La Histérica y El Imbécil

Primera Parte

Las mujeres siempre tenemos el poder, y al poder nos lo dan los hombres. Porque todo lo que hacen ellos, sean padres, hijos, amantes o enemigos simplemente lo hacen para llamar nuestra atención.
Los hombres nunca saben cómo vamos a reaccionar, y eso los descoloca, los sorprende, los desestabiliza.
Somos las mujeres las que siempre decimos sí o no, y en realidad les hacemos creer a los hombres que son ellos los que dicen sí o no.

Casa de Rei Hino, 6.30 am

Una hermosa pelinegra se giraba remolona por quinta vez entre las sabanas, su reloj despertador con una curiosa forma a cerdito había dado el quinto "oing" anunciándole el momento de levantarse. Tiró las sabanas azules y se sentó en el borde de la cama mirando sus pies, suspiró y se dirigió al baño, luego de asearse lo cual le llevó 30 minutos, léase darse una ducha, cepillar sus dientes, limpiar su cutis y maquillarse. Salió del baño entonando una hermosa canción, abrió la puerta de su ropero para buscar algo que ponerse y así comenzar su día.

-Ahhhh- el gritó de la chica logró despertar a la otra mitad del continente, pero había una razón, miles de bichos negros, llamados cucarachas, salieron de su ropero y caminaban por doquier, sin pensarlo dos veces salió por su ventana, se tomo de las ramas del árbol y cayó dentro de la habitación de la casa de junto.

Mientras tanto un joven rubio, que si se pudiera habría propuesto que el día comience desde las 10 am y no antes, salía de su cuarto de baño con aún el cepillo de dientes en su boca, el hecho de ver a su vecina en ropa interior y con una cara de a ver visto al mismo diablo logró despertarlo y asustarlo.

-¡Kami! Rei, ¿qué te paso?- interrogaba mientras se acercaba a ella.-¿Se te esta incendiando la casa? ¿Otra vez dejaste la planchita sobre el cobertor?- la chica no respondía estaba visiblemente nerviosa.

De repente la puerta del cuarto se abre dejando ver a un hombre muy apuesto de unos 50 años.

-Hola Andrew, hola Makoto- dijo el hombre siguiendo camino.

-Hola Sr. Furuhata- saludó la pelinegra.

-Hola papa….. ¡Papa! ¿Qué haces aquí? ¿Cómo entraste?- grito Andrew desde su cuarto, el hombre volvió a parecer por la puerta.

-No eres Makoto, hola Rei, qué gusto, como has crecido- dicho comentario se llevo una mirada coqueta de la chica.-Entre por la puerta hijo con mis llaves, vine a buscar unos papeles que me quedaron en esta casa, ya vístete Andrew ¿Cuándo te pusiste tan gordito?-

-¡No soy gordo! Es el delantal que usaba….- bufó molesto.

-¿Delantal?- interrogó Rei

-Sí, cuando trabajaba en la cafetería, él me veía ahí- dijo en todo desilusionado, uniendo sus dedos índices.

-En fin Rei, ¿por qué hay una mujer desnuda en mi habitación?- la pelinegra comenzaba a hablar pero el muchacho la interrumpió.-Es el sueño de cualquier adolescente… Kami, estoy viejo- finalizó reprochándose a él mismo sus palabras.

-Mi casa…. Hay cucarachas- gritó espantada, el muchacho rió y sacudió su cabeza.

-Son solo bichos, y además conociéndote y lo exagerada que eres debe ser una, ya déjame ir a ver y la mataré- dijo el muchacho colocándose una playera y saliendo por la ventana, no pasaron ni 2 minutos cuando…

-Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh- el grito del joven publicista hizo que la alarma de algunos autos estacionaos en la acera comenzara a sonar, Rei solo lo esperaba sentada en su cama con cara de "te lo dije", el muchacho entró por la ventana y vio a la chica.

-Estás jodida- le dijo.

-Lo sé-

-Llama a un exterminador Rei, no puedes vivir así, además no quiero que vengan a mi casa- explicó.

