Una nueva vida
Capítulo II
Jean
Ya pasaron 7 años y ahora ella es una profesora en una universidad y con una meta desde que era niña, ser una gran escritora, pero por el momento solo era un hobbie más.
Se encontraba prácticamente en las fronteras y vivía con su pequeño hijo en una casa cómoda en un barrio tranquilo, se podía dar ciertos lujos como contratar a alguien que se hiciera cargo de las labores domésticas, pues ella nunca se interesó del todo, aunque siempre procuraba los días de descanso de su hijo y feriados cocinar ella, para variar. Ir al campo los días festivos, aunque solo fueran ellos dos se divertían mucho. Ella había recibido clases de esgrima y equitación siendo muy chica, y decidió inculcarle dichos conocimientos a su hijo. Todo iba viento en popa, muy tranquilo, los gritos parecían cosa del pasado una terrible pesadilla de la cual ya despertó o eso creía.
Fueron 7 años tranquilos, dentro de todo, si tuvo ciertos problemas al ser una madre soltera, pero claro en estas épocas eso no era un impedimento para tener una vida dichosa. Parecía que ya tenia una vida feliz, sin embargo tenia un mal presentimiento, sabia que lo peor no había pasado, y que pronto se desataría otra dura lucha.
Un niño de aproximadamente 7 años sube molesto hasta su cuarto, fue un día difícil, en especial por su relación con algunos de sus compañeros. Tira sus cosas apenas llega a la puerta de su habitación, haciendo mucha bulla.
Unos pasos llegan, una sombra se puede ver asomada en su marco, él sabe bien de quien se trata.
.- ¿ocurre algo hijo?.- una voz un tano grave, pero femenina, se deja escuchar.
.- no es nada madre.- le responde el rubio sin voltear a mirarla.
.- no sueles comportarte de ese modo, debe pasarte algo grave.- responde con la voz que la caracteriza, no es delicada, pero tampoco intimidante. Entra a la habitación y se sienta al borde de la cama donde él esta echado sin verla.- ¿Jeans es por Maria Teresa? eres muy pequeño para pensar en…- pero fue interrumpido por su hijo.
.- Dejame!.- la aparta cuando ella posa su mano sobre el brazo de él.- no sabes por lo que paso, yo no te importo.- le decía al mismo tiempo que volteaba a verla, sus ojos llenos de dolor se enfocaron en los zafiros de su madre, quien lo observaba algo confundida.
Por unos instantes reinó el silencio hasta que Jean decide continuar.- hoy he sufrido la peor humillación... me han llamado bastardo, porque no sé quien es mi padre, dime ¿porque no lo conozco?.- sigue esta vez de pie frente a su madre y levantando la voz, en esta ultima frase.
Ella trata de permanecer tranquila ante la situación, pero ciertas palabras la descolocaron de su juicio.- ¿acaso es cierto lo que dijeron?.- gimoteó.- que te metiste con cualquiera y .- le refutaba con lagrimas y un gran enojo, pero sus palabras fueron calladas por una cachetada que sorprendió tanto a hijo como a madre.
.-como se te ocurre semejante blasfemia y hablarme de esa forma… soy tu madre¡.- le recalca y se pone de pie, no iba a seguir escuchando.
.- te ODIO ojala no fuera tu hijo.- sigue gritando como nunca lo había hecho, cerrando los ojos.
.- te quedaras sin cenar esta noche, usa ese tiempo para meditar…- cierra la puerta. Tratando de no mostrar su voz quebrada por las ganas de llorar frente a su hijo.
Camina a paso veloz hasta llegar a su habitación, cierra la puerta y se deja caer en el suelo.
.- Dios mío, mi propio hijo se expresa así de su madre, perdónalo, perdóname, por favor.- suplica entre sollozos, se abraza las rodillas tratando de calmarse, pero luego de unos minutos algo llama su atención cuando levanta la vista.- creí que ya no iba a beber.- se dice ella misma y con una sonrisa triste toma el poco vino que quedaba en una botella que había estado guardando.
