Ya tenía algunas horas dormido cuando unos suaves sollozos y gemidos lo despertaron sorpresivamente, por un momento se sintió desconcertado y embargado por un terrible mareo sin contar el dolor que parecía taladrar su cabeza, realmente había tomado demasiado y ahora sentía las consecuencias, no sufría una resaca como esa desde el ultimo cumpleaños de Benimaru donde prácticamente echaron la casa por la ventana, recorrió el lugar con la vista para poder ubicarse mejor, era su habitación, nada extraño, hasta que de repente fue consciente de la calidez del cuerpo desnudo que yacía a su lado. Un momento... ¿un cuerpo?... ¿a su lado?... ¿desnudo? Lentamente dirige su mirada para ver de quien se trata y cuál es su sorpresa cuando se encuentra de frente con una maraña de cabellos rojizos, sintió que toda su sangre se le congelaba, con el corazón latiendo a mil por hora dirige su mano lentamente para ver el rostro tras esos cabellos lo que le provoca el peor susto de su vida por la sorpresa de verlo tan cerca al despertar, pero luego al ver la sangre que impregnaba su rostro, las señas de golpes y rasguños en la pálida piel de su cuerpo y sus manos esposadas, lo recordó todo y solo le bastó con ver la expresión de dolor en su rostro y las marcas dejadas por las lágrimas que surcaban su mejillas, para sentirse el ser más miserable de todo el mundo puesto que en ese momento recordó todo lo sucedido la noche anterior.
"¡¿PERO QUE DEMONIOS HABIA HECHO?!" se sentía el ser más bajo y ruin del mundo, ¡¿Cómo era posible que le hubiese hecho eso a Iori?! ¡No puede ser! ¡Se dejó llevar y se comportó como una maldita bestia! Iori jamás lo perdonaría ni creería los sentimientos que tenia hacia él, no después de haberlo tomado de la peor manera que existe.
Rápidamente se dispuso a soltar sus manos, pero nada más tocarlo e intentar moverlo, Iori comenzó nuevamente a quejarse entre sueños y a soltar lastimeros gemidos de dolor, y en ese momento Kyo notó que su cuerpo estaba ardiendo, poso su mano en la frente de Yagami… ¡Maldición! ¡Tenía mucha fiebre! ¡Tal vez treinta y nueve o cuarenta grados! ¡Y todo por su culpa! Esto lo hizo sentir que su corazón se partía en mil pedazos, con mucho cuidado lo soltó y lo acomodó bien en la cama, sus muñecas también se encontraban lastimadas por esas esposas y porque trato de forcejear para soltarse. ¿De dónde las había sacado?... ya lo recordaba… aparecieron bajo su cama después de la última vez que visitó a sus padres, estuvo fuera tres semanas y dejó a Benimaru y a Shingo cuidando de su departamento, vaya que bien la deben de haber pasado ese par de pervertidos, pero este no era momento de pensar en eso, Iori se encontraba mal, fue hasta el botiquín en busca de algo para bajarle la fiebre y se lo dio mientras muy suavemente trataba de limpiar la sangre que aun lo cubría pero se le estaba haciendo un poco difícil ya que al menor movimiento el joven se quejaba de dolor, sobre todo si lo tocaba cerca del abdomen, no puede ser tal vez tenía una o dos costillas rotas ¡¿pero cómo pudo ser tan bestia?! De pronto el joven comenzó a delirar rogándole que se detuviera, Kusanagi ya no podía con el cargo de conciencia si bien no se arrepentía de haberlo tomado si lo molestaba la manera como lo hizo.
- Perdóname Iori por favor lo siento – le pide llorando y ocultando su rostro entre el cuello de Yagami mientras este continua con sus delirios.
- ¡No lo hagas por favor!... no de esta manera… no… no así… – le rogaba con lagrimas rodando por sus mejillas, mientras Kyo simplemente no podía seguir viendo en ese estado a Iori, su más poderoso enemigo y a la vez su persona más importante en el mundo.
