"Borrón y cuenta nueva…"

—Mamá, mami… ¡Estate quieta! ¿Sí? —le decía el flamante niño de los anillos, con toda la seguridad y tranquilidad del mundo, mientras Tonks no cesaba de tratar de alisarle las solapas del traje que ya estaban más que listas.

Y, a la vez, movía nerviosamente un pie y hacía todo lo posible para no ver hacia el altar, donde muchas cabelleras pelirrojas estaban de pie detrás de Ron, el enrojecido y feliz novio.

No quería ver ahí, porque deseaba de una forma estúpida estar cerca y hablar con el poseedor de cierta cabellera pelirroja. Al mismo que había dejado durmiendo en la cama, después de quitarle de su estómago el brazo caliente que la acariciaba con solo estar ahí… después de haber pasado varios minutos muy íntimos besándole con el fin de saborearlo y oírlo jadear...

No. Se mandó ella, cerrando los ojos. No. Nada de acercarse, nada de hablar con él. ¿Qué clase de persona era? ¿Acaso no se había ido de la casa de él en la madrugada, sin decirle nada, y manteniendo silencio por varios meses en que lechuza con una carta diciendo: "Perdón" se había dignado a mandarle? No. Nada. Iría a la ceremonia, se sentaría, vería a Hermione y Ron decir sí y, luego, inventaría algo de su trabajo y se iría de ahí para no tener que ir a la fiesta.

¿Estaría huyendo? Sí, y estaba tan convencida de hacerlo, que ni siquiera sentía vergüenza por eso. Ya había hecho toda su labor de auto-envalentonamiento esa mañana, el convencerse de que era posible que Charlie no llegara (no había llegado a varios bautizos y nacimientos, ¿verdad?) y si llegaba, habían pasado meses desde la última vez que lo vio. Ella podría con la vergüenza. El no parecía ser de las personas que hicieran escenas. Además, los Weasley la trataban como siempre, por lo que parecía que no les había dicho algo a ellos… todo solucionado.

Pero, apenas llegó y lo vio a lo lejos hablando con la familia de Bill, jugando con Victorie mientras su hermano la tenía en brazos, y Fleur amamantaba a su bebé recién nacido, diciéndole algo sonriente… sí, estaba preparada para la vergüenza, pero no para el deseo de ir a estar con él.

—Mamá, ¿me sueltas? —le decía su hijo, con cierto ruego en la voz.

Tonks se dio cuenta de que había cerrado los ojos y agarrado con fuerza a su niño por los antebrazos, al tratar de lidiar con su ansiedad. En seguida lo soltó y se disculpó. Le dio un beso en la frente y se fue a adentro, tratando de hacerse más pequeña de lo que era, mientras la música y la ceremonia iniciaban. ¡Cuánto agradecía no ser una dama de honor! Hermione había insistido en que Ginny y las esposas de los Weasley fueran sus damas de honor, por algo de la simbología de la ceremonia… antes se había sentido un poco desplazada, Hermione era una de las pocas amigas que tenía pero, en ese momento, lo agradecía con todo el corazón.

Porque, estando a metros de distancia, podía sentir que Charlie la miraba, lo constató de soslayo y bajó de nuevo la cabeza. Aunque no lo vio más, estuvo segura: Él apenas le quitó los ojos de encima, aunque no sabía de qué forma la estaba viendo… en serio que tenía que huir de ahí…

-o-

Ella no estaba en la recepción. No supo cuándo se había ido, pero según lo que le dijo Hermione, tuvo que irse por algo de un caso en el trabajo. Él le había dado las gracias por la información, sin saber del todo si le gustaba o no lo que le dijera.

Cuando amaneció ese lunes, hubiera hecho cualquier cosa por verla. La preocupación había sido grande, aunque luego fue cambiada por enojo, al saber que había estado esa noche en la Sat… y, desde ese momento, a algo parecido a la conmiseración y tristeza, hasta ser una muy dolorosa indignación.

