Capitulo 5: Omega, el poder de un Dios.

-Alira ven aquí- Una pequeña niña morena de unos 4 años apareció corriendo por la puerta de la cocina. Su madre, una preciosa mujer de pelo largo y liso hasta la cintura la cogió en brazos y la cubrió de besos- ¿Y tu hermana?

-¡Aya!- gritó la niña.

-¿Qué pasa?- preguntó una chiquilla de 9 años asomando la cabeza por la puerta.

-¿Qué vais a querer de cena?- preguntó la madre bajando a su hija pequeña que pataleaba para poder irse con su hermana mayor.

-No se, ¿Y papa?

-Aún no ha vuelto cielo, pero ve poniendo la mesa.

Aya se dio la vuelta seguida de su pequeña hermana.

-¿Te ayudo, Ayame?- Aya se giró y sentó a su hermana en una silla.

-No hace falta Ali, ya lo hago yo.

La revolvió el pelo y se marchó a buscar entre los cajones de la librería.

Alira se quedó balanceando las pequeñas piernecitas en la silla hasta que una fuerte explosión y un grito sobresaltó a las tres.

Ayame se giró bruscamente con el mantel en las manos.

-¡Ayame! ¡Alira!- gritó la madre saliendo corriendo de la cocina- ¡Venid aquí!

Rápidamente cogió a su hija pequeña y agarró a la mayor de la mano.

-¿Qué ocurre mami?

-shhh, calla Alira, no pasa nada hija- Las llevó al piso de arriba y las metió en una de las habitaciones- Quedaros aquí y no hagáis ruido ¿me oís?- Abrazándolas salió corriendo de la habitación apagando las luces y cerrando la puerta.

-¿Qué esta pasando aya?- preguntó Alira mirándola con miedo.

Su hermana se llevó un dedo a los labios indicando que se callase y se acercó a la ventana. Alira la siguió.

Fuego, sangre y muertos fue lo único que vieron.

-El ejército- susurró Ayame mirando espantada como varías figuras vestidas con un uniforme gris y con el emblema del Parlamento avanzaban matando sin condición a los miembros del clan Sohma.

-Hermanita ¿Qué hacen? ¿Qué esta pasando?- preguntó Alira llorando.

-¿Dónde esta?- Uno de los soldados que destacaba más que el resto avanzo un par de pasos hasta plantarse delante del padre de las dos niñas que intentaba cortarles el paso.

-Marchaos, os equivocáis, aquí no hay nada de lo que buscáis.

-Mentiroso- con un rápido movimiento pasó la mano por delante del hombre y lo decapitó- No lo entiendes es por el bien de nuestro mundo.

-¡PAPI!-gritó Alira.

Por suerte su grito fue ahogado por el chillido de terror que soltó su madre cuando la cabeza de su amado marido rodaba hasta sus pies.

-Dinos donde está.

La mujer calló de rodillas llorando levantando las manos a modo de súplica.

-Por favor, os lo ruego, no tiene más que nueve años, solo es una niña, no hace mal a nadie, por favor.

El general negó con la cabeza y la atravesó el pecho con la mano matándola en el acto.

-Es un peligro. ¡Buscad por todos lados, encontradla!- ordenó apartando el cadáver de la mujer con el pie.

Ayame se apartó de la ventana pálida como un fantasma.

-Ali, Ali, escúchame- dijo agarrando a su hermana por los hombros y zarandeándola para que dejara de llorar y la mirase- Ali, pase lo que pase no salgas de aquí hasta mañana ¿me oyes?- la pequeña asintió- prométemelo.

-Lo prometo- susurró.

Ayame abrazó a su hermana con fuerza mientras unas lágrimas silenciosas resbalaban por su pequeño rostro.

-Te quiero hermanita, nunca lo olvides.

La besó en la frente y salió de la habitación.

-¡Seguid buscando! Esta aquí lo noto.

-¡Mi general!- gritó uno de los soldados señalando hacia delante donde Ayame se había plantado mirándoles desafiante.

-Vaya, vaya, es ella, cogedla- Aya no se resistió cuando dos soldados la agarraron y la arrastraron hasta su general- sujetadla fuerte.

La niña miró espantada como otro de los soldados se acercaba a ella con un hierro al rojo vivo rematado en un extraño símbolo, una especie de herradura con los extremos doblados hacia fuera. Intentó revolverse sin éxito.

