Capitulo 7: Celos
Sasuke se secó el sudor de la frente con el brazo envainando la katana mientras Alira encogía la vara de metal y se miraba el profundo corte que el Uchiha le había hecho en el brazo.
Llevaban varios días parados en mitad de la nada. Habían encontrado a un anciano que podía leer el pergamino y que vivía con su mujer en una pequeña casita perdida del mundo. La pareja de ancianos les había acogido mientras descifraban el pergamino.
-Muy buena- aplaudió Suigetsu.
Juugo asintió sentado a su lado y jugueteando con un pajarito.
-Os lo tomáis muy en serio para ser un entrenamiento- opinó mirando la sangre escurrir por el brazo de la morena hasta el suelo.
-¿De que sirve un entrenamiento si no mejoras?- contestó Sasuke poniéndose la camisa.
Suigetsu sonrió bebiendo de su botella de agua.
Alira resopló mientras miraba a Sakura acercarse a donde estaban.
-Más cuidado- advirtió la pelirrosa- Me parece bien que entrenéis pero no hace falta heriros.
-No es nada- contestó la morena.
-Como digas, Demi te buscaba esta con Karin en la habitación.
Alira asintió y echó a andar hacia la casa cruzándose con Sith por el camino que la miró con el ceño fruncido.
-¿Ahora mutilas a la gente?
Sasuke le miró por encima del hombro.
-Aquí vamos otra vez- suspiró Juugo.
-Ha sido error suyo, estaba muy distraída- contestó el Uchiha dándoles la espalda.
-¡Chicos!- exclamó Sakura cortando la contestación de Sith- No empecéis de nuevo. ¿Por qué no intentáis llevaros bien?
Los dos chicos se miraron de forma asesina
-Eso es como pedir que llueva hacia arriba- contestó Suigetsu.
-Que empiece a meterse en sus asuntos- respondió Sasuke.
-Todo lo que ocurre es asunto mío.
-¿Todo? ¿Sakura también?- inquirió el Uchiha dándose la vuelta y encarando al avatar.
-Ella sobre todo.
Sasuke entrecerró los ojos y contempló la mirada retadora de su rival.
Sakura se quedó de piedra, siempre soñando con que Sasuke se fijara en ella y ahora no solo estaba celoso si no que se enfrentaba con otro chico guapísimo por su culpa.
-¡Oh! Si estuviera aquí Sai le pediría que me hiciera un dibujo de la escena- susurró Suigetsu contemplándoles como si mirara una película.
-¿Y que eres tu para ella?- soltó el Uchiha.
Sith se quedó perplejo y se giró para mirar a la pelirrosa que no sabía que hacer. El avatar frunció el ceño.
-Se lo que ella es para mi y espero algún día ser lo mismo para ella- Sith se giró hacia Sakura- Me gustas y mucho Sakura- agarrándola por la cintura, la atrajo hasta el y la besó.
Sakura se quedó helada sin asimilar que demonios estaba pasando. Cuando quiso reaccionar el avatar ya se había separado de ella y caminaba en dirección a la casa sin mirar hacia atrás. Perpleja, la kunoichi se llevó la mano a la boca y miró a los presentes. Suigetsu y Juugo la miraban boquiabiertos y Sasuke la observaba con una extraña expresión entre furia e incredulidad.
Sakura se sintió enrojecer violentamente y salió de allí corriendo hacia la casa.
Como una exhalación entró en la habitación donde las 4 chicas dormían. Se tiró en la cama que compartía con Demi tapándose la cabeza con la almohada.
Karin, Demi y Alira se miraron entre ellas confundidas.
-Esto... ¿Sakura?- llamó la rubia.
La pelirrosa levantó la cabeza y las miró. Karin y Demi parecían jugar a algo sentadas en la cama de Karin y Alira, y esta se vendaba el brazo sentada en una mesa.
-¿Qué ocurre?- preguntó la morena.
-Sith... Sith... – las 3 chicas la miraron expectantes- Me ha besado.
Demi pegó un grito y se lanzó sobre la kunoichi a espachurrarla.
-Suertuda- susurró Karin.
Alira la miró incrédula.
-¡Sakura felicidades!- exclamó la rubia votando en la cama.
-No se... creo que lo hizo para picar a Sasuke- sus compañeras la miraron sin comprender- Él estaba delante.
-Bueno... cualquiera le aguanta ahora- dijo Karin negando con la cabeza.
-No creo que lo hiciera solo por eso- contestó Demi.
-También... se me ha declarado.
La rubia pegó otro gritito de emoción y la abrazó.
-Entonces no lo hizo para picar al otro, lo hizo porque le gustas de verdad- Dijo Alira.
-Haz caso a Ali, Sakura, nadie conoce a Sith como ella- Sakura asintió- y cuéntanos ¿qué vas a hacer ahora?