Muchas veces le había dado vueltas en la cabeza, tratar de ver de nuevo lo que había pasado, entender qué había sucedido mal, no sentirse como un poco de carne de una noche. Sabía que no era eso pero, dada la situación, no podía dejar de estar indignado… y entristecido. Tenía que reconocerse que, ingenuamente, había empezado a sentir o creer que esa relación (o lo que hubiera sido) podía ir hacia algún lado.

Sonrió con ironía, antes de llevarse de nuevo el vaso con whisky de fuego a la boca. Empezaba a creer que aquella broma de que Ginny, George y él tenían mala suerte con las parejas (en vez de decirse… "promiscuos"), era cierto.

—Tonks no está en un caso importante en este momento —le dijo una voz dulce y algo distante, apenas él bajó el vaso.

Luna Lovegood se había sentado en el banco a la par de él, justo frente al minibar, en el cual se quedaban dos bartenders y él, mientras las demás personas sólo iban y venían por sus bebidas.

Charlie no supo qué decir por un momento, por lo que ella insistió:

—Tonks no está con nadie, tampoco.

El pelirrojo frunció el ceño. ¿Acaso esa mujer le estaba leyendo la mente o qué…?

—Luna eeeh, gracias por la información. —fue lo único que se le ocurrió decir.

La mujer, que parecía preciosa aunque se hubiera puesto algo parecido a libélulas en el cabello como adorno ligeramente luminoso; miró hacia un lado y negó como diciendo: "este es un cabezotas". Charlie siguió la dirección adonde ella dirigía la vista, y se encontró a un azorado Harry que intentó hacer como que estaba muy concentrado hablando con Ron y Hermione.

La voz de Luna, que parecía haberse armado de paciencia para hacerle entender algo que a él le costaba, le decía:

—Tonks es la nueva compañera de Harry en la oficina de aurores, por eso sé que no están en un gran caso como ella dijo, porque Harry no estaría aquí. También sé, por las reacciones que ella tiene cuando has salido en las conversaciones, que algo más de lo que se cree, pasó en Rumanía. Y, por la forma en que la miraste durante toda la boda, sé que también fue importante para ti —los ojos de Charlie se abrieron mucho al oír eso, y estuvo a punto de tratar de escabullirse de ella; cuando la sonrisa de la mujer y su encogimiento de hombros, de alguna forma lo logró tranquilizar—: solo te quería explicar por qué vine aquí a decirte que puedes hacer tu movimiento. Ella no te rechazará.

Charlie estuvo a punto de contarle la forma en que lo había rechazado, pero pensó que no era el momento, persona, lugar o hasta tema para comentar.

—Luna, con todo respeto…

—Sí, sé que vives en Rumanía y que ella es viuda y tiene un hijo y que casi no se han visto. —se encogió de hombros de nuevo, y sonrió con una dulzura sin igual, mientras veía de nuevo hacia esa dirección, hacia Harry—. También sé que hay que atreverse, y que si te atreves, cosas como esas encuentran solución.

Y la mujer se bajó del taburete, dejó una copa con restos de una bebida de color morada (que él ni había visto que tenía en la mano) en el mostrador, y fue hacia la mesa donde Harry, Ron y Hermione hablaban.

Quién sabe porqué, el ver que Luna lograba que Harry saliera a bailar, y se abrazaba a él con una sonrisa y los ojos cerrados, como si volara en vez de tener siempre los pies bajo amenaza de ser pisados por los de él, le hizo dejarse llevar por el impulso.1

-o-

Ese mismo día, y después de aparecerse en el lugar aún con la copa de whisky de fuego en la mano y vestido con el traje de gala; la esperó por casi dos horas en el vestíbulo del Ministerio de Magia. Cuando la vio salir de un ascensor hacia una de las chimeneas, fue tras ella y le dijo lo que tantas veces ensayó en cabeza:

—Me quedaré unos meses para instruir a los funcionarios del nuevo zoo sobre los cachorros de los Galeses Verdes… —aunque la mujer se había vuelto como un resorte a verlo y se encontrara con su mirada parecida al horror, sacó toda su casta Weasley y Gryffindor y siguió—: ¿Quieres ir a tomar un té algún día?

