LAMENTO LA DEMORA… es que se me han presentado un montón de cosas… (No tengo excusa…) les pido perdón, no ha sido solo la falta de inspiración…es que no quiero caer en lo usual de los fics, pero creo que de todos modos terminaré asi en algún momento.

Sin más la historia…


La pequeña bola revoloteaba a su alrededor tratando de despertarlo. Aun estaba oscuro, los rayos del sol comenzaban a dispersar la oscuridad lentamente a su paso. El pequeño golem insistía en levantarlo, pero él no tenia ánimos para nada su cuerpo estaba ahí, pero su mente estaba perdida quien sabe dónde. Al parecer cansado de ser ignorado mordió fuertemente la oreja de su amigo, provocando un pequeño grito de dolor.

—¡Aaa! ¡ouch! ¡¡Timcampy¡¡ ¿Qué pasa? — cuestionó el chico algo molesto, frotando su adolorida oreja.

El chico dirigió su vista al reloj de mesa, no eran siquiera las seis y era sábado— todos a esa hora debían estar dormidos—, pensó él, sin embargo seguramente había una gran razón para que lo despertase.

El golem revoloteo sobre el chico, hasta que se levanto de la cama, una vez ahí empezó a señalar la puerta y la abrió (imagínense como). Allen arqueo una ceja extrañado, —"¿acaso pretendía que saliese en pijama?"— una camiseta, y pantalones largos traía puestos, aun así, si alguien lo viese caminar con esa ropa por el pasillo…Tim no lo dejo pensar, pues revoloteaba alrededor para que este saliera. Siguió a timcampy por cerca de 10 minutos, no había nadie en los pasillos aun así el chico comenzó a sentirse extraño…luego llegaron al mismo lugar donde él estuvo hace unos días, pero no le prestó mucha atención, se detuvieron frente a una puerta que parecía estar cerrada.

—…¿Qué hacemos aquí, Tim…?— se atrevió a preguntar el chico.

El pequeño golem solo se poso en la cabeza de su amo, como solía hacerlo siempre justo frente a aquella puerta. Allen miro fijamente aquella puerta…como si presintiese algo.

Un fuerte rechinido hizo que se tapara los oídos, la puerta comenzó a abrirse lentamente, todo estaba completamente oscuro pero una pequeña luz dejaba ver la forma de alguien debajo de sabanas blancas en una cama de hospital…


Los primeros rayos de sol tomaron por sorpresa al chico pelirrojo quien durmió toda la noche en la enfermería, esperando que su amiga despertase pero ni señales…era como si ella no estuviese ahí.

—Lena…todos te extrañan…sabes, inclusive kanda. Jeje suena imposible pero así es— le decía a su compañera quien estaba sumida en un profundo sueño del que parecía no despertaría— y…recuerdas al chico nuevo…creo que también está muy preocupado por ti, me gustaría decirle que estas bien, no se sentirá aliviado pero al menos sabrá que estas "bien", ¿quisieras verlo? — justo después de esas palabras la mano de la chica se cerro, apretando con fuerza las sabanas, ante eso Lavi reacciono con sorpresa.

Sus ojos se abrieron como platos, la chica después de una semana de no dar señales por fin se había movido, o tal vez solo fue un reflejo…ante este ultimo razonamiento el chico se desanimo, "tal vez solo fue un reflejo"-pensó, sin embargo algo dentro de él se revolvía como cuando estaba a punto de descubrir algo.

—Lenalee… ¿Quieres ver a Allen?— pregunto directamente él chico mirando fijamente el cuerpo semimuerto de su amiga, en ese momento los aparatos que median sus latidos, comenzaron a mostrar cambios, las frecuencias eran más fuertes, la chica comenzó a convulsionar, estaba intentando con todas sus fuerzas regresar, pero al parecer sería más difícil de lo que creía. Inmediatamente Lavi salió corriendo de la enfermería a llamar a su abuelo para que ayudara a la chica.

***Dentro de la mente de Lenalee***

La chica se movía como jamás en su vida, jalando con fuerza las cadenas, que la mantenían atada a un muro imaginario en medio de la nada, forcejeo tanto que parecía que se romperían en cualquier momento (o sus muñecas o las cadenas), gritaba con todo lo que tenía pero su voz no era escuchada, ni por ella misma, aun así continuo, no se rendiría…lo que más deseaba era salir de ahí, quería su cuerpo devuelta, sus ojos ya no estaban muertos, habían cobrado vida nuevamente, su deseo era mucho más fuerte que cualquier barrera frente a ella, que cualquier obstáculo…ya no quería seguir en la oscuridad. Quería volver a ver los ojos de su hermano cada que le llevaba café en las mañanas, la sonrisa picara y sincera de Lavi, lo bueno que era Kanda escuchándola cuando tenía problemas (aun que usted no lo crea!), los extrañaba a todos.

