Habia dicho que la historia empezaba despues del Arco del Futuro, pero este capítulo ocurré precisamente dentro de esta Saga. No tiene spoilers.
La primera vez que Gokudera se reprochó a si mismo su curiosidad, ocurrió en su viaje al futuro, cuando todos estaban en la base Vongola a solo unos cuantos días de invadir la base de los Millefiore
Todo empezó ese día (o más bien tarde) en particular, Gokudera salió del cuarto de entrenamiento donde estuviera practicando con su recién adquirido sistema C.A.I, con varias heridas encima y su costado derecho doliéndole horriblemente terminó por apretar los dientes con fuerza y recargarse en una de las tantas paredes de aquel laberinto que era esa base subterránea, maldijo entre dientes su descuido al momento de entrenar y se juró encerrar a Uri eternamente tan pronto como destruyeran a Byakuran.
¡Maldito gato!
Bufó de dolor y siguió su camino por los pasillos, tenía que vendarse las lesiones… pero no quería que nadie se enterara que estaba herido.
Mala suerte estar en un lugar rodeado de personas.
Volvió a maldecir ¡Ningún lugar estaba vacío!
En la cocina la mujer gritona cocinaba acompañada de la vaca estúpida, en su cuarto el Décimo dormía luego de su entrenamiento con Hibari (Y por su vida que nunca molestaría al Décimo con nimiedades como sus heridas) en la biblioteca estaba su hermana – a la que ni de broma quería cerca – el pequeño cuarto de hospital la rara mujer de nombre Chrome dormía, en los pisos inferiores el crecido Fuuta revisaba el sistema eléctrico, en la sala de reuniones el friki del béisbol platicaba amenamente con Reborn ¡Y hasta el cuarto de lavado! la hermana del cabeza de césped ayudada de I-Pin doblaban la ropa seca…
-"¡Maldita sea!" – Gokudera pensó que no podía tener peor suerte, apretó su costado y giró sobre uno de los pasillos que no conocía, en uno de los extremos más profundos de la base –
Caminó encontrándose solo con un montón de cajas por aquí y por allá, ahora que lo pensaba bien ¿Qué tenían todas esas cajas? Contestaría esa pregunta después, siguió en línea recta dio vuelta hacia su derecha y encontró una puerta – Que extraño – Se acercó, giró la perilla y la puerta se abrió sin dificultad, Gokudera enarcó una ceja y encendió la luz… era una habitación.
Una elegante y espaciosa habitación, con una cama acolchonada, un closet en una de las paredes, un stereo bastante moderno y un escritorio.
Bueno, sea de quien sea, estaba vacío. Gokudera sonrió, cerró la puerta detrás de él y se sentó en la cama, volvió apretar los dientes ¡Todo, TODO su maldito cuerpo le dolía hasta el alma!
Sacó de entre una mochilita que venía cargando un kit de primeros auxilios, se quitó la camisa, mojó un trozo de algodón en alcohol y se le lo aplico en su herida
- "¡Con un demonio!" – La herida le ardió pero no movió el algodón, dejo que poco a poco que el ardor fuera pasando y volvió a repetir el procedimiento una y otra vez en cada una de sus heridas. Al terminar aplicó una pomada y se vendo – no tan fácilmente –
Todo le llevó aproximadamente una hora, cuando termino se volvió a poner su camisa y se recostó en aquella mullida cama
Que cómoda – Pensó –
Giró sobre su costado izquierdo e inconscientemente olió la almohada.
Rico…
Olía, muy, muy rico…
Era como a…
- "¿Colonia?" – Gokudera volvió a sentarse, ese olor a colonia lo recordaba muy bien, lo había percibido por primera vez en el bosque… con el Guardián de la Lluvia Yamamoto Takeshi, claro, en su versión de 10 años en el futuro –
Frunció el ceño y observó la habitación con más detenimiento ¿Acaso ese lugar era donde dormía el futuro Yamamoto?
¡Maldita fuera su suerte!
De todas las habitaciones que podían existir en ese maldito lugar tenía que terminar precisamente en el cuarto de su rival…
Se paró rápidamente, mejor se largaba antes de que le dieran ganas de volar toda la habitación, pero su cuerpo que no pensaba igual que él se lo impidió ya que tan pronto como dio algunos pasos una punzada de dolor lo hiso detenerse y doblarse, Gokudera trastabilló y se agarro de la silla que estaba cerca del escritorio
- "Rayos…" – Jaló la silla y sentó en ella, al parecer tendría que quedarse un rato mas en lo que recobraba un poco de fuerzas –
Y ya que estaba ahí… Una sonrisa maliciosa cruzó su rostro, mejor se ponía a 'investigar', con suerte y encontraba algo que les pudiera ser útil en su pelea, además… el verdadero dueño estaba muy lejos – Algo así como a 10 años de distancia -
Miró el escritorio, tenía varias cosas encimas, como algunos cuántos libros de física… enarcó una ceja ¿Desde cuándo el idiota leía ese tipo de libros? Alto. Mejor pregunta ¿Desde cuándo el idiota leía?
