Una enorme disculpa porque ya releyendo el capitulo 4 me di cuenta de que tiene enormes faltas de ortografía, tratare de fijarme mas antes de subirlo. Ante las dudas si es una Itahina o Sasuhina, mmmm, pues sinceramente me gusta mas el Itahina, este personaje es simplemente encantador, pero solo será para darle un poquito de celos a mi hermoso Neji. Además olvide explicar que en este fic, la historia cambia un poquito, Sasuke, nunca se fue con Orochimaru e Itachi nunca mato a su clan, además de ser el capitán ambu, mas joven en la historia de Konoha, así que esto también ser aun enorme factor para doblegar la enorme autoestima de Neji, que si bien lo adoro, tiene que compensar el lastimar tanto a Hinata, durante ese examen, aquí les dejo esta humilde aportación, es mi primer fic, y se que cometo varios errores, pero el deseo de ver a esta linda parejita juntos, me impulsa a escribir estas pequeñas ideas, mil gracias a todas

Aroma 5

Por fin, su turno acababa, ya había dejado al menor de los Uchiha, totalmente dormido, si seguía así, tal vez en dos o tres días ya lo darían de alta. Se sentía realmente satisfecha con los resultados de su actual misión. Aunque ella había ganado mucho también, un par de buenos amigos, los cuales le permitieron ver una nueva faceta en sus personalidades, era sumamente hermoso poder contemplar a estos fríos y rudos hombres, sonreír y pasarla bien a pesar de sus pequeñas peleas. Una fina risa dejo escapar, al recordar todo el ajetreo que formaban ese par.

-Siempre ríes estando sola Hinata-chan?- en ese instante una sombra que salía de detrás de un árbol cercano a ella empezó a definirse.

-I..Itachi-san,- muy sorprendida llevo su manos cerca de su pecho. Estaba tan ensimismada en sus pensamientos acerca de sus nuevos amigos, que no se dio cuenta de otra presencia además de la de ella.

-Wow, en verdad mi nombre suena muy bien en tus labios, Hinata-chan- ante esto la pequeña Hinata enrojeció enormemente, ya que la luz de la luna le proporcionaba un aire por demás seductor y peligroso, nada que ver con lo que estaba pensando de el justo hace unos minutos.

-Te acompañaré- aprovechando ese instantáneo momento de confusión de Hinata dijo esto mas bien pareciendo una afirmación, mas que un pedido.

Itachi sabia de la tímida personalidad de Hinata, lo había descubierto hace pocas semanas, cuando su tonto hermanito como el así lo llamaba, había terminado sumamente lastimado, después de una misión. Sin embargo este rasgo de su personalidad hizo que se fijara aun mas en ella, ya que no babeaba ni por el ni por Sasuke, que bien eran conocidos en la villa como imanes humanos para las chicas. Su extremada sencillez y su naturaleza dulce, junto con esa hermosa sonrisa que podía desarmar a cualquier hombre fue lo que a Itachi Uchiha, le hizo olvidarse de la diferencia de edades entre ambos. Si Itachi Uchiha, estaba interesado en una mujer, si bien sabia que no estaba enamorado de ella, el ya tenia ideas un tanto territoriales con respecto a ella, deseaba que Hinata no se desprendiera de esa aura de ingenuidad y dulzura, además que tampoco encontrara interés aun en los chicos de su propia edad y peor aun no permitiría que algún chiquillo lo bastante inteligente y sensato ya se hubiera percatado de este hermoso diamante y quisiera ganársela, como por ejemplo ese extraño sujeto que alcanzo a percibir parado sobre una rama de un árbol justo hace unas horas, acechándola. No definitivamente no permitiría que un niño le ganara esa hermosa preciosidad y estaba decidido a comenzar a jugar sus cartas.

Aprovechando el momento en el que por la oscuridad Hinata tropezó nerviosamente con una piedra, el alcanzo a sujetarla, tomándola de un brazo, jalándola suavemente hacia su pecho para evitar su caída. Esta simple acción hizo a la chica tomar conciencia de la enorme diferencia entre ambos. Era sumamente alto comparado a ella, al tener contacto con su fuerte pecho, sentía que chocaba con una fuerte roca cálida, si bien era un chico delgado, al sentirlo tan cercano, pudo constatar que era sumamente fuerte.