Pasaron las horas y se hizo de noche, Jean estaba un poco más calmado, pero seguía resentido con su madre.- Tsk!, ella es la culpable y yo soy quien es castigado, es una insensible, ya no la quiero!.- exclama con los ojos hinchados.- porque no conozco a mi padre.- solloza un poco recordando lo ocurrido esa tarde.
Fash back
¡?: oye Jean, el día del padre de este año también vendrá tu mamá? .- pregunta uno de los niños del salón
.- que tiene de malo?.- le pregunta un tanto incomodo
.- se supone que deben venir los padres no las madres..- le recalca nuevamente
.- jaja aunque su madre mas parece un padre así que no debería haber problemas .- rie un segundo niño. Esto molesta a Jean, quien le da un golpe y lo deja tumbado al suelo.
.- oye que te...
.- no es asunto tuyo!
.- hey no te desquites con nosotros por tener una madre que se mete con cualquiera.- le grita el que quedó en el suelo.
.- cállate!.- y comienzan una pelea hasta que ven a una profesora y los niños salen corriendo dejando a Jean molesto,
Fin del Flash back
Jean piensa en eso durante toda la noche hasta que se queda dormido.
La noche pasa y la casa se ve completamente sola, todas las luces apagadas y llega el amanecer, Jean se levanta desperezándose baja a desayunar, pero se da cuenta que su madre no se hace presente. El sube a su habitación y ve que esta todo en orden, no estaba en casa?, acaso ni desayuno tendría?
Baja molesto y triste a la vez, por la noche había reflexionado y se había arrepentido de todas las cosas que le dijo, pero ¿qué haría?. Fue directo a la cocina para buscar alguna galleta o fruta, y encontró una nota.
Jean:
Hay comida en el horno, trabajaré hasta ya entrada la noche, no te acuestes tarde.
Seguro seguía enojada y por eso se fue tan temprano, pero acaso prefería estar con sus alumnos en la universidad?.
La tarde pasaba muy lentamente, era día libre en el colegio.
.-Mamá.- exhala el pequeño, normalmente los días libres ella la pasaba con él haciendo manualidades, enseñándole alguna canción o practicando esgrima en el patio trasero, algo que a él le fascinaba, era cierto su madre no era como todas las demás, era única eso era lo que admiraba de ella. Era padre y madre, lo era todo para él, que estupidez había cometido la tarde anterior. Ahora si estaba seguro que debía disculparse.
LA tarde le parecía especialmente extensa el día de hoy, luego de dictar la teoria la primera hora, dejó el resto de la clase libre a sus alumnos para que continuaran con el trabajo grupal que debían presentar en unos días, estaba ensimismada en sus pensamientos hasta que una voz la regresó a la realidad.
.- disculpe profesora.- hablo una alumna delante de su escritorio, pero al ver que no reaccionaba insistió.- hem profesora…- ante la insistencia de su alumna Oscar reaccionó como de costumbre.
.- si dígame señorita Monts.-
La chica se sonrojo un poco, si bien Oscar a sus 23 años era una de las profesoras mas bellas y jóvenes en la universidad y era sin duda una de las mejores en sus asignaturas; Historia, Política y Desarrollo cultural, pues sus clases teóricas siempre estaban llenas de alumnos sean suyos o no.
.- tengo problemas para entender el poder duro y el blando, porque sería que Estados Unidos presenta una buena combinación de ambos?.- preguntó tímidamente.
.- eso lo explique al inicio de la clase, y pregunté si alguien tenía alguna duda, porque no levanto la mano?
Monts se sonrojó un poco más, se sentía un poco avergonzada.- disculpe, es que vi que todos entendieron menos yo y me dio vergüenza preguntar.
Oscar solo sonrió entendiendo a lo que se refería.- de acuerdo, pero no tienes que sentirte menos por no entenderlo a la primera, recuerda estamos aquí para aprender. Nosotros también aprendemos de ustedes. Nuestras mentes deben estar abiertas y perceptivas a lo que nos rodea…
La chica la vio sorprendida mientras su maestra hablaba, siempre le ha gustado escucharla dar clases, pronunciar discursos en fin era su maestra favorita.- pero bueno estas aquí para que te explique lo que es el poder duro y el poder blando. El primero se refiere al poderío militar o bélico, además de la capacidad económica, esto antes era considerado el único poder de un país, pero nuevas teorías han agregado el poder blando, el cual se manifiesta a través de la capacidad que tiene un país de atraer a otro, por su cultura . Este es el ejemplo de Estados Unidos, como bien debes saber es….- sin duda le encantaba, su melodiosa voz, ella ya había entendido lo que es el balance de poderes, pero escucharla dar su clase a ella sola era algo glorioso. – ¿te quedo más claro?
