh que triste…
- Sí, me imagino que quieres conocer las noticias de primera fuente; Kagome esta excelente…
- ¿Y el bebé? – Preguntó Kikyo
- Igual de bien que siempre – Sonrió - Si eso es todo, ya conoces la salida…
- Inuyasha, estuve pensando y entiendo que quieras estar con Kagome, pero podemos ser amigos y solo…
- Mira Kikyo ya te lo he dicho mucho, no quiero nada contigo, ¿Te puedes ir?
Con la dignidad y orgullo que le quedaban subió a su auto y arrancó hacia la salida…
- Eres un maldito idiota – Masculló golpeando el manubrio del auto haciendo sonar el claxon - Los odio…escúchenme bien, mas les vale acabar con ella – Ordenó a los hombres que abrían el portón - Mas les vale…
- Bien Miroku aquí están los expedientes, en unos momentos llega el hombre a cargo y el nos ayudara – Dijo Inuyasha.
- Estas seguro Inuyasha, deberíamos dar esto a la policía – Sugirió Miroku mirando las carpetas - Además puede ser que el hombre a cargo éste tras esto y…
- Miroku la policía es lenta – Le interrumpió revisando el primer expediente - Y estoy seguro de la lealtad de ese hombre…
- Señores – Irrumpió el hombre en la habitación.
- Bien, esto es lo que haremos vamos a ir viendo los expedientes y usted los revisa en el registro de su empresa de los más antiguos a los más recientes
- Esto va para largo – Suspiró Miroku tomando de su soda.
- Este será tu cuarto bebé – Dijo caminando por el lugar.
Ya la habitación estaba prácticamente terminada, por suerte el impacto de la explosión no la había afectado mucho, pero ahora todo estaba como antes y mas terminada, único que faltaba era acomodar las cosas que estaban en las bolsas, darle un lugar a la cuna pero para eso habría tiempo.
- Algo me dice que eres niño – Habló al bebito en su vientre mientras lo acariciaba - Me preocupé de perderte, tenía miedo, pero no te preocupes papito nos cuidara y yo igualmente lo haré…
- No hay nada, toda esta gente ha trabajado con nosotros por años, son demasiados y hay que leer todo, que mi importa quién tiene problemas con su…
- ¡Miroku! – Bramó Inuyasha - Oye a mí tampoco me interesa, pero tienes razón son muchos, jamás me imagine que tuviera tanta seguridad…
- Bueno que tal si revisamos los más nuevos, ¿Cuáles entraron hace un mes o dos? – Se dirigió Miroku, al hombre de seguridad
- Pues no han entrado muchos, aunque…hay un par nuevos no solo en el grupo sino en la compañía de seguridad – Habló el hombre - Fueron recomendados, y asignados aquí inmediatamente, en cuanto usted pidió seguridad por lo de los paparazis…
- ¿Cuántos son? – Preguntó Inuyasha.
- Cuatro, en este momento sino estoy mal, están al cuidado del portón
- Llama a la policía – Ordenó Inuyasha.
- Es demasiado precipitado y no sabemos si…
- AHHHH…
- Kagome…
- Ese imbécil se tarda mucho, debimos ir con él – Dijo con el auto encendido.
- Es una mujer en embarazo – Expuso el otro mientras aseguraba las cuerdas que sostenían al que cuidaba minutos antes la puerta - ¡Ya quieto!
- Insisto aún no llega – Continuó el hombre - Es un disparo, es sencillo…
Miró al hombre en el suelo, ojala inconsciente, por suerte estaba viendo los estantes cerca de la puerta en cuanto vio al hombre con el arma su reacción fue cerrarla. Pensó en salir pero el hombre estaba tapándole el camino, el bebé pateo su vientre, era hora de salir; se armó de valor y pasó por un lado en cuanto se vio fuera, el hombre sujetó su tobillo y algo desorientado con el golpe, tanteó el suelo buscando su arma.
- ¡Ayúdenme! ¡Inuyasha! – Estaba asustada.
Finalmente le dio un golpe y el hombre la soltó pero igualmente encontró su arma. El disparo casi ni se escuchó, pero igualmente ni siquiera le dio, golpeó contra uno de los muros, al parecer el hombre estaba mareado. Su vientre estaba pesado y se le hacía difícil pero igualmente debía salvarse.
- Kagome… - La atajó en cuanto dobló a la esquina
- Inuyasha…hay un hombre con un arma…el cuarto del bebé… - Habló Kagome con la respiración entrecortada.
- Ve al piso de arriba quédate en una habitación, no salgas me oyes – Era mejor que fuera arriba, solo había un hombre adentro, posiblemente los otro esperaban afuera.
- Pero y tu…
- Kagome no hay tiempo – La cargó en brazos y la subió rápidamente - Ve a un cuarto…Yo estaré bien…
Cerró la puerta con seguro de una de las habitaciones del tercer piso, era algo así como su estudio, la habitación que había acondicionado para trabajar sus diseños y cosas de la Universidad. Sus piernas le temblaban y se sentó en una de las sillas tratando de calmar su respiración, una vez que estuvo calmada se acercó a la ventana y miró hacia fuera.
- Policías – Susurró.
Habían varias patrullas afuera, Kaede estaba con ellos al igual que Miroku, y tenían a tres hombres retenidos, los policías entraban a la casa…veía a todo el mundo…pero Inuyasha ¿Dónde estaba?...
Salió de la habitación y se asomó levemente por el vació y calmado pasillo, ¿Y si iba?
