Como siempre, un atraso enorme, bueno, acá vuelvo, sin amígdalas, alto cambio por cierto, para traerles un capitulo en el que veremos qué onda Ash en este tiempo con Pikachu desaparecido, espero que lo disfruten, como ya dije, este fic no va a durar demasiado.
Por cierto, el capitulo tiene guiones en vez de las lindas comillas para los diálogos, no es que haya cambiado de opinión sobre cual usar, pero no me gustaría que mis fics sean sacados si al cabo de un tiempo a los de Fan Fiction se les ocurre prohibir las comillas para los fics en castellano, así que también editare el material ya publicado de este fic y los demás.
Disclaimer: Los personajes de Pokemon no me pertenecen.
Ash Ketchum es un chico común de unos 12 años, que sin embargo, vive en un mundo muy extraño, y diferente al nuestro, su sueño es ser un maestro Pokemon, pero, ¿Qué son los Pokemon?
Estas extrañas criaturas, tienen cualidades que las hacen extremadamente poderosas, además del poder de evolucionar a otras formas bajo ciertas circunstancias, muchas de sus características intrínsecas, son un misterio, aun para los humanos más inteligentes que habitan este mundo.
Mucha gente en esta realidad, convive diariamente con los Pokemon, atrapándolos con extraños objetos llamados Pokebolas, unas curiosas esferas con la mitad superior roja, y la inferior blanca, donde los curiosos seres, son contenidos con forma de energía pura.
Así, estas personas, que son llamadas entrenadores Pokemon, usan sus Pokemon capturados, para enfrentarlos en batallas donde mejorar sus capacidades, y los más fuertes llegan a ser llamados Maestros.
Ahora bien, Ash es un entrenador Pokemon, pero no como la mayoría, el quiere a sus compañeros Pokemon tanto como a los seres humanos que lo rodean, y no se rinde ante ningún peligro, hace unos años, recibió su primer Pokemon, un Pikachu, algo bastante similar a una rata de color amarillo con potentes poderes eléctricos, y empezó su viaje.
En los últimos tiempos se encontraba viajando por la región Johto, uno de los miles de países que se encuentran en ese mundo, cuando descubrió para su pesar, que su mejor amigo, Pikachu, había desaparecido.
Y así, es como la historia de Ash se mezcla con la Boston.
Un mundo hermoso capitulo 2: "¿Un sueño irrecuperable?".
Los meses que han pasado no han sido buenos para Ash, las noticias llegaron de todas partes, Pokemons desaparecían misteriosamente por arte de magia, y su amigo Pikachu no había vuelto, lo que simbolizaba que podría haber desaparecido de manera similar.
El día que su compañero ya no estaba, Ash lo busco por todos lados, acompañado por sus compañeros Pokemon, y sus dos mejores amigos humanos, que lo acompañaban en sus aventuras, Misty y Brook.
Pero no se encontraba por ninguna parte, ni en el bosque, ni en las ciudades cercanas, ni en los pueblos, ni en las montañas.
Al cabo de unos días, que fueron terribles para el chico, la noticia empezaba a dar vueltas el globo, en todas partes, los Pokemon iban desapareciendo, desde la región Kanto, de donde provenía Ash, hasta el lejano continente Sinnoh, pasando por cada lugar que existía en ese planeta.
Lo más curioso, es que la mayoría de los desaparecidos eran poderosos Pokemon, como Charizard, un gigantesco dragón rojo que escupe fuego por la boca, Gyarados, una horrible y feroz serpiente marina o Steelix, una serpiente hecha de acero, o en su defecto, todo lo contrario, Pokemon muy débiles como los inútiles peces llamados Magikarp, o los pequeños Rattatas, que rara vez podían dañar a un humano.
Pero nada en término medio, el grupo en el que entraba el Pikachu de Ash, parecía que en una jugada vil del destino, solo el joven Ketchum había sufrido la desaparición de tan curioso y tierno Pokemon.
Fue por eso que el Profesor Oak decidió contactar con él.
El Profesor Oak, es, tal vez, la figura más importante en el mundo de los Pokemon, gracias a su inigualable labor científica, es el creador de la Pokedex, curioso instrumento que los entrenadores usan como fuente de datos de todos los Pokemon que encuentran en su camino, para saber qué hacer ante cada situación.
Al igual que muchos otros científicos, Oak fue una de las primeras personas a la que los entrenadores desesperados por la desaparición de sus Pokemon asistían, pero poco o nada podía ofrecer a los jóvenes, ante la falta de datos.
Pero a Oak algo le atraía, el conocía a Ash desde pequeño, y fue él quien le dio su Pikachu cuando cumplió 10 años, y le resultaba curioso que hubiera desaparecido, cuando ningún otro Pokemon similar lo hubiera hecho.
Así que ni bien Ash volvió a su hogar, en Pueblo Paleta, donde se encontraba el laboratorio de Oak, su madre le dio la noticia de que el científico lo buscaba, y allí fue.
El laboratorio estaba mucho mas arruinado que de costumbre, el trabajo excesivo había hecho que Oak se descuidara mucho en el orden, prohibiéndole a su asistente Tracy que limpiara todo por temor a perder sus investigaciones actuales.
