Capitulo IV.- Pistas.
-¿Qué pasa?.- pregunta Osamu al sentir a ambos hombres tensos.
-¿se puede reunir mas información?.- pregunta suavemente Naru al apretar a un mas a Mai hacia él.
-estaré atento.- responde serio Lin al concentrarse de nuevo en el trabajo casi de forma desesperada.
-Yasuhara-san, necesito que entres a los archivos históricos del lugar y reúnas toda la información posible de este lugar.- le hace saber, sin querer soltar a Mai.
-si…- responde confundido, para abrir la computadora y comenzar hacer el trabajo que Naru le pido.
¿Qué esta pasando?.
No comprende que sucede, pero tal vez con lo que le pidió Naru pueda saber que pasa.
-.-
-¿enserio que te encuentras bien?.- escucha la voz de Naru detrás de la puerta mientras se encuentra tomando una ducha.
-si Naru.- repite por cuarto o quinta vez, la verdad no lo recuerda.
-cualquier cosa, gritas.- se lo vuelve a decir, lo cual lo mantiene demasiado nervioso, lo que quedo del día se encontró pegado a Mai, pero esta insistió en darse una ducha y definitivamente en ese lugar no puede acompañarla.
-¿enserio no quieres entrar?.- pregunta a ofréceselo de nuevo, sabiendo bien que la cortina puede separarlo y no debe de estar tan nervioso.
-no, te espero afuera, pero no tardes.- contesta aunque interiormente hubiera aceptado gustoso.
¡demonios Naru!... ¿Qué sucede contigo?.
En ese momento deja de escuchar como el agua de la regadera deja de correr, cosa que le preocupa.
-¿ya terminaste?.- pregunta al acercarse a un mas hacia la puerta de baño.
-estoy secándome, no tardo en salir.- responde al hacer lo que menciono a Naru, es tan desesperante, que en esos momentos desearía que dejara de preocuparse por lo que sucedió en la tarde.
Debería de encontrarse tranquilo, pero le es inevitable sin saber que demonios sucede en esa mansión y mucho mas cuando Mai se encuentra en peligro, por ello Osamu se encuentra todavía buscando toda la información posible, mientras los demás hacen las rondan en las habitaciones, al igual que preguntarle discretamente a las parejas del lugar, si han sentido algún evento fuera de lo normal.
-¿Mai?.- vuelve a preguntar al no escuchar nada detrás de la puerta.
-ya salí Naru.- responde esta al abrir la puerta del baño y mostrarle una pijama totalmente diferente al día anterior, algo que el propio Naru deberá de cuidar y alejarse de la tentación.
Puede sentir sus mejillas encendidas, -anotando mentalmente que debe de matar a Ayako por haber haberle prestado ese camisón que revela mucho mas que el suyo- no debió dejarse convencer por Ayako que tenía que usar ese camisón, aunque tenía ganas de saber también la reacción de Naru al vérselo puesto.
Promete que te pondrás ese camisón y me dirás la reacción de Naru al verte con él…
-¿que le paso a tu pijama?.- pregunta al recorrer con su mirada azulada la figura de Mai, aquel camisón blanco se sostiene por dos listones, cayendo suavemente por el cuerpo de Mai, al igual que delinea cada curva de ella, llegándole hasta la mitad de sus muslos, dejando expuestas esas largas y perfectas piernas.
-se me mancho.- responde al morderse el labio inferior, no es que mienta, ¡es verdad!, Ayako lo mancho, cosa que obviamente la obligo a utilizarlo, era eso o dormir desnuda.
-te queda bien…- murmura roncamente al mantener las distancias con Mai.
-gracias…-
-tomare un baño, así que puedes quedarte un rato viendo la televisión, pero si sucede algo, gritas o dices las palabras de exorcismo que te enseño ese monje.- concluye a recordarle que debe de ser mas rápida en esas cuestiones, como se lo explico en la tarde de manera aparentemente tranquila que mostraba pero interiormente se mantiene nervioso.
-si, Naru…-
-y no salgas de la habitación.- concluye aquella orden que le ha recordado mas de cinco veces en el día.