De pronto dirigió su mirada hasta la mesita de noche donde se encontraba una botella vacía de whisky, la tomo entre sus manos y la estrelló contra la pared ¡esa era la causa! Maldición si no hubiera estado tomando el día anterior, si Benimaru no lo hubiese llevado casi a rastras al bar… ¿pero que mas podía hacer?
FLASH BACK (el día anterior a las 20:15 horas)
Se encontraba el joven Kusanagi con un vaso de licor en las manos bebiendo y mirando distraídamente por la ventana mientras pensaba en aquel maldito pelirrojo que le quitaba el sueño, ¿cómo era posible que se hubiese enamorado de él? Precisamente de él, su más grande enemigo y la persona que más lo odiaba en el mundo, ¡¡sin contar el "pequeño" detalle de que era un hombre!! Jamás tendría una oportunidad con él ya que este solo lo buscaba para tratar de matarlo, ¡¡demonios!! Si solo se le diera una oportunidad con él, solo una, pero… eso era algo imposible jamás sucedería, no en esta vida. De pronto el timbre de la puerta lo saca de lo profundo de sus pensamientos, no quería abrir pero una insistente voz lo comenzó a llamar.
- ¡Kyo! ¡Kyo! ¡Abre la puerta! ¡Sé que estas ahí así que abre! – El joven no tuvo más remedio que dirigirse lentamente a abrirle la puerta a su insistente amigo ya que sabía que este no se iría hasta hablar con él, así era Benimaru.
- Deja de gritar por favor – Le pide el joven Kusanagi, a lo que su amigo simplemente responde con una sonrisa.
- ¿Cómo has estado Kyo-chan? – Saluda el joven rubio, mas por cortesía que por cualquier otra cosa, ya que solo bastaba con mirarlo para notar que se encontraba pésimo – Has estado tomando – Agrega no como pregunta sino como afirmación al ver el vaso en sus manos.
- Solo un poco – Responde el castaño totalmente desganado.
- Sigues mal por esa persona, ¿cuando me dirás de quien se trata? – Pregunta el joven rubio a su amigo ya que desde hace varias semanas que lo ve deprimido por alguien y era obvio que no se trataba de Yuki su novia, sin embargo el moreno se había negado rotundamente a contarle quien era esa persona.
- ¡¿Hasta cuando me vas a insistir con eso?! – Dice Kyo un poco molesto dirigiéndose hacia su habitación.
- Pero porqué te pones así – Pregunta Benimaru mientras lo sigue.
- ¿No te lo diré, y ya deja de preguntarme por favor, si? – concluye Kyo haciendo notar un poco de cansancio en su voz.
- Esta bien, pero a cambio tendrás que venir conmigo – propone el rubio.
- No tengo ganas de salir, no me he sentido muy bien – trata de excusarse.
- ¡Pues por eso mismo! Hace ya varias semanas que te veo deprimido por…no preguntare quien, y desde hace algunos días te la pasas encerrado en tu departamento…– Kyo lo escucha con la mirada fija en el piso mientras su amigo continua hablando – ¡no quieres ver a nadie, no quieres salir, eso no te hace para nada bien así que vendré por ti a las 21:30 y no aceptare un no por respuesta! – Benimaru ya se encontraba bastante exaltado y Kyo por su parte lo miraba con los ojos muy abiertos, pero con una expresión una poco mas alegre.
- Bueno… yo…está bien – Termina diciendo el moreno para alegría de su amigo quien comienza a acercársele muy lentamente hasta quedar frente a el, posa su mano en el rostro de Kyo y acerca sus labios hacia él hasta casi tocarlos con los suyos, el joven moreno se encuentra totalmente confundido y sonrojado con la situación sin embargo no hace nada por apartarse, y justo en ese momento Benimaru extiende su otra mano.
