Capitulo 8: El castillo.
Kakashi observó al equipo de búsqueda pararse frente a él.
-Gracias por daros prisa, Kiba, Shino, Neji, Lee.
-Hemos venido lo más rápido que podemos- dijo Kiba- y aún así hemos tardado dos días.
-Uchiha Sasuke- susurró Neji mirando fijamente a Sasuke que estaba detrás de Kakashi.
-Hyuuga Neji, que de tiempo- contestó el Uchiha.
-¡Sasuke!- exclamó Lee- como has crecido- levantó el pulgar- Me gusta tu look.
-Si es un equipo de búsqueda ¿qué haces tu aquí Lee?- preguntó Sakura suspirando. El hiperactivo ninja la agotaba.
-Me aburría y pedí permiso a Tsunade- sama para venir de apoyo- contestó Lee encogiéndose de hombros- además yo también quería conocer a los avatares- sonriendo le tendió la mano a Sith, quién le miró de forma asesina- Jijijiji, pues eso- Lee retiró la mano sin dejar de sonreír y dio un par de pasos hacia atrás.
-No hay tiempo para esto- dijo el avatar- Tenemos que encontrarla.
-¿Algo que contenga su olor?- preguntó Shino.
Demi asintió y le pasó las gasas con las que su amiga se había curado el brazo.
Kiba olisqueó y se las puso a Akamaru para que hiciera lo mismo.
-¿Qué tipo de energía tiene?- preguntó Neji mientras Shino dejara que sus insectos se impregnaran bien de la esencia de la chica.
-Electrica- contestó Demi con tristeza.
Naruto le dio unas palmaditas en el hombro y la acarició el rubio cabello para confrontarla.
Sakura suspiró pasando un brazo por los hombros de la rubia y abrazándola contra ella. Había procurado no separarse de ninguno de los dos avatares desde que Karin diera la voz de alarma. Se les notaba tristes y preocupados. A todos les había afectado la repentina desaparición de la morena. Sakura, no dejaba de pensar en porque se había ido, no entendía los motivos de su marcha. El pergamino no había dado nada esclarecedor, nada que pudiera provocar esa situación.
-Partamos cuanto antes- ordenó Kakashi- es muy rápida, usa la electricidad de las nubes para viajar.
Se pusieron en marcha sin más retraso despidiéndose de los amables ancianos.
Ayame suspiró con fuerza observando a su hermana dormir pacíficamente en su cama.
Bostezó con cansancio mientras jugueteaba con el colgante en forma de lirio, flor a la que debía su nombre, que siempre adornaba su cuello.
Estaba agotada, llevaba varios días sin dormir cuidando de su hermana a todas horas, y la claridad que comenzaba a colarse furtivamente por la ventana no le ayudaba en absoluto. Procurando no hacer nada de ruido se levantó y salió de la habitación. Recorrió con lentitud el oscuro pasillo del último piso de la enorme casa que White había conseguido, aún no sabía como, para que pudieran instalarse las dos organizaciones. Bajó al segundo piso y se dirigió a la última habitación del pasillo. Abrió la puerta y se coló dentro. Contempló por un instante las dos camas ocupadas que llenaban la habitación y de dirigió a la más cercana a la ventana. Con delicadeza zarandeó el hombro de la figura envuelta en sabanas que dormía tranquilamente en la cama.
Itachi entreabrió los ojos y contempló la mano que se apoyaba con elegancia en su hombro desnudo.
-¿Ayame?- preguntó incorporándose y abriendo los ojos del todo.
-Itachi- contestó la omega retirando la mano.
-¿Qué haces aquí a estas horas?
-Ya es de día- Aya señaló la ventana detrás de ella- ¿Puedo pedirte un favor?
-¿Qué pasa- preguntó Kisame con voz somnolienta asomando la cabeza por debajo de la almohada- ¡Oh! Ayame-chan, ¿Qué haces aquí?
-¿Qué favor?- preguntó Itachi.
-¿Podrías encargarte de mi hermana en lo que descanso un poco por favor?
-¡Yo puedo hacerlo!- exclamó Kisame levantándose de un salto- No me importaría hacerte el favor, además ya he hablado antes con tu hermana y... .
-Tranquila- contestó Itachi cortando a su compañero y ganándose una mirada asesina- yo me ocupo, duerme tranquila.
Aya les sonrió con amabilidad.
-Gracias chicos.
-Puedes dormir aquí si quieres- sugirió Kisame- No hay mas camas.
-Vaya gracias.
-Pues espera que te arreglo mi cama y...
-Usa la mía- dijo Itachi levantándose- Yo voy a ducharme.
Ayame asintió sonriendo.
-Muchas gracias, Itachi.
-Vamos Kisame.
