II.

-Hiro-chan, ¿me dejas que ponga una película?- preguntó Yuu sonriendo y con una cinta de vídeo en una mano.

-¿Ahora?- preguntó el chaval contrariado- Yo quiero ver los dibujos.

-Bueno, esto seguramente te gustará más que los dibujos- contestó la joven mientras introducía la cinta en el aparato de vídeo-. Es una película que encontré escondida en la habitación de mis padres.

Ante los ojos de Hiro-chan, en la pantalla encendida del televisor apareció el primer plano de una penetración en que el hombre se encontraba tumbado sobre su espalda y la mujer se hallaba sobre él de espaldas a la cámara, haciendo que el miembro erecto de él fuera entrando y saliendo de su vagina, mientras se oían los gemidos característicos.

-¿Qué…? ¿Qué es eso?- exclamó Hiro-chan anonadado.

-Es una película en que los señores y las señoras que salen parecen divertirse mucho- respondió Yuu sin apartar la vista de la pantalla, sentándose al lado de él-. Verás cómo te gusta.

-Pero, hermana, nosotros no podemos ver estas cosas- exclamó Hiro-chan alterado-. Son sólo para mayores.

-No te preocupes- respondió Yuu-. Nunca viene mal que las personas de nuestra edad sepamos estas cosas.

Sin estar del todo convencido, Hiro-chan finalmente se quedó absorto mirando las imágenes que se iban sucediendo en la pantalla del televisor. Le fascinaban, y se preguntó si el también podría jugar a esas cosas.

-Dime, Hiro-chan, ¿cómo tienes el pito?-preguntó Yuu en cierto momento, suavemente. En su mirada se reflejaba excitación y deseo.

-¿Mi-mi pito? Pues…

Hiro-chan balbuceó nervioso y avergonzado. Se tapó con las manos la entrepierna, queriendo ocultar el bulto que se había formado en sus pantalones.

-Vamos, no tienes por qué sentir vergüenza- dijo Yuu divertida-. Ya te expliqué que es algo normal.

La joven apartó las manos del pequeño, y, ante la vista de éste, le desabrochó los pantalones. El pene en erección de Hiro-chan apareció en todo su esplendor.

-¿Quieres que vuelva a frotarte el pito?- preguntó Yuu seductoramente.

-Yo… Pues… Sí, sí que quiero.

-Bien, pero hoy lo haremos de otra forma. Ponte de pie y quítate la ropa.

-Mmh, bueno, pero me da un poco de vergüenza…

Hiro-chan se levantó y se despojó del jersey, la camiseta, los pantalones, los calcetines y los calzoncillos. Yuu ahora le tenía ante sí desnudo. La muchacha contempló durante unos segundos el cuerpo del pequeño. Le pareció el de un ángel, sin nada de vello, con un torso y un vientre encantadoramente planos, un par de pezones rosados y un miembro en erección que contrastaba con el conjunto, pero que no le restaba inocencia gracias a su pequeño tamaño.

-Vaya, eres muy agradable a la vista, Hiro-chan- dijo Yuu encantada.

-Ah, pues gracias- contestó él sin saber qué decir.

Yuu se colocó de rodillas y tomó el miembro de Hiro-chan en su mano derecha.

-Ah…- gimió él.

-Veo que eres sensible.

Yuu fue masturbando con suavidad a Hiro-chan, y le encantó el rostro de placer que mostraba el pequeño. No pudo resistirlo, y juntó su boca con la de él en un suave beso. Hiro-chan se sorprendió, pero la dulce sensación que sintió se apoderó de él, dejándose llevar. Mientras se besaban, los dos con los ojos cerrados, Yuu continuaba masturbando a Hiro-chan, ahora con más intensidad.

-He-hermana… ¿Me dejas que me tumbe?- preguntó Hiro-chan notando que le fallaban las fuerzas.

-Claro.

Yaciendo Hiro-chan sobre su espalda en el tatami, Yuu continuó masturbándole, ahora también dedicándose a besarle y lamerle el torso, especialmente los pezones.

-¡Aah! ¡Aaah!

Dos disparos de esperma cayeron sobre el vientre del chaval, mostrando a continuación una expresión calmada y relajada que agradó a Yuu. Ella se miró el semen que había quedado en su mano, y le dio unos lametones. Era amargo, pero no le desagradó.

-¿Cómo va todo, Hiro-chan?- preguntó con una pequeña sonrisa.

-Muy bien- respondió él sonriéndole también-. Me ha gustado mucho.

-Me alegra saberlo. Bueno, pues ahora…

-Ahora toca hacer los deberes- exclamó Hiro-chan con entusiasmo. Se incorporó.

-¿Los deberes?- preguntó Yuu desconcertada.

-Sí, tengo que tenerlos terminados antes de que mamá venga- explicó Hiro-chan levantándose-. ¿Puedes quitar la película?

Como un rayo, y antes de que Yuu pudiera reaccionar, el chico se vistió y, en la mesa, se puso a hacer sus tareas del colegio.

Yuu le miró sonriendo con un poco de resignación, y se encogió de hombros. Aunque su intención había sido seguir jugando a médicos con él, le gustó ver esa faceta suya tan responsable, y decidió respetárselo. Se sentía excitada, pero no era algo que una masturbación rápida en el lavabo no pudiera calmar. Momentos después, Yuu se arrodilló ante la mesa frente a Hiro-chan, y empezó a echarle un vistazo a su horario escolar del día siguiente.

-¿Sabes una cosa, hermana?- dijo Hiro-chan mirándole como pensativo.

-¿El qué?

-Me gusta hacer los deberes del colegio los dos juntos.

Yuu le contempló un poco sorprendida, pero sonrió.

-Sí, a mí también.