-Ay ya…- se removió molesta, odiaba que le dijeran que hacer.

-Rei- la llamó.

-¿Sí?- notó que su amigo la observaba como si ella fuera un bicho raro.

-Duerme con mas ropa de lo contrario si de verdad hay un incendio el bombero no querrá sacarte, querrá… bueno hacer cosas y eso sería peligroso….- explicó con su dedo en alto.

-De todas las idioteces que dices esta es la más grande….- dicho eso la chica se propuso salir del cuarto.

-Rei- la llamó el chico estirando una sudadera-Mi padre es un hombre de carne y hueso y soltero- explicó sonriendo.

-Ay podrías decirme "mama"- dijo ella dándole un coscorrón y tomando la sudadera.

-Estas más para el "mamita", pero bueno…. A ver cuando te consigues un novio….que no sea mi papa- grito divertido mientras la chica bajaba.-Ay Rei- rio para sí.

Flash Back 19 años atrás

Una tarde de verano dos niños de aproximadamente 5 años corrieran divertidos por los jardines de la amplia casa perteneciente a Mika y Tomoe Hino, los señores Hino habían invitado a sus nuevos vecinos a tomar el té, el Sr. Motoki Furuhata y la Sra. Constance Hart de Furuhata.

-Su hijo es tan hermoso- dijo la hermosa mujer de largo cabello negro y hermosos ojos azules-Y creo que se entiende con mi Rei- finalizó sirviendo unas pastelitos de crema inglesa.

-Sí, me pone muy feliz, su hija es hermosa también y tan encantadora, tiene mucho carácter- respondió la mujer de cabello rubio y ojos azules.-Adoro Japón Mika- suspiró con aires de romanticismo.

-Es imposible no adorarlo Constance- rió la pelinegra tomando asiento junto a su nueva amiga.

Mientras tanto del otro lado del jardín ambos niños se sentaron sobre el césped bajo la sombra de un árbol.

-Y dime, ¿por qué tu nombre es tan extraño?- interrogó la niñita pelinegra mientras tomaba una ramita y la clavaba en el pasto, mirando al muchachito frente a ella.

-Es que mi mama es norteamericana y le gustaba ese nombre… ¿suena feo?- respondió el niño de cabellos de oro mientras descansaba su cabeza sobre su mano.

-No, a mi me gusta…- ambos sonrieron divertidos.

-¿Y cómo se conocieron tus padres?- interrogó la pequeña Rei, siempre quería sonar más adulta es por eso que implementaba ciertos temas a sus reuniones de juego con sus muñecas, pero ahora extendió sus horizontes. El niño se quedó pensativo por unos segundos, como tratando de recordar si alguna vez tuvo esa charla con sus padres.

-En Paris… cuando me encargaron a la cigüeña creo…- dijo al fin asintiendo con su cabeza.

-¿Cigüeña?- la pelinegra se removió en su lugar mirándolo extrañada.

-Si el pájaro blanco que te trae de París cuando tu papa y tu mama escriben que quieren un bebe, es como un encargo- explicó el chico con sus ojos cerrados dándole aire de persona culta.

-Eso no existe, ellos no escriben ello lo hacen…- rió divertida la niña de vestidito rojo.

-¿Hacer? O sea que fabrican al bebe ellos mismo?- interrogó maravillado.

-Sí, Andrew ellos hacen el vavor- con aire de autosuficiencia le explicó al chico.

-Ahhhh, ¿y eso?- preguntó confundido.

-Bueno verás- comenzó la pelinegra- cuando un niño y una niña se conocen y el niño toca el ombligo de la niña pone una semillita ahí y eso se hace bebe…. Creo que hay que dejarlo en un frasco….- dijo en tono pensativa.

-Wuuaa Rei tu sabes de todo- ambos sonrieron y los niños siguieron jugando hasta que escucharon a la señora Mika, mamá de Rei, llamarlos para tomar un poco de limonada, Andrew se puso de pie y le ofreció su mano para ayudar a la pelinegra pero al levantarla este se desestabilizo y el niño cayó sobre la niña.