Nunca se había percatado del delicioso aroma que acompañaba a este hombre, tan viril y embriagante, totalmente diferente al que emanaba su primo o bien alguien con una cabecita rubia, ante este ultimo pensamiento se sorprendió muchísimo, ya que desde que se había transformado la relación entre ella y Neji, casi no había pensado en Naruto y de echo a partir de ese increíble beso había desaparecido de su cabeza por completo, en este justo momento se dio cuenta de sus sentimientos con respecto al dueño de unos hermosos ojos celestes, había sido un gran derroche de admiración y respeto hacia el nada más.

-Hinata, este bien- Itachi, preocupado por su aparente ausencia, se preocupo un poco ya que al darse cuenta de la enorme inocencia de esta chica, creyó que le había desagradado mucho este contacto.

Con un enorme dosis de valor, Hinata subió la mirada, solo para abrir los ojos sorprendida, ya que nunca había visto una mirada tan suave y llena de preocupación, solo aquella vez, en su primer día de misión que al entrar en la habitación de Sasuke, lo había visto allí, totalmente concentrado en el rostro de su hermano, tomándole de la mano y con esa bella y dulce mirada.

Arrobata totalmente por esta mirada que le regalaba a ella, se perdió en el inmenso océano obscuro de sus ojos, sin embargo esta apacibilidad duro solo un fugaz momento. Ya que este ultimo, al contemplar ese adorable sonrojo y esa mirada, sumamente dulce que le dirigía, no pudo contralar la enorme necesidad de besarla, su mirada desbordaba sensualidad, al tiempo que iba entrecerrando los ojos, degustando de la hermosa cercanía de esta niña, que se había apoderado de su cabeza, sin embargo tan concentrado estaba ante esta chica, que no se dio cuenta de que ya estaban muy cercanos al complejo Hyuuga y mas aun que un aura por demás siniestra comenzaba a inundar la atmosfera. Solo ante esto ultimo el instinto de supervivencia de este experimentado capitán ambu, lo llevo a tomarla de la mano bruscamente y llevarla hacia su espalda, con un sentido total de protección. Pero sin duda ni el ni Hinata estaban preparados para lo que sucedería.

-No la toques, maldito Uchiha- una voz por demás gélida, amenazante y ronca, sonó desde el techo de la entrada del complejo Hyuuga. Y con la luz de la luna delineando una poderosa aura de violencia, Neji, apareció, con una mirada, que le traspaso hasta el alma a Hinata.

-En un movimiento rápido y violento Hinata soltó la mano de Itachi, y la llevo hacia su pecho, esto sorprendió bastante a este último, parecía como si su contacto le produjera daño, dándose cuenta de esta acción al mismo tiempo afloraba una sonrisa arrogante pero triste en la cara de Neji.

-Yo no me sentiría tan bien al tener el enfermo hobbie de vigilar a los demás, Hyuuga- diciendo esto con aparente indiferencia, pero con una mirada totalmente retadora y abiertamente mostrando que no iba dejarse intimidar por este chiquillo, reecordando que solo hace unas horas, el estaba oculto en ese árbol, con una mirada igual o mas desafiante que la que tenia en esos momentos.

-No tengo por que darte explicaciones, Uchiha, pero solo te advierto que no puedes tomarte tantas confianzas con la futura líder del clan- Neji sabia perfectamente que rango tenia ese Uchiha, sin embargo estaba tan cabreado, que no se detuvo a pensar que este podía romperle los huesos en un segundo, si bien no podían compararse en fuerza y tamaño, el orgulloso Hyuuga, no iba a dar un paso atrás.

-Hinata –sama, haga el favor de entrar su padre ya la esta esperando para la cena- si bien Hinata tenia enormes ganas de ver a su querido primo, el oírlo decir esta frase dirigida a ella, con un tono tan frio y despectivo, le recordó el odio que él le tenia a ella hasta hace poco tiempo,

-Si Neji-nisan, bajando la mirada, y con una voz quebrada, dijo esto, y Neji, por un momento, sintió que su corazón se rompía en mil pedazos ya que ella volvía a colocar ese tan odioso sufijo, además hasta hace unos momentos, la había visto sonreír y conversar tranquila y confiadamente con ese Uchiha, y ahora que el le hablaba, tenia esa actitud hacia con el, de miedo, y lo peor de todo, lo había vuelto a llamar hermano, siendo que ya había prometido no hacerlo. Todos los deseos de abrazarla y besarla con total anhelo, se escurrían fríamente de sus dedos, la sentía tan lejana, y ahora ya no podía manejar esta maldita sensación de soledad.

