Es extraño como me quedé sin ideas durante unas semanas y después cuando empecé a escribir me quedó tan largo el capítulo que tuve que dividirlo en dos…
Estoy consciente que en este cap no pasa casi nada de nada, pero créanme cuando les digo que el próximo tendrá mucha más acción.
Espero no les moleste todos los personajes nuevos que entran en acción pero el Mundo de la Mafia está lleno de personas que Gokudera y Yamamoto tendrán que conocer
Saludos a todos!
La primera vez que Yamamoto conoció al padre de Gokudera… fue exactamente un 9 de Septiembre.
Y todo comenzó después de la visita de Vittorio aquella tarde. Una hora después que el Consigliere de Roderick Gokudera abandonara el departamento, los Guardianes de la Lluvia y la Tormenta salieron rumbo al Takesushi tanto para cenar como para avisarle al padre de Yamamoto de su repentino viaje.
Tsuyoshi Yamamoto se rascó la barbilla con la noticia; él intuía desde hacía mucho tiempo que en algo estaba involucrado su hijo y aunque no le creyó a Takeshi que se había ganado – sorpresivamente - un viaje a Italia para dos personas con todos los gastos pagados, tampoco le negó que se fuera, solo en el marco de la puerta le dijo a su hijo que oraría por que regresara sano y salvo.
Yamamoto asintió y juró que nada malo le pasaría pero por la mirada que le dio la Tormenta al regresar al departamento… supo que tal vez no sería tan fácil de cumplir su promesa.
Llegaron al aeropuerto muy temprano, donde ya los esperaban Bianchi, Reborn y Vitorrio junto con unos guardias más. Abordaron inmediatamente, y el beisbolista no pudo evitar abrir grande los ojos al ver el avión privado de la familia Ravanelli. Él había creído - tontamente - que todos tomarían algún vuelo comercial rumbo a Italia, pero al parecer, Ravanelli tenía otros métodos en mente en cuanto a viajar se refería… como por el ejemplo un jet privado totalmente equipado.
- "¡Wow!" – Exclamó Yamamoto asombrado, el dichoso jet era más como un hotel, sobre todo cuando Vittorio los guió a él y a Gokudera hasta un cuarto que a simple vista era más una habitación. Yamamoto rápidamente se acomodó en el sillón tan pronto como el Consigliere salió del lugar – "¡Que cómodo!" –
- "Tsk" – Dio por toda respuesta la Tormenta sentándose con los brazos cruzados cerca de la ventana –
El avión partió minutos después, durante un par de horas Gokudera no abrió la boca para extrañeza de Yamamoto, quien prudentemente no comentó nada y se dedicó a entretenerse leyendo revista deportiva.
Gokudera en algún punto el viaje gruñó inconscientemente.
Estaba molesto.
No.
Enojado ante la idea de tener que volver al lugar que alguna vez llamo 'hogar', frunció el ceño al pensar en Roderick y en la función que tendría que desempeñar tan pronto como llegaran a Italia… Y de todos los cambios que tendría que hacer en su vida.
Miro de reojo a Yamaoto quien ojeaba distraído su revista.
Apretó los puños con fuerza
¡Porque maldita sea tenía que ser él el nuevo Consigliere!
Si, si… si ya lo sabía… Porque era su hijo. Su lindo y querido hijo bastardo…
Italia, Nápoles
El viaje fue relativamente tranquilo – O eso pensó Yamamoto – cuando al descendió del jet vistiendo un nuevo traje Arami azul oscuro que le dieron las muchachas del servicio, se jaló corbata incómodo y siguió con paso veloz a Gokudera hasta el coche negro blindado que los esperaba en la pista, listo para llevarlos a la mansión de la familia Roderick.
Alcanzó a ver de reojo como Bianchi, siempre cargando a Reborn en brazos, y vestida de un fino vestido color vino abordaba a toda prisa otro carro de características similares.
Todos tenían una extraña prisa
El recorrido duró 20 minutos desde el aeropuerto hasta las afueras de la ciudad, ambos coches a gran velocidad entraron en lo que era un pequeño bosque, Yamamoto bajó el vidrio del auto y observó a la distancia como una elegante residencia se iba acercando un poco cada vez más… Gokudera no había exagerado cuando le había dicho que su padre vivía en una mansión.
¡Increíble!
