Nuevamente gracias por seguir leyendo esta historia, además de que una personita me acaba de dar una idea para seguir con esta historia, ya que pensaba terminarla en este capitulo ahora se torcera un poquito el rumbo, además de que acabo de ingresar otro personaje, que será importante en el siguiente capitulo. Muchisismas gracias a todas las personitas que me han escrito sus lindos comentarios, de verdad se los agradesco. Espero sea de su agrado y será para mi un gusto leer sus criticas, que viva el Nejihina.

Aroma 6

Ya había pasado un largo año desde aquella ultima noche y Hinata aún la recordaba como si fuera ayer, caminando tranquilamente en el hermoso jardín en la que ella se esmeraba en cuidar, esa noche aspiraba fuertemente la ausencia del hombre que le había robado el corazón, mientras esa ultima imagen volvía a su ser.

-Neji, no me dejes sola otra vez- con lágrimas en los ojos y sujetando fuertemente la camisa de su querido primo, forzó a este a voltear a verla.

-Hinata- volteando totalmente se permitió encararla, mostrarle su dolor, hacer su orgullo a un lado y mostrarle sus lágrimas y también darle a conocer su nueva determinación.

Tomando dulcemente sus mejillas y aguantando enormemente las ganas de comerse a besos las muchas lagrimas que salían de sus ojos, delinear con su lengua, la dulce forma de sus labios.

-Hinata, no me puedo permitir a mi mismo volverte a lastimar nunca más, y se que aun no estas preparada para aceptar mi forma de amar, yo quiero ser para ti el hombre de tu vida, no quiero que mires a nadie más, pero mis conductas aun son infantiles y posesivas. No te preocupes, no me iré de ti, sólo me hare mas fuerte, un hombre al que tu puedas amar, sin necesidad de que vuelvas a llorar, prometo que me hare mas fuerte para ti, mi amor por ti crecerá hasta ser capaz de protegerte con mis propias manos, confía en mi y hasta entonces por favor espera por mi.

Hinata aún sentía acelerar su corazón al recordar la mirada tan varonil, intensa y determinada de Neji, al decirle todo esto. Como acto inconsciente sus dedos subieron tímidamente al recordar la sensación de ese último beso, lleno de promesas, de amor, de esperanza a un futuro lleno de luz, sin dudas, sin sombras. Fue tan profundo, tan lleno de sentimientos, que había bastado para que en todo ese año, ella no fuera capaz de voltear a ver a ningún hombre con una mínima pizca de interés.

Si bien en todo este año, Itachi se volvió una persona sumamente importante en su vida, ya que ellos tenían mucho en común, la exigencia por ser el heredero de una familia sumamente importante, lidiar con la rivalidad y el cariño entre hermanos, tener a un padre frio y demasiado rígido, en fin, encontró en el un fuerte soporte, en donde ella alegremente se refugiaba en este tipo de aspectos. Lo que ella no sabia es que el Uchiha aun no desistía en su empeño de enamorar a la pequeña Hinata, aunque el estaba consiente de los sentimientos de ella hacia su primo.

Estaban a tan solo unas semanas del cumpleaños numero 14 de su querido primo, y ella había adquirido una manía por meterse al cuarto de su primo, cuando el se encontraba en sus larguísimas misiones o bien sus incontables entrenamientos. Ella aún no lo había visto sin embargo sabia de su presencia por su aroma, que de repente lo podía olfatear en distintos lados del complejo, en el doujo, en el comedor, en el pasillo cercano a su habitación y de vez en cuando en alguna margarita cercana a su almohada, pero no habían podido volver a coincidir físicamente en algún lugar, esto en lugar de entristecerla, la hacia aferrarse aun mas a esa bella promesa. Su amor iba fortaleciéndose, esperando pacientemente, hasta que el decidiera llevarla entre sus brazos a algún lugar para poder aceptar los sentimientos de ella, siendo lo suficientemente fuerte para no romperla en el trayecto.

Hinata también se había propuesto ser mas fuerte para Neji, que el no tuviera que preocuparse tanto por ella y decidió entrenar junto a uno de los hombres mas fuertes de toda konoha, Itachi Uchiha, si bien era bastante rudo el entrenamiento, ella realmente estaba mejorando en todas sus capacidades y poco a poco hasta su carácter iba fortaleciéndose y además le traía una pequeña recompensa, que ella consideraba sumamente egoísta, pero que sin duda la ayudaba a continuar sin desfallecer. Su pequeño secreto, consistía en colarse a la habitación de su querido primo y dormir entre sus sabanas, ansiando así, sujetar al menos la escencia de Neji, y meterla dentro de su ser, esperando por algo más. Sus pasos sigilosos y su arduo entrenamiento con el capitán Ambu, la hicieron totalmente invisible ante los muchos ojos Hyuuga que habitaban ese complejo y como siempre iría a descansar sus sueños en las cálidas sábanas de la cama de Neji. No había lugar mas seguro para ella que ese lugar, sólo entre esa calidez y aroma, podía sentirse completamente protegida. Pensando en esto, se entrego a los brazos de Morfeo.

Había sido un entrenamiento por demás difícil, estaba a solo unas semanas del examen jounnin, y el estaba dispuesto a tomarlo, estaba completamente ansioso, por realizarlo, y mas desde que se entero que ese Uchiha seria uno de los examinadores, seria una estupenda oportunidad para demostrarle cuanto había crecido en este ultimo año, cuan fuerte se había vuelto, cuan fuertemente se preparaba para ser el hombre de Hinata y después de obtener este rango por fin se sentiría digno de volver a mirarla a los ojos.