-No tienes por que hacerle caso a ese cretino Hinata- diciéndole esto y tomando suavemente su mano, para intentar cambiar el semblante de tristeza que se había instalado en el rostro de la chica, el cual no le había gustado para nada. Ese tonto Hyuuga, había sido capaz con una frase, de entristecerla y eso no se lo iba a perdonar nunca.

-Uchiha-san, gracias por haberme acompañado- soltando suavemente su agarre, y devolviéndole una sonrisa por demás fingida, Hinata le hizo una suave reverencia, ya que si seguía estando allí, bajo la fría mirada de su primo, sentía que las lagrimas saldrían sin duda alguna y no quería hacer participe de ese momento a su recién nuevo amigo.

Neji aun en su postura, no sabia que hacer, si bien, Hinata cambio su dulce rostro hacia una total tristeza, cosa que por unos segundos lo descoloco completamente, haciendo surgir una enorme incomodidad en su pecho, ya que el era el responsable de este cambio de actitud. Pero al momento que ese bastardo Uchiha, como así el lo pensaba, la volvió a tomar de la mano y ella le sonrió, no pudo controlar sus celos por mas tiempo. De un salto, llego solo a unos metros de donde se encontraba la pareja, y decidió avanzo hacia ellos, sin embargo algo totalmente sorpresivo lo hizo congelarse.

Rápidamente y en un fuerte impulso, por protegerla y cambiar su animo la jalo suavemente de la mano, solo para poder volver a tenerla cerca de el y le dio un pequeño pero muy sensual beso muy cercano a sus labios.

-Hinata-chan, no me gusta verte triste-

-Bastardo Uchiha, no te atrevas a tocarla nunca más, sin pensarlo, Neji lanzo un juken, para separarlos.

Itachi, siendo mas fuerte que el y mas rápido, tomo a Hinata de la cintura y saltando, los puso a ambos a salvo, sin embargo, fue en una fracción de segundos cuando el la soltó suavemente ya a salvo y con toda velocidad alcanzo a dar un fuerte golpe al rostro del chico, lanzándolo a bastantes metros de distancia.

-Niño imprudente no te das cuenta de que puedes lastimarla, no me importa quien diablos eres, si vuelves a intentar lastimarla te matare-, esta ultima palabra la dijo con un semblante por demás oscuro y despiadado, Neji pudo respirar su letalitad.

-Basta ya- un pequeño grito de desesperación hizo que ambos hombres a punto de inciar una gran batalla, se quedaran estáticos. Hinata no podía creer como se había transformado toda esta situación a algo tan feo. Ahora sus lágrimas no se contenían al salir.

-Itachi-san, por favor váyase, lo veré mañana en el hospital, onegai- tomándolo de su camisa y totalmente preocupada por la vida de su primo, al ver el enorme poder del Uchiha, quiso romper con esta horrible escena.

-Sabes linda Hinata-chan, lo hare sólo porque me has llamado por mi nombre- y dándole un pequeño guiño se esfumo del lugar, pero en el ultimo segundo regalándole una mirada asesina al chico Hyuuga.

Sin embargo ante los ojos de Neji, malinterpretando la acción de que querida prima, imagino que ella le daba mas importancia a ese Uchiha que a él y pero aun, olvidándose de su timidez había tomado de forma tan personal, la camisa de este. Su furia creció a tal punto. Que lo siguiente lo dijo sin pensar y totalmente dolido.