-Ay perdón Rei…- pero antes de poder seguir notaron que Andrew tenía su mano en el ombligo de Rei, se miraron dubitativos para luego horrorizarse.

-AHHHH- ambos niños salieron corriendo en dirección a sus padres.

-¿Qué ocurre Andrew?- habló su padre preocupado.

-Rei y yo hicimos el avor…- exclamaba entre lágrimas el niñito rubio.

-¿QUÉ?- gritaron los cuatro alarmados padres al unísono.

Fin del Flash Back

Aeropuerto de Osaka, Japón

El vuelo proveniente de Nueva York había aterrizado exitosamente a destino, uno a uno los pasajeros descendieron de forma cama, excepto por uno.

-Con permiso- gritaba urgente un hombre de cabello negro y ojos azules, por su cara se podía notar que estaba con prisa que algo ocurría, tropezando con sus propios pies, arrastrando sus maletas, chocando contra otras personas hasta que al fin llegó.

"Baños"

-Ahhhhh al fin…- suspiró aliviado luego de salir del cubículo, las 24 hs de vuelo para llegar a destino y los 10 refrescos trajeron consecuencias, su madre solía decirle "Darien no tomes tanto líquido en los viajes largos", pero él seguía con esa costumbre.

-Ay Sr. ¿qué el baño del avión estaba tan lleno?- comentó un hombre junto a él mientras ambos lavaban sus manos, que vió con que urgencia había ingresado aquél hombre al baño dejando sus maletas regadas en el piso.

-Bueno no había nadie…- respondió riendo nervioso.

-¿Entonces?-

-Es que siempre tuve la impresión de que si vas al baño del avión el hoyo pudiera succionarte y lanzarte por los aires…- contestó con algo de vergüenza, sabía que era una teoría tonta, pero era más fuerte que él.

-Adiós…-se despidió el hombre de anteojos mirándolo de manera extraña.-Lunático- murmuró una vez fuera.

Darien salió del aeropuerto y se dispuso a tomar un taxi, ni bien llegó a las calles tomó una bocanada de aire profundo y se quedó inmóvil, hacía tiempo que no pisaba territorio nipón y hasta no estar allí no notó cuanto había extrañado aquello. Miró su reloj de pulsera y éste marcaba las 7.15 am debía apurarse si quería encontrar a Andrew en su casa.

Mientras tanto en la casa de Rei, las cosas no mejoraban ella había conseguido poder cambiarse y tomar algo de ropa, el exterminador, un hombre gordo, sin sentido de la higiene y con unos pantalones que dejaban ver más de su trasero de que ella hubiese querido jamás le había comunicado que sufría de una "invasión extrema clasificación A de cucarachas", es decir que había cucarachas por doquier, al parecer una obra en construcción ubicada detrás de su terrero había sido demolido y los animalitos buscaban nueva casa.

-¿Y cuanto tiempo le llevará?- interrogó intentando mantener la calma la hermosa pelinegra.

-Unas semanas… o tal vez un mes…-dijo el hombre subiendo sus pantalones de lona azul.

-¿Un mes? No puedo estar un mes fuera de mi casa, ¿Dónde iré?- interrogó sacada de quicio, era increíble que cuando conseguía algo, como abrir su propio negocio le pasara otra cosa que complicara su estado de feng shui.

-Lo lamento pero así es… ah y aquí esta el cheque- dijo extendiendo un papel el cual Rei tomó con un gesto de asco.

-¿Diez mil yens?- gritó desquiciada.

-Es solo el anticipo, y luego tendrá el resto, sino esta conforme, hay reembolso- explico calmo el hombre.

-Más le vale que cuando llegue a mi casa ni gérmenes haya y se parezca a la mansión de Playboy- gritó molesta saliendo del lugar no sin antes golpear la puerta fuertemente.

-Qué mujer tan histérica…- refunfuñó el hombre gordo mientras prendía un cigarrillo y preparaba el veneno.

