Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, yo sólo me divierto&juego con ellos. ^.^

Sólo una mirada

Novia

-¿No es algo triste que nos empecemos a llevar justo cuando va a empezar semana santa? –preguntó Jasper, caminando junto a mí hacía los árboles.

-La verdad sí; me da mucho coraje –dije con los labios fruncidos.

-Bueno… pero al menos, sé que vamos a volver…

-Son dos semanas –dije mirándolo al rostro.

-Se pasan rápido… no te preocupes, pequeña, Alice.

-Pero no me agrada que nos empezáramos a llevar hasta el último día –dije.

-Sí… pero, ehm… bueno, ya ves… -estaba apenado por algo-. Me gustas…

-Alice… Alice… ¡Alice! –escuchar ese gritó me hizo dar un gran bote en mi lugar.

-¡¿Qué? –pregunté alarmada cuando me desperté de mi insomnio.

-¿A dónde te fuiste? –me preguntó Bella.

-A mi mundo –le dije con mala cara.

Siempre vivía en mi mundo, donde estábamos Jaser y yo… y nadie más y éramos muy felices juntos.

Justo cuando estábamos caminando por un arriate, lo vi pasar con una chica. Me les quede viendo porque… cuando él está cerca de mí, yo no puedo hacer más que verlo hasta que mis ojos no pueden más, con lo que me refiero a que ya no alcanzo a verlo, porque de su imagen yo nunca me cansaría de verlo, era muy lindo.

-¿Ella no es su novia? –preguntó Bella, intente volverlos pero ellos ya están fuera de mi campo de visión.

-¿Por qué lo dices? –pregunté.

-Siempre están juntos… bueno, al menos cuando los veo sí.

-¿Y eso qué tiene que ver?

-Pues… que siempre están juntos –dijo con tono de no saber que decir realmente.

-Hay… capas y sólo son muy buenos amigos.

-Capas –dijo y seguimos caminando.

No estaba muy segura, igual, yo no los había visto juntos antes de esta vez, lo había visto con otras niñas y con niños, pero bueno, ya que, igual y no me iba a dejar llevar por lo que dijera porque, no, eso me desesperaba.

Nadie sabe lo mucho que deseaba que él fuera mi amigo ya. Estaba decidida, tan siquiera, volver a hablar con él antes de salir de vacaciones de verano. No podía pasar casi tres meses sin verlo y saber que aún no sabe que existo.

El día pasaba lento, aburrido, no lo volví a ver hasta la salida cuando se fue con sus dos hermanos. Se parecían sólo un poco entre sí, el menor en la nariz y el de en medio, un tanto en las facciones, pero ninguno tuvo tanta suerte como para parecerse a él, hasta me da tristeza que tuvieran tan mala suerte con sus genes, pero bueno, ya que, el destino los eligió así, ni sus padres ni nadie.

-Alice, ¿me acompañas a la palapa de kínder? –pregunto Leah, quien se iba por ahí casi todos los días.

Ella era morena, con cabello largo, lacio y no tan alta. Era delgadita y bonita, mucho; y ella lo sabía y lo dejaba notar. Sí, era vanidosilla, como todas las niñas en esta escuela. Prácticamente todas las niñas de mi escuela eran presumidas, niñas mimadas y materialistas. Conocía a una o quizá dos que no lo eran, pero ¿qué se puede esperar de una escuela de niños ricos? Esta escuela era la más prestigiosa del estado, y de las mejores del país. La mayoría de los padres de los estudiantes eran personas con puestos altos y que tenían hasta para tirar dinero sin mirar atrás.

-Sí, claro, vamos.

-Sí. ¡Esme! –llamó a otra amiga muy, muy hermosa, con cabello de color caramelo y ojos potentemente negros y hermosos-. ¿Vienes?

Afirmó con la cabeza y camino con nosotras.

Caminamos en silencio unos pasos, hasta que Esme tropezó con alguien e inevitablemente reímos quedamente. Seguimos caminando entre unas risitas y nuestros absurdos y estúpidos comentarios.

-Ey, Alice –dijo Leah, ladeé la cabeza para invitarla a proseguir-. ¿Recuerdas al chico que me dijiste que te gustaba?

Le sonreí y asentí con la cabeza.

-Anda con Emily –dijo, frunciendo los labios.