Arriba en la oscura habitación la pequeñina de 4 años se hacía un ovillo llorando y tapándose las orejas con las manos mientras el grito de dolor de su hermana mayor desgarraba el aire.

Alira se incorporó de golpe sudando. Miró a su alrededor, sus compañeros dormían placidamente, Suigetsu hasta se reía por lo bajito en sueños.

Todo había sido una pesadilla, esa maldita pesadilla.

Se llevó las manos temblorosas a la cara y se frotó los ojos en un intento de alejar las imágenes de su mente. Se levantó sin tan siquiera calzarse y se alejó del campamento.

Sasuke la miró marcharse por encima del hombro. Le había tocado hacer la guardia a él y había visto a la morena revolverse y murmurar en sueños palabras inteligibles.

Alira camino hasta la parte más ancha del río, no muy lejos del campamento. Alzó la vista mirando el cielo. Era una noche despejada y calurosa, salpicada de estrellas, como aquella noche.

La morena suspiró mientras dejaba fluir libremente la electricidad por su cuerpo. No había vuelto a ver a su hermana desde entonces y era la primera vez después de mucho tiempo que volvía a soñar con aquella maldita noche.

Cerró los puños con rabia, su larga melena negra se movía como si soplase un fuerte viento, al igual que los árboles o la hierba debajo de sus pies descalzos. El agua del río protestaba violentamente por la cantidad de energía que inundaba el ambiente.

Liberó toda la energía que había acumulado y parte de su rabia lanzando un rayo con forma de un gigantesco dragón.

Sasuke se volvió sobresaltado por el destello y se quedó mirando el impresionante dragón eléctrico surcando el cielo. Se levantó de un salto y fue hacía donde lo había visto salir.

Alira dirigió el dragón contra el río, donde cayó levantando el agua y acabando con la poca vida que había en el lecho fluvial.

Exhausta, casi sin energía, se dejo caer al suelo y volvió a mirar al cielo sin importarle que el agua del río que volvía a su sitio en forma de lluvia la empapase entera.

Oculto por los árboles Sasuke se preguntaba que había llevado a la imperturbable morena a esa reacción.

-Debemos buscar a alguien que sepa leer este idioma tan antiguo- explicó Kakashi mientras corrían.

-No será fácil- contestó Sith mientras miraba de reojo a su amiga morena.

Había notado al levantarse que algo la pasaba. La había visto sentada, apoyada en el tronco de un árbol, mirando hacia la nada con expresión ausente y completamente empapada.

-Lo se- suspiró Kakashi.

Un grito de Karin les hizo detenerse de golpe.

-¿Qué ocurre?- preguntó Juugo preocupado.

Karin dirigió una mirada espantada a su jefe. Sasuke no necesitó preguntar para saber que pasaba.

-Itachi- susurró adelantándose.

-¡Sasuke!- gritó Naruto- ¡Vamos!

El grupo siguió al Uchiha.

Sasuke aterrizó en un valle delante de dos figuras con capas negras y nubes rojas que se encontraban sentadas en una roca.

-Itachi...

La figura más pequeña levantó la vista y se desprendió del sombrero que cubría su rostro.

-Sasuke.

-Uchiha Itachi- dijo Kakashi apareciendo al lado de su ex alumno.

-Kakashi.

-Que de gente- la otra figura se puso en pie apoyándose en la enorme espada que portaba siempre.

-Hoshigaki Kisame- susurró Suigetsu sonriendo- que casualidad tan bonita.

-¿quiénes son esos?- preguntó Demi.

-Gente mala- contestó Naruto apretando los puños- muy mala.

-Esos ojos... –susurró Alira ladeando la cabeza.

-Es el hermano de Sasuke- contestó Sakura.

Sasuke se llevó la mano a la empuñadura de la espada activando el Sharingan.

-Creo que quiere pelea Itachi-san- Itachi entrecerró los ojos mirando a su hermano.

-No tenemos tiempo para esto- susurró Kakashi destapando su ojo oculto.

-Espera ninja copión esto es un asunto familiar Uchiha- Kisame se echó a Samehada al hombro- no permitiré que intervengas.

Suigetsu desenvaino su enorme espada sonriendo feliz.

-Tu eres mío- susurró.

Kisame se echó a reír.

-Yo no entiendo nada, pero parece que va a ver pelea de la buena- dijo Demi apartándose un poco- yo me aparto antes de recibir.