Como siempre que resultaba lastimado de sus entrenamientos o misiones se dirigía al hospital. Había iniciado una recién amistad con una de las chicas que jamás creyó podría ser tan agradable, Ino Yamanaka, de echo detestaba que fuera alguna otra que cuidara de sus heridas, ya que ella poco a poco iba haciendo a un lado esa personalidad gritona y molesta, y gradualmente iba floreciendo una mujer con un carácter y personalidad fuerte, decidida y por demás hermosa.

Una sonrisa se asomo en su rostro al pensar esto ultimo, jamás hubiera creído en otro tiempo que Ino fuera hermosa y además ya estaba en la puerta de la habitación donde ella se encontraba, así que gustoso abrió la puerta y con un dulce sonido de bienvenida de parte de ella cerro la puerta, para dejarse curar.

La charla se había extendido demasiado, sin duda dos meses sin verse habían sido demasiado y tenían muchas cosas que contarse. Ino sabía que ese hombre estaba fuertemente enamorado de una chica y era por ella que el se esforzaba hasta su propio limite para cada día ser mas fuerte y eso a Ino le provocaba un fuerte sentimiento de envidia y celos, como desearía ser ella la que ese hombre amara

Neji ya casi llegaba al complejo, estaba demasiado agotado, así que fue directo a su habitación, ya mañana se daría el tiempo de andar sigilosamente por los pasillos y verla, como siempre a escondidas. No tenia idea de cómo es que Hinata se las arreglaba para cada día ser más hermosa, su figura era cada vez más tentadora, más femenina, era difícil creer como durante un simple año, ella parecía que hubiese florecido convirtiéndose en tan hermosa dama. Con esta hermosa imagen abrió lentamente la puerta corrediza.

-Wow, sin duda debo estar irremediablemente perdido-, con una risa boba, entro en el baño, para darse un duchazo rápido e irse inmediatamente en la cama.

Mientras el agua caliente caía deliciosamente por su cuerpo, volvió a pensar en que hermoso podría ser que esa imagen de ver a Hinata dormida en su cama fuera real. Que daría por que eso sucediera, se esforzaría mucho para conseguir que esa imagen no fuera solo una ilusión.

Salió solo con una toalla enredada en la cintura, ya ni siquiera tenia energía para ponerse la pijama, sin embargo algo no estaba bien, las sabanas no se encontraban impecablemente colocadas, sino que estaban un poco sueltas, sin embargo trato de no tomarle mucha importancia. El siguiente segundo se convirtió en una eternidad, algo que definitivamente no era suyo esta justo en medio de esa almohada. Un fino y mediano cabello color azulado, estaba allí, sin duda alguna por el tamaño y color no era suyo, y solo existía alguien en todo el complejo Hyuuga, al que pertenecía. La dueña de su corazón, Hinata.

Con el corazón totalmente desbocado, la peli azul entro por la ventana a su habitación, fue solo un milisegundo, pero lo pudo ver, no podía creerlo, el había entrado tan de madrugada y ella no pudo reaccionar a tiempo, tan cómoda estaba en ese agradable lugar, que no pudo salir antes de que Neji abriera la puerta. Si bien es cierto que estaba muy oscuro, no sabia a ciencia cierta si el se había dado cuenta de su presencia, pero si era Neji Hyuuga del que hablamos, seguro supo que ella había echo eso, totalmente arrepentida, sonrojada, acelerada y ansiosa, se metió dentro de la sabana, como queriendo protegerse, tomo su almohada y ahogo un profundo grito de emoción y de nervios.

Lo había visto y era fascinante, su pecho creció al igual que su altura, si bien siempre ha sido delgado su silueta se volvió mas masculina, hechizante. Ya más relajada, odio seguir siendo tan tímida, ya que dentro de ella se comenzaba a formar un repentino deseo de haberse quedado allí en su cama, esperarlo para recibirlo como el se merecía, al mismo tiempo que un involuntario cosquilleo se formaba entre sus piernas. Con un profundo suspiro y aun temblando levemente ante estas nuevas sensaciones, intento dormir sin lograr conseguirlo. Además sus manos, parecían no hacerle caso ya que recorrían ligera y tímidamente las formas de sus curvas, deseando que no fueran las de ella, sino las de Neji.

Se quedo totalmente estático alrededor de quince minutos, todas las ideas surgieron como un remolino que lo envolvieron para llevarlo, sin regreso a la ensoñación más intensa y rica que había experimentado después de esa última e inolvidable noche con su prima.

Sus manos se movieron como autómatas, retirándose la toalla y así sin más y con un ansia y un cosquilleo casi doloroso que recorría su piel y las llemas de sus dedos, se fue recostando en su cama lentamente. Aun se encontraba impregnado el delicioso aroma de Hinata, aspirando y tomando fuertemente su almohada, supo que no había marcha atrás. Su mano derecha bajo hasta su ya despierta hombría, y pensando en ella, realizo lo que ya tantas noches antes lo hacia por un momento olvidarse que aun no era suya.

Y la noche devoraba los gemidos ahogados de ambos, envolviéndolos en un sinfín de imágenes que embriagaban sus sentidos, con leves susurros deseaban, que el viento llevara hasta los oídos del otro sus nombres cargados del enorme anhelo de sentirse de pertenecerse, de amarse.