Mi cerebro se detuvo sólo una milésima de segundo para analizar lo que Leah me había dicho y seguido me encogí de hombros.

-¿Y…? –pregunté.

-¿No te importa? –preguntó un tanto sorprendida.

Negué con la cabeza febrilmente.

-No… sí él es feliz yo igual –le di una sonrisa natural-. Es lo mismo con quien este…

De pronto, aparecieron por el otro lado de los arriates, caminando, ella reía y él… bueno, se veía bien, como siempre. Pero quizá no me daba tan igual pero ¿qué podía hacer? Yo no era nadie para hacer un drama para que él la dejara.

-Ey, Alice, ¿quieres ir a mi casa, a una pijamada por mi cumpleaños, el viernes? –preguntó Jane.

La mire y le sonreí, ella era una chica demasiado genial y divertida. Era tan grosera y hacía ver tan natural decir groserías y hacer lo que ella quisiera hacer como si nadie la viera y mostrando esa cara de ángel que todos sabíamos que no tenía.

-Sólo le tendría que preguntar a mis papás, pero creo que sí.

-Papá –llamé a mi padre, cuando él me volteó a ver seguí hablando-. ¿Puedo ir el viernes a casa de Jane a una pijamada? –le pregunté con la sonrisa más angelical que podía conseguir hacer con mis pequeños labios.

-Pregúntale a tu mamá –suspiré y me fui a terminar de preparar la masa para los brownies que le estaba cocinando a Jane porque mañana era su cumpleaños.

-Mamá –la llamé ahora a ella-. ¿Puedo ir a casa de Jane el viernes a dormir?

-Sí. –Lo bueno es que no me negaban mucho.

-Gracias –y con eso me fui a esperar que mis brownies estuvieran listos.

-¿Tú eres Alice? –preguntó Jasper. Por Dios, él me hablaba, era lo bueno de todo…

-Sí y tú eres… -me hice como si no conociera su nombre para que no se notara el interés que tenía hacía él, lo bueno, es que tenía una habilidad nata de mentirosa y no descifraría tan fácil mi mentirilla.

-Jasper –me sonrió, sentándose junto a mí en el pasto, bajo la sombra de ese gran árbol.

-Oh, claro, sí ya sé –le dije con una risita tímida.

-Eres bonita –dijo él, apartando la mirada de la mía.

-Gracias –mordí mi labio inferior-. Tú eres muy lindo…

-Alice, despierta, querida –decía mi papá agitando mi hombro. Uwww. Nunca me han caído peor las mañanas que hoy.

-Ey, Jane, ten, felicidades –le dije, entregándole el recipiente donde había puesto los brownies.

-Oh, gracias, Alice, no creí que los hicieras –dijo con una risita agradable. Le dio otra y me fui a mi lugar que estaba frente al de Bella. Siempre, estaba frente al de Bella. Siempre nos sentábamos juntas.

Todo el día me anduvieron diciendo que mis brownies estaban muy buenos y eso y que quería que les preparara a ella igual. Eso no me agradaba porque no me gustaba sentirme obligada a hacerlos.

-¿Si te dejaron? –preguntó Jane cuando llegó el viernes. Asentí con la cabeza, entonces se acercó a mi oído y susurró-. ¿A dormir?

-Sí –le dije a modo de susurró en broma. Ella me sonrió y dio unos ligeros aplausos.

Cuando llegó la salida, me quede junto a Jane, María -quien no era de mi salón y con la que realmente no tenía contacto alguno-, Leah, Esme y cuando menos me lo espere, igual Emily se unía a nosotras.

No quería estar cerca de ella y descubrir que era horrible, presumida o genial y sencilla, me daba igual, pero simplemente no tenía muchas ganas de ver si hablaba de Jasper o que hacía.

-Hola –me dijo María cuando estábamos yendo en el auto.

-Hola –la saludé y ese fue el inicio de una amistad.

Todo la noche nos la pasamos juntas porque Bella no había podido venir y pues… no podía venir y ella era divertida.

Lo más difícil de ese momento fue ver que Emily era agradable y muy genial… era perfecta para él: hermosa, agradable, simpática y divertida. ¿Por qué esto me pasa a mí? Es obvio el porqué le gusta a Jasper… que triste, porque jamás podría ser como ella.


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₪ т.с.ωоιғ ✖