-si, Naru.- murmura al ver como este entra al cuarto de baño.
¿Por qué se dedica a ordenarle?.
Parece ser que nunca comprenderá a Naru, en la tarde algo ¿cariñoso?, y ahora frío y distante.
Se enfoca a ver la televisión, decidiendo si la prende o dejándola apagada para poder descansar aun mas, aunque esta demasiado cansada a pesar de haber dormido algo en la tarde, mas especifico en los brazos de Naru, volviendo otra vez el sonrojo en sus mejillas.
Definitivamente tiene que descansar.
Se acorruca en el lado de la cama que le corresponde, sintiendo las frías sabanas pegarse a sus piernas desnudas, recorriéndole en su cuerpo un escalofrío; poco a poco comienza a vencerle el sueño.
-.-
No escucha la televisión y mucho menos algún ruido que identifique que Mai se encuentra por ahí, preocupándolo bastante y lo que duraría su ducha fría definitivamente no duro mucho.
Abre la puerta del baño a medio vestir, teniendo puesto solamente los pantalones y su torso desnudo al igual que sus pies, busca en la habitación a Mai, reparando en el televisor que se encuentra apagado, cosa que cuando esta apunto de nombrarla, logra verla dormida en la cama.
Esta a salvo…
Suspira aliviado, mientras camina hacia el lado de la cama que le corresponde admirando el sueño de aquella mujer, que lentamente al pasar de esos tres año logro cautivar el corazón frío de Kazuya Shibuya, como lo conocen en Japón.
-Naru….-
El susurro de su nombre salir de los labios femeninos, ocasiona el que tome asiento en la cama, estirando su brazo derecho con el propósito de acariciar la mejilla blanca de Mai.
-Naru….-
Escucha de nuevo su nombre, sonriendo al seguir contemplando a Mai, esa mujer le provoca tantas sensaciones nuevas en él, que no es capaz de definirlas por completo, es como si por primera vez viera el amanecer y se quedara deslumbrado por su belleza, tratando de progresar aquel magnifico evento.
-Naru…-
La tercera vez que Mai lo llama solo que en esta ocasión sus ojos comienzan a abrirse lentamente enfocándolo a él dando automáticamente que las mejillas de Mai se sonrojen.
-¿te desperté?... lo siento.- se disculpa al retir su mano de la mejilla de Mai, mientras esta se incorpora, recordándole que lleva puesto un camisón que altera sus sentidos.
Niega con la cabeza sin saber que decir, trayendo a su memoria el delicioso sueño que tuvo, ella y Naru casándose en esa casa, una boda soñada por cualquier mujer, infinidad de invitados vestidos con sus mejores ropas, solamente que no eran vestimentas actuales de su siglo, si no de otro mucho mas atrás, tal vez en ese siglo en que las mujeres vestían con demasiadas cosas en sima, incluyendo aquel apretado corcel que dejaba a todas sin respirar.
-¿te molesta si leo un rato?.- escucha la voz de Naru que la saca de aquel recuerdo que fue su sueño, volviendo a negar con la cabeza.
Vuelve a acomodarse para dormir observando por completo a Naru y apenas dándose cuenta que se encuentra semidesnudo cosa que aumenta aun su sonrojo, cerrando sus ojos de golpe y sentir aquel cosquilleo por todo su cuerpo, a pesar de que Naru se pasa la mayor parte de su tiempo leyendo y analizando investigaciones, pareciera que también hace ejercicio, por lo cual su cuerpo lo muestra.
¡kami, en que esta pensando!...
Definitivamente necesita dormir de nuevo, pero la presencia de Naru en ese estado la perturba demasiado.
Sigilosamente abre su ojo izquierdo observando a Naru como se mantiene concentrado en la lectura del libro, sin tomarse la molestia de cubrirse su torso, delineando su vista el estructural pecho y aquel abdomen, deseando poder deslizar una de sus manos por esos lugares, queriendo sentir la textura.
Muerde su labio inferior, reprimiendo esos deseos, cosa que prefiere cerrar de nuevo su ojo y caer a ese agradable sueño de nuevo.