La fachada era como la de un castillo medieval… de altas y espectaculares torres…donde Hayato era su querido príncipe perdido…que regresaba después de muchos años.
Nota mental de Yamamoto: Jamás decirle lo que acaba de pensar a su pareja o terminaría realmente muerto
La Lluvia rio para sus adentros divertido, pero su risa desapareció cuando un látigo mental rápidamente lo puso a la defensiva.
- "¿Pero qué?" – Se preguntó y miró hacia todos lados.
Nada.
Solo árboles y plantas cruzaban a gran velocidad, pero eso no lo engañó.
Estaban siendo vigilados.
Yamamoto miró a su pareja quien al parecer se percató de lo mismo, se miraron a los ojos y los dos negaron lentamente, optaron por no decir nada pero se mantuvieron en constante alerta hasta que llegaron a la puerta de la residencia principal. Ahí fueron recibidos por varias personas en fila, todos con trajes de etiqueta, armas largas o cortas ceñidas a su cinturón y parados de forma marcial.
Del primer vehículo bajó Bianchi, ayudada por un hombre finamente vestido que le abrió la puerta del auto, todos los hombres trajeados saludaron respetuosamente a lo que ella solo asintió discretamente.
Cuando llegó el segundo auto con los Guardianes Vongola, Gokudera rápidamente salió del automóvil sin esperar siquiera a que le abrieran la puerta.
¿Pues que se creían?
¡No era ningún crio inútil!
Miró altivo a todos los presentes, y aunque a él le hubiera gustado que no le dirigieran la palabra todos lo saludaron como habían hecho con su hermana, al frente de todos una mujer de no más de 25 años se acercó hasta Gokudera y con una respetuosa reverencia les dio la bienvenida, se presentó como Adelina, la capitán de la guardia de seguridad, intercambió unas cuantas palabras con Vittorio e inmediatamente guió a todos los presentes hasta el salón de eventos.
Gokudera enarcó una ceja ¿Salón de eventos? A punto estuvo de preguntar qué diantres quería decir con eso, cuando en medio del pasillo una dama les salió al paso
- "¡Bianchi!" – Dijo la mujer de unos 45 años, largo vestido verde y finas facciones –
- "¡Madre!" – Saludó la aludida ligeramente sorprendida devolviendo el abrazo de la mujer –
- "¡Me alegra tanto que pudieras venir! ¡Tengo tanto que contarte!" – Comentó sonriente, se giró hacia los invitados presentándose como la Señora Mariella Gokudera, esposa de Roderick, procedió a saludar a Reborn y a Yamamoto con un beso en cada mejilla, la Tormenta dio intencionalmente un paso hacia atrás evitando que ella lo tocara. La mujer pareció dudar y finalmente desglosó una discreta sonrisa – "Hayato… ha pasado tanto tiempo" –
- "No tanto como crees" - La mujer ignoró la mueca de él y dio la media vuelta – "Por aquí por favor, los guiaré hasta el salón" – Todos asintieron y siguieron a la mujer sin decir palabra alguna, Yamamoto se tomó esos segundos para ladear la cabeza curioso, Mariella tenía el cabello largo del mismo color que el de Bianchi y casi del mismo largo… y por lo que había entendido en su moderado Italiano ¿Acaso esa mujer era la madrastra de Gokudera?
Trago saliva y miró de reojo a la Tormenta, quien se veía cada vez más tenso… y molesto
Mala combinación.
Yamamoto quiso pasar su brazo por encima de los hombros de su novio como siempre le hacía cuando se estresaba, pero recordando el protocolo que le había enseñado Gokudera, supo muy bien que no podría hacer nada de eso por algún tiempo, opto por cruzarse de brazos, esperando que todo no terminara en mayores, y es a que decir verdad no sabía que le preocupaba más, si el temperamento volátil de Gokudera o la constante alarma que le mandaban todos sus sentidos de que le decían una y otra vez que estaban siendo observados.
