Molly lavaba los platos de Grimmauld Place. La reunión de ese día había sido agotadora, habían estado muchos miembros de la Orden allí: Ella y su esposo, Dumbledore, Mundungus Fletcher, Ojoloco, Tonks, Lupin, Sirius, Kingsley Shacklebot, y tantos otros que no recordaba sus nombres. La reunión de aquel día había sido importante, Mundungus había averiguado un par de cosas interesantes, pero como habían pasado casi dos horas acerca de confiar o no en las palabras de Mundungus, poco se pudo debatir acerca de la utilidad de la información. Las reuniones de La Orden, de hecho, solían ser así: se tardaba un largo rato en confirmar la veracidad de las afirmaciones, antes de actuar, lo que pocas veces se hacía. Estaba de más decis que al menos una vez cada dos semanas Sirius presentaba ante ellos la petición de largarse de allí, pero siempre era refutada, y Sirius siempre armaba un gran revuelo por eso. Cómo no armarlo, si debía estar encerrado en esa casa las 24 horas del día. Las últimas veces había amenazado con fugarse, e irse con Bullbeack. Dumbledore y Lupin lo persuadieron para que desistiera de aquella idea tan estúpida. Pero era difícil ir contra Sirius, y sus frenéticas ganas de salir del hogar en el cual su familia lo había confinado de pequeño, en el cual estaba confinado de viejo. En fin, entre la discusión sobre la veracidad de la información de Mundungus y las indirectas de Sirius que no cooperaban al clima de paz entre los miembros de la Orden, Lupin y Ojoloco se sacaron un poco de sus casillas, sobre todo Ojoloco que no paraba de lanzarle hechizos a Mundungus, prácticamente sin razón. Quien lo viese diría que tantos años de servicio atrapando mortífago lo habían dejado en alerta por el resto de su vida, pero torturar a ese pobre diablo debía ser simplemente un capricho, una forma de divertirse a lo largo de la reunión, aunque eso pusiese nerviosos a los demás miembros de la Orden. "Tienen poco sentido del humor", afirmó Ojoloco cuando Shacklebot lo regañó por haber petrificado a Mundungus, luego de que el pobre tuviese que estar varios minutos corriendo de un lado para el otro para esquivar los "Levicorpus" con los cuales Ojoloco lo atacaba. Por otro lado, más allá de su cansancio por el largo día, una noticia la tenía preocupada: Bill le había advertido que probablemente le propusiese casamiento a Fleur. Con sinceridad no se conocían desde hace tanto, todo había sido gracias a Charly que los presentó luego del torneo de los Tres Magos, pero hacía medio año que se conocían apenas, y unos pocos meses que estaban saliendo. Era muy apresurado, y de hecho Fleur le parecía el tipo de personas a las cuales no les gusta asentarse como madre, esposa fiel. Ese tipo de matrimonios apresurados no le gustaban para nada, a pesar de que ella se había casado así, pero no tendría la confianza necesaria como para confiar a uno de sus hijos a un matrimonio tan rápido. Le frustraba apenas conocer a esa muchacha, y por lo que la había visto, no le caía para nada bien.
Lupin interrumpió esa ola de pensamientos.
-Molly, disculpa si no te ayudamos con los platos, somos muy desconsiderados...-dijo, hechizando las tazas para que se guardaran en su lugar, ya lavadas.
-Oh, Remus, no te preocupes, no es tanto trabajo realmente, y de paso me distraigo un poco...-dijo, melancólica. -¿Te pasa algo en especial?-preguntó Remus, frotando cariñosamente su espalda.
-No, no, lo de siempre, las peleas que causa Ojoloco, y todos los problemas a los cuales nos enfrentamos... Temo tanto por todos... Y las peleas aquí no ayudan, ni las de Sirius ni las de Ojoloco.-dijo. Lupin no contestó, se limitó a guardar los platos que lavaba Molly.-Y también... Bill tiene la idea de casarse con Fleur, me parece bastante apresurado, no creo que sea correcto que se casen tan así. -Molly, no te preocupes tanto, Bill debe saber lo que hace, si él no está seguro no le propondrá matrimonio, pero debes confiar en que él tomará la mejor decisión, al fin y al cabo lo educaste bien...-dijo Remus con una sonrisa.
