Hola, muchas gracias por su comentarios, no saben en verdad como me gustan!
Mmm, olvidé hacer las advertencias acostumbradas, que es básciamente en este capítulo lo boquita de nuestro querido Gokudera.
Sin más, ojalá les guste. Creo que es un cliché este tema XD
La primera vez que se besaron, fue… por culpa del imbécil
-"¡No me pienso quitar ni una sola prenda más!" – Había sido el grito de exasperación de Gokudera Hayato –
- "¿Mm? Pero si esas son las reglas" – Contestó Yamamoto con cara desconcertada. Dejo las cartas de Poker que sostenías en el suelo – "Y tu las pusiste si mal no recuerdo" –
- "¡ARG! ¡Maldita sea, ya sé lo que dije! ¡PERO NO LO VOY HACER!" –
Y es que la idea al principio sonaba muy bien.
Todos, por idea de Reborn había terminado en unas cabañas en las montañas. El Arcobaleno había dicho de que ahí entrenaría a Tsuna y que los demás tenían que ir para seguir con su algún tipo de régimen.
En medio de la nada.
Y en pleno invierno.
Gokudera rodó los ojos y maldijo a media familia del espadachín cuando al hacerse los sorteos de las cabañas, a él le había tocado desafortunadamente quedarse con él. ¡ÉL!
¡POR TODOS LOS DEMONIOS DEL MUNDO!
- "Entonces que… ¿Un juego más?" –
Gokudera gruñó. Ese era el tercer día que llevaban en ese jodido lugar, los días anteriores el sádico Arcobaleno solo los había obligado a unas sencillas peleas y tácticas de sobrevivencia entre el hielo y la nieve. Sin embargo, todo el tercer día, no había habido ni rastro de él… ni de su adorado Décimo.
Y esto tenía a Gokudera como gato contra la pared.
Y Yamamoto en un intento por hacerlo sentir 'mejor' había sacado de su mochila un juego de cartas de que le había regalado su papá en su cumpleaños.
Claro está, el beisbolista no tenía ni la más mínima idea ni por dónde empezar. Y tardo casi toda la mañana en convencer al Italiano de que le enseñase a jugar.
- "¡Ya dije que NO!" –
Aunque al final, ambos terminaron sentados en el piso, frente a la chimenea y con unas cuantas cartas en mano. Y ahí precisamente al Italiano se le había ocurrido la brillante - y ahora veía que estúpida - idea de apostar. Yamamoto solo asintió curioso de lo que podrían arriesgar en un lugar como ese.
Pero como siempre, el italiano era de muchas y variadas ideas.
- "Tu ropa" – Había contestado Gokudera a la pregunta no formulada del espadachín -
Oh si, ya quería ver como el idiota ese se las arreglaba entre el frío, sin una sola mugre prenda que lo cubriera – pensó – Como disfrutaría verlo muerto de frió en menos de un minuto.
Pero las cosas se le habían arruinado, cuando después de unas cuantas manos de Poker, el casi desnudo era él y Yamamoto no había perdido más que su bufanda.
Puta madre… ¿Cómo podía estar pasando esto?
- "Oye Gokudera..." –
- "¿Qué chingados quieres?" – Preguntó abrazándose a sí mismo –
- "¿Tienes frío?" –
- "¡Ese no es tu problema!" –
-"Yo digo que sí" – Respondió barajeando las cartas. Se quedó mirando unos segundos a su compañero y después sonrió un poco más –
- "¿De qué mierda te ríes ahora? ¡Te estás burlando de mi!" –
- "De hecho… tengo una idea" –
- "¿Tu ideas? ¡Lloverá mierda cuando eso pase!" – Gokudera tembló y el espadachín rió -
- "Bueno… Te iba a sugerir un trato, la próxima mano… Que sea un todo o nada, si tu ganas, yo… me desvisto" – Dijo sonrojándose tan pronto como terminó de hablar –
- "¿Y si yo gano?" – Preguntó entrecerrando los ojos – "¿Qué pendejada vas a querer?" –
- "Te lo digo al final" –
Basta decir que pasaron varios segundos en completo silencio.
- "¿Y bien?" –
- "Madres… está bien… dudo mucho que un friki del beisbol como tu pueda pedir algo inteligente" –
Yamamoto asintió y Gokudera le arrebató las cartas, jurando que el japonés estaba haciendo trampa pero aun ignorando como lo hacía.
Después de algunos minutos, cada uno mostró su jugada
- "Full" – Dijo Gokudera orgulloso ¡A ver cómo le ganaba el imbécil ese! Yamamoto por su parte se llevó una mano detrás de su nuca – "Ya lo decía yo ¡Ahora devuélveme toda mi ropa!" –
- "Creo que si… tu ganas…" – Respondió ladeando la cabeza – "¡Todas mis cartas son iguales! Que mala suerte…" –
- "¡Ja!" – Gokudera infló el pecho orgulloso pero este se desinfló cuando Yamamoto mostro su jugada y en él se podía ver una Flor Imperial – "." –
- "¿Qué?" – El espadachín lo miró sin comprender – "¿No me digas que gane?" –
Gokudera no contestó, tomo las cartas entre sus manos y su cuerpo empezó a temblar de rabia
- "Habla de una vez antes de que arrepienta y vuele tu estúpido rostro junto con toda la estúpida montaña, ¿Qué quieres de mi?" –
Yamamoto rió, se paro, tomó a Gokudera del brazo y lo obligó a pararse también.
- "Quiero un beso" – Fue la sencilla respuesta que dio –
Gokudera no dijo nada por varios y largos segundos.
Que en realidad fueron varios y largos minutos
¿Qué había dicho que?
¿UN QUÉ?
- "¿Gokudera?" –
- "¡No te voy a dar--!" – Pero antes de que pudiera terminar de si quiera pensar su frase, Gokudera abrió los ojos cuando Yamamoto se acercó y junto sus labios en un cálido y suave beso. Gokudera se resistió pero la lengua del beisbolista cálidamente lo invitaban a más… Gokudera ente abrió la boca y pudo sentir como Yamamoto exploraba cada parte de él de una muy húmeda y sugestiva forma.
El espadachín incluso se dio el lujo de poner su mano alrededor del cuello del Italiano para profundizar el beso que duró apenas unos cuantos segundos -
-"¿Vez? No era tan difícil" – Dijo cuando rompió contacto, ligeramente abochornado pero con una sonrisa aun más amplia. Se dio la media vuelta, caminó un par de pasos y recogió la ropa del Italiano del suelo – "Toma, de todas formas no pensaba quedármelo. No son de mi talla Ja ja!" –
Yamamoto dio la media vuelta
- "Mm, tengo hambre, voy a preparar algo para cenar" – Y algo mas dijo el entrar a la cocina, Gokudera no supo muy bien que fue, aunque tampoco le importo –
Su mente.
Estaba en blanco.