.- si, gracias por tomarse la molestia de explicármelo de nuevo.- se disculpo
.- para eso estamos los profesores, no cayes ninguna duda, ya sabes mis horas de asesoría, ve cuando lo creas necesario y si es alguna consulta corta puedo respondértela después de clases como ahora.- le responde calmadamente mientras acomoda unos papeles.
.- muchas gracias.- sonríe.- hasta el lunes.- se despide y sale con sus cosas entre las manos.
Oscar, deja todo en orden y se queda un momento pensativa al mirar por la ventana. Puede ver a un niño pequeño corriendo a los brazos de su madre quien lo recibe agachándose hasta su altura y recibiendo una caricia por parte de su padre. Oscar no puede evitar sentirse mal, realmente le dolió mucho lo ocurrido la noche pasada, pero no era solo por ello, sino por todo lo que había tenido que pasar hasta llegar a donde está, su vida era un tormento día con día, solo su hijo era su sustento y ahora pareciera que ni eso tenía...- Jean...- suspira.
Terminaron las clases y Oscar se quedó más tiempo en su salón de asesorías, siempre había mínimo un alumnos que la "requería", y al menos dos veces a la semana iba el mismo joven uno de cabellera castaña larga y ondulada, aparentaba ser de su misma edad, pero por su ficha personal sabía que era dos años menor que ella. No era ninguna tonta, ya se había dado cuenta de sus intenciones, asistía a todas sus clases sean las de su curso o no, iba a la asesoría a veces sin tener algo que preguntar y en ocasiones le ofrecía algo de beber o comer cuando traía consigo, a Oscar le molestaba un poco, pues no estaba interesada, pero no iba a ser descortés. Pero este día estaba agobiada y esperaba que fuera breve.
.-buenas noches Girodelle, ¿en qué puedo ayudarte?.- preguntó algo cansada
El joven se puso nervios, pero atinó a preguntar.- solo venia a preguntar para cuando era la entrega del trabajo sobre la revolución Francesa.
"En verdad me esperaste tanto rato para preguntarme eso?"
.- para ayer.- soltó sin mucho animo.
.- ¿Cómo?- exclamó.- no era para dentro de dos semanas todavía? .- se apresuro a decir
.- si ya sabes para qué me preguntas...- susurró para sí misma algo cansada.
.- solo… quería confirmar.- titubeó un poco. Al escuchar el susurro. " parece que llegue en un mal momento"
.- si efectivamente es para dentro de dos semanas, el 8 de junio para ser exactos.
.- solo se presentan los antecedentes, las influencias que tuvo y una opinión personal verdad?
.- si, teniendo en cuenta la visita a los museos que tuvimos la semana pasada
.- de acuerdo, gracias, buenas noches profesora.
.- hasta el lunes Girodelle
Oscar exhaló cuando vio a su alumno retirarse por fin de su cabina, y al notar que por milagro no se acercaba nadie mas se prepara para retirarse.
Llega a la casa muy tarde las 11 decía su reloj, Jean nunca podía quedarse despierto hasta más de las 9 el sueño lo vencía, seguro para entonces ya estaría dormido,
Subió despacio y cautelosamente hasta la habitación de su hijo para asegurarse de que estuviera bien, abrió la puerta y lo encontró profundamente dormido. Permaneció de pie en el marco de la puerta observándolo dormir y susurró al viento teniendo la esperanza de que sus palabras pudieran llegar a él en sus sueños.