Ahí estaba, uno de los más grandes momentos de valentía en su vida: ponerse de nuevo a disposición de los deseos de una mujer que lo encantaba y, a la vez, había sido capaz de dejarlo solo en la cama, sin un solo signo de existencia, después de tuvieran una noche juntos.

Pero sabía que se odiaría más sino lo hubiera hecho…

Y más aún cuando ella reaccionó de una forma que nunca se imaginó. Lo abrazó tan fuerte que no se creía que el cuerpo de ella pudiera desarrollar esa fuerza, mientras le decía con la voz ahogada por el llanto:

—Lo siento, en serio lo siento… fui horrible contigo, lo siento.

El té fue ese mismo día, en la casa de ella, mientras su madre y Teddy se quedaban esa noche con los Weasley.

Epílogo

Charlie recordaba esa tarde, el de su primera "cita", mientras veía a los árboles moverse por la danza del mundo allá, a unos metros de la ventana de su habitación. No había sido la mejor forma de iniciar: en esa conversación se habían dado cuenta los dos de lo heridos que estaban. No era tanto él por "la mañana de ese lunes", sino ella, por la muerte y la relación no tan funcional que había tenido con Remus.

Habían decidido alejarse, como él siempre lo hacía cuando las cosas se ponían difíciles.

Sin embargo, dos semanas después, ella había ido con Teddy a la inauguración del zoo y se lo encontraron dentro de una de los enormes espacios abiertos que podían ver por unos cristales desde las alturas, dando de comer a un cachorro. El niño insistió en ir a verlo, y él y Nym se habían dado cuenta de que podían conversar, estar juntos y no sentirse mal...

Luego, se vieron durante semanas y, cuando se dieron cuenta, ya eran una pareja.

… No, no fué fácil, pero ahí, viendo el movimiento de los árboles, recordaba mucho y se daba cuenta de que Luna había tenido razón. Habían conseguido llegar a las soluciones de sus problemas y, sino era así, aprendían a vivir con ellos. Eso no enturbiaba su amor, lo terminó haciendo más fuerte.

Nym se arrebujó a él, abrazándolo de lado y dándole un beso en su pecho desnudo.

—¿En qué piensas? —preguntó, aunque parecía aún medio dormida.

En todo y en nada, casi siempre era la respuesta que le decía, pero en ese momento, uno de sus recuerdos se le quedó más patente.

—Después de que hicimos el amor por segunda vez… recordaba cuando me dijiste que habías llegado a pensar que debías haber muerto en la "Batalla de Hogwarts".

—Ahora estoy segura de que no era así —le respondió y, como para dar más fuerza a sus palabras, rodeó sus piernas una de las de él.

Charlie se acomodó mejor para poderle acariciar la espalda, y siguió diciendo:

—Me parece excelente que no lo creas, aunque lo que te iba a decir es que yo sigo estando más que seguro de lo que te dije ese día: si tú te hubieras muerto, habría terminado siendo un solterón ermitaño que no piensa más que en dragones.

—Charlie —Nym se levantó un poco frente a él, para verlo a la cara. Charlie sonrió al ver el color de cabello que llevaba en ese instante, ese que le decía "te amo" más que mil palabras que ella pudiera pronunciar. Nym le sonrió de vuelta, divertida— creo que habrías sido el solterón ermitaño más sexy de por estos rumbos…

Los dos se rieron con grandes carcajadas mientras él la abrazaba con fuerza. Y siguieron de ese humor, mientras hacían los preparativos para ir a Hogwarts, a la graduación de su hijo Teddy.

OoOoO

Y eso fue! Espero les haya gustado en algo y si leiste, ¡No te cuesta nada comentar! Nos vemos, Gente!

1 Sé, Aglaia, que tu pareja favorita es el Hermione/Harry, pero lo siento, ya que estoy yendo contra el canon, tenía que poner a mi pareja… disculpas por eso.