-Supongo que tienes razón.-dijo ella con tristeza.-Pero aún me quedaba la esperanza de que se fijase en alguien en quien tuviésemos confianza, que conociésemos y fuese parte de nuestra familia, alguien como Tonks. -Tonks?-dijo Lupin. Se sobresaltó, no esperaba que la mencionara.-No creo que Tonks sea del tipo de Bill. -Si, Tonks, ella sería un buen partido para Bill... Ella es dedicada, es algo torpe pero al menos la conocemos bien y le tenemos mucho afecto. Tonks es divertida, hará reír a Bill, con lo que le gusta reír a mi Bill... Ella es perfecta para él, a pesar de ser despistada es una buena persona, además de ser una excelente bruja.-dijo Molly. Lupin asintió con la cabeza. Era una buena bruja, una buena persona. "Es una muchacha encantadora", pensó Lupin, pero al momento se sorprendió con lo que había pensado. -Realmente no creo que Tonks sea para Bill. Tonks a pesar de todo me parece más inteligente que Fleur, y siempre y cuando no cambie su cabello de color o su nariz de forma, es más madura que Fleur. Pero no creo que a Bill le interese la madurez, me parece que está interesado en que Fleur es más femenina...-dijo Lupin con una sonrisa.
-Si... creo que al fin y al cabo ese es el problema, alguien demasiado femenina... será molesto tener a una mujerzuela mimada y consentida como nuera, ojalá Bill pueda encontrar alguien menos... "Fleur" para desposar. Así al menos tendríamos más risas por aquí...-dijo Molly. Lupin sonrió.
-¿Más risas de las que puedan brindar Fred y George? Creo que con ellos dos ya alcanza y sobra, pero si además quieres tener una "Tonks" en la familia...-dijo Lupin.
Molly le sonrió a Lupin y éste se retiró. Mientras caminaba lentamente al pasillo hasta la puerta de Grimmauld Place, recapacitó su pensamiento anterior, y no le pareció tan mal. Tonks era una muchacha encantadora, sin dudas, risueña y divertida. Era muy inteligente, era un Auror al fin y al cabo. Era algo infantil, pero cuando quería, era muy madura, y era grato, un placer hablar con ella cuando era una persona civilizada.
"Tonks es encantadora", volvió a salir dentro del subconsciente de Lupin. Él, aunque había encontrado suficientes razones como para decirlo, volvió a reprimir ese pensamiento en el fondo de su mente. Las ideas se le arremolinaban mientras más trataba de sacar esa idea de su mente. "Tal vez Nymphadora sea encantadora", pensó Remus, "quien esté a su lado será muy afortunado", pensó con tristeza. Claro que quien estuviese con ella sería afortunado. Ella era una bruja excepcional, pero claro que no podría estar con un licántropo el cual trataría de matarla una vez por mes. "Bueno Remus, cualquier mujer que encuentres hará eso contigo al fin y al cabo..." pensó. Rió para sus adentros, pero se convenció de que Tonks debía encontrar un hombre que pudiese estar a su lado cuando lo necesite, y no uno que pudiese atacarla si se descuidaba.
-Lupin, ¿acaso tu has considerado algo con Tonks?-dijo, curiosa, la Sra Weasley. No porque hubiese sospechado algo, ya que sólo metiendose en los pensamientos de Lupin podría saberlo, sino simplemente de curiosidad. Lupin se sobresaltó, esa pregunta lo agarró de imprevisto.
-No... yo no he... considerado nada con nadie, tu sabes. No puedo permitirme considerar algo con alguien... teniendo una condición así.
Molly quedó aparentemente satisfecha, o eso pensó Lupin. En realidad Molly seguía pensando que algo podía pasar entre Tonks y Lupin. Aunque definiticamente eso no ocurriría si Tonks no tomaba la iniciativa.
¿Había siquiera considerado pensar en Tonks como algo más que una integrante de la Orden del Fénix, y una compañía para hablar una que otra vez? Debía estar él delirando, ya que considerar algo así era absurdo. Tonks era una inocente y recién iniciada integrante del Departamento de Aurors, además de ser nueva en la Orden del Fénix. Ella tenía una vida por delante, para luchar, sufrir, disfrutar y vivir, porque al fin y al cabo estaba en la flor de su vida. ¿Cómo podía siquiera pensar que él podría ser simplemente algo como una compañía? Era trillado, era impensable, que él tratase de relacionarse con ella. No, no era trillado ni impensable, era estúpido. Era algo improductivo para ella, ella tenía toda una vida por delante, a él no le interesaba que ella tuviese que cargar con su "cualidad" toda su vida. Él, a pesar de estar en la mitad de sus treinta, era notablemente mayor que ella, y a decir verdad era simplemente una carga, una molestia. No sólo una molestia, sino una amenaza para su alrededor.
Recordó porqué no se relacionaba con nadie: ¿Una esposa? ¿La cual tuviese que prescindir de su esposo una o dos noches al mes? ¿Un hijo? ¿Cómo se le explica a una criatura que su padre es un hombre lobo? ¿Una familia? ¿Cómo podía siquiera pensar en relacionarse con otra persona cuando simplemente sus amigos y conocidos estaban en riesgo cerca de él...?
Un disparate, eso era. Un disparate.
Él, era demasiado viejo, demasiado pobre, demasiado peligroso.