Rei caminó molesta hacia la casa de Andrew para lógicamente descargarse, el muchacho, que aún continuaba en su pijama, asintió cansado y solo asintiendo con "hhhmmm", es por eso que la mujer prosiguió camino hacia su trabajo, el muchacho rubio la vio alejarse dando la vuelta a la esquina, pero antes de cerrar su puerta un taxi se detuvo frente a su casa.

-Oxigenado!- gritó un hombre de cabello oscuro bajando del vehículo.

-¡Darien Shields! Hola- saludó emocionado su amigo, saliendo a su encuentro.

-Andrew por Dios vístete- dijo el pelinegro con cara de desagrado.

-Ahhh si… mejor entra tu…- le dijo- sabes por escasos segundo son te cruzaste con la amiga que quiero presentarte…-

-Lástima…-

Centro Médico Osaka Central

Había llegado temprano a su cita con el nuevo medico que la atendería, quería una segunda opinión ya que la primera no había sido alentadora, entrelazaba nerviosa sus dedos en su largo cabello castaño, sus verdes ojos estaban clavados en la estudios que quería enseñar y el folleto entregado "Cómo detectar el cáncer de útero a tiempo". Notó que estaba hiperventilando y debía calmarse, es solo que no podía.

-Srita. Kino- la llamó una de las enfermeras del lugar de ambo rosado y mirada tierna.

-Sí- respondió la chica incorporándose a su silla.

-La Doctora Mizuno la espera- la hermosa pelicastaña asintió y se puso de pie para dirigirse al consultorio. Estaba extremadamente nerviosa, no le había dicho a nadie acerca de sus visitas al médico por no alarmar a sus amigos y mucho menos a Andrew.

Entró con cierta timidez, una mujer de cabello corto azulado y facciones delicadas la esperaba dentro.

-Mucho gusto Makoto, mi nombre es Amy- se presentó extendiendo su mano con una cálida sonrisa estampada en su rostro.

-Mucho gusto- devolvió el saludo cordialmente.

-Por favor siéntate- le indicó la joven médica. Makoto tomó asiento en el frio sillón de cuero blanco mientras apoyaba sus manos sobre el escritorio.

-Bueno dime qué te trae por aquí- empujó la doctora para que la joven comience a hablar.

-Quiero una segundo opinión, verá tengo historial de cáncer en mi familia y no me he estado sintiendo bien…- intentaba explicarse la ojiverde, sintiendo como su garganta se cerraba a causa de los nervios o más bien del miedo.

-Tranquila- calmó Amy depositando su cálida mano sobre las de la joven frente a ella.- Enséñame los estudios- Makoto extendió las ecografías y demás análisis comenzando Mizuno a leerlos con detalle, su expresión cambio radicalmente cuando llegó a la ecografía transvaginal.

Cloth's on Fire

La hermosa chica de largo cabello rubio y grandes ojos azules se encontraba acomodando la ropa en los percheros, este día le había tocado abrir el negocio ella por lo que se había encargado de todo, encender las luces, prender la máquina registradora y la computadora, se sentía autosuficiente.

-Ay esta Rei, una semana de trabajo y ya llega tarde, si no fuera mi jefa la despediría- sintió el sonido de la campanilla ubicada por sobre la puerta de vidrio y volteó a ver de quién se trataba.-ah Rei- dijo desilusionada.

-Sí, buenos días Mina- respondió la pelinegra irónica.-¿Esperabas a alguien?-

-A algún cliente o tal vez el chico que hace de guardia de la cuadra…- dijo coqueta con corazones en sus ojos.

-No hace, es guardia.-aclaró la hermosa chica de ojos amatistas-No sabes lo que me pasó hoy…- la intención de la pelinegra era desahogarse con una de sus amigas, ya que el celular de Makoto se encontraba apagado.

-Ahí te dejé tu café- interrumpió la alegre asistente acercándose al mostrador donde la pelinegra había tomado asiento, Rei tomó el gran vaso y le dio un trago, ni bien el líquido llegó a su boca hizo gesto de desagrado.

-¿Qué ocurre?-interrogó la rubia ante el gesto de su amiga.

