¿Pueden creer que la idea original era una hoja y media? Pero salió mucho mas XD por eso me tardé tanto! Eso y que me han tenido un poco stresada en el trabajo.

Advertencia: Gokudera's mouth XD


La primera vez que Gokudera se dio cuenta de lo mucho que en verdad quería a Yamamoto ocurrió a finales del segundo semestre del primer año de preparatoria. Aunque todo; en sí, comenzó en su apartamento a días antes de los exámenes finales del primer semestre.

Esa tarde como de costumbre, Gokudera le enseñó por – enésima - ocasión a Yamamoto el cómo resolver ecuaciones diferenciales, un tema que - modestia aparte - el italiano dominaba a la perfección y que el japonés…. bueno, dice un dicho por ahí que 'todos nacemos para diferentes cosas' y una de esas cosas; como las matemáticas, definitivamente era algo no creado para Yamamoto Takeshi.

Era de noche. Y ambos estaban sentados en la mesa de la cocina, Gokudera escribió sobre su cuaderno la respuesta a un problema mientras que el beisbolista lo miró sin siquiera pestañear.

- "Basta" – Siseó el Guardián de la Tormenta entre dientes quitándose sus lentes y mirando con el ceño fruncido al otro Guardián – "Si algo tienes que decirme, escúpelo de una maldita vez" –

Yamamoto sonrió ampliamente

- "haha ¡Te diste cuenta!" –

- "¡Por supuesto que me di cuenta! ¡Y deja de mirarme ¿Tengo monos en la cara o qué?" –

-"Perdón" – El beisbolista cerró su libro – "No me di cuenta" –

- "Friki… nunca te das cuenta de nada" – Gokudera lo imitó con su propio libro – "¿Y bien? ¿Qué pasa contigo?" – Yamamoto suspiró -

- "Tengo algo que decirte…" –

- "¡HABLA YA!" –

- "hahaha no te desesperes" – Rió divertido hasta que su risa murió lentamente convirtiéndose en cierto dolor, Gokudera enarcó una ceja – "Ayer en la tarde, me llamaron a la dirección…" –

- "¿Y ahora que hiciste, estúpido? ¿Volviste a cortar las pelotas de beisbol con tu espada por…? ¿Cómo dices?… ah sí… accidente" –

- "¿Qué?" – Pestañeó – "¡No!– Se sonrojó – "¡Y eso si fue un accidente!" – Aclaró – "Verás… ¿Ya sabes que nuestro equipo de beisbol es el mejor de toda la región de Nanimori?" – Gokudera asintió aburrido –

- "¿Y?" –

- "Eso ha llamado la atención en otras partes de Japón y hay una escuela que está ofreciendo a varios integrantes una beca completa para ir a su escuela a estudiar y a jugar en su equipo…" –

- "¿Eso es lo que te preocupa?" – Preguntó molesto sacando de entre su camisa un cigarro – "Pues deja que tus compañeros se larguen, que si es una beca de estudios la deben de aprovechar, no todo en la vida es beisbol…" – Encendió el cigarro y le dio una calada -

- "No es eso Gokudera…" –

- "¿Entonces qué chingados es Yamamoto? Sabes que odio que me hables en clave" –

- "Que una de las becas es para mí" – Pausó – "Y es en Tokio" –

Gokudera dejó de fumar unos segundos, miró fijamente a Yamamoto quien solo atinó a jugar con su lápiz en su libreta ligeramente nervioso, y entrecerró los ojos ¿Qué rayos había querido decir con eso?

¿Qué había aceptado y se largaría?

¿Y por qué en Tokio?

¿Y su deber como Guardián?

¿Y el Décimo?

¿Y… y… é…? – Gokudera apretó los dientes sin atreverse a pensar en su última pregunta

- "No habrás aceptado" – Dijo luego de varios segundos – "Tú no tienes ningún derecho de irte, eres un Guardián del Décimo Vongola" –

-"De hecho…" – Yamamoto no despegó su vista de su libreta – "Cuando salí de la oficina me encontré con el niño… él me dijo que tenía su autorización para irme, que él hablaría con Tsuna y que empacara mis cosas" –

¿Qué?