*****

Claramente podían ser escuchados los quejidos de dolor de alguien, y en el fondo solo silencio una completa oscuridad rodeando todo a excepción de aquella cama y de él mismo.

-No te recomiendo que te acerques…- susurro la dulce voz de alguien, era una joven que parecía tener su edad, de cabellos negros como la noche, vestido de igual color ojos grises y sin brillo. Su mirada albergaba tristeza, soledad y vacio…mas vacio que otra cosa.- Es inútil, no trates de recuperarla ese cuerpo me pertenece y no dejare que nadie se interponga- dijo en un tono sin emoción.

-… ¿Quién eres…?- preguntó el peliblanco sin querer saber realmente quien era.

La chica guardo silencio por unos instantes y luego hablo.

-Yo soy ella, la persona que conociste nunca existió, ella tiene mi cuerpo- respondió con el mismo tono fatuo de siempre.

Allen no sabía si continuar la conversación o acabarla ahí mismo… ni siquiera estaba seguro de que aquella situación fuese real…

-¿Por qué?- preguntó

-Todos tienen que pagar lo que me hicieron…- respondió ella sin más y desapareció.

-¡¡Espera!! ¿Qué te hicieron, Quién??- pero ella no estaba más ahí.

El peliblanco corrió hasta la luz donde se encontraba la cama, corriendo la sabana para encontrarse con algo que lo dejo helado, un esqueleto con residuos de piel, como si le hubiesen comido…

Justo en ese instante el chico despertó completamente pálido, no pudo evitar sentir una corriente fría en la habitación lo que hizo que se levantara inmediatamente a cerrar la venta, olvidándose de aquella pesadilla. Aunque él no recordaba haberla dejado abierta. Inmediatamente se puso en guardia permaneciendo frente a la ventana sin moverse escuchando atentamente cada sonido. Alguien entro en su cuarto.

-buh!- sopló mientras se alejaba unos pasos evitando que él chico le diese un mal golpe al reaccionar de reflejo, pero este no se movió ni una pulgada.

-¿Qué haces aquí?- cuestionó en un tono demasiado frío que casi suena extraño hasta para él mismo.

La pequeña no dice nada, simplemente se acerca algo extrañada y viendo que no tiene intenciones de reaccionar ante su presencia, lo toma de la cintura y lo abraza por la espalda, a duras penas su pequeña estatura hace que llegue si a caso debajo de los omoplatos del chico (debajo de los hombros.)

-No te enojes…solo vengo a ayudarte, Allen- dijo la pequeña con una falsa voz de arrepentimiento, aunque sabía que no tenía que hacerlo, ya que él fue el grosero.

Se volteo deshaciendo el abrazo, la tomo de los hombros y se inclino a su altura, mientras la miraba directamente a los ojos diciendo: "vete de aquí" sin la más mínima consideración. Sus pequeños ojos comienzan a llenarse de lagrimas, con esa simple acción el rostro de Allen cambia de desinteresado a preocupado. Estaba tan concentrado en su pequeña pesadilla y en todo lo que le estaba pasando que no midió sus palabras al hablarle así a su pequeña.


En la enfermería, oculta en algún lugar del internado, Komui está de visita.

Sus ojos se llenan de dolor al ver en tal estado a la niña de sus ojos…maldecía una y mil veces a quien sea que fuese responsable. Todo eso era culpa de los infiltrados que mando el Conde, de lo contrario nadie hubiese liberado a ese fantasma, ahora espíritu maligno qué se apodero del cuerpo de su hermana arrastrándola poco a poco a la muerte, ya hace más de una semana que ella no ha comido por su propia cuenta, y el alimentarla con intravenosa, no está funcionando. Debido a esto, Bookman le advirtió que si no despertaba rápido, era cuestión de tiempo antes de que…bueno.

Lavi no cabía dentro de sí al sentirse tan inútil, por más que trataba de convencerse de que Allen era inocente, algo dentro de si quería culparlo por la situación de Lenalee para poder descargarse en alguien, pero…su amistad era más fuerte, el amaba y detestaba verla en ese estado, pero no podía hacer nada. Al menos que rompiera las reglas...


Sentada cómodamente en la cama del joven peliblanco mientras jugaba con Tim, qué revoloteaba a su alrededor, Allen la miraba indagatoriamente, como si estuviese tratando de ver las razones por las que ella está ahí, pero esa niña era tan hábil, tan…es que tenía que ser tan parecida a él, inclusive ese cabello rojizo que le recordaba tanto.

—Ya te estaba extrañando, así que le pedí a mis padres que me dejaran venir— dijo con una sonrisa, anticipando o mejor dicho respondiendo a una de las tantas preguntas que él comenzaba a formular dentro de su mente. –También vine porque me enteré de…-- titubeo la chica, viendo la expresión de tristeza en el rostro de Allen.