Caminó por el desolado pasillo, pendiente de cualquier, sonido o movimiento fuera de lo normal, su corazón latía como loco y el bebé en su vientre se movía inquieto, tal vez también tenía miedo. Llegó al pie de las escaleras que eran en espiral, aún no sabía si bajar o no, aunque no podía escuchar absolutamente nada, bajo despacio y cautelosamente con una de sus manos sujetando su vientre; una vez que estuvo en la segunda planta miró que el pasillo estaba igualmente vació, seguramente la policía había entrado y tenían al hombre apresado, caminó por el pasillo miró hacia atrás de vez en cuando, vio las escaleras para bajar a la primera planta unos pasos más allá…
- ¡Kagome! – Escuchó el grito de Inuyasha a sus espaldas, se giró rápidamente y el frío metal se posó en su sien junto con un brazo que rodeó su cuello - Déjala
- No me digas que hacer te recuerdo que no soy de tus empleados – Dijo presionando el frío metal en la sien de la chica que respiraba dificultosamente, pasó un mano por su rostro limpiando la sangre de su labio el bastardo actor lo había logrado golpear, pero ahora el tenia el mando nuevamente
- ¿Qué demonios quieres? – Preguntó Inuyasha enfadado.
- Pues, matarla ahora no me parece tan rentable – Habló el hombre - Así que vamos a bajar, quiero un auto con un millón de dólares y quiero que saques a esos policías de aquí
- Bien, pero déjala ir – Pidió caminando hacia ellos.
- Dame lo que te pedí – El hombre no se movió de su lugar, era él quien tenía el control.
Respiró entrecortadamente, ya no sentía la fría pistola en su sien ni tanta presión del brazo del hombre, miró a Inuyasha el cual trataba de decirle algo, trató de calmarse y enfocar sus sentidos en los movimientos de las manos de Inuyasha, él las movía de arriba abajo, sino estaba mal él le pedía que se… ¡Agachara!, en menos de dos segundos se agachó presionando una mano en su vientre, eso no era sano para el bebé, pero iban a estar bien a diferencia de que le encajaran un balazo en la cabeza. Un disparo se escucho, aun así no gritó en menos de dos segundos unos brazos cálidos la rodearon…
- Inuyasha… - Escondió su rostro en el pecho de él.
- Todo está bien mi amor – La cargó entre sus brazos y fue escaleras abajo no dejaría que viera la escena del hombre en el suelo - Ahora todo está bien…
Tiempo después**********************************
- ¡Sorpresa! – Sonrió emocionada con su mano entrelazada a la él; en la sala estaban su familia y sus más cercanos amigos.
- Querían darte la bienvenida – Susurró Inuyasha en su oído.
Un llanto se dejo oír ante las sonrisas y saludos de todos, el silencio se hizo, Kagome se acercó a Inuyasha que mecía al bebé entre sus brazos, el se lo entregó y ella con una sonrisa lo recibió.
Acababa de llegar del hospital, su bebé había nacido el día de ayer y no podía estar más feliz, era un hermoso niño.
- Creo que tiene hambre – Afirmó Kagome una vez que vio al niño llevarse su manita a la boca tratando de calmar el apetito - Gracias por venir… - Se dirigió a los invitados.
- Es tan lindo – Exclamó Sango emocionada mientras el niño que mantenía sus ojitos cerrados empuñaba el dedo de la joven entre su manita - Quería ir al hospital pero eso afuera parecía un campo de batalla, ¿Cómo lograron salir de ahí?
- Por la salida privada del hospital – Todo hospital que atendiera a personas famosas o importantes, ofrecía una salida adicional y absolutamente privada; el niño dio un pequeño bostezo y Sango, Ayame y Jakotsu querían morir por lo adorable del pequeño Yasha, sí, ese era su nombre.
- Que comes bebé ¿Eh? – Le preguntó colocándole un nuevo pañal - Creo que lo puse bien, ¿Qué dices Yasha?...creo que sí
El bebé solo lo miraba detenidamente, mientras jugaba con sus manitas; lo tomó con delicadeza cuidando la posición de su cabecita.
- Creo que mami ha llegado con la comida – Dijo al verla entrar en la habitación, lo depositó en brazos de la chica que se sentó en la mecedora; descubrió uno de sus pechos y alimentó al bebito mientras Inuyasha los miraba.
- Sabes, si me miras así me pones nerviosa – Susurró con las mejillas levemente arreboladas.
- Lo siento – Se inclinó al lado de ambos.
La chica terminó de alimentarlo y con cuidado sacó sus gases, dejó al bebé en la cuna y luego ambos salieron a su habitación, lo único que hacían los bebés era dormir, comer y hacerse en el pañal.
- Lo hemos hecho bien… ¿No crees? – Preguntó pasando una mano por la cintura de la chica - Bueno…tú más que yo
- No, lo hemos hecho, sin ti yo no sé donde estaría en estos momentos –Recostó su cabeza en el pecho desnudo de el - ¿Ahora que sigue Inuyasha?
- No lo sé, estar con nuestro hijo, educarlo, amarlo – La verdad no estaba muy seguro pero eso era lo principal que debían hacer - Y continuar con nuestra vida, tu terminar tus estudios, yo continuar con mi carrera…pero estaremos juntos…
- ¿Y si te aburres de mí? – Algunas veces eso sucedía, las parejas jóvenes se separaban estándolo.