Cayendo poco a poco en ese sueño profundo…. Olvidando lo demás.
-señorita Taniyama Mai, ¿deseéis tomar como esposo al señor Shibuya Kazuya, para amarlo y respetarlo, en las buenas y en las malas, hasta que la muerte os separe?.- las palabras de aquel sacerdote se escuchan alrededor de las cuatro paredes de ese enorme salón decorado con flores blancas, dignas de una boda.
-si, acepto…- susurra la respuesta sin dejar de verlos ojos azules de Naru, sonriendo al saber que el será suyo para siempre.
-señor Shibuya Kazuya, ¿deseéis tomar como esposa a la señorita Taniyama Mai, para amarla y respetarla, en las buenas y en las malas, hasta que la muerte os separe?.- sonríe al escuchar de nuevo las palabras de sacerdote, haciéndole la pregunta a Naru.
-si, acepto.- la respuesta de Naru es firme y tan decidida que su corazón brinca de alegría.
-ya que en este lugar no hay nadie que se interponga en la unión de esta pareja, yo os declaro marido y mujer, por favor podéis besar a la novia.- concluye el sacerdote, sonriente al igual que la multitud que presencia la ceremonia.
Sabe que sus ojos brillan de felicidad y los de Naru de igual manera, su corazón palpita de felicidad, y sus manos se encuentran depositadas suavemente en el pecho de su esposo, sintiendo como este se inclina para capturar sus labios.
Antes de que Naru haga profundo su beso, se escucha el grito de alguien, llamando la atención de todos los presentes.
-¡no!... ¡no!...¡NO!...-
Al final de aquel pasillo, esta cierto hombre vestido de traje agitado, como si hubiera corrido a gran distancia para tratar de llegar a tiempo y como que fallo.
Naru, instintivamente la posa detrás de él, cosa que a ella misma le sorprende y mucho más saber que aquel individuo es nada menos que Osamu.
-¡Mai es mía!... ¡maldito!... ¡mil veces maldito!...- grita desesperado al comenzar a avanzar por aquella alfombra roja.
-¡si Mai no es mía no será tuya!.- concluye al sacar rápidamente de entre sus ropas un pequeño puñal y abalanzarse hacia su Naru, lo cual ella por instinto grita y algunas mujeres del lugar.
-¡Alguien que lo detenga, por favor!.- suplica desesperadamente cosa que al parecer ninguno de los presentes puede hacer algo por separar a ambos hombres de aquella batalla, si alguno interviene pueden salir lastimados o peor ocasionar una desgracia.
-¡Naru!...- sale de sus garganta aquel grito aterrando al ver como Osamu entierra su puñal en el pecho de su esposo, saliendo lagrimas de sus ojos, al tiempo que de entre sus manos cae ese ramo de flores blancas.
Corre instintivamente hacia donde esta el cuerpo de su esposo, arrodillándose junto a él, al mismo tiempo que toca la herida como queriendo curarla pero le es imposible, sale tanta sangre.
-¡Naru por favor no me dejes!...- murmura en sollozos.
-Mai…- susurra su esposo débilmente.
-no hables, no tarda en venir el doctor, todo va a esta bien...- le alienta al saber internamente que…
-te amo…- le murmura débilmente mientras ve como su esposo alza su mano hacia ella, tocando su mejilla húmeda.
-yo también…- corresponde, al inclinarse a besarlo.
Termina con el beso y su esposo ya no abre sus ojos… ¡o por kami!... o no… ¡Naru no!...
-¡Naru!... ¡Naru!... por favor despierta…- grita desesperada al sacudir su cuerpo inerte.
-¡Mai!... ¡Mai!... despierta…- escucha el susurro de una voz masculina al traerla a la realidad, abriendo sus ojos de golpe al mismo tiempo que se incorpora.
Trae a su memoria el cuerpo muerto de Naru, cosa que sus ojos se humedecen, dejando que las lagrimas den su curso.
-¡Mai!... ¿estas bien?...- le llama, pero pareciera que esta se encuentra en shock.
