Minato y Fugaku jugaron todo lo que restaba de la noche, valla que eran amigos.
Bueno, para no hacer tan larga la historia de cómo jugaron Minato y Fugaku, solo afirmare que Minato de vez en cuando le echaba una miradita a Kushina.
—Bueno, Kushina-san tu vas a dormir en el dormitorio de Fugaku, Mizuki va a llevar la cama—Minori volteo a ver a Minato que aun seguía jugando con su hijo y le propuso quedarse a dormir, claro ella iba a ir personalmente con su tutor a decirle, a lo que el acepto.
A la hora de dormirse, Mizuki ya avía llevado la cama con los niños, pero avía un problema, solo avían dos camas.
—Bueno, ¿por que no pegamos las camas, y uno duerme en el medio, y los otros a los lados?
—Como usted quiera señora Minori—Dijo cordialmente Minato, a todas la personas les encantaba ese niño, tan cordial, tan amable y lindo, las señoras se peleaban discutiendo que el era novio de sus hijas, e incluso una mama dijo que no, que Minato Namikaze era de sexo opuesto y era novio de su hijo, comentario que Minato tuvo que rechazar, pues a el le gustaban las niñas.
—Ho, que lindo Minato, ¿ven? Alguien si me apoya en esta casa.
Kushina solo miro al niño con una mirada rara y pensó ¨Jo, como si fuer tan especial esa cosita delgada y fea, y… decente, y con unos ojos… pre-preciosos, y… ¡¿Qué? Pero en que estoy pensando¨.
Mizuki junto las camas y todos se acostaron a dormir, pero no sin antes jugar un poco mas.
—Oye Minato, ¿por que no mejor contamos cuentos de terror?, y así asustamos a esa niña, o, por cierto ni la conocemos, pero que tiene jajaja.
—No creo que sea lo correcto, apenas y sabemos su nombre
—Ha, que aburrido eres, además, tu te sabes muchas historias de terror, así que… ¡adelante!
Minato pensó un poco en silencio, y decidió que seria divertido espantar a una persona con sus historias de terror, que en verdad si eran muy aterradoras, pero luego volteo a ver a la pequeña, tan linda y sensible, comiendo un cereal, el cual se le callo y se limpio con el abrigo de Minato… tan… ¡¿Qué? ¿Como que con su abrigo?, ahora si estaba decidido a darle un buen susto a esa chiquilla malcriada.
—B-Bueno, creo que un pequeño susto no le ara nada mal a esa niña.
—Jajaja, ¡si así me gusta!—Saben, aunque aquel niño Uchiha, de grande fuera tan temido y respetado, de pequeño era una cosita que no se podía aguantar, tan malcriado, pero sinceramente se llevaba muy bien con su amigo Minato Namikaze.
Ambos miraron a la pequeña que continuaba limpiando el reguero de cereal que avía tirado en la cama, y le mencionaron su idea de cuentos de miedo.
—Que tal niñita, ¡Contamos cuentos de miedo con los que no podrás dormir en poda la noche!
—hm, no lo se, no creo que sepan muchos, en cambio yopo, se demasiados como para hacerlos llorar de miedo
— ¿Ha si?—Dijo Minato—Pues yo se mas, aunque tu no lo creas e echo llorar a gente mas valiente que tu con mis historias ¿O.k?
Kushina se enojo, arrugo la cara y apretó sus puños— ¿Qué tal un juego?, el que agá llorar, gemir y que se agá del baño aquí mismo será el ganador ¿O.k?
—Como gustes—Pronuncio con coraje el niño peli amarillo.
Mientras ellos empezaban a contar sus historias, y arrojarse de todo lo que tenían enfrente el uno contra el otro, de empezar a hacer ruidos y muchas de esas cosas de miedo, solo para tener una trama mas intensa, el Uchiha disfrutaba más su pelea.
En ese momento, alguien toca la puerta y solo se oyen saludos y mas saludos desde la sala asta el cuarto de Fugaku, Kushina decidió ir al baño antes de empezar con otra historia, ya avía tomado mucha leche con sus cereales.
Cuando bajo del cuarto de Fugaku, miro a una niña con el pelo asta la espalda, azabache y con una frente… ¡Enorme!, con ¨E¨ de enorme.
La otra niña la miro y decidió saludarla al ver que bajaba del cuarto de su prometido.
—Hola, soy Mikoto Uchiha, ¿y tú?
La tal Uchiha empezó a examinar a Kushina, ¡parecía que tenia láser en los ojos! La veía de arriba abajo.
—Kushina, Kushina Uzumaki—Saludo con una sonrisa radiante.
—Hm, ¿y que hacías en el cuarto de mi Fuga-kun?
En ese momento, Kushina entendió todo junto con los celos.
—Y… ¿estaban solos?
—No estaba un niño llamado Minato
Mikoto se ilumino y empezó a gritar
— ¡Minato-kun esta aquí!
Corrió hacia el cuarto de su prometido
—Minato, hola como se encuentra
Minato volteó y miro a una niña totalmente sonrojada, y aun niño totalmente enojado, obvio eran Mikoto y Fugaku.
—Ho, hola Mikoto-san, me encuentro bien ¿y usted?
—Bien p—Mikoto ya iba a empezar a hablar más pero en eso llego la niña pelirroja y se coloco encima de Minato de un brinco.
— ¡Amor!, mira llegaron visitas, Fugaku-kun, ¿que es de tu parte?
Minato y Fugaku entendieron el mensaje que les estaba dando la pelirroja.
—B-Bueno, es mi prometida
Mikoto vio como Kushina estaba todavía encima de Minato acariciando su lindo pelo amarillo, y como Minato se sonrojaba asta el punto del color del pelo de la niña Kushina, lo cual hiso que Mikoto sonrojara, pero no precisamente de vergüenza, si no de coraje.