- Eso es imposible mi amor – La miró a los ojos y le robó un dulce beso, antes de que las cosas subieran de nivel se alejó, no era sano luego de que ella había dado a luz, lo mejor era esperarse un poco - Creo que te tocara aguantarme durante un largo tiempo
- Creo que podré soportarte – Bromeó
Salió del auto, abrió el asiento trasero y saco a su bebé de cinco meses del asiento de seguridad, tomo el bolso con las cosas de éste y fue hasta la entrada del edificio…
- ¿A quien busca? – Preguntó el guardia de seguridad.
- A Inuyasha Taisho – Contestó mientras el bebé movía el sonajero entre sus manos.
- Estudio #12, adelante
Ingresó a la inmensa productora en que Inuyasha estaba realizando su más reciente trabajo, caminó por la zona repleta de escenarios de grabación, pudo ver a unos cuantos actores trabajando en escenas para futuras películas o series, luego de caminar un par de minutos llego al estudio 12, abrió la puerta de metal, algunas personas de utilería la saludaron y revolvieron los cabellos de Yasha que los miró confundido. Al llegar al lugar en que se desarrollaba la escena se sentó mientras esperaba.
- Para que guardar ese absurdo secreto – Le dijo, caminando alrededor del joven atado de pies y manos por unas cadenas y suspendido de cabeza, un tanque con agua estaba bajo él y algunas gotas de agua estaban bajando por su cuerpo, su rostro estaba magullado en algunas zonas - Lo mejor es que nos digas donde encontrar el maldito disco, es la última oportunidad…
- Quédate con ella – Habló con sorna, las cadenas bajaron y él se zambullo en el agua por varios segundos mientras el hombre hablaba.
- Vas a morir por cuidar esa absurda información – Continuó el hombre aparentemente calmado - No fue suficiente acabar con toda tu familia… - De nuevo salió a la superficie tomando bocanadas de aire y tosiendo - Vamos Josh dinos… ¿¡Donde esta! – Perdió la paciencia y golpeó su rostro.
- Pa… - Musitó el niño revolviéndose entre sus manos.
- Yasha, tranquilo, papá está bien – Le aseguró tratando de controlar al niño que señalaba al hombre que estaba atado y volvía a ser golpeado.
- Pa… - Dijo apuntó de llorar.
- ¡Corte!, se queda – Anunció el director - Excelente trabajo chicos, Inuyasha perfecto – Se acercó al joven que era soltado de sus amarras - Buen trabajo hijo…
- Gracias – Se secó con una toalla el agua, un par de mujeres se acercaron y quitaron los rastros del maquillaje, una vez terminada esa labor se acerco a Kagome y su bebé - ¿Cómo está el bebé más guapo del mundo? – Le preguntó tomándolo en manos y el niño sonrió de ver a su papá bien.
- Creí que iba salir corriendo para soltarte de esas cadenas – Sonrió Kagome, entrelazó su mano con la de él y caminaron hasta su camerino.
- Creo que eso hubiera sido gracioso – Sonrió Inuyasha, pasó al bebé a las manos de su mujer, sacó la que era su ropa y se cambió tras un biombo - ¿Cómo te fue hoy?
- Nos devolvieron los proyectos finales, saqué una de las mas excelentes notas – Habló con orgullo propio mientras el bebé trataba de abrir un tarro de M&M con éxito, sacó un puñado de los dulces y cuando los iba a llevar a su boca Kagome se los quitó y le dio un par, no fuera que se ahogara, el niño jugueteó con ellos en su boca.
- Siempre lo haces – Salió detrás del biombo ya cambiada con una camisa negra estampada con unos extraños símbolos en azul y un jean sencillo; se acerco a la joven y le dio un beso - ¿Lista?...
- Para irme si, para las fotos no – Afirmó caminando al lado del chico que llevaba al bebé en brazos.
- Bien quiero que solo se diviertan con su bebé, pueden darle un sonajero, enseñarle los juguetes – Opinó la fotógrafa.
Kagome suspiró y trato de olvidar la cámara para concentrarse en Inuyasha y su bebé…su familia, ahora tenía una y honestamente no podía ser más feliz…
La fotógrafa estaba encantada con las fotos que obtenía, el niño era precioso y no se amedrentaba ante los flashes a su alrededor.
- Excelente trabajo – Habló dejando la cámara a un lado para acercarse a la pareja y al bebé que al parecer estaba a punto de dormirse - Tienen un hermoso bebé…
- Gracias – Dijo Kagome.
Luego de meses evadiendo las propuestas de las numerosas revistas a nivel mundial para que les dieran las fotos en exclusiva del bebé más famoso del mundo, decidieron aceptar a una de tantas y dar el dinero de pago a una fundación. Ahora con el deber cumplido subieron al auto y salieron del lugar esquivando la horda de paparazis que querían encontrar de igual manera fotos del bebé…tarea imposible, ellos habían logrados mantener a su hijo fuera de los flashes, de los paparazis y miles de revistas amarillistas, lo único que conocieron por un tiempo fue el nombre del bebé, ahora al mundo se revelaría a Yasha Taisho Higurashi…
- Vas a ser un galán al igual que tu padre – Sonrió mirando la portada de la revista.
- Si claro – Se rió Kagome.
- ¿Qué?, ahora dirás que soy un tipo feo – Dejó la revista a un lado y el niño pasó las hojas hasta encontrar la parte donde estaban las fotos con su familia, miró las miles de fotos mientras sus padres hablaban.