Siente una mano calida en su hombre desnudo cosa que la trae de nuevo a la realidad, volteando su rostro y fijarse en… Naru…
¡esta vivo!... todo fue un sueño…un horrible sueño…
Sin pensarlo dos veces se lanza a los brazos de Naru, hundiendo su rostro en el pecho desnudo de este sin importarle que pueda mojarlo, simplemente se aferra a su cuerpo, rodeándolo con sus brazos.
Apenas puede comprender que es lo que sucede, un par de horas atrás Mai se había quedado dormida y él tan absorto en su libro que ni siquiera se preocupo en dormir, que hasta que sintió a Mai moverse demasiado y soltar un sollozo en sueños, se percato en ella, corresponde el abrazo que Mai le hace.
¿Qué sucede?...
-¡estas bien!...- exclama Mai, al separarse de los brazos de Mai y observar el rostro confundido de Naru.
-¿Qué pasa?.- pregunta confundido sin apartar las manos de la cintura de Mai.
-todo fue un sueño, tu estas bien… ¡estas vivo!.- escucha el murmuro de Mai y esta apunto de pedirle una explicación, pero está estampa sus labios con los de él y toda pregunta o explicación queda en el olvido.
Abre sus labios, invitando a Naru que haga lo mismo el cual corresponde aquel gesto, sus manos se enrollan en el cabello negro de este, mientras que las de Naru es su cintura, obligando que este se incorpore y ella para profundizarlo, un beso de desesperación por su parte y alivio ante el recuerdo de aquel espantoso sueño.
Se mantiene de rodillas en la cama al igual que Mai, pegándola hacia su cuerpo, mientras el comisión se encuentra arrugado en las zonas donde están sus manos presionando, la invitación de Mai se vuelve deliciosa y ocasiona en él –irremediablemente- una rendición total ante sus encantos.
Rompe el beso –muy a su pesar- al recobrar un poco de aire a sus pulmones, cosa que la respiración agitada de Mai le confirma que ella se encuentra en la misma situación.
-Naru…- suspira al inclinarse y querer unir sus labios, pero se detiene en el acto, al llegar a su mente algo, ¡no esta soñando!...
En verdad esta besando a Naru… ¡se lanzo a sus brazos! –literalmente-.
Trata de separarse de los brazos de Naru, pero este se mantiene firme, cosa que le impide salir de ellos y se limita a bajar sus manos a sus costados.
Con el sonrojo en sus mejillas abraza a Naru escondiendo su rostro en el cuello de este aspirando el agradable y varonil aroma que desprende este, cerrando sus ojos al sentir como la paz la inunda de nuevo.
-¿que pasa Mai?.- susurra suavemente al corresponder de nuevo ese abrazo.
-¿puedo… quedarme dormida así?, contigo.- concluye sin responder la pregunta de Naru, no desea responder preguntas ahora simplemente desea poder esta con él y sentir esa –maravillosa- paz.
No responde ante la pregunta de Mai, simplemente se limita a mostrarle los hechos, inclinándose hacia atrás con ella entre sus brazos y tomar con agilidad las sabanas para poder taparse, y cerrar los ojos, dejando que la lámpara de mesa sea la única que ilumine la habitación.
Mañana estaba seguro que obtendría sus respuestas…
Por el momento muy a su pesar –aunque agradecía- disfrutar de un sueño completo.
-.-
-¡Naru!, ¡Naru!... ¡abre de una vez la puerta!.-
Aquellos gritos masculinos, comienzan a despertarlo enfocando sus ojos en la habitación, percatándose que los rayos solares ya traspasan las cortinas, intenta incorporarse pero le es inútil al ser conciente del cuerpo femenino sobre él.
-¡Naru!... ¡hay algo que debes ver!.-
De nuevo esa vos masculina lo distrae, al reconocerla por completo… Osamu…
-¡Naru!..-
se incorpora lentamente al dejar con sumo cuidado a Mai en la cama, mientras que esta suspira su nombre y continua dormida, muy a su pesar –demasiado diría él- se levanta y encaminarse hacia la puerta de lugar, quitando el seguro de la habitación y ver aquel hombre con la computadora portátil entre sus manos.