Llegaron al salón en cuestión de minutos, Adelina; quien escoltaba a la madre de Bianchi, les indicó con la cabeza a los dos hombres que custodiaban la puerta que la abrieran de par en par… Para cuando lo hicieron, todos fueron recibidos por una gran variedades de sonidos y olores…
- "¿Pero… que rayos?" – Susurró Gokudera – "¿Como pudo ese maldito?" – Agregó al ver el salón lleno de invitados, desde jefes de otras familias de la mafia con sus Consiglieres, seguido por varios guardias y terminando con uno que otro político de influencia italiana – "¿Tu sabias de esto?" – Preguntó girando hacia Vittorio y tratando con todas su fuerza de evitar dar la media vuelta y largarse de ese maldito lugar -
- "No creo que sea necesario el que conteste esa pregunta joven Hayato" – Dio por toda respuesta, adentrándose entre todas las personas que platicaban, comían y bebían tranquilamente en todo el salón – "Síganme por favor" -
Bianchi asintió, con Reborn en brazos y seguida de su madre se perdió entre la multitud, Adelina regresó por el mismo pasillo que llegaran y Gokudera se quedó parado en la puerta con los puños firmemente apretados
- "¿Qué pasa?" – Preguntó Yamamoto intercalando la vista entre Gokudera y el salón -
- "Esto es una trampa… Una maldita trampa" –
- "¿Qué te hace pensar eso?" –
- "Tú… solo permanece alerta" – Contestó alzando la cabeza fijando la vista en alguien en particular, Takeshi volteó en la misma dirección, de entre toda la gente distinguió a un hombre que caminaba en su dirección, era alto, casi de su estatura, tenía el cabello café oscuro entre canoso, se notaba pálido y delgado pero sus ojos brillaban con determinación.
Yamamoto no necesitó saber quién era él, puesto que el color de sus ojos eran iguales a los de su pareja
Rodercik Gokudera
- "Hayato…" – Saludó el hombre tan pronto como llegó hasta los Guardianes, detrás de él dos hombres más lo acompañaban – "Me da tanto gusto verte" –
- "Lástima que no pensemos lo mismo"- Escupió el experto en bombas con el ceño fruncido –
- "¿No vas a abrazar a tu padre?" –
- "Si estoy aquí es porque estoy obligado, en ningún momento vine a estrechar una relación que no es de mi puto interés… y quiero dejarte bien claro que le sirvo fielmente al Décimo Vongola, a su familia y a todo lo que ellos representan, que no se te olvide eso…" –
Roderick desglosó una sonrisa que pareció más de burla y negó discretamente
- "Por supuesto que no puedo olvidar del lado de quien estas… por supuesto que no" – Alzó su mano – "Vamos a sentarnos hijo, tenemos mucho que platicar" – Roderick guió a los Guardianes Vongola a través del salón y se sentó en la silla principal de la mesa, detrás de él, los mismos dos hombres que lo escoltaban se colocaron a sus costados.
Hayato; renuentemente le siguió el paso, bufó y se dirigió hasta donde ya estaba sentada Bianchi con su madre, la Tormenta miró de reojo a su hermana quien pareció querer decirle algo, al final solo la ignoró y tomo asiento en la primera silla vacía que encontró
- "No te puedes sentar ahí hijo" – Dijo la señora Mirella seriamente – "Tu lugar es la silla que está a la derecha de tu padre" –
- "¿Perdón?" – Gokudera rechinó los dientes –"Me sentaré donde a mi me plazca" –
- "Gokudera…" – Advirtió Reborn desde los brazos de Bianchi – "Haz como te dicen" –
- "Tsk…. Bah!" – El Guardián de la Tormenta rechinó la silla a propósito al levantarse y se cambió de asiento, en donde él estuviera sentado previamente, se sentó Yamamoto por orden del Arcobaleno –
Todo era tan protocolario… Que el beisbolista se sintió mareado ¡Que aburridas era las costumbres Italianas! – Pensó molesto – Siguió con la mirada a Gokudera, quien obedeció la orden y se sentó al lado derecho de su padre, Roderick pareció sonreír complacido, pasaron varios minutos y el Capo de la familia Ravanelli se incorporó de su silla, tomó una copa de vidrio y usando un fino cuchillo le dio unos golpecitos atrayendo la atención de todos los presentes que rápidamente tomaron asiento en la larga mesa.
- "Primero que nada, quiero agradecer a todos los presentes por tomarse su tiempo de venir a mi casa a celebrar el cumpleaños de mi único hijo varón, quien como todos saben, estuvo de viaje en un país extranjero por mucho, mucho tiempo y por fin ha podido regresar a su casa, con su familia el día de su cumpleaños" – Hizo una pausa, asegurándose de tener la atención de todos – "Damas y caballeros, les presento oficialmente a quien es mi mayor orgullo y futuro heredero de la fortuna Ravanelli… Hayato Gokudera ¡Feliz cumpleaños hijo!" –
Todos; sin excepción, aplaudieron gustosos, puesto que a ninguno le importaba en demasía quien era aquel chico de cabello plateado, o eso creyó Yamamoto, miró de reojo como su novio tenía una vena latiendo en su frente que se iba ensanchando y juró que explotaría en cualquier segundo, por lo que agradeció cuando nadie le obligó a decir palabra alguna… o aquello hubiera terminado muy seguramente con más del 50% de insultos.