Nunca en su corta vida había imaginado cosa más rara, era él, si no estaba mal en esas cosas, en que a veces podía rayar, y estaban su mamá y su papá. La risa del niño inundo el lugar, ambos miraron a su hijo que señalaba una foto en que todos reían…
- Déjenme felicitar a Yasha – Exclamó entrando en la habitación - Cabe decir que esta revista es la más vendida en todo el mundo en estos momentos, las fotos están circulando, el hermoso bebé de ojos dorados es la sensación…Serás todo un galán como tu tío…
- Y te quejas de mí – Le dijo Inuyasha a Kagome.
4 años, exactamente 4 años habían pasado desde el nacimiento de Yasha, el día de hoy finalmente se graduaba y no podía estar más feliz…
- Kagome Higurashi – Fue llamada.
Una vez que recibió el diploma, varios flashes apuntaron, algunos de las cámaras de sus compañeros, otros de los de su familia, otros del fotógrafo contratado por los graduados y uno de la cámara de Inuyasha, sonrió y bajó de la tarima para ir a sentarse, la ceremonia terminó y todos fueron con sus familias, una vez que llegó con la suya su madre la abrazó al igual que su abuelo y su hermanito, que ya no era tan pequeño, ahora casi todo un adolescente. Por último el que era su novio se acercó con su hermoso bebé…que ya no era un bebé sino todo un apuesto hombrecito de 4 años de edad, el niño le entrego unas flores compradas por su padre y la abrazó posando un beso en su mejilla, mientras Inuyasha le dio un beso en los labios, paralizándole el corazón como siempre lo había hecho…
- Felicitaciones mi amor – Sonrió arrebatadoramente.
La vida sonreía aun mas ahora, con sus 21 años ya tenía constituida una línea de ropa muy bien aceptada por el público, tenía como socio a su mejor amigo Jakotsu y la encargada de la promoción era su amiga Ayame quien se graduaba por estas fechas en la carrera de publicidad.
Al salir del hotel en que se había realizado la ceremonia de graduación, miles de paparazis estaban afuera esperando la salida de la tan esperada pareja el actor Inuyasha Taisho y la nueva diseñadora Kagome Higurashi y por supuesto el hijo de la joven pareja. Una vez fuera los flashes inundaron a toda la gente que salía pero estos solo apuntaban a la pareja.
- Esa gente no tiene vida – Exclamó el niño mientras era cargado por su padre, le gustaba los trabajos de su madre y su padre aunque tuvieran que estar rodeados de toda esa gente que peleaba por un foto, podía escucharlos llamar a su padre y a su madre y algunos lo llamaban a él, así que
Solo escondió su rostro en el cuello de su padre hasta que los guardaespaldas los dejaron dentro de la limosina; no le gustaban los paparazis eso estaba claro.
- Creo que quedó agotado – Exclamó Kagome arropando al pequeño con su abrigo en el asiento trasero.
- Ya es tarde, el enano necesita dormir – Sonrió mirando al pequeño por el retrovisor – Y creo que yo igualmente lo necesito…
- Gracias por venir Inuyasha – Depositó un beso en su mejilla; él había estado trabajando duramente en su nueva película y en cuanto terminó, la noche antes había tomado un vuelo desde Vietnam para acompañarla ese día.
- Por ti lo que sea – Se inclinó hacia ella y le dio un beso en los labios.
- ¡Ugh!, pensé que debías mirar al frente mientras conducías – Regañó el niño desde el asiento trasero, sus padres a veces podían ser muy melosos para su gusto.
- Jajaja, aprendes rápido, creo que es hora de darte un auto – Rió Inuyasha mirando al pequeño atrás.
- ¿No estabas dormido Yasha? – Preguntó Kagome.
- Pues…algo así – Respondió el niño jugueteando con sus pulgares - ¡Llegamos!
- ¿Crees que ahora si este dormido? – Preguntó mirando al pequeño sobre su cama de cobertores de "Spiderman".
- La misma broma el mismo día, no creo – Dijo Inuyasha, ambos salieron de la habitación del pequeño fueron hasta la suya, que no cambiaba a pesar de los años.
- ¿Y ahora qué? – Suspiró mientras se recostaba en la cama seguida de Inuyasha.
- Aun hay mucho por hacer – Sonrió, algunas veces bromeaban con esa pregunta, pero la verdad era no había que hacerla, sus vidas no podían estar mejor ahora y ellos vivían para mejorarla cada día más - ¡Tengo una idea! – Rodó en la cama con Kagome hasta que quedó sobre ella.
- A ver – Esperó que le dijera, la última vez que dijo eso salieron de vacaciones a Grecia.
- Cásate conmigo – Muda, así quedó completamente muda, Inuyasha nunca había hablado de matrimonio y tampoco daba luces de hablarlo en algún momento; no negaba que si soñaba que algún día ambos unieran su vida, aunque más unida era imposible, pero en el momento en que él decía semejante bomba, ella se quedaba muda.
- ¿Estás bromeando? – Se incorporó en la cama y por consiguiente él se levantó de sobre ella.
- No, no bromearía con esto – Dijo Inuyasha.
- Espera, ¿Entonces de verdad me estas pidiendo que me case contigo? – Preguntó, tratando de digerir la noticia.
- Sí – Asintió pausadamente, ahora si estaba nervioso, lo había estado pensando como loco, hasta había buscado en Internet y leído en revistas las maneras más románticas de proponerlo; era claro que esta no era una de ellas, pero es que no se pudo resistir, y bueno ¡Que le dijera algo! – Kagome… ¿Qué me dices?... ¿Te casas conmigo?