-¿Qué demonios quieres?.- pregunta al encontrarse furioso con aquella voz ronca, dando a entender que acaba de ser despertado.
-es urgente que veas esto.- se lo hace saber al entrar a la habitación sin ser invitado e ir directo a la sala que esta a un lado, aunque en el momento de depositar a su computadora se percata que en la cama matrimonia todavía sigue Mai dormida, cosa que no le agrada –definitivamente tiene celos- que Mai, su Mai este en esa situación.
-¿Qué es tan urgente?.- pregunta molesto que Osamu no deje de ver como Mai se encuentra dormida en la cama, a pesar de la distancia –unos cuantos metros- se puede ver a Mai dormida tranquilamente a pesar de las pesadilla nocturna que tuvo.
-he encontrado algo muy interesante en la historia de este hotel.- responde al fijarse en la pantalla del computador, esperando que Naru haga lo mismo –lo cual lo hace- y comience el mismo a pasar la imágenes, la primera imagen que asombra a Naru –y al él mismo en el principio que la vio y todavía-.
-¿es Mai?...- murmura sorprendido al fijarse en la pantalla donde aparece el rostro femenino, idéntico a la chica que duerme en la cama.
-eso parece, solo que ella se llama de otra forma.- explica Osamu hacia su jefe, el cual con la mirada le hace saber que desea mas información.
-¿Qué forma?.-
-Maida Leila Dowson, parece ser que era una de las tantas hijas ilegitima de Jorge II, rey de Gran Bretaña.- comienza a informar- por lo que he investigado Jorge II, tenía a sus nueve hijos casados con distintas familias reales, pero necesitaba a una mujer que pudiera casarse con el rey de Japón o un aristócrata, por lo cual da la casualidad que mantuvo relaciones amorosas con la madre de Maida y ella nació, eso le convino e hizo un pacto con Japón.- concluye aquella breve historia.
-Jorge II, hizo un pacto el cual decía que una de sus hijas sin importar que no sea legítima se casaría con uno de los nietos del gran emperador japonés, que logro someter a sus mandatos a Japón, nada menos que…-
-Toyotomi Hideyoshi…- murmura Naru al interrumpir a Osamu, recordando la pequeña historia de ese hombre, que logro derrotar a lideres de gran escala y tomar el poder de Japón, un hombre que no se olvida para aquella pequeña isla.
-así es, por lo cual este tuvo un hijo y por supuesto descendencia en el, su nieto Narukaima Toyotomi II Hideyoshi.- concluye al alzar el rostro hacia Naru el cual se encuentra sorprendido.
¡Oh Kami!... apenas se daba cuenta…
Maida… si se quitaba las ultimas dos letras da como nombre el de Mai… y el de Narukaima… si se hace lo mismo quitando cinco ultimas decía… Naru…
-¿Qué mas investigaste?.- la voz de Naru le pregunta al sacarlo de sus pensamientos.
-parece ser que fue un matrimonio arreglado, lo cual convino enormemente a Japón e Inglaterra, Narukaima era dos años mayor que Maida, lo cual fue posible la unión de ambos países.- concluye al pasar una fotografía de la famosa pareja lo cual la mujer idéntica a Mai, muestra un vestido blanco, -a pesar de que la fotografía sea blanco y negro se puede distinguir-, digno de aquel siglo dieciocho, junto con un hombre que la mantiene abrazada de la cintura, solo que a diferencia de su jefe este tiene los ojos mucho mas oscuros y se muestra tan feliz , otra cosa que le sorprende a él –y también cree que a su jefe- el joven de la fotografía es igual a Naru, aunque muestra esas pequeñas diferencias.
-¿y todo esto que tiene que ver con el hotel?.- pregunta curioso sin dejar de apartar la vista de la fotografía de aquella pareja feliz, el rostro de Maida se encuentra iluminado de felicidad hacia la cámara –antigua de esa época- mientras el joven a su lado solo tiene ojos para la mujer que tiene entre sus brazos.