El ninja azul suspiró cogiendo ropa y samehada y salió de la habitación detrás de su compañero.
-Oye ¿a que ha venido eso?- preguntó mientras se dirigían la baño.
-El que.
-Nada- suspiró Kisame mientras le observaba meterse en la ducha.
Alira se cubrió los ojos con las manos para impedir que la intensa luz del sol la cegara.
-Buenos días.
Alira pegó un brinco y miró sobresaltada a Itachi que la observaba tranquilamente sentado en una silla al lado de la cama.
-¿Qué haces aquí?- preguntó abrazándose a la almohada.
-Tu hermana me ha pedido que cuide de ti en lo que descansa un poco. Lleva desde que apareciste sin dormir, tiene que estar descansada.
Alira le miró con el ceño fruncido. Conocía la historia de ese hombre y no le inspiraba nada de confianza.
-¿Qué haces tú aquí?- preguntó Saito entrando en la habitación con solo una toalla puesta en la cintura y con el pelo goteándole. Itachi no contestó solo le observó fijamente buscar su ropa- ¿Dónde esta Aya?.
-Durmiendo- contestó el Uchiha secamente.
-¿Y ha dejado a su hermana a tu cargo? ¿A ti que te cargaste a toda tu familia?- Itachi le dirigió una mirada irritada- desde luego el día la confunde.
-Tengo hambre- susurró Alira tocándose el estomago.
-Vamos, te llevare a comer algo.
Alira se levantó de la cama siguiendo al Uchiha mayor.
-Ten cuidado pequeña el malvado Itachi Uchiha planea llevarte a la cocina y ahogarte en el fregadero- la susurró Saito cuando la avatar pasó por su lado.
Itachi agarró a Alira por el hombro y la arrastró lejos del avatar de hielo mientras le mandaba a este una amenaza de muerte por los ojos.
La mañana pasó tranquila y al final Alira se acostumbró a la presencia del Uchiha y acabó hasta entablando conversación.
-Akito ha dicho que dentro de una hora más o menos partiremos hacia el castillo- anunció Sego.
-Genial, ya iba siendo hora, empezaba a aburrirme- suspiró Hidan.
-Si, venga marchaos a prepararos- ordenó la pelirroja dándose la vuelta y saliendo del comedor seguida por el marionetista.
El resto se fue también a prepararse para la marcha.
-Será una larga tarde- Opinó Kisame mientras caminaba junto con Itachi y Alira hacia la habitación de los dos Akatsuki.
-Yo también iré- susurró Alira.
-No, tu no vas.
-¿Ya estas descansada?- preguntó Kisame sonriente.
Ayame asintió.
-Quiero ir hermana, os traje información y no he venido aquí solo para hacer una visita, yo voy.
-He dicho que no Ali- contestó la mayor tajante y mirando a su hermana pequeña duramente- Es peligroso.
Alira frunció el ceño y miró al suelo.
-Déjala que venga- dijo Itachi mirando de reojo a la joven a su lado- Es de día, tú no estarás a pleno rendimiento, nos vendrá bien más apoyo.
Ayame suspiró.
-Esta bien, puedes venir, pero no te separes de nuestro lado ¿entendido?- Alira asintió- Vamos.
Se pusieron en camino y no tardaron en ver aparecer las torres del castillo en el horizonte. Un pájaro paso volando por encima de ellos y se lanzó en picado hacia el suelo. Por el camino empezó a cambiar de forma, convirtiéndose en Ryu.
-Tres guardias en la muralla Norte, dos en la puerta, uno por cada ventanuco de las torres como vigilancia y dos patrullando en los jardines y el patio. El resto esta dentro, despistados es el cumpleaños de la hija del señor del castillo y esta de celebración.
-Buen trabajo- susurró Akito- Zetsu y tu encargaros de los que patrullan.
Ryu asintió y se transformo en una pequeña serpiente que se alejó reptando.
-El resto a vuestras posiciones, adelante- ordenó Pein.
Deidara sonrió abriendo la mano y lanzando al aire un pajarito de arcilla que con un sello se hizo gigante y cobró vida. De un salto se subió al pájaro seguido por Ruberts y los dos alzaron el vuelo.
Las explosiones dieron la voz de alarma en el castillo mientras que el resto aprovechaba la confusión creada por los dos rubios y penetraron en el castillo en grupos por distintas partes.
Avanzaron sin problemas hacia las torres.
-Son un poco torpes- río Kisame decapitando a un guardia sin problemas.
-O tu un poco bestia- respondió Saito limpiándose la sangre que le había salpicado entero.
-Aquí- dijo Sasori señalando hacia una puerta- Esta puerta... .
-Yo me encargo- contestó Sego.
Bastó un toquecito de la pelirroja y la vieja puerta se desintegro no dejando ni polvo.