-No me gustan los frapuccinos Minako…-

-No es frapuccino es un capuccino regular solo que se enfrió y me dio pereza ir por otro- explicó sonriendo.

-Gracias, como decía mi día fue terrible, tengo una plaga de cucarachas en mi casa y debe estar cerrada por un mes…-bufó molesta mientras empujaba molesta el vaso de capuccino frío.

-Ay Dios, ¿Dónde dormirás?-exclamó con espanto., la pelinegra pasó una mano por sobre su cabello y mordió su labio inferior.

-Pensaba que… me pudiera quedar contigo…-finalizó, Mina sacudió su cabeza hacia los lados de forma negativa.

-No Rei, no puedo lo siento, es que papa invito a mi tío Frank y mis 7 primitos pequeños, no hay lugar.-

-¿Siete?-sorprendida la pelinegra.

-Sí, tío Frank se casó 5 veces y tuve 3 amantes oficiales- explicó mientras que acompañaba a los números con gestos de sus manos.

-Ah- el sonido de la puerta llamó la atención de los chicas, nuevas clientas.-A trabajar- susurró Rei para luego salir de detrás del mostrador-Bienvenidas a Cloth's on fire, ¿en qué puedo servirles?- habló con una gran sonrisa.

Casa de Andrew

-Amigo que alegría verte- exclamó feliz el joven rubio que ya se había vestido.-¿Qué tal el viaje?-

-Ufff, difícil…-

-¿Sigues con esa teoría de la succión no?- el pelinegro solo asintió en silencio, mientras se acomodaba en su asiento.-Y bueno ¿qué harás hoy? Yo saldré del trabajo hasta las seis de la tarde.-

-No lo sé, tal vez pasear por la ciudad, oye la sexy chica amiga tuya no puede acompañarme- dijo guiñando su ojo.

-No, está trabajando, pero tal vez pases por su negocio- el muchacho hizo una pausa y quedó pensativo.-Oye Darien- lo llamó.

-Dime-

-Me preguntaba, si tu quisieras ser mi padrino de bodas….-dijo Andrew, el joven pelinegro esbozo una gran sonrisa abrazando a su amigo.

-Claro oxigenado, seré el que aporte belleza y elegancia al evento.- bromeó con aires de grandeza riendo ambos como hacía mucho no lo hacían.

-Genial- respondió el rubio mirando un reloj-Amigo debo irme, siéntete en tu casa- y sin dar tiempo a que Darien hable salió por la puerta a toda velocidad dejando al chico con las palabras en su boca.

-Nunca me dijiste ni su nombre ni donde trabaja…- murmuró el pelinegro mirando a su alrededor.-Bueno será mejor que desempaque y pasee por ahí y así pasar el tiempo.-Tal vez me cruce a esa chica por ahí- dijo para sí sonriendo de lado.

Centro Médico Osaka Central

La doctora frente a ella no hablaba, solo miraba los estudios que le había dado con el ceño fruncido, sentía que sus fuerzas abandonaban su cuerpo, le costaba respirar y lo peor de todo era que el silencio reinaba en aquella oficina.

-Dra. Mizuno, dígame…- suplicó la pelicastaña atrayendo la atención de la joven médica sin poder leer gestos en sus rostros.

-Srita. Makoto, ¿no ha experimentado ausencia de su período?- la chica se quedó pensativa unos segundos para luego asentir con su cabeza.-Bien, lo supuse- la peliazul se acomodó en su asiento y la miró directo a los ojos-Srita. Usted no tiene nada malo, ha experimentado cansancio y dolores puesto que esta embarazada-

La pelicastaña dejó de respirar al instante que oyó la palabra clave, esa que empieza con "e", poco a poco una gran sonrisa se dibujó en su rostro mientras sus ojos se llenaban de lágrimas.

-¿Embarazada?- interrogó mientras Amy asentía sonriendo también.-Esto es… es genial- la pelicastaña comenzó a reír llevando una mano hacia su boca.-¿Cuánto hace?-

-Deberíamos hacer la ecografía correspondiente, pero yo creo que debe de estar de unas 8 semanas- informó.