-aquí fue donde se supone que vivirían después de la boda, que se organizo en este mismo lugar.- menciona al no saber mas, es la única información que logro recolectar toda la noche, aunque también investigo un par de fotografías de la feliz pareja, cosa que se las esta mostrando a Naru –y como él en su momento- se queda sorprendido
-¿Lin sabe de esto?.- se lo pregunta a Osamu, el cual asiente.
-ve con los demás y…-
No continua por que cierto quejido llama la atención de ambos hombres, levantando sus vistas hacia la cama, donde una Mai se encuentra incorporada.
-¿Naru?...- lo llama con la voz soñolienta al tallarse los ojos en signo de que de verdad durmió demasiado.
-¿Naru?...- vuelve a llamarlo, ahora buscándolo con la mira y lo encuentra a lado de Osamu, ocasionando en ella un sonrojo y taparse con las cobijas hasta la barbilla al recordar el camisón que lleva puesto.
-Yasuhara-sama ve con los demás y encárgate de que comiencen a buscar en la biblioteca o a sus alrededores.- lo ordena al ver que este simplemente asiente al brindarle una sonrisa –que no le agrada en absoluto- a Mai que esta sonríe como respuesta pero con las mejillas rosadas-en un momento Mai y yo los alcanzamos.- concluye, al caminar hacia la puerta e invitarlo a salir "amablemente" de la habitación.
-oye Naru, Mai no debería de…-
-adiós Yasuhara.- interrumpe al cerrar la puerta, dejándole en claro que se callara.
Ve como Naru se gira para enfrentarse a ella, mientras que no sabe que hacer, todavía recuerda ale beso que le dio a Naru alguna parte de la madrigada –no recuerda la hora- y como este le correspondió.
-¿a que vino Osamu?.- pregunta nerviosa al bajarse de la cama y caminar hacia la maleta y poder escoger lo que utilizara hoy.
-a mostrarme algo.- responde fríamente, sin saber que hacer o que decir, la información de que descubrió Osamu, lo dejo helado, ahora solo podía concluir que el fantasma que esta atormentando el lugar es nada menos, ¡alguien que se parece a él!.
-¿Qué cosa?.- pregunta antes de entrar al baño, sin darle la cara a Naru.
-te enteraras en su momento.-
Por el momento, el mismo debe de progresar la información…
-.-
-¿Por qué mandaste a Mai con Ayako?.- pregunta interrogante aquel monje al estar reunido en el cuarto de Lin "casi" todo el equipo.
-no quiero que Mai escuche lo que se descubrió y mucho menos los detalles por lo que esta pasando.- responde fríamente al darle explicaciones a ese monje –cosa que no esta acostumbrado- que bien no debería de importarle lo que él haga con Mai.
-¿y que se descubrió?.- pregunta curioso John, el cual trata de mantener la calma en la habitación.
-Yasuhara-sama, por favor…- lo ultimo lo murmura tranquilamente al dejar que aquel "hombre" comience a dar su explicación en la computadora portátil –la misma con la que le dio a él- esperando el monje, Masako y John saber que sucede.
-.-
-¡vamos Mai, confiésalo!.-
Se sonrojo aun mas, sin querer darle la respuesta a Ayako cosa que cree no hacerlo –definitivamente no va hacerlo-, es tan privado.
-¡entonces si paso algo!.- se lo dice al estallar en carcajadas, y el aumento de color en las mejillas de Mai lo confirmaban, esperaba que eso Lin lo hubiera gravado, como el beso anterior de Mai y Naru –por que esta segura que había segundo beso-
-Ayako yo…-
No continúa de completar la frase al comenzar a escuchar una melodía provenir de las paredes, o en algún lugar del hotel.
-¿Qué pasa?.- pregunta curiosa al ver que Mai, mantiene su concentración en otra cosa.
-¿escuchas eso?.- se lo pregunta al levantarse del sillón y seguir hacia donde esta el sonido mucho mas fuerte, cosa que la encamina hacia la puerta de la habitación.
-no la verdad no.-
Que raro… debería de escuchar esa música Ayako –mas si esta demasiado fuerte- y es tan reconocida por cualquier mujer, la canción de boda.