-Ya no me importa lo que haga Hinata-sama, si usted gusta puede hasta largarse con ese bastardo Uchiha, total, seria algo mas en la lista de sus tantos errores y debilidades-tomando un impulso mas, y de un salto desapareció tras las paredes del complejo. Dejando a Hinata sumida en la tristeza y la soledad, sus palabras y sus miradas, le dolieron muchísimo, al punto de sentir que la herida en su pecho volvía a abrirse, fue igual que el día de aquel terrible examen chuunin

Itachi no era tonto, el había visto el enorme remolino de celos departe de ese chico, y también había visto el dolor ante las palabras y acciones de ese chico en la mirada de Hinata, y el se consideraba un genio, así que solo tuvo que pensarlo un poco, para saber que esos dos chicos en verdad se importaban. Con mucha rabia se dio cuenta de la enorme inmadurez de ese chiquillo. Meditándolo fríamente, ya recordaba donde había visto anteriormente ese rostro, fue durante el examen chuunin en su pelea con el chico kyuubi, demostrando el enorme potencial que tenía al haber peleado de tu por tu ante un jinchuriki. El de hecho de que lo hacían llamar como el genio Hyuuga una imperceptible sonrisa cruzo su rostro, era curioso como a el mismo también lo habían nombrado como el genio Uchiha, a tan corta edad. Y observando el fuerte aura de combate de ese chico sin duda, en dos años mas resultaría un severo dolor de cabeza para el.

-Tanto te importa ese Hyuuga Hinata- murmurando tristemente al viento, al mismo tiempo que caminaba cerca de un lago, el cual era su lugar favorito y recordando los ojos de esta linda chica.

Ya no necesitaba mas palabras, en sus ojos podía verlo, y no solo eso, los días anteriores, cuando el la descubría mirando hacia la ventana, con ese hermoso sonrojo y sus ojos cerrándose, al aspirar profundamente un aroma inexistente para el, le parecía la mujer mas hermosa que hubiera visto. Verla de esa forma, en su pecho se instalaba una enorme paz y unos deseos enormes de protegerla y de ser el dueño absoluto de esos suspiros. Sin embargo cuando una idea se instalaba en su cabeza era realmente difícil dejarla ir sin antes haber conseguido lo que deseaba.

-Aun no me rendiré Hinata, si ese tipejo no te trata bien, te robare y te hare mía-solo la luna, el lago y la noche fueron testigos de esta determinada postura del genio Uchiha. Invocando a un halcón, y realizando un pequeño jutsu de escritura, mando una pequeña misiva para Hinata, deseaba levantarle el ánimo, ya que no le había gustado como había terminado esa noche. Con una arrogante y deliciosa sonrisa, concluyo satisfecho esa carta, esperando que al momento de leerla le robara un sonrojo de esos que tanto le gustaban, como deseaba ver su reacción ala hora de leerla.

Sumamente arrepentido, Neji corrió rápidamente hacia la habitación de su prima. Ella debería de estar llorando, después del terrible comportamiento que el ha tenido para con ella. Ni siquiera se había presentado a cenar y esa actitud le dolía, en verdad podía estar tan enfadada con el por lo que le hizo al Uchiha.

Deseaba como única cosa en el mundo volver a ver su sonrisa y provocar esos deliciosos sonrojos, quería hacerla suspirar y temblar ante su presencia, como ella se lo había mostrado antes.

Justo cuando el le reclamo la repentina amistad y cercanía con Itachi, cuando ella entro en el complejo, se dio la vuelta intempestivamente sin siquiera haber escuchado lo que la chica tenia que decirle, estaba tan enojado y celoso, que creía que era mas seguro para Hinata, el que el mismo se retirara para enfriarse un poco ya que podía seguir diciendo idioteces que podían lastimarla más y el ya se había prometido no volver a hacerla llorar, así que aunque le doliera tenia que aguantarse todo su enojo y calmarse primero antes de volver a encararla y mostrarle lo que el en verdad quería decirle.

Totalmente cubierto de nervios abrió suavemente la puerta de su cuarto, la vio sentada sobre la cama dándole la espalda. Sentimientos encontrados surgieron al verla tan frágil, tan niña. Hacia tiempo que deseaba entrar en esa habitación que el ya conocía de memoria, a la hora de entrar y dejar sus pequeños presentes, se hacia realidad.. El anhelo de tocarla, de sentirla de cobijarla entre sus brazos se hizo insoportable.