-Dios… voy a tener un bebe….- ambas mujeres estrecharon sus manos y siguieron riendo, los miedos desaparecieron y la alegría inundo su alma, solo quedaba una cosa ¿cómo lo tomaría Andrew?.

Al salir del lugar decidió dirigirse al negocio de su mejor amiga, debía decírselo a Rei y luego de festejar, buscar la manera de contárselo a su novio sin que este se desmaye. Llegó al lugar a bordo de su automóvil verde, estacionó en ocho maniobras dejando al vehículo a 40 cm del cordón, pero no le importó debía encontrar a Rei.

Encontró a la pelinegra en cuestión cargando los nuevos productos al computador, ni bien al verla sonrió y le hizo un gesto para que se acerque.

-Hola amiga- saludó la pelinegra que aunque sonreía se la notaba algo exaltada.

-Hola- respondió Makoto sin dejar de sonreír como boba-Rei… mírame….¿qué notas?- dijo mientras daba una vuelta completa con sus brazos extendidos, su amiga la miró de arriba hacia abajo varias veces.

-Esos jeans te hacen caderas enormes- señaló-Tu cabello está maltratado, esa blusa es mía y…. los zapatos también-

-No- vociferó molesta golpeando su pie contra el piso- Serás Tía….- dijo poniendo cara de nena buena, la reacción de la pelinegra se hizo tardar ya que no se movía, Makoto controló si aún respiraba y así era.

-Lo sabía…- dijo sonriendo al tiempo que la envolvía en un cálida abrazo.-Lo supe, de seguro estas de dos meses. ¿Verdad?- preguntó separándose un poco para verla a los ojos.

-¿Cómo sabes? Lo ves te lo digo eres una brujita- rió feliz la pelicastaña abrazando a su amiga.

El mágico momento fue roto por la campanilla de la puerta, de la cual la joven pelinegra tenía planeado deshacerse, ingresando al lugar un hombre alto de tez morena y largo cabello platinado.

-¿Son las hormonas o este hombre es un Dios?- exclamó en voz baja Makoto no dando crédito a lo que veía.

-Lo último, es el guardia que la compañía de seguridad puso a disposición de la cuadra- respondió la chica sin dejar de clavar sus ojos amatistas en el pecho de tan hermoso, perfecto, y platinado hombre.

-Señoritas- saludó el hombre-Mi nombre es Malachite y seré su protector.- se presentó el nuevo guardia.

-Sé lo que quieras.- soltó la pelinegra sin pensarlo, tapando su boca casi al instante.

-¿Disculpe?-

-Nada, mi nombre es Rei Hino y soy la propietaria del lugar.- extendió su mano coqueta mientras el hombre la estrechaba suavemente.

Minako que ni lenta ni perezosa se percató de la presencia de "su" guardia como ya había definido, acercándose al lugar de manera casi acechante se interpuso entre su jefa y el objeto de su deseo.

-Hola soy Minako Aino, pero puedes llamarme hermosa- se presentó estrechando la mano del platinado, para luego mirar de reojo a Rei-Ya te olvidaste de tu novio ¿verdad?- dijo entre dientes para que nadie pueda oírla.

-No tengo que olvidar a nadie, no tengo novio- aclaró Rei hablando de la misma manera sin dejar de sonreír

El joven las miraba con confusión mientras la chica rubia no dejaba de sacudir sus manos que aún estaban unidas. El peliplateado carraspeó su garganta para romper el incomodo momento, aprovechando para alejarse de la hermosa asistente de grandes ojos azules.

-Es un gusto… yo debo retirarme para seguir presentándome- dijo Malachite para comenzar a caminar hacia atrás lentamente-Adiós señoritas- se despidió saliendo por la puerta.

-Lo espantaste Rei, te mereces estar sin casa- dijo Mina para voltearse con aires de grandeza y continuar con sus tareas mientras comía una galleta de cereal.

-Cállate Mina.- reprendió molesta la pelinegra.

-¿Cómo que sin casa?- interrogó Makoto, que hasta le momento estaba soñando con el apuesto guardia en ropa interior.

