III.
Hiro-chan corría por el campo de juego controlando el balón con gran precisión. Sorteó a un par de contrarios y dio un fuerte chut al esférico. El guardameta no pudo hacer nada, y el balón impactó contra la red de la portería. La euforia del público fue grande, y unos cuantos compañeros de equipo del pequeño le abrazaron efusivamente. En ese momento el árbitro pitaba el final del partido.
-Buen trabajo, muchachos- felicitó el entrenador mientras el equipo llegaba al banquillo-. Sobre todo tú, Kurawa. Tus dos goles nos han hecho remontar el partido.
-Gracias, señor- dijo Hiro-chan sonriendo tímidamente.
-Muy bien, Hiro-chan- oyó el chaval a su espalda-. Has hecho un gran partido.
Hiro-chan se giró y vio que era Yuu, quien le mostraba su simpática sonrisa.
-Hola, hermana- exclamó él, alegre de que le hubiera visto jugar.
-Caramba, Kurawa, ¿quién es la señorita?- preguntó el entrenador.
-Es mi novia- respondió Hiro-chan sonriendo orgulloso.
-¿Tu novia?- dijo el entrenador desconcertado-. Veo que te gustan mayorcitas.
-No le haga caso, señor- dijo Yuu poniendo una mano sobre la coronilla de Hiro-chan-. Sólo soy su canguro. Sus padres han salido hoy, y yo vengo a buscarle para llevarle a casa y encargarme de él hasta que ellos regresen.
-Ah, claro. Ya me parecía raro que Kurawa fuera tan precoz. Con lo tímido que es…
-Sí, es lo que yo digo.
Yuu miró a Hiro-chan de reojo, sin dejar su pequeña sonrisa. Hiro-chan se sintió intimidado, y dirigió la vista hacia otro lado.
Más tarde, la pareja avanzaba por la avenida en dirección a casa de él, éste llevando su bolsa de deporte al hombro.
-¿Por qué has dicho eso de que soy tu novia?- preguntó Yuu en cierto momento.
-Bueno, yo…- dijo Hiro-chan con una timidez nerviosa- Es que el otro día nos dimos un beso en la boca, y yo había oído decir que quienes se dan besos en la boca son los novios…
Yuu le miró sin su habitual expresión sonriente.
-¿Te ha molestado que lo dijera?
-No, no me ha molestado- dijo la joven regresándole la sonrisa, mientras revolvía el cabello de su acompañante-. Bueno, si quieres seré tu novia.
-¿De veras?- exclamó Hiro-chan entusiasmado.
-Sí, pero quiero que sea un secreto entre nosotros dos.
-¿Más secretos?- dijo él decepcionado.
-Podremos ser novios cuando estemos a solas, pero cuando haya gente dejaremos de serlo, ¿vale?
-Bueno, está bien- respondió Hiro-chan resignado. A él le hubiera encantado decir a todo el mundo que Yuu era su novia.
La joven miró hacia delante, y respiró profundamente. Algo en su interior le hacía sentir mal por haberle dicho aquello a Hiro-chan.
-Bueno, tu mamá me ha dicho que cuando volvamos del partido te bañes- dijo Yuu con decisión, una vez estuvieron en casa de Hiro-chan.
-Sí, ya lo sé.
-Pues vayamos al baño, venga.
-Ey, yo ya sé bañarme sólo- exclamó él.
-Ya lo supongo, pero yo también aprovecharé para mojarme un poco.
-¿Quieres decir que vamos a bañarnos juntos?- exclamó Hiro-chan sorprendido.
-¿No te parece bien?- preguntó Yuu mirándole con unos ojitos de cachorrillo.
-No, no es eso, es que… No sé si sería correcto.
-Vamos, no dudes tanto y vamos ya- dijo la joven empujando al pequeño, de camino al cuarto de baño.
Al cabo de un rato, la bañera ya se había llenado.