Acercándose de manera cautelosa, paso a paso, sintiendo el corazón en la garganta, las manos sudando frio, y un incipiente sonrojo formándose en sus mejillas, cerró los ojos, aspirando el aroma del cabello de su prima, sabiéndose un verdadero idiota, pero un enamorado siempre será un idiota. Completamente derrotado soltó en un suspiro el nombre de Hinata, estando muy cerca de su oído.

Ella totalmente sorprendida, volteo, teniéndolo, a unos centímetros de su rostro, estaba tan absorta en el pequeño regalo que le acaban de hacer que no se había percatado de la presencia de su primo. Al principio muy asustada había cerrado fuertemente los ojos y apretando el papel entre sus manos que había colocado frente a su pecho a modo de defensa, sintiéndose indefensa, débil ante la presencia de Neji, pero grande fue su sorpresa, cuando después de segundos interminables, este no decía ni hacia nada, entonces a ella llego ese aroma, que en este momento se encontraba un poco distinto que otras ocasiones, era mas dominante, mas salvaje, mas impetuoso, pero definitivamente era la escencia del hombre del cual no podía dejar de pensar y entonces esa angustia se fue transformando en un deseo increíble de dejarse envolver por ese aroma, al momento de tragarse ese deliciosos aroma a través de su nariz, colándose hasta lo mas profundo de su ser, un nuevo sentimiento de determinación se fue instalando cómodamente en su cabecita, definitivamente le haría entender que el había malinterpretado toda la escena pasada.

Neji degustaba el rostro de su prima, su boca ligeramente abierta, mostrando sus rosados labios, sus ojos al principio muy abiertos, y como poco a poco se iban cerrando sus parpados, volviéndose irresistible. La forma en la que ella aspiraba su aroma, lo volvía loco, lo hacia imaginar, que Hinata quería llevarse su alma dentro de ella. Su mirada se suavizo a tal punto que parecía un verdadero ángel, sometido ante su preciada diosa.

Sus alientos se mezclaban, la rápida respiración en ella se hizo presente, el profundo nerviosismo de tenerlo tan cercano a ella. Y además en un lugar tan intimo como su cama. No se pudo sostener por más tiempo sobre su cama. Neji entornando profundamente su mirada hacia ella, una que por cierto Hinata se dio cuenta que tenía una nueva escala de dulzura y arrepentimiento, fue demasiado para ella, cayo de su cama, provocando que algo que sostenía entre sus manos, saliera disparado hacia Neji.

Incrédulo, sus ojos se abrieron cada vez mas, ahora lo entendía todo, era un idiota por sentirse centro del universo de su querida Hinata, un fuerte dolor se instalo en su pecho al comprobar el porque del ausentismo de su prima a la hora de irrumpir en su habitación.

Una dulce carta escrita por Itachi, que el envió por medio de un pájaro mensajero a Hinata, después de ver el embrollo en el que la metió. Sin embargo sus sinceras muestras de cariño, ante los ojos de un hombre celoso, no eran sino muestras irrefutables de un amor que solo se tiene entre amantes.

Furico sin una pizca de la dulzura que enmarcaba sus ojos, de un salto llego al lugar donde se encontraba su prima, con su fuerte cuerpo la llevo al piso tomándola de los manos fuertemente, llevándolos por encima de su cabeza, fue demasiado rápido para ella, jamás creyó lo que iba a venir

El sin compasión alguna y con una mirada tan profunda, tan hiriente y al mismo tiempo tan necesitada, posesiva y tan ardiente, provoco en Hinata, un profundo miedo, mezclado de una añoranza a que el le gritara, le mostrara cuan enojado estaba, deseaba sentir lo que fuera departe de el, sentir que el no se había olvidado de ella, y que la presencia de ella era lo único que necesitaba. Tan aterrador y fascinante, se dejo envolver por esta nueva sensación.

Nunca se creyó masoquista, pero ahora en ese justo momento deseaba como ninguna otra cosa en el mundo a su primo Neji, aun en ese estado de furia, sujetándole tan fuerte las muñecas que sin duda formarían moretones. Ese dolor y esa mirada, que aun siendo dolorosas por ese mismo hecho confirmaban que no era uno mas de sus sueños, ella quería todo de el y estaba dispuesta a tomar las consecuencias.