- ¿Y por favor deja ya de tomar, si? – Le dice arrebatándole el vaso de las manos y dejándolo sobre la mesita de noche, para total sorpresa de Kyo quien realmente pensaba que lo iba a besar, hace algún tiempo lo hubiese hecho de eso no hay duda pues lo acosaba cada vez que se le daba la oportunidad, pero ahora… Desde que salía con Yabuki, Benimaru ya no lo molestaba, por lo visto el rubio ya estaba tomando las cosas con seriedad y eso era bueno sobre todo para Kyo quien era la principal víctima de los acosos de su desquiciado amigo – Y ahora me tengo que ir, nos vemos y trata de estar listo cuando yo llegue – Se despide dirigiéndose a la puerta de salida pero antes de irse es detenido por Kyo – ¿Qué pasa? – Le pregunta.
- Bueno…yo…gracias – Kyo se encuentra bastante conmovido por el gesto de su amigo, realmente se preocupaba por él, Benimaru por su parte simplemente le sonríe cerrando la puerta tras de sí.
- Pobre Kyo…crees que no me he dado cuenta, ¿Cuándo me admitirás que se trata de Yagami? – Dice para si Benimaru mientras se dirige hacia su auto.
Kyo por su parte decide comenzar a arreglarse para que Benimaru no le arme algún escándalo por no estar listo, era muy capaz de meterlo él mismo a la ducha.
- Iori…bueno tal vez con esto logre distraerme un poco y sacarte por unos momentos de mi cabeza – Piensa el joven Kusanagi.
Justo a las 21:25 sonó el timbre y obviamente se trataba de Benimaru así que salieron de inmediato en dirección del bar de su amiga King, allí siempre se reunían la mayoría de los participantes del KoF era como un refugio para los luchadores un sitio neutro donde se podía escuchar música en vivo, beber o bailar tranquilamente pues al traspasar esas puertas todas las rivalidades quedaban fuera y nadie peleaba con nadie.
Esa noche precisamente se encontraban tocando varios de los grupos más reconocidos de la ciudad, ahora era al turno del grupo de Yashiro quien tocaba la guitarra eléctrica, junto a Shermie al teclado y Chris como vocalista, era realmente un milagro que continuaran con vida después del incidente con Orochi hace algunos años, realmente nadie se explicaba cómo es que lograron sobrevivir a eso, sin embargo en estos momentos eso no importaba mucho, ahora solo importaba divertirse, la canción era muy buena y con bastante ritmo además de la suave voz de Chris que hacia una perfecta armonía con los instrumentos era muy agradable de escuchar, de pronto el corazón de Kyo estuvo a punto de detenerse pues el próximo grupo al escenario sería el de Iori Yagami.
"¿Por qué me haces esto cuando sólo quiero sacarte de mi cabeza?" pensó Kyo sin embargo quedó embelesado con la imponente figura del pelirrojo y su imaginación comenzó a volar al punto de que Benimaru a su lado dejó de existir para él, al igual que las demás personas en el lugar y todo lo que no fuera él y Yagami, por un momento hubiese deseado ser aquel bajo para ser tocado de esa manera por los largos dedos del joven, sentir sus manos recorriendo todo su cuerpo, poseerlo, ser su dueño, no sabía desde cuando había comenzado a pensar así, lo que tenía claro es que deseaba con locura a aquel maniático pelirrojo, sí, él quería ser su único dueño. Se encontraba tan sumido en estos pensamientos que ni siquiera prestaba un poco de atención a lo que le decía Benimaru.
Finalizada la canción pareció hervir de rabia al ver a Iori sentarse en una mesa a conversar con Nanakase, pero, ¿Porqué?, ¿De qué hablaban?, ¿Porqué Nanakase miraba de esa manera a Yagami?, ¿Acaso tenían algún tipo de relación?, no, Iori parecía no darse cuenta de la manera como lo miraba Yashiro, pero… ¿y entonces?, o ¡rayos! ¡¿Acaso eso que sentía eran celos?! Celos de que Iori estuviese hablando de manera más o menos amigable con alguien, mientras a él solo lo hablaba para desafiarlo o insultarlo, ¡no puede ser! Sí que lo tenía mal ¡¿Pero qué podía hacer?!... nada, sólo observar…pero… ¡un momento! ¡Iori ya se va! Se ve un poco extraño, ¿qué le pasa?, ¡Nanakase! ¡¿QUÉ?! ¿También se va? Esa expresión, es como la de un cazador a punto de atrapar a su presa, algo se trae entre manos y no parece ser nada bueno, ¡IORI!