Había plumas tiradas por todos lados y unos cuantos papeles, Gokudera chistó y reviso uno por uno, varios de ellos era promocionales de juegos de beisbol y uno en particular hablaba de una conferencia en Nanimori sobre la vida en otro planeta ¿Una conferencia de vida en otro planeta? ¿En esa ciudad? Vaya, que lástima que no pudiera asistir…pero anotó mentalmente la fecha, por si podía regresar al pasado – y claro que lo haría – asistiría a esa conferencia, y no le importaba tener que esperarse esos 10 años.
Dejo los papeles tal y como lo encontró, tomó uno de los libros de física y lo ojeó
- "Vaya, vaya…" – Eran libros bastante avanzados, no podía creer que Yamamoto tuviera algo así dentro de su habitación, siendo honestos un friki del beisbol no podría ni siquiera entender cuáles eran los principios de la velocidad y la aceleración. ¡Mucho menos entender el movimiento de las partículas subatómicas!
Gokudera ojeó un par de minutos todos los libros, dio la vuelta a una de las hojas y encontró una foto
Abrió los ojos ligeramente sorprendido.
Tomó con cuidado la fotografía entre sus dedos y la miró detenidamente
Era una imagen de Yamamoto, pero no del de 25 años que conoció. No. Aquí se veía ligeramente más joven, posiblemente de unos 22 años. La fotografía era de medio cuerpo, Yamamoto traía puesto un elegante smokin negro y milagrosamente estaba bien peinado.
Seguramente llovió ese día…
Gokudera analizó con cuidado cada rasgo del Guardián de la lluvia, los ojos de Yamamoto no estaban del todo afilados como lo recordaba de su homologo de 25 años y su barbilla aun no tenía esa cicatriz que le resaltaba tanto, y quien fuera que le haya tomado la fotografía había provocado que Yamamoto le diera su mejor sonrisa de 100 Wat's de potencia que solo usaba cuando estaba realmente feliz por algo.
Y por cierto, lo agarraron desprevenido… Ya que traía las manos sobre su corbata negra y al parecer trataba inútilmente de arreglársela…
Gokudera refunfuñó pensando en que siempre sería un inútil. Desvió su vista hacia las manos del Guardián de la Lluvia, más precisamente a su mano izquierda.
Traía dos anillos puestos.
En el dedo de corazón – Y como debía ser – Estaba el anillo Vongola que le acreditaba su título como Guardián de la Lluvia del Décimo Vongola
Pero en el dedo anular… Gokudera entrecerró los ojos.
¿Qué era eso?
Ah! Pregunta estúpida
Claro que sabía que era eso.
Era una argolla de matrimonio
Bajo la foto con un sentimiento de molestia.
¿Qué significaba eso?
¿Quería decir que el infeliz de Yamamoto tenía una vida APARTE que la de servir fielmente al Décimo?
Eso no podía permitirlo
¡Nunca!
Los Guardianes solo estaban para servir al Décimo, para hacer su vida alrededor de él y servirlo.
Era una obligación de toda la vida…. No un estúpido juego como Yamamoto decía que era.
Volvió a mirar la foto unos minutos más
El imbécil se veía tan feliz…
Tal vez…
Igual y se lo merecía – pensó después de un buen rato – Era un cabeza de aire de buen corazón, no podía negar que era muy posible que encontrara a una buena muchacha que soportara sus idioteces…
A diferencia de él, que entre más cerca lo tenía, más ganas le daban de golpearlo hasta la inconsciencia
- "Tsk, que tonterías" – Gokudera volvió a dejar la foto en libro, se paró ya con menos dolor, tomo sus cosas de la mullida cama y sin hacer ruido caminó hasta la puerta.
Volvió a mirar de reojo el libro que descansaba en el escritorio y nuevamente gruñó molesto.
Si. Ese idiota iba a ser feliz dentro de10 años…
¡Pues bien por él!
Y salió de la habitación.
Hola a todos!
Quiero dar un GRAN agradecimiento a todos lo que se han tomado la molestia de leer esta historia, yo espero que siga siendo de su agrado tanto este capítulo como todos los que le siguen! Ojalá y me puedan hacer saber sus comentarios :) que siempre son bien recibidos.
Jijii sobre este capítulo solo quiero comentar que SI efectivamente es la habitacion de Yamamoto... y de su pareja XD que todos ya sabemos quien es, no?