-No lo sé, Demi. Sith me... me... me gusta mucho pero... .
-No has olvidado a Sasuke- terminó la morena por ella.
-Tu lo quieres todo tía- bufó Karin- coge uno y deja al otro... Coge a Sith y déjanos a Sasuke.
Demi negó con la cabeza y le tiró la almohada a la kunoichi de gafas.
-Cuando pones esa cara de pervertida me das miedo.
-Quizás Karin tenga razón... Sasuke... no se que siente.- susurró la pelirrosa.
-¿Y si lo averiguamos?- Demi miró a sus compañeras con mirada traviesa.
-¿Cómo?, le drogamos o le torturamos.
-No seas burra Karin, espionaje, alguien que le sonsaque- contestó la rubia.
-¿Quién?- preguntó Sakura.
Demi miró a su amiga morena sonriendo.
-Ni lo sueñes- contestó Alira terminándose de ajustar la venda del brazo.
-¿¡Alira!?- exclamó Karin.
-La mejor opción, con ella habla más que con el resto, además Ali suele dar confianza, y tiene el extraño don de saber que piensa y siente la gente en cada momento- Contestó Demi.
-Eso es cierto.
-He dicho que no- respondió la morena- No me mires así Sakura, un no es un no.
-Por favor... – Sakura se puso de rodillas en la cama cruzando las manos y mirándola con carita de pena- ayúdame Ali, si no lo haces por mi hazlo por Sith, por favor, necesito aclararme.
-Esta bien-suspiró la morena bajando de la mesa de un salto- Pero no prometo resultados.
Sakura sonrió y le dio las gracias mientras Alira salía por la puerta y Karin la deseaba suerte.
Alira buscó a Sasuke y lo encontró tumbado en una de las camas de la habitación de los chicos vestido solo con un pantalón y con la cara tapada con el brazo.
La morena entró sin pedir permiso y cerró la puerta tras de sí. Gruñó cuando la herida del brazo le dio un pinchazo al moverlo bruscamente.
-¿Qué haces aquí?- preguntó el Uchiha sin quitar el brazo que le cubría la cara.
La avatar no contestó, camino hasta la ventana y se sentó en el alfeizar.
-¿Qué estas haciendo?- preguntó después de un rato sin apartar la vista del paisaje.
-Estoy tumbado descansando.
-Ya sabes a que me refiero.
Sasuke gruñó molesto.
-No creo que te incumba.
-Me preocupo por Sith y por Sakura- Sasuke hizo una mueca, no se imaginaba a la morena preocupándose por nadie- Nunca había visto a Sith sentir algo tan sincero por una chica, y Sakura se merece ser feliz de una vez ¿no?
-Supongo- Sasuke se destapó la cara y se incorporó para mirarla- ¿a dónde quieres ir a parar?
Alira apartó la vista del bosque y le miró fijamente.
-No te metas. Si no sientes por Sakura lo mismo que Sith, apártate y déjales ser felices- Sasuke frunció el ceño- ¿O es que si lo sientes? – el Uchiha no contestó solo volvió a tumbarse y a taparse la cara con el brazo- Ni siquiera tú lo sabes, deberías aclararte.
-¿Nunca has estado confusa?
-No- contestó la avatar secamente- Siempre he tenido claro lo que pienso y lo que siento- de un salto bajó del alfeizar de la ventana- Aclárate, o quieres a Sakura y peleas por ella, o son unos simples celos infantiles y les dejas tranquilos y te buscas a otro juguetito, que no creo que te falten chicas- Sin decir más salió de la habitación con la misma brusquedad con la que había entrado.
Sasuke se quedó mirando la puerta fijamente y se levantó de la cama, con las palabras de Alira retumbando en la cabeza, para meterse en la ducha y aclararse las ideas bajo el agua helada.
Alira suspiró caminando por el pasillo. No entendía porque se deja liar con estas cosas. Ella no tenía nada que ver en ese triángulo amoroso extraño, pero Demi se empeñaba en meterla en todo el asunto.
-Señorita- Alira se giró para ver al anciano caminando hacia ella- He conseguido descifrar todo el pergamino, he estado buscando al señor Kakashi pero no le encuentro.
-No se - contestó Alira sonriendo amablemente- puede contármelo a mí, yo informaré al resto.
El anciano asintió y dirigió a la chica hasta el comedor.
Sith permanecía sentado en la parte trasera de la casa junto a Naruto y Sai.
-¡Hiciste eso!- gritó el rubio incrédulo.
Sith asintió mientras seguía tirando palitos hacia delante.
-Me hubiera gustado verlo- susurró Sai sonriente- Una situación muy graciosa.
-Una juerga- contestó Sith echándose hacia atrás.
Naruto le imitó.
-¿Y que hizo Sasuke?
El avatar se encogió de hombros.
-Me fui sin mirar atrás.