-Deja tu ropa en el cesto de la ropa sucia, ¿de acuerdo?- dijo Yuu con seriedad.
-Sí, sí…
En el pasillo donde estaba la lavadora, frente a la puerta traslúcida y corredera del cuarto de baño, Hiro-chan y Yuu fueron quitándose la ropa. Una vez desnudo, Hiro-chan abrió la puerta del cuarto de baño y pasó al interior rápidamente, sin haberse atrevido a mirar a Yuu mientras ella se desnudaba. El techo, las paredes y el suelo del baño estaban cubiertos de azulejos; en un lado estaba la bañera llena de agua, y sobre el suelo un par de banquetas y unas botellas de champú y jabón líquido.
-Hiro-chan…
El pequeño se atrevió a girarse y ante sí pudo contemplar por primera vez el cuerpo desnudo de Yuu. A la altura de su mirada se mostraron los grandes pechos de la joven. Luego contempló su figura, delgada, curvilínea, un vientre plano con su respectivo ombligo, el vello púbico, y unas piernas largas y finas. Hiro-chan la observaba fascinado: así que aquello era una mujer de verdad.
-Vamos, Hiro-chan, no me mires tanto que vas a hacer que sienta vergüenza- comentó Yuu divertida pasando al interior.
-Sí, perdona.
Los dos se metieron en la bañera, el uno frente al otro. Al cabo de un rato, Yuu se puso de pie, ante la vista de Hiro-chan.
-Hiro-chan, ¿me dejas que te enjabone el pelo?
Los dos salieron de la bañera e Hiro-chan se sentó en una de las banquetas, mientras Yuu se colocaba detrás de él. Con sus manos llenas de jabón, empezó a frotar los cabellos del pequeño.
-Vamos, Hiro-chan, no estés tan tenso. ¿No te gusta bañarte conmigo?
-Yo, pues…
-¿Sí o no?
-Sí, me gusta. Me gusta hacer cosas contigo, hermana.
Yuu dejó el pelo de Hiro-chan. Entonces se cogió los pechos y empezó a enjabonárselos.
-¿Qué haces, hermana?- preguntó Hiro-chan mirando de reojo hacia atrás.
-He leído que a los chicos les gusta mucho esto.
Yuu rodeó la cintura de Hiro-chan con los brazos y presionó sus senos enjabonados contra la espalda del pequeño.
-Oh, hermana…
Yuu fue restregando con sus pechos la espalda de Hiro-chan, lo que significó toda una agradable sensación para los dos.
-Hiro-chan, tu soldadito ya se ha puesto de pie…
Yuu rodeó con su mano derecha el miembro de Hiro-chan y se dedicó a masturbarlo.
-Aah… Aah…- exclamó Hiro-chan inmerso en placer.
Poco después, tres grandes eyaculaciones salieron disparadas del pene de Hiro-chan. Éste, sin fuerzas, se dejó caer sobre el pecho de Yuu.
-Hiro-chan, eres tan lindo…
El chaval miró hacia Yuu, y ella le dedicó una pequeña sonrisa.
-Hermana…
El chico se giró y abrazó a la joven, algo que a ésta le sorprendió. Yuu notó que Hiro-chan la empujaba, y terminó tumbada sobre los azulejos, sobre su espalda, con Hiro-chan encima de ella.
-Hermana, eres muy cálida y suave, y hueles muy bien…- dijo él con su rostro entre los pechos de ella.
Yuu le abrazó cariñosamente, y se dejó embriagar por la acogedora y dulce sensación que sentía.
-Hiro-chan, ¿quieres que vayamos a tu habitación?
-¿Por qué?
-Ahí estaremos más cómodos.
Al poco rato, la pareja salía del cuarto de baño.
-Ven, Hiro-chan.
Yuu le cogió de la mano y, ambos desnudos, se dirigieron a las escaleras que daban al piso de arriba.
-¿Qué haremos en mi habitación?- preguntó Hiro-chan sin entender, mientras subían las escaleras.