- "¿Cómo? ¿Reborn-san te dijo que te podías ir así como así?" – Yamamoto asintió –

- "Le dije ayer a mi Papá… él está contento y también me dijo que no debo desaprovechar esta oportunidad y que… tengo que ir. ¿Tú qué opinas Gokudera?" – El Guardián de la Lluvia mordió su labio y esperó a que el italiano le dijera 'algo'

Un algo que por supuesto el Italiano no supo decir, Gokudera se removió incómodo en la silla ¿Y ahora qué demonios le decía?, ¿Qué no se fuera? Si Reborn-san había aceptado, él no tenían ningún derecho para detenerlo, claro, como Guardián de la Lluvia su fuerza era necesaria para la Familia, pero todos podrían vivir sin él…

Todos seguirán sin él, todos… incluyéndolo a él. ¡Pero qué pensaba! ¡Especialmente él! – Aclaró para sí - ¡Por fin se cumpliría su sueño de deshacerse de esa molestia que se pasaba a su alrededor día y noche, con su estúpida sonrisa y su estúpido buen humor!

Sin Yamamoto a su alrededor… se acababan los dolores de cabeza.

Y eso era lo mejor que le podía pasar.

¿Verdad?

- "Asegúrate de entender bien esta lección"- Contestó girando su lápiz entre sus dedos – "No quiero que después vengas llorando porque olvidaste como sumar y reprobaste matemáticas…" –

El beisbolista abrió los ojos visiblemente estupefacto

- "¡Pero Gokudera…!" –

- "Abre tu libro en la página 34" – Continuó – "Problema número 23…" -

Yamamoto protestó pero cuando Gokudera empezó a decir varias cosas sobre formulas solo pudo suspirar decepcionado y lentamente imitó a su compañero.


Yamamoto partió dos días después de la ciudad de Nanimori.

Y todos lo despidieron en la terminal aérea.

- "Te vamos a extrañar" – Dijo Tsuna visiblemente triste; Reborn, quien estaba sentado en su hombro le dio un golpe – "¡Hey!" –

- "Compórtate Baka-Tsuna" -

- "Ja! Ja! Yo también los extrañaré mucho" – Respondió el Guardián de la Lluvia divertido de ver a todos sus amigos a su alrededor -

- "Estudias mucho Yamamoto-kun" – Dijo una afable Kyoko con una discreta sonrisa –

- "¡Tienes que jugar como nunca en tu nueva escuela!" – Agregó Haru llena de energía –

- "¡Por supuesto que lo haré!"- El beisbolista sonrió y Ryohei le dio una palmada en el hombro -

- "¡Lo harás muy bien Yamamoto! ¡ESTUDIO Y DEPORTE AL EXTREMO!" – Alzó su brazo con fuego saliendo por los ojos - "No lo olvides" –

- "¡No lo hare Sempai!" – Rió Takeshi contagiándose de la energía del Guardián del Sol. Reborn saltó a su hombro derecho como acostumbraba hacer -

- "Esta es una prueba para ti" – Le susurró discretamente el Hitman, ocultando su rostro entre su fedora – "Todos los Guardianes tienen la obligación de tener la mejor educación en la familia Vongola pero al mismo tiempo todos tienen que aprender a donde pertenecen al final…" –

- "¿Eh?" –

Pasajeros del vuelo 3563 con destino a Tokio, favor de abordar por la puerta 3. Pasajeros del vuelo 3563 con destino a Tokio, favor de abordar por la puerta 3.

- "¡Hahi!" – Exclamó Haru al ver la gente trasladarse rumbo al andén – "¡Yamamoto-kun apresúrate!" –

- "Pero-" – Takeshi miró a su alrededor, aun faltaba alguien más de quien él quería despedirse – "¿Y Gokudera?" –

- "¿Gokudera-kun?" – Preguntó Tsuna mirando a su alrededor, era cierto ¿Dónde estaba? ¡Se suponía que todos iban a despedir a Yamamoto! – "Lo-Lo iré a buscar…" –

- "No hay tiempo…" – Susurró Chrome mirando la hora –

- "No importa Tsuna" – Interrumpió Yamamoto con una sonrisa triste – "Era de esperarse que no vendría… Ya sabes que no nos llevamos muy bien ¿ne?" –

- "Yamamoto…" –

El Guardián de la lluvia tomó su mochila y se despidió de todos, caminó hasta perderse entre la multitud de gente que iba al andén de salida para el avión. El beisbolista exhaló lastimado, quería enserio que cierto testarudo de cabello plateado lo hubiera ido a despedir, pero internamente supo que eso era cercano a imposible, porque al final de cuentas sabía muy bien que Gokudera lo odiaba.