- ¡Claro que sí! – No pudo ocultar su alegría y se lanzó sobre él, ambos cayeron de la cama – Lo lamento ¿Estás bien?
- Sí creo que si – Sonrió y se levantó del suelo junto con ella nuevamente volvieron a la cama – Bien entonces hay que hacerlo oficial – Llevó sus manos al bolsillo del pantalón y sacó una pequeña sortija, hecha en oro blanco y con un lindo diamante rosa en el centro rodeado de unos cuantos más en su color común.
- No era necesario – Musitó mientras Inuyasha colocaba el anillo en el dedo anular de su mano izquierda.
- Claro que lo era, de alguna manera había que enviarles la indirecta a los medios – Sonrió a Kagome – Te amo
- También yo
Se acercaron lentamente, como si fuera el primer beso entre una pareja y se besaron, con amor y pasión.
- ¡No puedo creerlo! – Chilló Jakotsu emocionado, más de lo normal – Avísame a la próxima para no morir de un infarto – Llevó a una mano a su pecho y lo trató de calmar - ¿Y cuándo es semejante evento?
- Aun no lo sabemos, no lo… discutimos – Un sonrojo cubrió sus mejillas, claro que no lo habían discutido, estaban entretenidos en cosas más importantes.
- No importa, debemos hablar de muchas cosas, el vestido es absolutamente importante – Comenzó a escribir miles de cosas en una agenda – Retrasaremos la colección de primavera una semana para traer la telas de tu…
- ¡Hey!, espera un momento, aun no tenemos fecha, no armes la fiesta – Se rió Kagome, Jakotsu ya era uno de los tantos que estaba planeando la boda – Como sea, me tengo que ir, Yasha tiene una reunión de padres… Nos vemos más tarde…
- Mi padre es empresario, es el dueño de una empresa…de carros que vende a las personas, mi madre es modelo y me lleva con ella a los desfiles – El niño hablaba y hablaba frente a sus compañeros de clase y los padres de familia.
- Muy bien Taka puedes volver a tu asiento – Felicitó la maestra de kínder seguida de los aplausos de los presentes – Ahora…Yasha pasa al frente y dinos de tu familia – Lo llamó la maestra.
Se paró de su pequeño pupitre y fue hasta el frente, miro hacia una esquina y vio a un grupo personas que reconoció de inmediato, acomodó su voz y comenzó a recitar lo que había escrito hace algunos días.
- Mi papá es actor de cine, trabaja en muchas películas de acción, no usa dobles y todas las mujeres están enamoradas de él; mi mamá es diseñadora de modas, muchas personas de la televisión le compran su ropa y le tienen envidia por ser la novia de mi papá y ser muy bonita; también está el tío Miroku, el cual le ayuda a mi papá a conseguir trabajo y es el novio pervertido de la tía Sango, ella es actriz como mi papá; también están mi tío Souta, es quien me enseña a jugar videojuegos; Kaede es mi nana, es un poco gruñona y papá me dice que la ignore; el abuelo, es quien me cuenta historias y vive en un templo inmenso, fue él quien me ayudo a inventar esto que estoy hablando – Inevitablemente todos rieron – También están mis dos abuelas quienes me consienten todo el tiempo y por último está Elvis, el perro de mi familia y… ya
Todos aplaudieron y rieron por las palabras del niño que volvió a su puesto como si nada hubiera pasado, obviamente no le daba pánico escénico, ni nada de eso.
- ¿Oye Yasha quien te dijo que yo era un pervertido? – Preguntó Miroku al niño mientras toda la familia salía del colegio.
- Mi papá – Lo acusó.
- ¡Oye Inuyasha! – Le reclamó.
- ¿Qué?, el solo me preguntó algo sobre ti, yo solo pude decir la verdad – Todos rieron ante las quejas de Miroku y su perversión, eso era verdad o sino que lo dijera Sango.
- Nos vemos luego Yasha, me tengo que ir hijo – Se despedía la mujer fuera del auto de color blanco.
- Está bien mamá, nos vemos luego – Dijo Inuyasha abriéndole la puerta del auto a su madre para ayudarla a entrar.
- Querida Kagome nos vemos luego – Se despidió de nuevo la mujer.
- Hasta luego Izayoi – Sonrió a la mujer - ¿Vamos? – Le preguntó a Inuyasha una vez que el auto de la mujer se marchó.
- Claro que no Inuyasha, prefiero algo privado y no tan ostentoso – Habló Kagome sentada en el sofá de su oficina en compañía de él.
- No es nada ostentoso – Refunfuñó él, ¿Por qué no podía aceptar sus ideas?
- Ah, discúlpame por pensar que el Palacio Imperial era demasiado – Dijo con sarcasmo – Quiero algo más sencillo, puede hacerse en la mansión…
- Claro que no, no llevaré a esta gente a la casa, eso es territorio privado, además no hay que invitar a mucha gente, pero aun así el Palacio Imperial me parece genial – Continuó él con su idea y no iba a ceder.
- Argg, ¿Por qué tienes que ser tan terco? – Exclamó comenzando a enfadarse, ¿Qué acaso no podían tener una boda privada? – No quiero…
- Mamá – Entró el niño corriendo a la oficina
- ¿Qué pasa cariño? – Preguntó al pequeño dejando los reproches para luego.
- Nada, Jakotsu me mandó para acá, vino una mujer… ¿Cómo se llamaba? – Lo meditó un momento y luego lo recordó – Ah, si Kikyo…creo que ambos están discu… - No pudo terminar de narrar su historia porque sus padres salieron disparados de la oficina, ¿Por qué lo adultos eran tan raros?, no le dio importancia y se subió a la silla giratoria de su madre a dar vueltas.