-Tienes mano con las mujeres Sith-kun.
El avatar miró de reojo al dibujante.
-Si tu lo dices... .
-Naruto-kun ¿y a ti no te molesta toda esta situación con Sakura-san?
-Ya me olvide de ella- contestó Naruto negando con la cabeza.
-¿Te gustaba?- preguntó Sith apoyándose en los codos para incorporarse y mirarle.
-Cuando éramos pequeños estaba loquito por ella, pero después me fui a entrenar con ero-senin y solo quedó el cariño.
Sith volvió a tumbarse suspirando.
-Ahora sólo me queda esperar su respuesta.
-Te dirá que si- le tranquilizó Sai- le gustas. Según este libro- sacó un librito de portada azul- si buscas su comportamiento ves que... .
Naruto le arrebató el libro.
-¿De dónde los sacas?, que dejes de leer estas cosas. Pero yo también pienso que Sakura esta loquita por ti, no hay más que verte.
Sith le miró de reojo.
-¿Te me estás declarando Naruto?
-NI LOCO- gritó el rubio dándole un puñetazo en el brazo.
Sith protestó frotándose la parte dolorida.
La noche cayó y Kakashi apareció por fin justo a tiempo para cenar. Les dijo que había estado barajando el próximo camino que tomarían.
-¿Qué tal el día?- preguntó. Lo único que recibió de respuesta fue un gruñido por parte de la mayoría y un silencio sepulcral del resto- Ameno por lo que veo.
Terminaron de cenar tranquilamente y se fueron a dormir agotados.
Karin se removió intranquila y nerviosa en la cama. Se despertó de golpe con una extraña sensación que la oprimía el pecho. Se incorporó y miró hacia la cama donde Sakura y Demi dormían abrazadas tranquilamente, se giró y miró hacia su derecha, Alira no estaba.
Con el estomago encogido se levantó de golpe y rebuscó por la habitación, no estaba ni su ropa ni la vara que siempre llevaba. Entonces cayó en la cuenta, no sentía su energía.
Había aprendido a localizar la energía de los avatares como el chakra de los ninjas, y no sentía la eléctrica y agobiante energía de la morena.
Salió corriendo de la casa y se adentró un poco en el bosque, se concentró lo más que pudo pero nada, no la sentía.
A toda velocidad se dirigió al cuarto de los chicos y abrió la puerta de golpe dando la luz.
-¿Qué pasa?- protestó Suigetsu frotándose los ojos.
-ALIRA SE HA IDO- gritó Karin- NO SIENTO SU ENERGÍA, SE HA MARCHADO.
Los chicos se levantaron de golpe dándose algún que otro coscorrón por el camino.
-¿Estas segura?- preguntó Kakashi poniéndose la camiseta. Karin asintió- Mierda, despierta a las chicas y que Sakura avise a Konoha que nos envíen un equipo de búsqueda.
Karin salió corriendo mientras dejaba a los chicos vistiéndose.
-¿Por qué se ha ido?- preguntó Naruto tropezando al ponerse el pantalón.
-Creo que es culpa mía- contestó el anciano asomándose por la puerta- Descifré el pergamino y como no le encontraba a usted ni a nadie más se lo dije a ella, lo siento.
-No se preocupe, no ha sido culpa suya- contestó Kakashi- Mierda, mierda, mierda, vamos.
-Ya esta, uhm, ni los cimientos- dijo Deidara observando como las ruinas de la fortaleza y los cadáveres eran absorbidos por un enorme agujero negro que Ayame había abierto.
-¿Dónde va a parar todo lo que absorbes?- preguntó Tobi.
-No se, nunca me he parado a pensarlo- contestó la morena cerrando el agujero y dejando la llanura como si nunca hubiera habido nada- ¿Estás bien?- preguntó mirando al Uchiha que se frotaba los ojos.
-Solo un poco agotado- contestó Itachi desactivando el Sharingan.
Aya asintió sin creérselo del todo.
-Ha sido divertido- dijo Kisame apoyándose en Samehada- Había un montón de gente.
-Hermana- dijo una voz detrás de ellos.
El grupo se giró.
-Ayame... – susurró Saito.
Aya miró sorprendida a su hermana pequeña parada delante de ellos.
-Alira... ¿qué haces aquí?.
La chica se encogió de hombros y avanzó hasta ellos.
-¿Quién es?- preguntó Deidara.
-La hermana pequeña de Ayame- contestó Itachi mirando a la chica con el ceño fruncido.
-Y miembro de la división real- añadió Saito.
-Enemiga, pues, um. No deberíamos... – Deidara se calló ante la mirada que Ayame le lanzó- ¿acogerla con cariño entre nosotros?- terminó sonriendo y alejándose un par de pasos.
-Vamos- susurró la omega echando a andar seguida por sus compañeros y su hermana.
