Bella.
Estaba sola. Jacob se había ido a trabajar, no, no como lobo se seguía transformando. No lo domaba aun. Había conseguido un trabajo en una tienda en Port Ángeles, le pagaban bastante bien, ya había terminado de pagar la sortija con la que me propuso compromiso. Había que ver lo feliz que estaba mi padre. Le caían las lágrimas de la emoción al igual que Billy y René cundo les dimos la gran noticia. Y el casamiento estaba organizado para dentro de 6 meses. Uff un montón, pero estaba bien porque me dejaba tiempo de organizarla bien.
La única amiga la cual se hubiera ocupado de esto y hubiera hecho un perfecto trabajo era…. No, no quería recordar su nombre, me dañaba si recordaba a esa molesta chica la cual amaba porque al recordarla a ella, a ese duendecito de pelo en punta color negro azabache. Recordaba a ese pelirrojo, el cual seguía extrañando, mi adonis. Todavía recordaba con tal nitidez el 1 año sin él fue un sufrimiento… hasta que encontré a Jacob, el hizo que la situación de mi corazón mejorara. Pero lo que él no sabía que cuando se iba a trabajar, cuando me dejaba sola en casa, cuando no había nada para que me distraiga, el pecho lo tenía a carne viva. Me ardía y me quemaba como acido.
Una tarde escuche hablar a Charlie con un compañero del trabajo. No podía creer que no pude ni engañarlo… simulando tener ganas de hacer las cosas. "No lo puedo creer, es algo terrible. No se cómo controlar lo que le pasa. Porque no sé lo que le pasa. Ella no duerme, no habla, no come, no ríe, no dice nada, se pasa los días y noches sentada llorando en su cama. Preguntándose cuando va volver… ni siquiera escucha música. O ve la televisión. No hace nada. No es nada!"
Pero ahora trataba de no pensar en eso sin lograrlo y mantener mi cabeza en cosas que no me dañaran. Angela, se había casado con Ben después de terminar el instituto. Estaba hermosa en el altar. Jessica consiguió beca en una universidad del sur de california. Mike, seguía dando vueltas por estos lares los padres le habían obsequiado una tienda en el centro de Forks y trabajaba ay, ganaba mucho vendiendo comida y otras cosas.
La manada bueno a la manada se le habían sumado muchos integrantes, desde que victoria hizo un pequeño grupo para matarme, Jacob gano la estrategia fue lo mejor. Obtuvieron el triunfo sobre los neófitos, y mataron a Victoria, ella ya no era problema. Pero ahora había muchos licántropos dando vueltas por la Push.
Estaba cocinando cundo Jacob abrió la puerta, estaba mojado, había arreglado una moto para conducir al trabajo, no quería verlo montado en ella, andar en moto en Forks era como darse una ducha a 100km/h. Me miro, le brillaban los ojos, estaba enorme, creció muchísimo, y parecía que tenía como 27 años. Se acercó hasta donde me encontraba, me miro directamente a los ojos, y me beso. Hacia lo mismo todos los días, el mismo beso apasionado me daba cada vez que me veía.
Lo siguiente fue lo que me desconcertó. Abrió su chaqueta y me dio un sobre. No decía nada. Era un gran sobre rosa. Me guiño un ojo ante el desconcierto de mi cara.
-ábrelo.- susurro en mi oído.
Tome el sobre y lo abrí. Se me dilataron las pupilas. Era boletos de avión. Seguía sin querer irme de Forks era tonto pero aun estando comprometida, lo seguía esperando.
-¿no te gustaron? Soy un tonto, llevo dos años contigo y todavía no puedo hacer algo bien-al parecer Jacob mal interpreto el gesto de mi cara. Cosa que no tenía nada que ver con él.
-nono… me encantaron, me encanta el regalo amor- lo abrase y bese en sus labios, sus carnosos labios indios.- te amo.-finalice con algo que lo hiciera sentir que hiso las cosas bien.
- espectacular. Ya pedí las vacaciones y para la próxima semana estaré libre. Todo un mes tu y yo en un exótico lugar de américa del sur.- la última palabra dijo como ronroneándola en mi oreja. Eso hizo que cosquillas cayeran por toda mi espina dorsal.
Estuvimos un buen rato besándonos, abrasándonos, estaba segura de que el me iba a levantar en sus brazos y me tiraría en el sillón… pero en cuanto tuve la boca desocupada, le largue la pregunta…
-¿Jacob?-pregunte como si fuera un angelito.
-si bella-me respondió medio gruñendo odiaba que interrumpa nuestros besos.
- ¿cómo se te ocurrió esta idea?- Su cara me mostraba claramente que no entendía a que venía esta pregunta.
-eheh…. Lo venía planeando de hace unos cuantos meses. Y quería que fuera una sorpresa.
-ahah…
Se quedó meditando unos segundos luego dijo- ¿a qué viene eso?
-eh? ¿Qué cosa?- pregunte haciéndome la tonta. Me salió bastante bien.
-la pregunta de cómo se me ocurrió.-su vista me demostró que no estaba completamente convencido.
- por nada.
-bella, por favor lo puedo ver en tu cara por algo hiciste la pregunta.
-eheh bueno- me sonroje al ser descubierta- creía que tenía algo que ver con Mathew-era el primo de Jacob. Mathew se había mudado cerca de nuestra casa como hace un mes y se le notaba que tenía una gran preferencia conmigo.
-bella, no, no tiene nada que ver con él. Aunque no estuviera esto lo iba a hacer igual.-dijo apuntando los boletos.
Después de esto siguió donde terminamos con el beso.
-vamos bella,¿ porque estas tardando tanto?
Jacob estaba perdiendo la paciencia. Pero él era el culpable si no hubiera entretenido el ambiente. Yo estaría lista hace rato.
-ya estoy.
- Bueno vamos. O perderemos el vuelo.
Viajamos al aeropuerto escuchando la radio de Port Ángeles. Luego de eso fue un largo viaje en avión.
Llegamos al hotel, y yo no entendía nada de portugués, pero la mayoría de las personas entendían inglés. Así que no me perdí de muchas conversaciones. El cuarto era grande y con una vista perfecta a una playa… nos instalamos y cambiamos, queríamos salir a dar un paseo. Como ya era de noche. Fuimos a un restorán a comer la comida portuguesa era exquisita y tan exótica.
Luego de comer a la luz de las velas al lado de la playa. Fuimos al hotel. Sabía lo que iba a hacer Jacob. Me alzo en brazos. Me llevo hasta la cama. Y con su pación habitual me beso…
…Un sentimiento raro me aprisiono mientras que veía dormir a Jacob. Era como si fuera la última vez que lo iba a ver. Me hiso acordar a esa noche sin luna. Sentía el corazón partido en 1000 pedacitos. Como si se estuviera preparando para un golpe. Como si inconscientemente algo me dice, que este viaje no iba a terminar bien. Pero deje de darle la hora a este sentimiento, este día fue… no el mejor no… pero uno de los mejores que tuve en mi vida fue un perfecto día.