-Sí amiga, tengo invasión de cucarachas y deberá estar la csa cerrada por semanas o incluso un mes- relató.

-Amiga quédate conmigo- ofreció al instante la pelicastaña.

-No quiero molestarte…-comenzó a decir la diseñadora.

-No seas tonta, será genial, noche de chicas- sonrió feliz la ojiverde.

Calles de Osaka

El apuesto joven recién llegado a Osaka había decidido matar el tiempo mientras su amigo estaba trabajando, pasó por los lugares típicos, es decir Iglesia, Templo Sintoísta, Templo Judío, Mc donals, plazas con fuentes, etc.

Después de tanto caminar decidió tomar asiento en un banco de la plaza y descansar un momento, la suave brisa que soplaba poco a poco se hacía más fría anunciando la llegada del otoño, amaba esa estación del año, las hojas amarillas que decoran las calles, el clima frio a templado con cielos algo nublados, el clima idea para él. Nadie lo sabía pero hacia un tiempo había comenzado a escribir un libro, era un proyecto muy privado y cuando más se inspiraba era justamente en esa estación.

Tan distraído estaba que jamás vio a su amigo caminar por la vereda de la calle contraria. Andrew había sido enviado en una importante tarea: traer café y donas para los ejecutivos y diseñadores gráficos, claro que antes de protestar accedió feliz puesto que podría tomar aire y pasar a saludar a Rei, donde seguro se encontraría su novia, camino a la tienda de donas.

-Hola hola muchachitas- saludó entrando al local atrayendo la atención de un par de clientas además de la de su amiga y su novia.-Lo lamento hablaba de esas tres muchachitas- completó señalando hacia donde se encontraban las dos chicas y Mina que se asomaba.

-Hola amor…- saludo algo incomoda la pelicastaña, aun no estaba lista para decirle lo del embarazo, gracias a Dios Mina no estaba enterada sino seguramente su gran bocota la delataría.

-Hola novia, hola mejor amiga, hola asistente de mejor amiga- finalizó risueño.

-Estamos de buen humor…- dijo la pelinegra mirándola con una ceja en alto.

-Sí, es que mi amigo llegó de América…-explicó el muchacho mientras besaba tiernamente la mejilla de su novia.

-¿Amigo?- interrogo la rubia emocionada.-¿Es guapo? ¿Es soltero?-

-Mina no te gustaba el guardia ese… Malachite-acotó Makoto abrazando a su novio.

-Sí, pero aun no hay anillo en este dedo amiga- aclaró la sexy asistente levantando su mano y moviendo sus dedos.

-Lo lamento Minako, pero ese chico es para Rei- explicó Andrew con semblante serio.-Ya es hora que se olvide de ese tonto jugador de basquetbol, ¿verdad Mako?- buscó aprobación en su novia, cosa que jamás sucedió ya que ésta puso "la cara". La cara le llamaba a cuando su novia abría en demasía sus ojos haciendo que salten hacia afuera, frunza de manera extraña su pequeña boca haciendo que su nariz se abra graciosamente, desde ya "la cara" era señal de no aprobación.

Mina se movió molesta y se dirigió a acomodar unas blusas que habían sido probadas, el problema es que jamás vio que la puerta de vidrio estaba abierta de par en par y justo en su camino golpeándose de lleno con ella y cayendo al piso inconsciente.

-¡Mina!- gritaron las jóvenes acudiendo a socorrer a su amiga. La pelinegra comenzó a cachetearla suavemente para que despierte, pero no ocurría nada por lo que Andrew fue por un vaso de agua y se lo tiró en la cara haciendo que la chica reaccione.

-¿Estás bien linda?- preocupada Rei.

-Dios Mina, ¿te lastimaste?- interrogó la pelicastaña, parecía que la rubia estaba algo perdida hasta que por fin miró fijamente a la ojiverde.

-¡Soy una Sailor Scout que lucha por el amor y la justicia!…. Soy…. Ay ¿qué paso?- todos los presentes se quedaron atónitos.

-Enloqueció...- murmuro Andrew.