Neji lo vio, fue un segundo, pero fue tan repentino, sintió un fuerte latigazo de placer al someterla de esa forma y el deseo en los ojos de su prima le confirmaba que era solo para el.

-Hinata, hare que pienses solo en mi- esto sonó como un poderoso gruñido. Te hare arder entre mis besos, este ultimo pensamiento se apodero del ultimo resquicio de autocontrol en Neji.-

Totalmente hambriento tomo los labios de su prima. Un sutil pensamiento recorrió en forma de estremecimiento su cuerpo. Hinata esa niña débil y frágil lo tenía en sus manos. Su orgullo por primera vez en su vida, no funciono, estaba derrotado, por la miel que destilaban esos labios de diosa, que lo envolvían en un mar de emociones, y por cierto no muy decentes, en este momento.

Sus piernas que estaban a los costados de las piernas de Hinata, perdían fuerza, o más bien querían perder fuerza, para poder estar más cerca de ella. Una con un movimiento lento pero seguro, le coloco entre las piernas de esta.

No estaba preparado, para el dulce sonido que surgió de la garganta de Hinata, un gemido, por demás ardiente y suave, surgió, haciendo que rompiera el beso, para poder contemplar el hermoso rostro ansioso de ella. Cuidadosamente degusto su silueta, contemplando esos hermosos senos en los cuales podía perderse por toda la vida, Hinata sentía que su mirada podía desnudarla, así que volteo su mirada, para no poder encontrarse con la de el. Ya que podría perderse por completo en ella, y un instinto le decía que eso en este momento, tener a un Neji totalmente enfurecido, celoso y deseoso, era peligroso.

Recobrando la compostura al ver esa frágil visión de su rostro, fue soltando el fuerte amarre de sus muñecas y la posesividad con la que colocaba sus piernas en medio de ella.

Dulcemente dijo su nombre, ella no volteo, nuevamente y con toda la dulzura que logro reunir en su interior, suplico por la atención de ella.

-Hinata, mírame-

Totalmente arrobada por ese sonido, y por ese aroma, Hinata, le confronto, ya era hora de poner las cosas en claro, los últimos días estando a su lado se había vuelto más segura y confiada, y era sumamente importante el que ella le dijera cuales eran sus nuevos sentimientos. Tomando aire fuertemente y con toda la decisión que había reunido, se dirigió a el con su corazón abierto.

-Neji, eres el único hombre que causa esto en mi, es que no lo puedes ver, he caído enamorada de ti, desde la primera vez que te tuve cerca de mi, aun cuando éramos unos niños, me sentía segura, ya que tu me protegías, ya que estando cerca de ti, ese inconfundible aroma, rodeaba todo mi ser. Aun en las noches donde tenía pesadillas y corría con mi almohada a tu habitación, eran entre tus pequeños brazos y ese protector aroma, que me diste el hogar y el amor que tanto deseaba.

Cuando estuve en el hospital, no recordaba exactamente de donde añoraba ese olor, pero después de nuestro primer entrenamiento, lo supe con seguridad, eras tu el dueño de mis sueños, de mi ser, aun cuando yo no era capaz de entender esto que surgía en mi.

-Hinata pero Itachi, y tu, se veían, como… es decir, me dieron tantos celos de ver que el podía acercase con tanta facilidad a ti, como el te protegió, que el nunca fue capaz de lastimarte ni un solo cabello.

Diciendo esto, libero a Hinata de todo contacto con el, sentándose sobre el tatami, recargando su espalda en la cama y con un aire por demás desconsolador. Con sus manos cubriendo su rostro, Hinata no podía ver que tipo de expresión tenia, pero sin duda se congelo al contemplar finas gotas de agua resbalando de su rostro.

Neji ahora lo entendía, ni todo el amor que sentía por ella, era tan fuerte como el que podría proporcionarle uno de los hombres más fuertes de toda Konoha, como lo era el capitán ambu,. Itachi. Aquel que jamás la lastimaría, como el lo llego a hacer y el juro nunca mas hacerlo aunque esto significara no estar cerca de ella.

Totalmente dolido, y de un solo movimiento iba a salir de la habitación y de la vida de su querida prima Hinata, sin duda su primer y tal vez único amor.