Tonks ya se había retirado. Su pelo había recobrado el color original que traía al venir, y ella se fue sin decir mucho. Había notado a Lupin preocupado y afligido, pero claramente no se imaginó que era por una de sus crisis existenciales, en la cual le recordaba lo peligroso que era, le recordaba que era una amenaza para la gente a su alrededor. Además, aquel recuerdo sobre Lily revivió algo que tenía muy guardado... aquel sentimiento de prohibición autoimpuesta, aquel sentimiento de culpa por otro lado por dañar a James. Eran cosas que hacía mucho que no sentía. Se quedó mirando la chimenea, parado, sin decir una palabra. Sirius se paseaba por la casa, como quien se pasea por su celda, o como quien busca misteriosamente hallar una salida de allí. Lupin sintió su presencia y sintió de nuevo aquella camarería que sentía cuando los cuatro Merodeadores aún estaban unidos, vivos y jóvenes. La verdad que la camarería con Sirius nunca había desaparecido: Remus fue quien le explicó a Harry que Sirius era inocente, y develó a Peter Pettigrew como el traidor. Sirius así la había tomado un afecto muy especial a Lupin, claro que no como el que le había tenido a James, pero aún así Remus era como un hermano para él, como lo había sido James. Mientras ambos se sumergían en recuerdos y payasadas juntos, Lupin recordó cuando Sirius se enteró que Lily se había interesado en él. No iba a olvidar nunca su expresión.

FLASH BACK

Remus Lupin salía del examen de Transformaciones. Pensaba que lo había hecho bien, aunque aún así se fijaba en la hoja de preguntas si había omitido algo. Necesitaba un Supera las expectativas para continuar con su afan de ser Auror. Todavía no comprendía cómo iban James y Sirius a lograr tan altas notas en todas las materias, cuando, a pesar de que eran buenos cuando se esforzaban, si por el rendimiento en clase se tratara, tendrían una T de Troglodita en todas.

Estaba anonadado en su búsqueda de respuestas omitidas que no notó la presencia de Lily Evans a su lado. Al hablarle ella, él se sobresaltó.

-Hola Remus. ¿Cómo te ha ido?-dijo ella.

-Bien, creo que bien, espero llegar a ese Supera las expectativas.-dijo él con triseza. No es que no se tuviese confianza en sí mismo, sino que tenía miedo de pequeños errores que lo llevaran al desastre.

-Tú podrás.

-Me tienes demasiada confianza.-dijo él, fríamente.

-Tú deberías hacer lo mismo.-dijo ella con una sonrisa. Él la miró, esperando que se fuera. Ella no se iba, y no quería que empezaran a preguntarse qué hacía hablando con Lily.

-Lily, no quiero ser descortés, pero no quiero que se empiecen a preguntar por qué me hablas. Perdón si me voy, pero... James me matará.-dijo. Lily miró exhausta para los costados de Lupin. Allí esaba Sirius, Lupin tenía razón. Ella se fue sin decir palabra, mientras Canuto se le acercaba al licántropo.

-Lunático, ¿qué te traías hablando con Evans, eh?-dijo Sirius, como si los pensamientos de Lupin fueran un libro abierto y Sirius los hubiese escudriñado. "La oclumancia no es lo mío" se dijo Lupin.

-Nada, me preguntó cómo me fue.

-No me vengas con ese cuento, los vi en la sala común la otra tarde... ¿Hay algo que quieras decirme, o decirle a James?-dijo Sirius con una sonrisa burlona.

-No...-comenzó Lupin. Los poderes de persuasión de Sirius eran más amenazantes que astutos.-Es muy molesta, simplemente. Ella es la que me habla a mí, como si a mí me interesara saber algo de la vida de ella.

-Entonces ella está interesada en ti.-dijo Sirius reflexionando. Sus cejas se juntaron y sonrió con una expresión muy malvada, como si todo aquello lo divirtiese en demasía. ¿Era muy gracioso o divertido que Lily Evans estuviese atrás de Lupin?

-Yo no diría eso.

-Oh, yo creo que sí.-dijo Sirius, esperando la respuesta de Lupin. Canuto no desistiría hasta que él no lo aceptara.

-Mira, a mí no me interesa, y si me interesase no importaría. Soy Merodeador primero que nada, y luego existo.-dijo él con la frente en alto.

-Así me gusta, compañero. Descuida, no le diré nada a James. Pero si puedes... convéncela de que James no es mas muchacho... Él enserio está atraído por ella, así que si puedes darle una mano...-dijo Sirius, sacando la sonrisa de su rostro.

-Lo haré, cuenta con ello.-dijo Lupin con una sonrisa.

FIN FLASH BACK

-Lunático, puedes creer que haya pasado tanto tiempo, y tantas cosas...?-dijo Sirius, melancólico.

-No Canuto... es algo de no creer. Perder a James, y que Peter nos traicionara... Debemos considerarnos afortunados.-dijo Remus.