Kyo comenzó a preocuparse Yagami no se veía nada bien, y Nanakase…la manera como lo miraba lo tenía preocupado, salió unos momentos después de que Iori se fuera, tenía un mal presentimiento, mejor iba a ver qué era lo que pasaba, pero…Benimaru, no lo dejaría irse tan fácilmente, ¿qué podía hacer?
- Estas un poco incomodo Kyo-chan – Comenta Benimaru haciéndole notar su comportamiento.
- Bueno…yo...no… – esto pone un poco nervioso a Kyo que haría si se daba cuenta de lo que estaba pasando por su cabeza.
- ¿Es por Yagami cierto? – Si bien Kyo trataba de aparentar un poco su nerviosismo ahora ya era más que evidente – Nanakase se veía muy sospechoso – Con esto el pobre Kyo queda con los ojos muy abiertos, ¿Cómo fue que se dio cuenta?
- ¿Po…por qué dices eso? – pregunta inquieto Kyo.
- Esa persona de la que no me quieres hablar es Yagami – Termina diciendo el rubio.
- ¡¿Q…QUÉ?! ¡¿Pero cómo puedes decir eso?! ¡¿Estás loco?! ¡¡Bien sabes que Yagami y yo somos enemigos a muerte!! – Kyo está muy nervioso, ¡su gran y más oscuro secreto había sido descubierto!, ¡tenía que hacer algo!
- Ya no mientas Kyo, hace mucho que lo sé – Benimaru hablaba de manera muy calmada a diferencia del moreno junto a él – ¿Porqué no me lo dijiste? – Le pregunta.
- Bueno…yo…¡¡aminomegustaYagami¿quétehacepensareso?!! – Termina diciendo el joven con un hilo de voz y tan rápido que apenas si se le entendió algo.
- Solo basta con mirarte u oírte hablar de él, anda acéptalo te descubrí – El corazón de Kyo latía muy rápido sin embargo poco a poco se fue calmando.
- Hee… yo… – Un suspiro de resignación – Si está bien, me descubriste, se trata de Yagami pero… – No sabe como decirlo.
- No se lo diré a nadie, no te preocupes – Responde Benimaru intuyendo lo que el otro chico trataba de decir.
- Muchas gracias – Kyo por fin se siente un poco aliviado, ya que a pesar de que fue descubierto por fin compartía su secreto con alguien, por fin tenia con quien conversar sobre ese asunto que tanto lo atormentaba.
- Ahora vete tras Yagami, no se veía muy bien – Concluye Benimaru.