- ¡Tú no eres nadie para hablarme así! –Espetó furiosa mientras era detenida por él otro.
- ¡¿Qué demonios haces aquí Kikyo? – Le preguntó molesta, llegando a la entrada del establecimiento, varios de sus trabajadores habían salido de sus talleres debido al alboroto.
- ¡Tú!, maldita zorra, no quedaste contenta metiéndole un hijo a Inuyasha, sino que también te casarás con él – Bramó con furia, se soltó del que la sostenía y se acercó a la mujer – Todo estaba bien en mi vida hasta que apareciste, tú acabaste con mi carrera y con mi futuro con Inuyasha – Estaba a punto de abalanzarse a ella y lo hubiera hecho si un par de brazos no la hubieran alejado de ella.
- Ya basta Kikyo – Masculló enfadado, no tenía ánimos para esa mujer ya había soportado lo suficiente – Mas te vale largarte si no quieres que te denuncie por acoso…e intento de homicidio – Le susurró con voz gutural y lenta, tanto que Kikyo se heló hasta los huesos y aun ante sus palabras.
- ¿De qué estás hablando? – Trató de mostrarse serena.
- Estoy hablando de la bomba y de los hombres que contrataste para asesinar a Kagome, ¿Te acuerdas?, eso sucedió hace un poco más de cuatro años – Le recordó.
Claro que él sabía que ella había sido la culpable de esos acontecimientos, no si iba a quedar tranquilo, solo con que atraparan a los que obraron, pues era más que claro que estos habían sido contratados; estuvo averiguando hasta que llegó a ella, Kikyo los había recomendado en la empresa de seguridad y había pagado para que los asignaran en su casa, había ordenado que colocaran la bomba y cuando no pudo acabar con Kagome, mandó a que le dispararan. Él sabía que era ella, lo supo todo este tiempo, habló con el padre de ella y él le pidió no denunciarla, había accedido solo porque mantenía a Kikyo vigilada las veinticuatro horas; pero él no iba a permitir que perturbara nuevamente la vida de su familia, no más.
- Estas loco – Habló la mujer.
- Sabes bien que no lo estoy, ahora lárgate de aquí – La empujó fuera del establecimiento – Te vuelves acercar a mi familia y te juro que me las vas a pagar.
- ¡Esta confirmado!, los rumores que empezaron a circular hace algo más de un mes acerca del compromiso, entre el actor Inuyasha Taisho y la diseñadora Kagome Higurashi, es un hecho; fuentes confiables nos han confirmado que la pareja contraerá matrimonio en aproximadamente dos meses. Pasando a otra pareja el cantante…
- ¡Wow!, hasta que por fin se dan por enterados – Exclamó Jakotsu mientras acomodaba unos detalles de su trabajo - ¿Kagome, a que medios darán la exclusiva?
- No lo sé, no creo que tengamos medios en la ceremonia, se supone que es privado – Le recordó, mientras continuaba con su vista fija en la laptop.
- ¿Qué haces? – Le preguntó.
- Estoy viendo arreglos florales – Respondió.
- Oh, déjame ver – Dejó lo que hacía y se acerco frente a la computadora – Rosas, son las flores más románticas que puedan existir, oye que tal si…
- Miroku… - Entró en el estudio y se sentó frente a su escritorio - ¿Qué color prefiero para el mantel de las mesas…¿Blanco perla o Blanco seda? O algo así, ¿Sabías que habían tantos tipos de blancos?
- ¿Por qué me preguntas eso? – Habló su manager.
- Me llamo la organizadora de la boda y me pidió escoger uno de esos dos colores, busqué en la Internet y hablando con honestidad no veo ninguna diferencia entre ambos colores, así que se me ocurrió preguntarte a ti; ahora de nuevo de preguntó ¿Blanco perla o Blanco seda?
- Inuyasha, ¿Estás bien? – Preguntó Miroku.
- ¡No!, no sé cuáles son esos colores, yo creía conocer el blanco ahora no se… - Contestó.
- Pregúntale a Kagome, te recuerdo que ella es la novia de esta boda – Le dijo Miroku.
- Excelente idea – Se puso de pie y salió de la oficina – Ay no mala idea, Kagome está trabajando… - Recordó.
- ¿Estás nervioso?... El aclamado actor está nervioso por su boda – Se burló Miroku.
- No estoy nervioso, es que… ¡Blanco perla! – Se decidió y salió de la oficina de Miroku – Soy genial en esto de los colores…
- Papá… ¿Me ayudas a bañar a Elvis? – Entró el pequeño a la habitación con un perro lodoso y sus ropas en el mismo estado.
- ¿Qué les pasó? – Preguntó Inuyasha dejando la laptop sobre la cama – Creo que ambos necesitan un baño – Los condujo a la ducha y los metió en la amplia bañera.
- ¿Me vas a bañar con Elvis? – Preguntó Yasha mientras se quitaba algunas de las prendas.
- Ay… Con esto es más sencillo – Tomó una pequeña manguerilla de un lado y los mojó a ambos.
- ¡Papá!...
- Ya…estoy serio… - Cerró la llave y busco algo de jabón – Yasha ponte de éste… Y a Elvis le ponemos de éste
- ¿Le vas a poner del Shampoo de mi madre a Elvis?
- No le digamos nada y…
- Créeme Inuyasha me daré cuenta – Habló Kagome detrás de él - ¡¿Estás loco?