Sith la miró esconderse detrás de Naruto.

Sasuke se preparó para saltar hacia su hermano cuando una especie de hombre lagarto apareció corriendo y pidiendo ayuda.

-¿Qué demonios es eso?- preguntó Kisame bajando la espada.

-Ayudadme por favor, buenos hombres, por favor- suplicó el extraño ser corriendo hacia el grupo.

Sin embargo no pudo avanzar mucho más porque apareció un bloque de hielo que le atrapó los pies y le hizo caer.

-¿Hielo?- susurró Sith mirando hacía el lugar del que había provenido el ataque, por el que apareció un chico de pelo blanco que caía delicadamente sobre sus ojos grises, vestido con una especie de túnica negra con capucha.

En el pecho llevaba estampada una calavera llorando sangre.

-Que guapo- susurró Karin.

-Y luego yo soy el salido- respondió Suigetsu apoyando la espada en el suelo.

-Vaya, eres un maldito dolor de cabeza, te has ido a refugiar en medio de un montón de frikies- soltó el chico con voz burlona plantándose delante del hombre lagarto que le miraba temblando.

-¿A quién llama frikie?- Kisame miró al recién llegado con el ceño fruncido.

-A ti sin ir mas lejos, eres azul, colega.

Kisame gruño empuñando de nuevo la espada.

-Y eso te molesta.

El peliblando sonrío con desprecio.

-¿Eres alguna especie de pez con mutación?

Kisame bufó molesto, ib a descuartizar a ese chulo.

-Saito- Una voz suave y femenina paró el principio de la pelea. El chico miró por encima del hombro a una figura vestida con la misma túnica que él y con la capucha cubriéndole el rostro que se ponía a su lado- No quiero peleas.

-Como digas Aya.

El hombre lagarto pegó un grito de terror y miró con absoluto pavor a la nueva encapuchada parada delante de él.

-No puede ser- susurró Kakashi mientras daba un par de pasos y se ponía en primera fila- ¿Ayame Sohma?

Demi pegó un grito de sorpresa y miró a su compañera morena que se había quedado blanca como el papel.

-Kakashi-Sempai- la figura se quitó la capucha mostrando una marca en forma de herradura con los extremos hacia fuera en el antebrazo izquierdo- Me alegro de verte.

-Te lo repetí mil veces por aquél entonces y ahora te lo vuelvo a repetir, no me llames sempai, se me hace raro- Kakashi se llevó la mano a la nuca y se la frotó confuso- Has crecido mucho- observó fijamente a la hermosa joven de unos 20 años de piel blanca y fina, ojos azules y pelo moreno y liso oculto por dentro de la túnica- Me alegro de verte viva.

La muchacha sonrió ligeramente.

-Un momento- susurró Narurto- Kakashi- sensei has dicho... ¿Sohma?- Kakashi asintió- se apellida igual que...

El ninja rubio se giró para mirar a Alira que parecía incapaz de sostenerse por si misma.

-Lo sabía- susurró Kakashi- Alira es tu hermana pequeña ¿verdad Ayame?

Aya asintió.

-¿Ella es la niña que dejaste allí cuando te entregaste al ejército?- preguntó Saito pasando la mirada de una a otra- os parecéis un montón.

-Alira... mi querida hermanita... como has crecido, me alegra ver en lo que te has convertido.

Alira tragó saliva.

-Estas... viva... – fijó la vista en el símbolo de la calavera- Pero...

Ayame se llevó la mano al pecho y arrugó el símbolo.

-No tuve otra opción, no podía volver y poner tu vida de nuevo en peligro, así has crecido bien, a salvo. Nunca han dejado de perseguirme.

Alira dio un par de pasos hacia atrás y desapareció a gran velocidad.

-Es rápida- susurró Saito- Pero se ha largado, después de tanto tiempo sin verte.

Ayame suspiró.

-Es normal, han pasado muchos años, se estará preguntando porque que en todo este tiempo no la he buscado. Coge al prisionero.

Saito sonrió y se echó al hombre lagarto al hombro.

-Bueno nos vamos, un placer- miró a Kisame sonriendo- frikies.

Kisame gruño enseñando los dientes.

-Espera, Ayame, que vais a hacer con ese hombre.

-Lo siento Kakashi-sempai, pero es un avatar esta fuera de tu jurisdicción- Se echó de nuevo la capucha y se puso a caminar despacio detrás de su compañero.

