V.

-Treinta y ocho grados y dos décimas- leyó Yuu en el termómetro.

Hiroshi estaba tumbado metido en su futón, con un paño mojado sobre la frente, las mejillas encendidas y con cara de circunstancias.

-Me parece que no fue una buena idea que lo hiciéramos a la intemperie, con el frío que hacía- comentó Yuu resignada, arrodillada a su lado. Cogió el plato de arroz y la cuchara-. Bueno, Hiroshi, pues hoy estaré todo el día aquí cuidándote, así que tú sólo quédate en el futón y descansa, ¿vale?

-Jopé, Yuu, ya me estás tratando como un niño pequeño- protestó Hiroshi-. Me parece que, haga lo que haga, siempre me verás así.

-Bueno, puede que te vea como un niño- respondió la joven con una pequeña sonrisa-, pero eres mi niño. A quien yo quiero mucho. No sé lo que nos depara el futuro, pero no me importaría que nos dejara avanzar por la vida los dos juntos.

-Yuu…- susurró Hiroshi emocionado.

La muchacha se inclinó hacia él y se dieron un dulce beso.

-Oye, ¿por qué no me das el arroz de boca a boca?- dijo Hiroshi señalándose la suya.

Yuu se sorprendió un poco, pero sonrió.

-Niño malo y consentido…