Subió al avión y busco su asiento 5D, guardó su mochila en el compartimiento de equipaje, se sentó cómodamente y buscó su celular para apagarlo como decían las amables azafatas que debía de hacerse, ladeó la cabeza cuando un mensaje llegó justo antes de hacer eso.

"Que no se te olvide lo que te enseñé, o te juro que iré hasta Tokio solo para patearte, idiota"

Yamamoto releyó el mensaje unas cinco veces más y sonrió enternecido.

El vuelo partió 3 minutos después.


Gokudera miró la pantalla de su celular por un largo minuto, aun no acaba de comprender el por qué había hecho lo que había hecho…

Apretó su puño con fuerza. Si, estaba consciente que lo más 'correcto' era que se hubiera despedido de mejor forma del friki del beisbol pero simplemente no podía hacerlo…Y no lo haría. Gokudera Hayato no era de las personas que se despidieran, ni que hiciera fiesta al llegar a ningún lado. No era su manera de ser y nunca lo sería. Además… el idiota había prometido volver los fines de semana que tuviera libres…entonces ¿Para qué decirle adiós?

Era más bien como si se fuera de vacaciones, porque Yamamoto regresaría…

¿Cierto?

Gokudera chasqueó la lengua, metió las manos entre los bolsillos de su pantalón y dio la media vuelta y se perdió entre la gente del aeropuerto.


Solo al principio no se dio cuenta.

Era casi el final del segundo semestre de la preparatoria, lo que significaba que habían pasado casi seis meses desde la partida de Yamamoto hacia su nueva escuela.

Seis meses en los que Yamamoto no regresó.

Gokudera abrió los ojos y buscó en su mesa de noche el reloj para ver la hora.

2:34 am

- "Puta madre…" –

Todos resintieron en mayor o menor media la ausencia del Guardián de la Lluvia, Tsuna extrañó su risa contagiosa, Ryohei decía que solo Yamamoto comprendía su respeto hacia el deporte extremo, Kyoko y Haru añoraron como siempre tenía el ánimo en alto, incluso el Cielo juró que escuchó a Hibari comentar que la escuela preparatoria de Nanimori tenía menos retos a vencer.

Y Gokudera… Gokudera creyó – o se engañó – de que todos exageraban y que él era el único al que la ausencia de Yamamoto no llegó si quiera a importarle o afectarle en ninguna medida.

Oh, pero que estúpido fue.

Se sentó en su cama y maldijo entre dientes al repentino insomnio del que era víctima desde hacía ya más de dos meses. Se levantó y fue hasta su baño donde prendió la luz, se lavó la cara y se miró al espejo y frunció el ceño. Su semblante se veía decaído, tenía unas leves ojeras y podría jurar que estaba más delgado.

Regresó a su cama y se sentó en la orilla pensando concienzudamente desde cuando se sentía tan… tan… enfermo

Se revolvió el cabello levemente frustrado yrecordó que sus síntomas empezaron a días de que se fuera el 'idiota' a Tokio, cuando los ya reglamentarios almuerzos que compartía con él y el Décimo se había reducido a solo el Décimo y él.

No es que le molestara ¡Para nada! ¡El no tener a un imbécil revoloteando a tu alrededor robándote tu comida –solo porque se le antojó – era lo mejor que podría pasar! El problema radicó en que su comida misteriosamente ya no supo igual, ahora era más insípida. Gokudera trató de mejorar las recetas que utilizaba incluso opto por comprar comida preparada pero al cabo de unas semanas tuvo que darse por vencido y reconoció – luego de pensarlo mucho - de que ya no supo igual porque le faltaba la combinación de sushi que muchas – o todas las – ocasiones Yamamoto solía poner dentro de su almuerzo.