-Sé dónde está…- murmuró el chico.

La niña ladeo la cabeza, en señal de no entender la razón de su tristeza. -¿Si ya sabía dónde estaba por qué no la había ido a buscar?- se preguntaba la chica, él la miró profundamente y dijo:

-Ella está muerta…- dijo resignado.

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En aquel lugar oscuro retumbaron sus palabras, rompiéndole el corazón en miles de pedazos "…está muerta" finalmente, gracias a la visión mostrada por el espíritu maldito de la joven en gris, Allen estaba convencido (resignado) a la muerte de su amiga…él se había rendido.

-…No…Allen…no estoy muerta…- musitaba entre sollozos de dolor -¡Estoy viva! ¡¡¡Allen!!! – gritaba desgarradoramente anhelando ser escuchada, jalando con fuerza las cadenas que la ataban. Ya no le importaba el dolor que sentía en cada tirón, más doloroso era saber que Allen estaba convencido, o, más bien, resignado a la muerte de su amiga...

-Te lo advertí, al final todos son iguales…él ya te ha abandonado y es solo el primero…el resto también te abandonara pronto- aseveró el demonio en un tono sin vida, totalmente lúgubre.- entrégame la voluntad de tu alma y todo ese dolor desaparecerá, muy pronto…- prometió

Silencio…ya no más llanto no quejidos…solo el silencio casi palpable. Y después: -No…yo...yo no me rendiré- prometió con lágrimas en los ojos.

Atónita jalo uno de los cabellos blancos del chico llevándolo hasta ella, haciendo que él se inclinara forzosamente a la altura de la joven. Aquella niña de cabellos rojizos de unos 12 años y negros, creció junto a Allen desde el día en qué llegó a vivir en su casa, después de la muerte de su padre adoptivo. Su nombre era Haven Cross. (Imagínense de quien es hija jajajaja.)

-¿Qué rayos te ha pasado, tú no eres así?- reclamó la joven ante la actitud derrotista del peliblanco.

Este hizo qué la chica lo soltase de un jalón.

-¡¡¡Déjame en paz!!! ¡¡No tienes ni idea de lo qué esta pasando!! – gruño el chico apartándose de ella, hiendo hacia la pared.

-No importa lo que esta pasando, estás tratando de engañarte a ti mismo, y usas las circunstancias como excusa para negar lo qué te está pasando…¡¡Allen estas enamorado, la amas y por eso te estás comportando de esa manera, No quieres enfrentar la situación!!- dijo seriamente, después de la actitud tan altanera que demostró su amigo.

-…Estas equivocada, yo no estoy enamorado- seguro él dándole la espalda.

-Solo te estás engañando a ti mismo- aseguró la chica- realmente no me interesa si lo admites o no, lo que me molesta es que te estás rindiendo; "Si de verdad deseas algo, lucha hasta conseguirlo, aun cuando el camino este lleno de obstáculos, tu voluntad de realizar lo que deseas es más fuerte que cualquier cosa en este mundo". Me lo dijiste una vez… ¿acaso ya has olvidado tus propias palabras?- reclamó la niña

Él volteo…atónito, con los ojos abiertos como platos. Y luego una lagrima rodo por su mejilla.

Lo miró con dulzura, y lo abrazo con tanto cariño como una hermana (que quiere matar a su hermano) puede hacerlo.

-¿Estás dispuesto a luchar, Allen?- preguntó la niña, deshaciendo el abrazo.

-¿A luchar? ¿De qué hablas?- cuestionó intrigado.

Ella lo miro fijo diciendo: "me enviaron para ayudarte y es exactamente lo qué haré"

El arqueo una ceja sin proveer lo que le tenían destinado, su vida había cambiado desde él día en que su padre murió, pero no tanto como al conocer a aquella chica, Lenalee. Ahora el haría todo para recuperarla así aunque le costara la vida.


En el próximo capítulo…

-¡¡Lavi, cuidado!!- le advirtieron

Pero ya era demasiado tarde, una intensa ráfaga de viento lo golpeo con todo estrellándole contra un enorme muro, que apareció de la nada.

Kanda miro a donde había caído el chico, pero no se movió ni un milímetro para tratar de ayudarle, sabía que si lo hacia el próximo seria él….

-¡Haven!- gritaron Allen y Lavi, pero ya era demasiado tarde…

-¡Noooo!-


BIEN ESO ES TODO LAMENTO DEJARLOS PICADOS, PERO HASTA AHÍ SE ME OCURRIO ALGO Y YA ES TIEMPO DE QUE ACTUALICE, ME QUEDO DEMASIADO CORTO LO SÉ. EN FIN DEJEN SUS REVIEWS. ODIO EL COLEGIO, YA LO HABIA MENCIONADO??

¿REVIEW?