Jean veía la televisión, o más bien cambiaba sin prestar atención, extrañaba a su madre, la quería, la amaba y no podía pensar en otra cosa que no fuera en disculparse, pero cuando dieron las 11 recordó la nota que le había dejado sobre no dormir tan tarde, entonces subió a su habitación lo más rápido que pudo se cambio y entró a su cama, y menos mal, porque pocos minutos después sintió que alguien llegaba, seguro era ella.
Escuchó pasos llegar a su habitación, trago fuertemente y se tapó hasta arriba con las sabanas, se habría dado cuenta de que estaba despierto y le desobedeció?,. Esos eran sus pensamientos hasta que fueron interrumpidos por una melodiosa y triste voz.
"perdóname Jean, perdóname por lo que estas padeciendo.- sintió como aquella voz calmada y pausada se quebraba y retomaba fuerzas para continuar en un leve suspiro.- espero que entiendas, que nunca te haría daño, eres todo lo que tengo y te amo...descansa".- el susurro de su madre lo desencajó y abrió los ojos de par en par ¡ su madre se estaba disculpando y diciendo que lo amaba!, aun cuando él se comportó tan mal con ella. En el momento que escuchó las puertas cerrarse no pudo evitar sentarse en la cama y dejar que las lágrimas salieran de sus ojos. Se destapó y salió de su habitación, pero ella no estaba ahí, entonces fue al cuarto de al lado que era el de su madre y abrió la puerta despacio, ella se encontraba echada en la cama con el brazo tapando su rostro, pero se reincorporó cuando sintió que alguien entraba en su habitación, y se sorprendió un poco al ver a su pequeño hijo en su puerta. Se levantó de su cama y dio unos pasos.
.- jean?, que haces aun despierto, deberías estar…- pero fue interrumpida por su hijo quien fue corriendo hacia ella y la abrazó…
- lo siento, lo siento mama, perdóname por las cosas horribles que te dije ayer.- comenzó sollozando e hipando conforme iba hablando.- no me importa el resto ni quien sea mi padre, solo te quiero a ti, eres y serás la única madre para mí.- dice el menor quien se abraza de sus piernas por no llegar más alto, ella se sorprende abriendo mas los ojos y las lagrimas comienzan hacerse presentes, se arrodilla y abraza con fuerza a su hijo, pero sin llegar a lastimarlo.
.- cualquier cosa es poco, por escucharte decir eso.- le susurra, acariciando sus cabellos rubios como los de ella, tratando de calmarlo y calmarse ella misma. "gracias Dios".
Ambos se quedan en esa posición por algunos minutos hasta que ella rompe el lazo suavemente y lo ve a los ojos sonriéndole dulcemente, una sonrisa que su pequeño hijo nunca antes había visto en su madre. Oscar no se caracterizaba por ser una madre melosa, dulce o cariñosa, era un poco, autoritaria, estricta, pero divertida y comprensiva.
El pequeño la vio con ojos de sorpresa, por primera vez pudo notar en ella la dulzura de una madre, no mejor dicho la dulzura de su madre, aquella que es padre y madre, aquella que lo daba todo por él, aquella que lo amaba, aquella que era su mundo. Y no pudo evitar sonreírle de la misma forma ya más tranquilo.- pu-edo quedarme contigo esta noche?.- le preguntó un poco avergonzado.
Oscar quien ya se había puesto de pie lo miro un tanto sorprendida, pero luego se sentó en su cama e hizo un espacio para él.- ven.- lo llamó.
Jean no tardó en reaccionar parar ir corriendo a meterse en su cama y se abrazó a ella mientras se dejaba acariciar por su querida madre.
.- ¿quieres ir Arras mañana?.-
.- ¿en serio?.- pregunta sorprendido con una gran sonrisa.- ¿vamos a montar nuevamente?
.- claro, ya te lo había prometido antes ¿no?, yo cumplo con mis promesas.- le responde suavemente sonriéndole a su entusiasmo. Ella comienza arrullarlo hasta que ambos quedan profundamente dormidos.
Hola! aquí dejo el que debería ser el primer capitulo XD
gracias por los reviews, espero que la historia sea de su agrado e ir mejorando poco a poco.
son bien recibidos tantos cumplidos como criticas constructivas..
el siguiente capitulo espero tenerlo dentro de una semana a lo mucho.
saludos ;D