-¿Afortunados? Perdón pero yo no me siento muy afortunado, estoy encerrado aquí...-dijo Sirius con una triste sonrisa.

-Yo tampoco realmente, me siento un monstruo que se debe alejar de las personas... Seamos sinceros, ninguno de los dos la tiene fácil.-le explicó tristemente Remus. Se hizo un silencio triste e hiriente que ninguno de los dos quiso quebrar. Los dos se quedaron mirando el fuego como si asi sus memorias y recuerdos se quemaran, y no volviesen más. Anonadados en su afán de olvidar, se hipnotizaron en el fuego e ignoraron todo a su alrededor. Pero ninguno de los dos podría olvidar un ápice de las miserias que habían sufrido. Lupin, luego de un largo rato mirando el fuego, comenzó a distinguir los cabellos de Tonks sobre los ladrillos del fondo de la chimenea. Su mente le estaba jugando una broma pesada. Pero tal vez podría plantearle su problema a su amigo de hacía décadas.

-Sirius... tomemos un caso hipotético.-dijo Lupin. Sirius se sonrió, un caso hipotético no podía ser nada más ni nada menos que un problema no-hipotético de su amigo.-Imagina que una persona que tiene una cualidad peligrosa para la sociedad y la gente, como yo, estuviese atraído hacia alguien...

-¿Alguien?-dijo Sirius sonriendo-Dame más detalles.

-Alguien joven, atractiva, casi infantil. Él tiene miedo de acercarse a ella... por miedo a lastimarla, por miedo a ser peligroso para ella, por miedo a ser una amenaza. Además ella tiene tanto por vivir... y él es años más viejo que ella y no quiere ser una carga para una persona que está en la flor de su vida.-dijo él con tristeza.

-Remus, te...-Sirius paró en seco. Le siguió el juego a su amigo.-Este tonto se está menospreciando. En aquel caso hipotético en el que él se viese atraído por ella, no importa realmente la edad, o lo peligroso que él pueda llegar a ser. En caso de que ella sienta lo mismo, a ella no le importará cuan viejo o cuan peligroso este hombre sea. A ella no le va a importar que él sea una amenaza, a ella, él nunca le parecerá una carga.-dijo Sirius con una sonrisa. Su amigo Lunático lo miró con extrañez.-Yo diría que ellos deberían jugarse por lo que sienten... deben aprovechar la vida, son tiempos de guerra, juéguense por el amor.

Lupin enmudeció, no dijo nada. La expresión de Sirius "si ella siente lo mismo" le quedó dando vueltas en la cabeza. ¿Podría Tonks sentir lo mismo que él? ¿O era eso un disparate?

Pero él así estaba dando por sentado que le gustaba Tonks. "No me gusta Tonks", se dijo a si mismo, pero su subconsciente lo detuvo a gritos, diciendo que era una mentira. ¿Le gustaba Tonks? ¿Cómo podía ser eso posible? ¿Cuándo había surgido tal sentimiento de las entrañas del lobo que llevaba dentro?

Lupin, por un maravilloso momento, aceptó eso. Lo aceptó, y consideró la minúscula posibilidad de que ella sintiese lo mismo por él, y sonrió. Sonrió porque tal vez pudiese encontrar en Tonks aquella compañía que necesitaba, no (sólo) una compañía sentimental, sino alguien cuyo afecto y cariño llenasen un poco el vacío que él siempre había tenido en su interior... Aquel vacío que la sociedad le había dicho que estaba bien tener, porque él no podía amar. Él no tenía permitido amar a alguien, porque la lastimaría. Pero no, no estaba bien ese vacío, y sólo en ese momento comprendió eso: ese vacío debía ser llenado. Y por un maravilloso instante, Remus Lupin pensó que había encontrado a la persona que llenaría ese hueco en su interior. Y se sonrió.


Sirius miró a su amigo sonriendo al fuego. Era raro ver sonreír a Lupin: no lo veía sonreír desde hacía años, desde que James se había ido que no veía a su amigo sonreír de esa manera. Se alegró de haberle dado una esperanza, o al menos una razón para sonreír. Tal vez Canuto no tuviese ya salida, tal vez ya no tuviese chance de encontrar el amor, de vivir su vida feliz y en paz. Pero Lunático sí podía, aunque estuviese convencido de que no. Sirius le echó una última mirada a su amigo. Le sonrió, así como Lunático le sonrió a él.

-Deséale suerte a tu amigo hipotético. Es un gran hombre, pero aún así un idiota que se menosprecia demasiado... Una carga, una amenaza... eres un idiota, Remus.-dijo Sirius por lo bajo.

Lupin lo miró con extrañez, pero antes de que pudiese preguntarle qué había dicho, Sirius se despidió de él y se fue a dormir recordando las andanzas de aquellos dos locos que eran... sin siquiera pensar que sería la última vez que vería a su amigo Lunático, y que su amigo Lunático lo vería a él.