3:17 am

Otro de sus raros síntomas, fue cuando le dolió el pecho. Ocurrió al mes de su partida…

Sucedió en la clase de Física, a diferencia de la secundaria, ya para preparatoria Gokudera optó por sentarse siempre en la última fila del salón de clases. Esa mañana, el profesor explicó las formulas de la relatividad y el italiano volteó aburrido hacia su derecha donde un pupitre vacio apareció.

El lugar que ocupaba Yamamoto.

Gokudera sintió una fuerte opresión en su pecho en ese instante y sacudió la cabeza cuando se dio cuenta que subconscientemente estaba esperando recibir la misma sonrisa tonta de siempre que le suplicaba fervientemente una explicación a lo que estaba pasando en esa clase, porque obviamente no podía entender ni una sola palabra relacionada a la relatividad.

3:47 am

Pero el peor de síntomas y que hiso que Gokudera se diera cuenta que algo andaba mal consigo mismo se manifestó una tarde al salir de la escuela.

Esa tarde llovió y él había olvidado su paraguas - Maldita fuera su suerte – Así que sin muchas opciones caminó bajo la lluvia todo el trayecto llegando hasta su departamento completamente empapado.

Pero ese no fue el problema. ¡Oh no!

El problema fue al abrir la puerta… y ser recibido por un departamento completamente solo y frio.

Muy, muy frio.

Gokudera recordó que en días de lluvia como esos, el beisbolista solía acompañarlo hasta su casa y que cuando Gokudera entraba por la puerta, Yamamoto solía seguirlo detrás de él y con una enorme sonrisa de oreja a oreja siempre exclamaba ¡Bienvenido a casa!

Gokudera sonrió para sí y miro nuevamente el reloj

4:02 am

Miró alrededor de su habitación y se preguntó en qué momento todo había terminado 'Así'

Al principio de la preparatoria el Guardián de Lluvia comenzó a frecuentar su departamento para sus clases regulares de Matemáticas y como muchas veces los dos acababan hasta altas horas de la noche Yamamoto terminaba por quedarse a dormir ahí, con él – Por supuesto que en un futon… al lado de su cama –

Después vinieron los fines de semanas, cuando después de salir con el Décimo, siempre el beisbolista despreocupadamente acompañaba al Guardián de la Tormenta en las noches hasta su casa y se quedaba con él a cenar.

Poco a poco Gokudera se acostumbró cuando Yamamoto empezó a dejar sus cosas en su departamento, primero sus libros, luego sus bat's, para el final del primer semestre la mitad del cuarto de Gokudera pertenecía al 'idiota' y la otra mitad a él.

Recordó vagamente que alguna vez le reclamó el por qué no se iba a su propia casa, a lo que el Guardián de la Lluvia contestaba a menudo con gran agilidad

- "¡Porque tu casa está más cerca de la escuela que la mía!" -

Pero si n tan solo son 15 minutos de diferencia.

Gokudera alcanzó su almohada y la abrazó.

¿Qué chingados pasaba con él?

¡Si que tenía que estar mortalmente enfermo para sentirse tan... tan…!

Hundió la cabeza al recordar unas palabras que le dijera su hermana unos días atrás.

"Hayato, él regresará… ya lo veras"

¡Y ella que sabía!

El Guardián de la Tormenta no podía concebir que extrañara al cabeza de aire. No. Podía. Ser. ¡Él juró que odiaba a Yamamoto Takeshi! ¡Odiaba sus estúpidas risas, sus estúpidas sonrisas, sus estúpidas peguntas sin sentido, sus estúpidas manías por el béisbol y su estúpida manera de abrazarlo, besarlo y consolarlo…!

Se ruborizó.

Abrazó con más fuerza la almohada, analizó una y otra vez en qué momento se habían hecho ellos dos tan íntimos, porque lo que hacían ya era más allá de una relación de compañerismo.

¿Pero quién podía culparlo cuando se sentía tan jodidamente bien? El cabron de nombre Yamamoto Takeshi era un morboso espécimen que daba unos besos que dejaban 'fuera del juego' a Gokudera en más de un sentido.