- Kagome… Estaba bromeando, voy a ir por el Shampoo del perro… - Dejó la botella en el estante y salió del baño.
- ¡Tráeme mi Shampoo también! – Le gritó el niño sentado en la bañera.
- ¿Puedo saber a qué se debe este desastre? – Preguntó Kagome sentándose en el borde de la bañera.
- Elvis se metió entre los rosales de nana Kaede, ella se enfadó y tuve que ayudarle a acomodarlos – Explicó el pequeño.
- Ya los traje – Regresó Inuyasha al cabo de unos minutos.
- Ya me estaba dando hipo… ¿Cómo se dice mamá?
- Hipotermia…
- Bueno ya vamos a quitarte el lodo del cabello y a Elvis también.
Kagome tomó la manguerilla y mojó a ambos, luego Inuyasha le puso Shampoo al escurridizo perro mientras Kagome y su hijo se entretenían viéndolo luchar con el animal, lo gracioso es que Inuyasha perdía.
- En lugar de burlarse podrían ayudarme… ¿No creen? – Habló Inuyasha ya metido en la bañera, mojado y con algunos restos de jabón – No sé Yasha no te parece que mamá está muy seca…
- Inuyasha…Ni se te… ¡Inuyasha! – Exclamó airada en cuanto se vio mojada por la manguera – Te voy a…
- Ven aquí – La hizo resbalar del borde de la bañera hasta meterla en ella – Me gustan la igualdad de condiciones – La presionó entre sus brazos mientras su hijo los mojaba mas a ambos.
- Bien aceptó que eso fue gracioso – Dijo mientras secaba sus cabellos azabaches con ayuda de una toalla.
- Claro que lo fue – Pasó sus manos por la cintura de la joven y le robó un beso – Aunque hay cosas más divertidas.
Caminó con ella hasta la cama dejándola recostada sobre ella, sus manos desataron el nudo de la bata de baño despojándola de ella, dejándola desnuda para él; marcó un caminó de besos desde sus labios hasta sus pechos, logrando una serie de gemidos por parte de Kagome, que ya comenzaba a desatar el nudo del pantalón de dormir de Inuyasha.
- Se supone que primero debemos casarnos – Bromeó Kagome mientras dejaba a Inuyasha bajo ella; sus labios recorrieron el torso desnudo de Inuyasha a la vez que el la incitaba a rozarse sobre él, a simular una unión de la cual estaban cerca.
Las manos de Inuyasha bajaron por los costados de Kagome hasta obligarla a sentarse quedando a horcadas sobre él, de igual manera la siguió hasta quedar ambos frente a frente, sus manos continuaron un camino por la espalda baja de la joven, hasta llegar sus glúteos, de allí la asió y la alzó para permitirse entrar en ella, llenándose de una calidez indescriptible, soltando un ronco jadeo debido a la excitación. Sin ningún tipo de esperas ambos se fundieron en una serie de contoneos, embestidas y gemidos pasionales, todas al mismo ritmo y con la misma frecuencia, variando de lo menor a lo mayor.
- Inu… - Susurró contra su cuello, aferrándose aun mas éste mientras sentía un cálida sensación acumularse en su vientre para luego dispararse a todo su cuerpo con la compañía de una fuerte exhalación. Su respiración dificultosa comenzó a calmarse luego de unos minutos en los que ambos continuaron en la misma posición.
- Te amo… - Le descorrió el flequillo del rostro para depositar un beso en su frente – Siempre…
- Nos encontramos en estos momentos sobrevolando el Palacio Imperial, donde en estos momentos ahí abajo se lleva a cabo la boda entre el actor Inuyasha Taisho y la diseñadora Kagome Higurashi; todos los medios de comunicación están paralizados por el acontecimiento, afuera del Palacio Imperial los autos de diferentes cadenas televisivas mundiales aguardan a la espera de una imagen de la novia, pero como podemos apreciar, la pareja se tomó muchas molestias para que la boda fuera absolutamente privada, aun así estaremos avisándoles en todo momento cualquier nuevo suceso – Una vez más la cámara enfocó el Palacio Imperial, desde los cielos lo único que se podía apreciar era el jardín cubierto por grandes lonas de color blanco, para evitar que se tomara cualquier tipo de fotografía desde el aire – La pareja se conoció hace años y todo se vio como un nuevo amorío del actor, pero la pareja nos sorprendió con la solidez de su relación y también cuando se supo que esperaban un hijo que ahora cuenta con cuatro años de edad, y una vez más la pareja nos sorprende contrayendo matrimonio… Me acaban de informar que la ceremonia esta pronta culminar y pronto los invitados irán al interior del Palacio para la recepción… Vamos a ir a unos cortes y ya regresamos con el cubrimiento…
- …Puede besar a la novia… - Bendijo el párroco la unión dando así por terminada la ceremonia.
Con una sonrisa plasmada en su rostro se acercó a Kagome, hasta lograr atrapar sus labios en un delicado pero apasionado beso; las personas que estaban presentes prorrumpieron en aplausos y en uno que otro gritito; cuando la pareja se separó algunos empezaron a acercarse para felicitar a la los recién casados.
