Hola, hola, pequeños inadaptados de siempre, como sabrán si leen otros fics míos, he andado con los últimos exámenes, aprobando el cbc, y ahora ya entrare a la facultad, pero antes, unas pequeñas vacaciones para escribir fics y toda esa cosa rara que nadie entiende.

Disclaimer: Los personajes de Pokemon no me pertenecen.

Irónico, escapar de un mundo detestable, para que la persona que mas odies, te cace hasta donde vayas, claramente, para Boston esta no era una situación irónica, si no que era el final de su vida acercándose, sin que pudiera hacer nada para detenerlo. Wade Cole lo tenía en sus zarpas, y nunca mejor dicho, dada la situación.

—Wade, mira, se que —empezó a decir Boston, con el pequeño problema de que no sabía que decir y solo intentaba encontrar la manera de zafarse—. Sé que me odias por haber arruinado tus planes con estas criaturas, pero tienes que entender.

Boston pego un grito cuando las agarraderas metálicas empezaron a apretarse más.

— ¿Entender? —Grito Cole con una gran furia—. ¿Entender que nos quitaste las armas que teníamos para ganar esa maldita guerra definitivamente?, ¿Y qué por tu culpa casi muero en batalla ante un ataque masivo que no podríamos frenar sin las criaturas?, Perdiendo mi humanidad para siempre, transformado en esta cosa que ves aquí.

—No puedes culparme por eso —si, Boston hablo antes de pensar otra vez, a veces parece que no intentara evitarlo.

Cuando parecía que todo estaba perdido, a lo lejos, algo extraño se acerco volando a gran velocidad, un dragón rojo, aquellos a los que él les había llamado Volcanos, solo que había una curiosidad muy grande…, tenía un chico arriba.

Un mundo irreal capitulo 4: "Ataque y conquista".

El dragón lanzo una poderosa ráfaga de fuego, mucho más grande que la que había generado cualquier Volcano conocido por Boston, y suficiente para que la zarpa del traje robótico de Cole se separara del cuerpo por derretimiento.

El científico no fue afectado, ya que el corte fue finísimo, como si se hubiera tratado de un cuchillo hecho de flamas.

Cole no se quedo ni siquiera para decir algo, algún detector en su máquina le habría avisado del riesgo potencial que corría, y se marcho volando tan rápidamente como había llegado.

Boston aun no entraba en si cuando el dragón lentamente aterrizo a su lado…, y lo empezó a lamer.

— ¿Qué?, No, para, para —intentó detenerlo sin éxito.

Un chico se bajo del dragón, lo que más resaltaba era su gorra, pero fuera de eso parecía un niño normal de unos catorce años, lo que según los cálculos de Boston, equivaldría a diez u once en ese mundo.

—Qué curioso, Charizard nunca fue muy amable con las personas que no conoce antes —dijo el chico acariciando al Volcano, que había parado de lamer a Boston, y se erguía en dos patas, en lo que parecía una expresión muy humana.

—Me parece que lo conozco —dijo a continuación Boston con cierta curiosidad, pero se sorprendió cuando su recién conocido héroe lo agarró rápidamente.

— ¿Tu sabes donde estuvo todo este tiempo? ¿Y Pikachu? —empezó a preguntar eufóricamente, entre otras preguntas que el científico no pudo captar.

Fue entonces cuando se abrió la puerta del laboratorio, y Oak salió de allí, con una expresión bastante alegre.

—Ash, que sorpresa encontrarte —dijo al acercarse a los dos que estaban allí—. Aunque creo que ya sé porque has venido.

Entonces Ash saco una Pokebola de su saco, un pequeño punto titilaba en ella, lo que hizo que Oak sonriera y colocara su mano en la cabeza de Ash, indicándole que fuera adentro.

Y también causo que Boston se quedara sin entender nada, salvo que los Volcanos seguramente se llamaran Charizards, aunque eso no aportaba mucho para lo que estaba pasando.

Al ingresar al laboratorio, Ash vio a varios lados con mucha expectación, y en las manos de un grupo de dos de los ayudantes de Rowan, que lo llevaban con cuidado, se encontraba el pequeño Pikachu, todavía en recuperación de sus heridas, esto no evito que se levantara y saltara en los brazos del muchacho, mientras las lagrimas brotaban de los ojos de ambos.

—Él es el dueño del Pikachu —le dijo Oak a Boston con una sonrisa en los labios—. Gracias a ti, pueden estar juntos otra vez.

Boston se alegro al darse cuenta de esto, al menos su viaje parecía que podría traerle alegría a alguien además de él, seguramente el Volcano, mejor dicho, el Charizard, que estaba con el muchacho, también seria el que había salvado de la base militar, y que habría encontrado a su amo durante el tiempo que venía pasando allí. Cuando estos pensamientos cruzaron su mente, la expresión de Boston cambio.

—No, profesor —dijo mientras lentamente perdía el control—. Algo malo está pasando.

— ¿Boston? —pregunto Oak sin comprender, mientras todos miraban al que había hablado.

—Algo me ataco allá afuera —Boston se agarro la cabeza—. Maldición, no puedo concentrarme.