-Dios chicas, tuve como un dehavú y tú estabas ahí Rei, tu también Mako- hablaba la chica con emoción en su voz mientras señalaba a sus amigas con el dedo.

-Siéntate con cuidado Mina- trato de cambiar el tema la pelinegra.

-Andrew a ti no te vi, creo que tenías papel secundario…- dijo mientras Makoto Y Rei la ayudaban a poner se pie.

-Ay chicas, lo olvide…- soltó de repente la pelinegra.-Se supone que hoy debía pagar las cuentas del banco…- sin siquiera explicar más tomo las facturas y cuentas del mostrador y salió del lugar dejando a sus amigos atrás.

Comenzó a correr rápidamente hacia el banco que estaba frente a su negocio, tenía que pagar y llevar esos recibos a su contadora, ya que estaba en fecha límite, para cortar camino opto cruzar por la plaza.

El joven de ojos azules se incorporo para continuar con su paseo, pero una moneda cayó al suelo y comenzó a rodar, instintivamente estiro su pierna para pisarla, desafortunadamente al hacerlo una hermosa chica pelinegra que venía por la senda a toda velocidad tropezó con la pierna que accidentalmente él puso en su camino cayendo al suelo de plancha. El muchacho palideció no tuvo tiempo de reaccionar ya que la chica se levantó rápidamente acomodando su ropa.

-Disculpe señorita…- se excusó avergonzando el joven, la chica clavó sus orbes amatistas en él dejándolo sin palabras, sin duda jamás vio mujer más hermosa, solo que el gesto de odio total en su rostro restaba puntos a su belleza.

-¿Acaso eres imbécil?- furiosa la pelinegra.

-Señorita no lo hice adrede, fue un accidente- trataba de explicar.

-¿Accidente? Claro, si eres un imbécil- volvió a gritar molesta.

-Déjeme de insultar, ¿sabe? Hasta me parecía bonita, pero con ese carácter lo poco bueno que le vi se esfumó, debe ser soltera- remató el chico haciendo que Rei se ponga roja del odio.

-No me conoces, no sabes nada además ¿a quién le interesa parecerte atractiva?- comentó altanera la hermosa pelinegra mientras ponía sus brazos en jarro.

-Bueno a juzgar como viste….- el muchacho la miro de arriba hacia abajo- Tacones altos que de seguro no son cómodos, vestido ajustado que debe ser molesto hasta para sentarse, aros pesados… sin duda usted se viste para llamar la atención…. Típica histérica- finalizó mirándola con desdén.

-¿Tú me dices histérica?, claro viniendo de un imbécil…no perderé mi tiempo contigo- acto seguido la chica volteó dándole la espalda y comenzó a alejarse, sentía la mirada del chico en su nuca, y lógico ella sabía qué hacer miró por sobre su hombro clavando sus hermosos ojos amatistas de la manera más sexy que conocía, técnica que había bautizado como "a la Rei".

El muchacho sintió un escalofrío recorrer todo su cuerpo, esa mujer tan molesta lo hizo sentir nervioso y extrañamente emocionado.

El poder de las mujeres reside también en cuanto nos necesitan los hombres, se sienten perdidos si les damos la espalda.
Los hombres nos temen, por eso somos tan poderosas. Pocas cosas nos pueden frenar.
Somos las mujeres las que entendemos bien el poder, está en nuestra naturaleza, en nuestra ideología. El hecho de ser madre, eso es poder ¿o no?

N/A: Hola a todos! Nueva entrega, espero les guste y les haya sacado una sonrisa, vendrán algunos temas que dejaran de lado el humor pero solo por poco tiempo ya que la idea de esto es reír y pasar un buen rato, un fic relajado.

Gracias a todos por su apoyo, Made, Leonor de Eboli, Hotaru no Hikari, Rogue Passion, Rei-Videl3, Bermellon… tengo a talentosísimas escritoras que se han hecho tiempo la leer lo que escribo GRACIAS! Me llena de emoción (y presión jajaja) espero les guste chicas, es con todo mi cariño.