- Estás hermosa – Le dijo en el momento en que bailaban una suave melodía ya adentro del salón – Creo que no hay una palabra en todo el mundo para describir como te ves…
Kagome sonrió con las mejillas arreboladas, aun ahora un cumplido de Inuyasha lograba ese efecto; pero si se sentía bella como nunca antes se había sentido; enfundada en el hermoso vestido blanco, era el vestido perfecto ella misma lo había diseñado basado en sus propios sueños de novia, con un perfecto talle desde el busto hasta la cintura y un falda cayendo hasta los tobillos muy al estilo Isabelino, con pedrería en un color plata tenue que no lograba opacar el blanco nacarado del vestido, un par de guantes del mismo color y unas zapatillas haciendo juego; sus cabellos estaban recogidos con una bella serie de capullos de diamantes y con algunos rizos cayendo en la parte de atrás y para culminar, su maquillaje era delicado, algo suave en sus parpados y poco de brillo labial y sus mejillas con el sonrojo habitual.
- Bueno, tú no te quedas atrás – Su ahora esposo usaba un traje a la medida, de color negro y camisa blanca, con un elegante moño en el cuello y una flor blanca en su pecho.
- Que puedo hacer si soy todo un Adonis – Bromeó, aunque bueno…no tanto.
- Eres un engreído… - Le rebatió Kagome.
Los invitados a la ceremonia no eran muchos o no eran tantos como se esperaría, obviamente estaban las madres de la pareja, su hijo, Kaede, Souta, Miroku y Sango, también estaban Ayame y Jakotsu, aparte de ellos habían invitado a algunos compañeros de trabajo con los que tenían una buena relación, eso quería decir que habían algunos actores, directores, productores y por supuesto diseñadores. Todo iba saliendo según lo planeado, la ceremonia en los jardines había sido mágica y ahora todos estaban en el interior del Palacio Imperial disfrutando de la recepción; el salón estaba perfectamente decorado, varias mesas dispuestas para los invitados, arreglos florales por todos lados, luces iluminando estratégicamente el lugar, habían personas pulcramente vestidas repartiendo bocadillos y bebidas entre los invitados y una suave música formando el ambiente perfecto.
- Descansa cariño – Le dio un beso en la mejilla.
- Buenas noches mami… Buenas noches papi – Inuyasha sonrió y le revolvió los cabellos al pequeño que comenzaba a tambalearse del sueño; Kaede lo tomó de la mano y comenzó a irse con el niño.
- Nosotros también nos vamos – Susurró en el oído de Kagome para enlazar su mano con la de ella y despedirse de algunas personas.
- Hay muchos paparazis allá afuera – Dijo Kagome mientras miraba por la ventana del hotel, varias personas estaban apostadas afuera tratando de captar la imagen de la pareja que había ingresado desde la noche anterior – Corramos por la terraza
- Sí…creo que les daríamos una linda imagen – La abrazó desde atrás y le dio un beso en el cuello – Tu con mi camisa y yo en ropa interior, ya veo la primera plana… ¿Tienes hambre?
- Ahora que lo preguntas… Creo que sí tengo un poco – Se giró hacia él pasando sus manos tras el cuello, rozó sus labios contra los de él mientras él la guiaba hasta la cama – En serio Inuyasha, tengo hambre – Sonrió ella bajo él.
- Bien…Voy a llamar para que nos suban el desayuno – Tomó el teléfono e hizo su pedido.
- ¿Y ahora qué? – Preguntó Kagome entre los brazos de Inuyasha.
- Mmmm, pues nos vamos de luna de miel y cuando regresemos nos ocupamos de nuestras labores y de nuestra familia… - Le acarició el vientre con suavidad mientras ella le sonreía - ¿Qué será?
- No lo sé, no tengo ni el mes – Le dijo Kagome – Pero es ya parte de la familia
La familia, Kagome le había dado una, nunca se había sentido en su entorno, para él todo había sido vivir bajo la luz pública, ocultando lo que tenías que ocultar, viviendo los excesos tras bambalinas, pero ahora se sentía orgulloso de decir que era padre, que era esposo, que tenia la familia que nunca tuvo y que no podría llegar a sentirse más feliz. Para ambos no había sido sencillo, atravesar el embarazo de Yasha, los problemas con Kikyo y todo bajo los flashes de las cámaras, no fue sencillo ni tampoco lo sería, pero todo era más fácil si estaban juntos.
- ¡Inuyasha…Kagome!... ¿Quién va a tener las fotografías de su boda?...
- ¿A dónde van de luna de miel?
- ¿Van a tener más hijos…?
Preguntaban y disparaban los flashes los paparazis, mientras ambos salían del hotel hacia el auto que los llevaría al aeropuerto. Todos buscaban una foto de la nueva pareja y hacían sus preguntas, cada una más absurda que la anterior…
- ¡¿Es cierto que se separan? – Vociferó uno de ellos.
Bueno no era tan difícil acostumbrarse a esas ridiculeces… Y los flashes los evitabas con unos lindos lentes oscuros de diseñador. El lado oscuro de la fama, no existía para ambos, ese lado era tan brillante como un flash solo que del color Amor…
FIN…
- ¡Corte, todo terminó! – Orden de la directora/escritora… xD… Muak…
Pues sí, creo que me quedó muy largo pero creo que quedó totalmente finiquitado, por lo tanto no habrá epilogo. Estoy feliz porque ya he terminado con esta historia pero a la vez me embarga la nostalgia. No se que nuevo proyecto vaya a comenzar pero por el momento solo quedo con los otros tres fics.
Solo me queda agradecerles por el apoyo brindado, muchas gracias a todas, ¡Se les quiere!... Espero les haya gustado, les mando un abrazo y nos vemos en una nueva historia (Y por supuesto en las demás).
Abrazos… Besos… Bye…