Yuu no encontró palabras para responderle, y se limitó a sonreírle amorosamente.
Una vez en la habitación, Yuu se puso delante de Hiro-chan, inclinó la cabeza y le besó profundamente en los labios, mientras le abrazaba, presionándole contra ella. Estuvieron así unos cuantos instantes, sin que Hiro-chan mostrara ninguna señal de querer separarse. Yuu despegó sus labios de los de él. Ambos se miraban, ella con deseo, él sintiéndose confuso.
-Hiro-chan, ahora vamos a practicar las cosas que vimos en aquel vídeo.
-¿De verdad?- exclamó él entusiasmado.
-Sé que lo que voy a hacer no está bien, y puede que luego me arrepienta, pero no puedo evitarlo. Espero que algún día puedas perdonarme.
-Hermana, ¿por qué dices eso?- preguntó Hiro-chan sin comprender- No tendré nada que perdonarte porque yo sé que tú nunca me harías nada malo.
Yuu mostró su pequeña sonrisa y, cogiéndole de las manos, avanzó hacia atrás hasta el futón que había desplegado en el tatami. Entonces se sentó con las piernas separadas.
-Ven aquí, Hiro-chan.
El pequeño no se hizo de rogar, y se arrodilló ante ella.
-Mira, Hiro-chan, tócame aquí.
Yuu separó con los dedos los labios de su sexo, e Hiro-chan, ya fuera por instinto, por curiosidad, o por deseo, se dedicó a tantear con los dedos aquella cálida abertura, con la vista clavada en ella. Fue acariciando los labios menores, y se le ocurrió meter un dedo dentro.
-Lo haces muy bien, Hiro-chan…
-¿Te gusta lo que hago, hermana?
-Sí, es muy agradable.
-Pues entonces lo seguiré haciendo.
-Toca aquí- Yuu le cogió la otra mano y la llevó a su clítoris-, y mete el otro dedo dentro y fuera del agujero.
-¿Así?
-Eso es.
Yuu sentía un intenso placer, que le hizo gemir. Al cabo de poco, la joven alzó al muchacho hasta encontrarse los dos cara a cara, mientras Hiro-chan seguía dedicándose al sexo de ella con los dedos.
-Ahora quiero que lo hagas con la lengua.
-¿Con la lengua?
-Sí, úsala en los mismos lugares que has tocado con los dedos.
-Vale.
Hiro-chan puso su cabeza entre las piernas de Yuu, y empezó a mover su lengua en las partes íntimas de la joven. Lamía los labios menores y el clítoris, y la entrada de la vagina.
-Sabes bien, hermana.
El placer que sentía Yuu se fue acrecentando, hasta que finalmente se corrió entre grandes gemidos. La joven dejó escapar un pequeño suspiro de satisfacción. Entonces, con las manos alzó a Hiro-chan.
-Ahora es mi turno.
Con Hiro-chan tumbado sobre el futón, Yuu alzó el pene en erección con las manos, poniéndolo enfrente de su cara.
-¿Tú…? ¿Tú vas a hacerme lo mismo?- preguntó Hiro-chan asombrado.
-También es la primera vez que lo hago- dijo Yuu con su pequeña sonrisa-. Espero que me salga tan bien como a ti.
La joven empezó a lamer el glande, y se lo metió en la boca, chupándolo. Entonces se metió toda la extensión del miembro.
-Oh, hermana, qué bien se siente- exclamó Hiro-chan, apretando los párpados.
Al oír esas palabras, Yuu sintió un escalofrío de placer. Entonces empezó a meter y sacar el pene de su boca, de forma constante y rápida, mientras absorbía, lamiéndolo de vez en cuando.
-¡Ah, me viene algo!- exclamó Hiro-chan.
Con el pene fuera, Yuu lo masturbó rápidamente, y unos chorros de esperma cayeron sobre su cara. La joven se incorporó y miró al rostro de Hiro-chan, quien tenía los ojos cerrados y la boca entreabierta, con la cabeza un poco inclinada hacia atrás.