-¿Qué es lo que escuchas Mai?.- pregunta curiosa, al seguir a su amiga por el pasillo.
-la marcha nupcial.- se lo responde al llegar al salón que se utiliza para recepción, llegando a su memoria aquel sueño.
-señorita Taniyama Mai, ¿deseéis tomar como esposo al señor Shibuya Kazuya, para amarlo y respetarlo, en las buenas y en las malas, hasta que la muerte os separe?.- las palabras de aquel sacerdote se escuchan alrededor de las cuatro paredes de ese enorme salón decorado con flores blancas, dignas de una boda.
-si, acepto…- susurra la respuesta sin dejar de verlos ojos azules de Naru, sonriendo al saber que el será suyo para siempre.
-señor Shibuya Kazuya, ¿deseéis tomar como esposa a la señorita Taniyama Mai, para amarla y respetarla, en las buenas y en las malas, hasta que la muerte os separe?.- sonríe al escuchar de nuevo las palabras de sacerdote, haciéndole la pregunta a Naru.
-si, acepto.- la respuesta de Naru es firme y tan decidida que su corazón brinca de alegría.
-ya que en este lugar no hay nadie que se interponga en la unión de esta pareja, yo os declaro marido y mujer, por favor podéis besar a la novia.- concluye el sacerdote, sonriente al igual que la multitud que presencia la ceremonia.
Sabe que sus ojos brillan de felicidad y los de Naru de igual manera, su corazón palpita de felicidad, y sus manos se encuentran depositadas suavemente en el pecho de su esposo, sintiendo como este se inclina para capturar sus labios.
Antes de que Naru haga profundo su beso, se escucha el grito de alguien, llamando la atención de todos los presentes.
-¡no!... ¡no!...¡NO!...-
-¿marcha nupcial?.- murmura sin comprender Ayako trayendo a la realidad a su amiga al posarse a su lado.
-¿no la escuchas?.- se lo vuelve a preguntar al ver como el salón no ha cambiado mucho al compararlo con él de su sueño, la única diferencia era los arreglos para la boda y los cuadros colgados en su sueño ya no se encuentran.
-¿crees que alguien se este casando?.-
-no se, ¿y si preguntamos?.- sugiere a Ayako, la cual se acerca a un hombre vestido con el uniforme del hotel, observando la expresión de sorpresa de aquel hombre y después el negar con la cabeza, en ese momento la música se interrumpe y deja todo en silencio a su alrededor.
-Mai, yo creo que ya estas alucinando.- se lo dice Ayako con una sonrisa.
-pero yo…-
-¡bah!, yo digo que lo escuchaste por que en realidad quieres casarte con Naru.- concluye muy sonriente ocasionando un sonrojo en su amiga-¡lo sabía!...- exclama contenta al encaminarla hacia la salida del lugar.
Prefiere callar antes de Ayako sea capaz de sacarle la información del sueño que tuvo, casándose –realmente- con Naru.
-.-
-¡esto si que es sorprendente!.- exclama aquel monje al tener la información que Osamu les ha dado, y como sus compañeros –o bien todos- se han quedado impresionados.
-así que creo que es primordial buscar pistas en todo lugar del hotel, si es que podemos encontrar mas, Yasuhara-sama se encargara de reunir mucho mas información de esto, al igual que Lin monitoreara las habitaciones.- concluye al haber mencionado lo que dos hombres harán y los demás que deben hacer.
-entonces en a la carga.- lo dice entusiasmado aquel monje saliendo con solo tres acompañantes.
-¿nos alcanzan a comer?.- pregunta Masako hacia Naru, el cual simplemente asiente.
-Naru, ¿y se complica?.- pregunta Lin una vez que todos los del equipo han salido de la habitación.
-tendré que sacar antes a Mai de aquí, no puedo arriesgarla.- responde definitivamente.
Continuaaaaaaa!!!....
¡Konichiwa! Chikas, pues prometido es deuda, el siguiente capitulo de este esperemos que corta historia… nos vemos en el próximo y felices Pascuas!!...
¡gracias por sus comentarios!...
Y sigan dejando sus hermosos mensajes!!...
Se despide
Fesabi.