-¿Qué demonios es este sitio?- preguntó Kisame entrando.
-Lo que buscábamos el laboratorio- Contestó Itachi entrando detrás de él.
Había varias jaulas viejas, bastante pequeñas para impedir que lo que alli se metiera se moviera mucho. Camillas con correas probetas y utensilios oxidados y puntiagudos.
-Da mal rollito- susurró Saito observando las camillas con manchas de sangre seca.
-¿Era así la base que destruyó Ayame?- preguntó Sasori curioso.
-Más grande me parece- contestó Sego- aquí no hay nada.
-Era de esperar que no lo guardaran aquí sería demasiado cantoso.
-Pues me parece que no vamos a poder irnos así como así- susurró Itachi asomándose por la escalera de caracol.
-¡PERO DE DONDE HA SALIDO TANTA GENTE!-gritó Saito observando como subía un ejercito entero- ¡QUE SE SUPONE QUE ESTA HACIENDO EL RESTO!
-¡Al tejado!- exclamó Sego- Allí tendremos más libertad de movimiento.
-No dejan de subir- protestó Sasori lanzando al tercer Kazekage contra tres soldados.
-¡Saito!
Saito atravesó el pecho de un enorme soldado con una lanza de hielo.
-Ayame ¿qué haces aquí?¿ Como has subido?.
-He perdido de vista a mi hermana.
-¡Tenemos que acabar con esto!- exclamó Kisame- Empiezo a cansarme.
Sego cerró el puño con fuerza y pego un puñetazo al tejado liberando un chorro de la especie de luz verde que controlaba y partiendo la torre por la mitad.
-Que bestia- susurró Saito observando los soldados caer al vacío junto con los trozos de tejado.
-¡Itachi!- exclamó Kisame estirando el brazo en un intento de agarrar a su compañero que caía junto con todo lo demás-¡No le dio tiempo a saltar a este lado!
Ayame ahogó un grito y saltó detrás de él. Las pocas sombras que había se arremolinaron en su espalda formando dos enormes alas.
-Que pasada- susurró Kisame.
-Inesperado- Contestó Sasori.
Itachi sentía el aire zumbar en sus oídos. Los ojos le dolían demasiado y los mantuvo cerrados. Sin embargo sabía que caída irremediablemente precipitándose contra el suelo. Vagamente oyó como alguien lo llamaba. Sintió como le agarraban del brazo y tiraban de él. No le hizo falta abrir los ojos para saber quién lo abrazaba con fuerza y frenaba su caída.
-Aya- susurró entreabiendo los ojos y viendo dos alas negras agitarse.
-Agarrate fuerte- le contestó la omega.
Itachi volvió a cerrar los ojos y rodeó con los brazos la delgada cintura de la mujer agarrándose fuertemente a ella.
Ayame aterrizó limpiamente en la explanada delante del castillo.
-Gracias- dijo Itachi al sentir la tierra bajo sus pies. Aya asintió deshaciendo las alas- ¿Te encuentras bien?- preguntó mirándola jadear y secarse el sudor de la frente.
-No me resulta fácil mantener las alas durante tanto tiempo a plena luz del sol.
Itachi la ayudó a incorporarse y le agarró del brazo para ayudarla a caminar.
-Uchiha Itachi y Sohma Ayame.
-Kakashi- sempai- susurró Aya mirando al grupo parados delante de ellos.
-El olor nos lleva hasta aquí- dijo Shino.
-Separémonos encontradla- ordenó Kakashi.
Itachi les miró desaparecer rápidamente.
-Buscan a Alira. Busquémosla nosotros también.
Ayame asintió apoyándose en él.
Karin corrió hacia donde notaba mayor concentración de energía eléctrica entremezclada con otra de tipo aire. Al llegar solo vio una sala completamente destruida con el suelo lleno de cadáveres. Reconoció entre los cuerpos la melena negra de su compañera. Pegando un grito corrió hacia ella. Estaba inconsciente, sin apenas energía y con varias heridas graves.
-¡La he encontrado!- avisó por la radio. El resto no tardó en llegar.
Demi se arrodilló a su lado y le cortó la hemorragia de las heridas.
-Tenemos que llevárnosla de aquí, las heridas contienen veneno.
Juugo la envolvió en su capa y la levantó sin problemas, echando a andar hacia la salida.
Itachi y Ayame contemplaban la escena ocultos.
-Se curará- La tranquilizo Itachi.
-Lo sé- contestó Ayame sonriendo y teniéndole una mano. Itachi miró de reojo la blanca mano extendida hacía él. Ocultando una media sonrisa con el cuello de la capa, acepto la mano de la omega.- Vamonos.
Itachi apretó la mano de Aya mientras esta les teletransportaba en busca de sus compañeros.