Tampoco era que se besaran a diario, solo cuando las circunstancias valían la pena, aunque hubo algunas noches que a Takeshi le daba arranques por ser 'lindo' y solía robarle algún beso antes de ir dormir y uno después de despertar – Hubo alguna ocasión que lo besó para forzarlo a hacer alguna de las dos cosas –

Triste, se sentía triste

El reloj despertador sonó, sobresaltando al italiano, ya eran las de 7 de la mañana del domingo, estiró la mano y apagó la alarma. Su cuerpo le dolía y sus ojos le ardían.

Una noche más sin dormir y se volvería loco.

Aventó la almohada por ahí y somnoliento caminó hasta la cocina para preparase un café cargado, muy, muy cargado, estaba por alcanzar la taza cuando alguien tocó a la puerta principal, y al tocar no fue como la gente civilizada que usaba el timbre, no, quien fuera parecía que quería derribar la puerta con su puño o algo similar.

Gokudera apretó los dientes con fuerza ¡Qué puta suerte tenía! Seguramente era el casero que venía a exigir la renta del fin de mes, ese viejo estúpido tenía el mal hábito de siempre ir a horas poco adecuadas a visitarlo. Regresó sobre sus pasos, buscó su cartera y con el ceño fruncido abrió la puerta y aventó el dinero

- "¡Y deje de estar molestando!" –

- "¡Gokudera!" – Exclamó Yamamoto cerrando los ojos al recibir de lleno en la cara un montón de billetes – "¿Ahora me vas a dar dinero para que me vaya?" – Preguntó medio en broma, medio preocupación –

Gokudera abrió ligeramente la boca

- "¿Qué. Haces. TU .Aquí?"

- "¡Sorpresa! ¡Vengo de visita!" – Respondió el beisbolista entrando al departamento sin permiso – "¿Cómo has estado Gokuera?" – Lo miró de pies a cabeza – "¿Estas enfermó?" – Puso su mano sobre su frente– "No tienes fiebre, te vez más delgado ¿Has comido bien? ¿Ya desayunaste? ¿Cómo te ha ido en la escuela? A mi más o menos ¿Sabes que allá tienen matemáticas más avanzadas? ¡Es un suplicio, no entiendo nada! Y no ayuda que la gente sea tan fría y poco sociable pero su equipo de beisbol es fantástico, tienen un gran nivel y unas técnicas fabulosas, estoy seguro que varios de mis compañeros llegaran a las grandes ligas en unos años. Ah, si quieres yo preparo el desayuno" –

Gokudera pestañeó ligeramente asombrado. Yamamoto había dicho todo sin respirar y ahora se instalaba cómodamente en su cocina, rebuscando entre la alacena algo para comer, lo vio entrecerrar los ojos a todas las latas de sopa instantánea que ahí había.

Apretó los puños

¡Quien se creía para darse tantas libertades en su casa! ¡Su casa!

Yamamoto puso una sartén al fuego de la estufa, con gran maestría giró un cuchillo en el aire, lo atrapó y empezó a cortar en trozos un poco de verdura que encontró en el refrigerador – Y que aun estaba buena para su alivio -

- "¿Qué. Haces. Aquí?" – Volvió a preguntar el Guardián de la Tormenta desde el marco de la puerta, desde donde podía ver perfectamente la espalda de Yamamoto ¿Era su imaginación o se veía más delgado? -

- "Ya te lo dije" – Contestó distraído – "Estoy de visita" –

-"¿Por qué a estas horas? ¿Por qué aquí?" –

- "haha ¡Por que la casa de Gokudera está de camino a la mía y quería ver como estabas!" –

- "No volviste en seis meses" – Sentenció con voz fría – "El Décimo y todos creyeron que vendrías los fines de semana. Te siguen esperando" –

La espalda de Yamamoto se tensó

- "Estuve ocupado" –

- "¿En qué?" - El beisbolista no contestó – "¿Yamamoto?" – Gokudera observó como el Guardián de la Lluvia dejaba de cortar – "¿Qué haces aquí Yamamoto?" – Volvió a preguntar con voz ligeramente más baja, el aludido exhaló con fuerza –

- "Lo siento" – Susurró – "Lo siento… quise volver desde el primer día que me fui pero la escuela me absorbió todo el tiempo, entre los estudios, las clases de regularización, las practicas y el campeonato, he estado muy ocupado y… y…" -

Gokudera dejó de escucharlo por un segundo. – Miente – Pensó al ver su espalda tensa, recargó su cabeza en el marco, se perdió entre sus pensamientos nuevamente al darse cuenta de que toda la ansiedad que había tenido esos meses se debía a la culpa del idiota que fingía preparar su desayuno para no mirarlo a los ojos.