Cuando todos dejaron de aplaudir, la comida fue servida, el Guardián de la Lluvia comió en silencio, observando a toda la gente a su alrededor, no le gustó el ambiente y aunque todos reían, su instinto le gritó alarmado que muchos de los hombres ahí presentes eran peligrosos.
Lo mejor era no bajar la guardia.
Pasaron varias horas, la noche cayó y la fiesta rápidamente se convirtió en un gran baile, todas las muchachas se movían al ritmo de la música y alguna que otra había invitado al curioso extranjero japonés a bailar con ella.
Yamamoto con una sonrisa nerviosa rechazó las invitaciones una y otra vez.
No estaba de humor.
- "¿Quiénes son ellos?" – Preguntó entre cerrando los ojos, cuando varios hombres rodearon al señor Roderick y uno por uno se los fue presentando ante Hayato quien solo los vio con mirada arrogante –
- "Los guardianes de la Familia Ravanelli" – Respondió el Arcobaleno sentado a la derecha de Yamamoto sorbiendo un café – "Vittorio, a quien ya conoces, es el Guardián de la Lluvia, Antonio del Trueno y Cino es la nube" -
- "¿Qué pasa con la niebla y el sol?" –
- "Están muertos. Los mataron hace dos meses" – Volvió a dar un trago a su café – "Es parte de los problemas que tiene Ravanelli en este momento, y no creo que sean todos" –
- "Esto es peor de lo que imaginé" –
- "Y es solo el comienzo" –
Yamamoto asintió, al poco tiempo Roderick nuevamente se incorporó de su silla y escoltado por todos sus Guardianes salió por una puerta aledaña, dejando finalmente a Gokudera solo, el beisbolista lo tomo como su oportunidad para hablar con él pero una señorita que salió de la nada se acercó hasta el italiano con una gran sonrisa.
La Lluvia no alcanzó a escuchar que fue lo que ella le preguntó, pero por la reacción de Gokudera, no pudo ser algo que le gustara por que literalmente la mandó al demonio en menos de 10 segundos.
Yamamoto no lo soportó mas, hiso el intento de parase e ir con su pareja, pero Reborn lo detuvo usando a su camaleón León transformado en una vara, obstruyéndole el paso.
- "Observa, analiza y aprende" –
Yamamoto bufó disgustado
¿Qué rayos se supone que podía observar y aprender?
Y entonces sucedió.
No paso más de un minuto y la señora Marsella se acercó hasta Gokuera y le susurró algo al oído, la Tormenta se cruzó de brazos y negó con la cabeza, ella volvió a susurrarle algo durante varios minutos y después se marcho. Gokudera pareció analizar las palabras de la mujer para; acto después, parase y pedirle a la misma jovencita que se le acercara, que bailara con él.
Yamamoto se quedó en shock
Nunca. Jamás había visto a Gokudera bailar con una mujer
¡Hayato mismo le había dicho que primero muerto antes de cometer semejante esa locura!
- "¿Por qué?" – Susurró en japonés el Guardián de la Lluvia, claramente dolido. Reborn a su lado sonrió –
- "Ella es la hija del Señor Orzatti, aquí es una tradición que entre los hijos de los mayores socios, estrechen relaciones en este tipo de eventos" –
- "¿Bailando?" –
- "En el mejor de los casos" –
Yamamoto frunció el ceño.
Comenzó a detestar Italia
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Avance Próximo Capítulo:
- "Al contrario Yamamoto Takeshi, puedo y lo haré" – Contestó la Tormenta endureciendo la voz – "Una: Porque soy la mano derecha de los Vongola, lo que me da injerencia sobre los demás guardianes, Dos: Estas aquí para terminar de aprender cómo se desarrolla el mundo de la Mafia y Tres: Mientras estemos en esta casa, quien manda aquí soy yo… y una cosa más… no olvides que tu y yo solo somos compañeros…" -