-¿Qué ha sido eso?- preguntó Karin una vez los dos túnicas negras habían desaparecido de la vista- ¿No se supone que la familia de Alira era Sith, que símbolo es ese de la calavera, y el que tenía forma de herradura?

Kakashi suspiró tapándose el Sharingan.

-Era la hermana de Alira, yo solo soy familia de acogida- respondió Sith con la vista fija aún en el horizonte- Esa especie de herradura es el símbolo de los omegas.

-¿Omegas?

-El nivel más alto de los avatares.

-Creía que era el 5-dijo Sakura.

-Legalmente, sí. Los Omegas son especiales, hay muy pocos, sus poderes son impresionantes, equivalentes a los de un dios. Hace mucho el ejército experimentaba con los niños omega hasta matarles, con el fin de conseguir hacer un ejercito superior y ya de paso eliminar a aquellos que podían resultar un peligro. Fue por esa razón por la que el ejército mató a la familia de Alira, iban en busca de su hermana. Ali se salvó, porque cuando solo quedaban ellas dos Ayame se entregó en un intento de salvarla.

-Y la marcaron con el símbolo omega en el antebrazo a hierro y fuego para que nunca se borrara- Continuó Kakashi.

-¿Y tu de que la conoces?- preguntó Demi.

-¿Os acordáis que os dije que pase 3 meses en el mundo avatar enseñando Taijutsu?, Ayame fue mi alumna, los tres meses los pasé con ella. La conocí poco después de que escapara y destruyera la base de experimentación del ejército, me contó su historia, pero nunca me dijo lo de su hermana.

-Flipante, el mundo es un pañuelo- susurró Suigetsu.

-Sasuke, se que te encantaría pelear contra tu hermano, pero te pido por favor que lo pospongas, debemos de encontrar a Alira, si continua con ese ritmo se alejara demasiado y no la daremos alcance.

Sasuke miró Kakashi de reojo y luego a su hermano mayor, soltando un sonoro suspiro guardó la katana y desactivó el Sharingan.

-Vamos.

Con un rápido salto el grupo desapareció dejando a los Akatsuki.

-Estos avatares están chinados- dijo Kisame- ¿Qué hacemos ahora Itachi- san?

-El líder nos llama, vamos- contestó el Uchiha poniéndose de nuevo el sombrero.

Encontraron a Alira ya de noche sentada en una roca mirando las estrellas sin moverse ni un ápice.

-Debería llevarle la cena- susurró Sakura cogiendo un plato y poniéndose de pie.

-Déjala sola Sakura- ordenó Kakashi.

-Si ni se ha acercado a nosotros cuando hemos acampado a escasos metros de ella, es que no quiere compañía- contestó Juugo.

Sakura volvió a sentarse mirando a la morena apenada mientras Sith la agarraba la mano para confortarla.

Una vez que todos habían sido vencidos por el sueño, Sasuke tomó el plato que Sakura había servido para la avatar y se acercó a ella.

Dejó el plato delante de la muchacha y se sentó a su lado.

-Come- dijo secamente- te necesitamos con fuerzas.

Alira echó una fugaz mirada al plato y volvió a mirar hacia el cielo.

-No tengo hambre- contestó.

-No eres la única que...

-Lo se- contestó Alira cortando al Uchiha- conozco tu historia, Sakura nos lo contó.

Sasuke la miró fijamente.

-Ya. A ti también te persiguen las pesadillas, como anoche ¿cierto?

Alira asintió.

Sasuke se inclinó apoyando la cabeza en el delicado hombro de su compañera.

-No es agradable- susurró cerrando los ojos.

Por primera vez se sentía que alguien podía comprender por lo que había pasado y como se había sentido, por primera vez sintió que le entendían.

Alira miró de reojo al Uchiha dormido apoyado en su hombro y esbozo una triste sonrisa.

-Sí. Veo que lo entiendes- susurró volviendo a mirar al cielo mientras unas fugitivas lágrimas silenciosas resbalan por sus mejillas.

Continuará:

Me estaba dando penita Alira según escribía el capitulo, pero bueno… aquí os le dejo.

Akane: no es un sasusaku, porque hay muchos y pensé en hacer algo diferente, pero tranqui que no me olvido de Sasuke, como hacerlo, habrá ahí cosas raras, ya verás. Besitooooos.