—Tiene razón —dijo una voz muy grave, fácilmente reconocible, la del Profesor Rowan—. Y no solo es aquí.

Rowan prendió la televisión, y al instante terribles imágenes pasaron por los ojos de todos, miles de seres, humanos y Pokemons, eran destrozados por siniestras maquinas como la que había atacado a Boston, pero mucho más grandes, y en cantidades enormes, de manera que nada podía detenerlas.

—Nunca había visto nada como esto —dijo Boston, con el corazón retumbando en su pecho—. O sea, si, vi diseños así en mi mundo, pero se supone que tardarían años en empezar a diseñarse.

—Creo que puedo explicarlo —dijo Oak muy seriamente—. Realice estudios basándome en las desapariciones de Pokemons y tu llegada, y creo que nuestros mundos tienen una diferencia temporal.

— ¿A qué se refiere? —pregunto Boston.

—Muy simple, nuestro mundo va más lento que el tuyo, así que ya deben haber pasado muchos años allí.

—Sí, eso cierra los detalles, ¿Pero cómo han venido?

Rowan cambio de canal, y en uno de ellos un grupo de periodistas filmaban una extraña forma violeta y redonda, gigante, que giraba como una espiral en el aire.

Boston se agarro la cabeza.

—Soy tan tonto.

— ¿Qué? —. Pregunto Oak.

—Deje mis planos detrás, lograron copiar el portal, y a mayor escala.

—Eso explica que hubiera unas desapariciones sueltas nuevas hace unos días, pero si sus armas son tan poderosas no necesitan más Pokemons.

—No creo que vengan por los Pokemons —dijo Rowan, que continuaba serio—. Solo han venido a destruirnos, los ataques se producen en casi todas las regiones, menos en Sinnoh, el lugar donde apareció el portal.

—Me quieren a mí —dijo Boston—. Debo entregarme.

Aunque Boston amago para salir corriendo, Oak lo detuvo.

—No seas idiota —dijo con determinación—. Si solo quisieran matarte, no estarían dejando esta región para el final.

—Quieren que me entregue para torturarme hasta la muerte.

—No, no malgastes tu vida, los ataques seguirán de todas formas aunque te entregues, solo tenemos que esperar a que nuestro mundo se defienda.

La batalla avanza, en un mundo donde la paz ha durado tanto, el ejército no esta tan preparado para afrontar un peligro de esta magnitud, pero cuentan con un aliado inesperado.

La naturaleza, todos los Pokemons se unen en una gran guerra, aunque muchos mueran, se llevaran varios enemigos con ellos.

En la base del Team Rocket, uno de los grupos criminales más grandes del mundo, todos intentan escapar ante los numerosos ataques, pero alguien permanece parado en su despacho, Giovanni, líder de la organización, acompañado por su felino compañero Pokemon, Persian.

—Jefe —le grita uno de sus ayudantes—. Debe salir de aquí lo más pronto posible.

—No te preocupes, vete tú.

—Pero…

—Es una orden —Dijo Giovanni levantando la voz.

—Lo que usted diga, señor.

Luego de que el soldado se marchara, Giovanni empezó a acariciar la cabeza de su Persian, mientras los robots destruían todo lo que tenía a su alrededor.

—Los líderes de los Teams Magma y Aqua seguro dejaron todo de lado para huir, pero nosotros no somos así, ¿No? —Le pregunto a su Persian, que respondió con un maullido—. Bien, prepárate, tendremos nuestra última batalla ahora.

Mientras, una lejana ciudad era devastada por las maquinas, hasta que algo se interpuso en su camino, parecía un gato blanco, pero se paraba en dos patas y tenía una extraña cola violeta, su nombre era Mewtwo, y no les dejaría destruir lo que protegía.

El laboratorio de Oak también sufrió el ataque, pero Tracy, el ayudante del profesor, en ese momento se encontraba visitando a la madre de Ash, que vivía debajo de la colina, quiso ir a ver qué pasaba, pero una mano lo detuvo.

—No vayas, chico, cuida de la mujer.

Tracy asintió y se fue con la madre de Ash para llevarla a algún lugar alejado de la batalla, las maquinas rodearon al sujeto, que lanzo tres Pokebolas, de las que salieron Pokemons muy extraños que pocos habían logrado ver antes, Regirock, Regice, y Registeel, que salieron al ataque con ferocidad.

En ciudad Celeste, las líderes del gimnasio planearon irse, pero alguien las detuvo, su hermana Misty, que también seguiría la lucha.

Muchas más historias se entremezclan, por primera vez en mucho tiempo, las legendarias aves Pokemon, Articuno, Zapdos y Moltres, se juntan para invocar a Lugia por decisión propia, y enfrentarse a esta amenaza en conjunto.

Y así, en todas partes, las maquinas atacan y devastan, e incluso estos guerreros van cayendo.

Mewtwo también, pese a su poder, el más grande que un Pokemon ha logrado conseguir, lentamente cae, pero el aliado menos esperado aparece en su ayuda, un pequeño gatito blanco, Mew, que tiene más en común con el que cualquier otra cosa, juntos, realizan un último sacrificio, destrozando miles de enemigos en una explosión que no dañara a inocentes, entregando sus vidas en el proceso.