—Ash, que bueno que llegaste —lo saludo Tracy ni bien llego con alegría. —El profesor te espera, ten cuidado, ha estado muy ocupado últimamente con todos estos problemas, y está un poco más cascarrabias que de costumbre.
Dentro del lugar se escucho una potente explosión.
—Otra vez no —se quejo Tracy, y salió corriendo seguido de Ash.
El profesor estaba tosiendo en medio de una gigantesca humareda, que cubría de negro toda la pequeña sala en la que estaba.
—Profesor, ¿Qué fue esta vez?
—Perdona, Tracy —dijo el Profesor tosiendo entre las palabras. —Pensé que estaba a punto de encontrar algo importante, pero da igual.
Fue entonces cuando el Profesor se dio cuenta de que Ash había llegado.
— ¿Por qué no me avisaste que Ash había llegado?
—Fue recién, profesor —se quejo Tracy. —Ni siquiera se molesta en moverse cuando llega la alarma, debería dedicarse menos a su trabajo, o no saldrá bien parado.
—Patrañas, estoy más joven que nunca —dijo el Profesor, y le hizo un ademan a Tracy para que saliera de la habitación, que este cumplió malhumorado. —Como pasa el tiempo, pensar que ese chico no dudaba en adularme todos los días hace unos pocos meses, supongo que mis métodos de trabajo ya le habrán sacado unas cuantas canas verdes.
Ash sonrió ante la broma del Profesor, pero no se sentía muy alegre en ese momento.
—Supongo que lo sigues extrañando.
—Si —dijo Ash levemente.
—Lamento no poder ayudarte con eso, pero aun no puedo comprender que es lo que está pasando, ni ningún científico lo sabe aun.
Ash se quedo callado sin decir nada.
—Tu madre está muy preocupada por ti, eras tan alegre, y ahora estas así, tan callado.
Ash siguió sin decir nada, entendía lo que el Profesor le decía, porque él lo sabía, su madre sufría por lo que pasaba, tal vez incluso tanto como él.
—No puedo ayudarte a encontrar a Pikachu, pero si puedo darte esto.
El Profesor Oak le tendió una Pokebola a Ash.
— ¿Qué es esto? —pregunto Ash sin entender.
—Es la Pokebola en la que estaba Pikachu el día que se convirtió en tu amigo.
Ash recordó, como se quedo dormido el día que el Profesor entregaba los Pokemon a los jóvenes de su pueblo, y al sentir lástima por él, le había dado al pequeñín eléctrico.
—Se que no es mucho…, pero aunque Pikachu nunca quiso volver a ella, su esencia se encuentra registrada dentro.
— ¿Y eso que significa?
—Le coloque un pequeño detector, de momento no ha hecho nada, pero si alguna vez Pikachu vuelve, podrás sentir una señal dentro de ella.
Ash levanto la tapa de la Pokebola, y vio un pequeño mapa pegado dentro, con un cartel gigante que marcaba la falta de señal.
Ash intento aguantarse, pero no pudo, y empezó a llorar, abrazando al Profesor.
—Gracias, Profesor, nunca podre pagarle por todo lo que hizo por mí.
El Profesor no dijo nada, y solo lo abrazo.
Pasaron varios meses, Ash decidió seguir adelante, y con algunos de sus Pokemon, recomenzó su viaje por Johto, las desapariciones de Pokemon llevaban frenadas un tiempo, y todos los torneos habían sido reactivados.
Pero esta vez, Ash no estuvo acompañado por ningún humano, solo por sus compañeros Pokemon.
Pero un día, algo extraño ocurrió, la antigua Pokebola, empezó a lanzar un pitido.
Ash la abrió, y vio algo extraño, el cartel de sin señal había desaparecido, y un lejano puntito rojo se veía en la región Sinnoh.
Rápidamente le pidió al Profesor que le enviara alguno de sus Pokemons más fuertes.
— ¿Qué ha pasado? —le pregunto este.
—La Pokebola, Profesor, ha dado señal.
La alegría lleno el corazón del Profesor tanto como la de Ash, que corto la comunicación para ir directo a su barco hacia Sinnoh.
Las cosas parecían ir perfectamente bien, cuando otra llamada llego.
—Este Ash —pensó el Profesor con una sonrisa mientras sonaba el teléfono. —Seguro se olvido de pedirme algo más.
Pero se sorprendió al notar que del otro lado de la pantalla de la comunicación apareció el frio rostro del Profesor Rowan, de Sinnoh.
— ¿Pasa algo?, Rowan —pregunto Oak sorprendido, su compañero no era muy sociable, y rara vez hacia llamadas salvo que fuera urgente.
— ¿Tu estudiante Tracy se encuentra contigo? —pregunto con rudeza Rowan, no le gustaba darle vueltas a los asuntos.
—Qué extraña pregunta de tu parte, si, se encuentra por aquí.
—Eso significa que la respuesta a las desapariciones, puede estar aquí conmigo.
El corazón de Oak dio un salto, ¿Qué significaría esto?
Continuara…