- "..dera…. Gokudera!" - Su corazón latió con fuerza cuando se dio cuenta que el otro Guardián había volteado en su dirección. –

- "Mientes" – Afirmó – "Mientes. Puedo leerte como a un libro abierto Yamamoto y sé que mientes" -

- "¿Qué?" –

- "No fue por la escuela o el beisbol que no regresaras, eso nunca fue un impedimento para ti para poder estar conmi… con la Familia o para ayudarnos en todas las batallas que hemos tenido" -

Yamamoto le sonrió. Gokudera sintió sus mejillas arder ligeramente, ocultó sus ojos entre su flequillo

- "¿No me crees?" –

- "No"-

- "Tienes razón, desde un principio no pensé que fueras a creerme" – Volvió a prestar su atención al cuchillo y reanudó su labor de cortar la verdura –"No regresaba porque sabía que si lo hacía, no podría irme de nuevo" –

- "¿Por qué?" – Yamamoto se quedó callado por un largo minuto. Gokudera pensó que no contestaría pero Yamamoto volvió hablar.

- "Porque… porque… porque me gustas Gokudera" – Confesó el Guardián de la Lluvia por primera vez con palabras y no con hechos – "Porque cada noche tenia insomnio recordando el tiempo que pasamos juntos, porque me dolía el pecho cada que veía a alguien fumar tu marca favorita de cigarros, porque se me quitaba el hambre cada vez que veía una cadena plateada con símbolos de calaveras y nunca podía quitarme la idea de la cabeza de querer abrazarte y besarte Gokuderta, el día que te dije que me iba, rogaba internamente que me pidieras que me quedara porque te quiero demasiado y porque… porque…" –Las palabras fueron bajando de volumen hasta que murieron lentamente en la boca de Yamamoto –

Gokudera no respondió, se quedó estático en su lugar con las palabras "Porque te quiero" retumbando una y otra vez en su cabeza, justo en ese momento su cerebro reaccionó y procesó lo que su corazón ya sabía y que venía gritando desde hacía ya mucho tiempo.

- "¡Entonces es tu maldita culpa!" – Gritó y caminó hasta él y lo tomó fuertemente por la solapa – "¡No te hagas la victima por qué no eres el único que ha sufrido en estos seis meses!"- Lo zarandeó – "¡Maldita sea, a mi también duele el pecho, no puedo comer ni dormir y no tampoco me puedo quitar de la cabeza la idea de que debí pedirte que NO TE FUERAS!" - Vociferó y lo soltó –

Se formó un tenso silencio.

Y ninguno habló por más de un minuto.

Cada uno pensando en lo mismo.

Cada uno con dudas y temores.

- "Gokudera…" –Yamamoto susurró al cabo de ese tiempo – "Gokudera… ¿Qué vamos hacer?" –

- "No lo sé" – Respondió apretando los labios y lo miró a los ojos – "No sé que va pasar con nosotros a partir del día de hoy, tampoco me interesa, pero si el tenerte a mi lado es la solución para que pueda dejar de sentirme tan enfermo y regresar a ser quien era…Quédate… tu… solo… regresa y quédate…conmigo" –

Yamamoto asintió y sonrió agradecido, dejo el cuchillo en la mesa y abrazó a Gokudera quien devolvió el abrazo con fuerza hundiendo su rostro en el pecho del beisbolista.


Jijijiji y así termina este capítulo, ojalá no me haya quedado muy OCC porque Gokudera es un NECIO para manejar y vieran que lata me dio escribir este capítulo.

Gracias a todos los que leen este fic.