- ¡Sí!... y gracias por entenderme – Kyo sale rápidamente del lugar en busca de Iori y Nanakase, eso lo tenía preocupado sin embargo la conversación con Benimaru lo dejo un poco más tranquilo con respecto a eso de sus sentimientos, sabía que el joven guardaría su secreto pues era un amigo en el que se podía confiar pasase lo que pasase. Después de varios minutos de búsqueda comenzó a desesperarse pues no los encontraba por ninguna parte sin embargo de pronto escuchó un golpe en el estacionamiento como si algo pesado cayera pero por el eco no supo desde donde venía el ruido y pasaron varios minutos antes de que pudiera encontrar la fuente, hasta que finalmente lo encontró, era el auto de Yagami sin embargo a cada paso que daba se oían… ¿jadeos?... ¿gemidos?... ¡¡cada vez más claramente!! ¡¡No puede ser!! ¡¿Qué estaba pasando?! Hasta que los vio, a Yashiro inclinado sobre Iori el cual trataba de forcejear pero como si no tuviera fuerza alguna, sus movimientos de veían sumamente torpes, ¿Qué podría haberle pasado?, pero ni siquiera se detuvo a pensar una posible respuesta cuando ya estaba apartando a Nanakase de Yagami quien parecía… ¿drogado? Esto hizo estallar su ira ¡¿El muy maldito se había atrevido a drogar a Iori para aprovecharse de él?! Jamás se lo perdonaría y sin darse cuenta, en un abrir y cerrar de ojos Yashiro se encontraba tumbado en el piso totalmente fuera de combate, se acercó al vehículo y allí estaba Iori de espaldas en el asiento trasero, totalmente inmóvil, sus ropas desarregladas, su camisa abierta, su pantalón a medio bajar, ¡maldito Nanakase! ¡¿Pero qué demonios le había dado a Iori?! Se inclino sobre él, cosa que hizo que Iori se tensara completamente, por lo visto aun estaba consciente, y procedió a acomodar sus ropas rápidamente ya que si alguien lo viese así se querría morir de la humillación y luego lo ayudo a reincorporarse y salir del vehículo.
- Yagami – Lo llamó.
- ¿Te encuentras bien? ¡¿Yagami?! – trato continuó llamándolo, pareció reaccionar y reconocerlo, dijo su nombre sin embargo al parecer lo que sea que Yashiro le haya dado era muy fuerte, pues se desvaneció completamente.
- ¡¿Yagami?! ¡Yagami! – lo llamó otra vez pero el joven ya se encontraba totalmente inconsciente.
- Yagami…Iori…no permitiré que nadie te toque, porque eres sólo mío – dice el joven Kusanagi mientras observa fijamente a su rival, luego pasa una mano por detrás de sus rodillas y la otra por su espalda alzándolo entre sus brazos.
"Que hermoso se ve dormido", piensa mientras lo recuesta suavemente en el asiento del copiloto para luego abrochar su cinturón de seguridad y dar la vuelta para subir él también, pero primero toma el bajo que había caído a un lado del vehículo durante el forcejeo y lo deposita en el asiento trasero de éste, ya que a Iori le molestaría mucho llegar a perderlo.
Luego de subir enciende el motor pero en ese momento una pregunta atraviesa su mente, ¿Donde podría llevarlo? No tenía ni idea de donde vivía y llevarlo a la mansión Yagami hubiese sido suicidio, un momento… durante la tarde estuvo deseando con todas sus fuerzas que se le diera una oportunidad con Yagami, ¿Acaso sus ruegos fueron escuchados?... bien, como fuera, una oportunidad era una oportunidad, y toma rumbo hacia su departamento en las afueras de la ciudad, mientras va pensando en el pobre imbécil que se quedó tendido en el frío piso de aquel estacionamiento.
"Pobre Yashiro nadie sabe pare quien trabaja" piensa mientras quita momentáneamente la vista del camino para posarla en el inconsciente pelirrojo a su lado y acariciar suavemente su cabello.
Ya en su departamento llevó a un inconsciente Iori hasta la habitación y lo recostó en la cama, se veía tan hermoso así dormido, realmente parecía un ángel, pero cuando despertara sería un verdadero demonio, ¿Cómo evitar una pelea? …y en ese momento recordó las esposas de Benimaru y Shingo que tenía guardadas, en estos momentos le serían muy útiles, así no se podría soltar ya que cualquier otra cosa la quemaría, luego salió de la habitación estaba nervioso por fin tenía a Yagami para sí, y no sabía qué hacer, decidió tomar un trago para calmarse y luego siguió otro y otro, y sin darse cuenta ya estaba poseyendo a aquel hermoso joven que era su rival, este trataba de resistirse, de luchar pero no podía, incluso termino golpeándolo hasta dejarlo casi inconsciente.
FIN DEL FLASH BACK