Y solo una pequeña parte de todo esto, de estos héroes, algunos anónimos, algunos verdaderos criminales anteriormente, que luchan por el objetivo común de salvar a su mundo, llega a los ojos de Boston y los demás que se encuentran en el laboratorio de Rowan.

— ¿Qué es todo esto? —pregunta Ash sin comprender, pero no recibe respuesta.

En vez de eso, Rowan y Oak comienzan a caminar lentamente hacia la puerta que daba a la sala donde habían hablado con los otros científicos antes, pero no la cerraron esta vez.

La comunicación empezó rápido a lo largo de las distintas pantallas con los diferentes científicos, sin embargo, varios no se conectaron, aunque sonara negativo, todos imaginaban lo peor.

Oak no espero para hablar, siendo directo y preciso.

—Solo tenemos esa opción.

Hubo muchos asentimientos, pero solo uno estuvo en contra, era Elm, de la región Jotho, un joven profesor, que tal vez era muy ingenuo para esto.

Pese a las insistencias de sus compañeros, se negó a aceptar que solo tuvieran esa opción, el confiaba en que el poder de los Pokemon legendarios seria la clave para ganar.

Fue entonces, que la comunicación se corto con él, no por su decisión, sino porque algo había caído sobre su laboratorio destruyéndolo casi por completo.

Elm pudo notar que era, similar a un perro azul muy grande, se trataba de Suicune, un Pokemon legendario, muerto, frente a sus propios ojos, las lágrimas cayeron, y se dio cuenta de que solo quedaba esa opción que tanto temía, y que él fue muy tonto al oponérsele.

Un disparo certero de un soldado de infantería seria lo último que pasaría por su cabeza.

La marcha de Elm dio voto unánime a la decisión, algo terrible, pero que podría ser la clave para sobrevivir.

Al girar una palanca, la casa de Rowan fue cubierta por un muro protector gigantesco, y luego, cada uno de los científicos, incluido él, tocaron un botón rojo cuidadosamente protegido por una barrera que solo podía ser retirada con una muestra de sangre del científico en cuestión.

Y el proceso comenzó, Boston y Ash no entendían nada, cuando misteriosas maquinas empezaron a surgir, no solo de ese laboratorio, sino del de todos los demás, formando un intenso cumulo de energía, que sobrevolaba la zona cercana al portal.

Rowan pincho a Boston con una jeringa pescándolo de sorpresa, y coloco la sangre extraída en un agujero de la maquina.

—Exijo una explicación de que está pasando, profesor —grito Ash, que ya no tenía ganas de seguir en esa situación de ignorancia.

Oak en ese momento se veía como un pobre viejo que ya no tiene nada porque vivir, su voz tampoco expresaba vida alguna.

—Veras, todos estos años miles de chicos viajaron por el mundo acompañados de una Pokedex cada uno, donde se almacenaría información acerca de los Pokemons que vieran.

—Lo sé, yo tengo una.

—También fueron diseñadas para una situación así, cada Pokedex podía asimilar parte de la información genética de los Pokemons que vieran, y esa pasaría a los laboratorios de los científicos que entregaban esos objetos a los chicos, para generar el arma perfecta.

Ash se quedo sin palabras, y vio la pantalla, que mostraba como una masa extraña se formaba allá afuera.

Era imposible describirla correctamente, ya que cambiaba continuamente, tenia miles de brazos, piernas, patas, ojos, cabezas, y su cuerpo estaba cubierto tanto de pelo como de escamas, hojas, tierra, y quien sabe que mas.

Pero cualquiera podría distinguir fragmentos de Pokemons, Boston incluso habiendo visto tan pocos, pudo reconocer partes iguales a las de algunos de los que había visto.

Un arma biológica máxima, el supremo Pokemon, hecho con las capacidades y poderes de todos ellos, poderoso, invencible, y feroz.

—Al sacarte sangre —continuo Oak—. Le hemos dado suficiente información genética como para que rastree a todos y cada uno de los seres como tú, los humanos de tu Tierra, el bunker este debería protegerte, las tropas enemigas se replegaran para proteger el portal, sin saber que en realidad el objetivo es acabar con ellas, y no con él.

— ¿Y después? —pregunto Boston con poco aire.

—No lo sé, es muy inestable ya que nunca pudimos refinar el proceso, probablemente se deshaga en unas pocas horas, si mis cálculos son correctos, habrá acabado con todos los enemigos antes.

Efectivamente la bestia lanzaba rayos, agua, fuego, hojas y rocas a una enorme velocidad, destrozando todas las maquinas, mientras su cuerpo iba aplastando todo lo que estaba debajo suyo.

—Deberíamos ponerle un nombre —dijo Rowan que seguía serio, aunque un poco de nerviosismo parecía alcanzar su voz.

Oak bajo la cabeza unos segundos.

—El primer Pokemon oficialmente creado por el hombre, nuestro pecado más grande, debe tener un nombre correcto que lo identifique, llamémosle "Humanidad".

Concluirá…