-Hiro-chan, qué carita me pones- dijo ella dulcemente-. De un verdadero ángel.
La joven empezó a frotar el miembro del chico. Se sorprendió un poco al ver la rapidez con que se había puesto otra vez erecto.
-¿Vas a hacerlo de nuevo, hermana?
-No, ahora vamos a probar algo distinto. Uniremos nuestros cuerpos.
Ante un atento Hiro-chan, Yuu se puso en cuclillas y situó el pene en la entrada de su vagina. Fue descendiendo, deslizándolo dentro de ella.
-Oh, cómo me aprieta- exclamó Hiro-chan.
-¡Yay!- gritó Yuu al notar una fuerte punzada.
-¿Qué pasa, hermana?- preguntó Hiro-chan alarmado ante ese grito.
-Nada, sólo que acabo de perder mi virginidad.
Hiro-chan no entendió lo que quería decir con eso, pero no era algo que le preocupara en ese momento. Sus sentidos y pensamientos estaban centrados únicamente en las sensaciones que recibía al estar dentro de Yuu. Ella se puso de rodillas y empezó a moverse arriba y abajo, apoyando las manos en el pecho de Hiro-chan.
-Hermana, es increíble lo que siento- exclamó él con los ojos cerrados y respirando entrecortadamente.
-Me alegro que te guste- respondió Yuu mirándole con unos ojos que reflejaban placer. Los gemidos empezaban a escaparse de su boca.
La joven, sin dejar de moverse, se inclinó más y juntó su boca con la de Hiro-chan. Sus lenguas danzaron juntas frenéticamente. Entonces Yuu se bajó de él, poniéndose a su lado.
-Eh, ¿por qué paras?- preguntó Hiro-chan extrañado e insatisfecho.
-No es eso- dijo Yuu tumbándose sobre su espalda-. Es que te quiero encima.
Dicho esto, Hiro-chan se incorporó y se dispuso a penetrarla. Contempló con una fascinación placentera a Yuu, quien le miraba con su habitual expresión sonriente, añadidas unas pinceladas de deseo. El chaval cogió su miembro con la mano y lo metió en el interior de ella con suavidad, como si tuviera miedo de hacer daño a su compañera. Una vez dentro se inclinó sobre ella y empezó a realizar el movimiento de entrada y salida.
-Así, Hiro-chan, sigue con este ritmo- dijo ella mientras le abrazaba.
El muchacho se dio cuenta que, aunque hubiera querido detenerse, sus caderas no le hubieran respondido, pues parecía como si le fueran solas, cada vez más rápido.
-¡Hermana, me voy otra vez!
-¡Espera, Hiro-chan! ¡Me falta poco! ¡Aaah!
Tras sus respectivos orgasmos, los dos se quedaron inmóviles un pequeño rato, sintiendo una gran sensación de relax. Luego Hiro-chan se salió de Yuu, y se quedaron el uno al lado del otro, mirando al techo.
-Hermana, ¿podremos hacer esto otras veces?- preguntó Hiro-chan a los pocos momentos.
Yuu le miró sonriente. Se sentía contenta y satisfecha. El sentimiento de culpa que creía que sentiría al terminar no estaba presente en absoluto. Se dio la vuelta, tumbándose sobre su estómago.
-Vaya, parece que esto te ha gustado, ¿eh?- dijo.
-Pues… No sé…- respondió Hiro-chan con vergüenza. También se dio la vuelta.
-Vamos, admítelo- dijo Yuu tocándole la punta de la nariz con el dedo índice.
-Está bien, me ha gustado, y mucho. ¿Contenta?
-Contentísima- hizo una pausa-. Vale, si quieres lo seguiremos haciendo, pero siempre que hayas acabado los deberes. ¿De acuerdo?
-Claro.
Los dos se miraron, sonrientes y entusiasmados.
