La Histérica y El Imbécil

Segunda Parte

El poder de una mujer está en su corazón, en su intuición, en su instinto de protección.
El poder de las mujeres está en su capacidad infinita de dar amor. Son los únicos seres capaces de experimentar el amor incondicional. Saben dar, cuidar y proteger la vida, y amar pase lo que pase.

Luego de que Rei saliera del lugar sin dar demasiadas explicaciones, el joven rubio recordó que estaba en una importante misión, la de llevar rosquillas y café a sus compañeros por lo que se despidió de su novia y de la rubia asistente para continuar camino.

-Amor de mi vida, hermosa Mako me voy, el deber llama- le dijo con tono divertido, la pelicastaña le respondió con una amplia sonrisa, cada día la enamoraba más.

-Sí, amor… ve pero escríbeme- ambos estallaron en risa, era su código secreto, odiaban despedirse por lo que habían pactado hacerlo al estilo "Corazón Valiente" para que de dramático suene gracioso.-Oye Andrew...- lo llamó- me gustaría que esta noche cenemos ¿te parece?- el muchacho asintió y le dio un dulce beso en los labios, esta noche le diría que sería papa…. Y procuraría tener el teléfono cerca en caso de llamar a urgencias, de todas maneras ya los conocían en el hospital ninguna otra pareja había terminado tantas veces allí como ellos dos.

-Adiós Minako- se despidió el joven, pero la chica tenia la mirada perdida en la calle.-Mina ¿estás bien?- preocupado el publicista ya que hace unos instantes había caído inconsciente en el suelo, Mina solo señalo hacia afuera haciendo que tanto Mako como Andrew miren por a través de la vidriada puerta.

-Ese hombre es hermoso- pronuncio como hipnotizada, el joven rubio no pudo más que sonreír al ver de quien se trataba y abrir la puerta-

-Ey amigo, ¿vas a vagar mucho más?- el joven lo miró levantando una ceja.

-Oxigenado, veo que realizaste tu sueño, trabajas en una boutique- soltó el comentario ácido el pelinegro.

-Ven que quiero presentarte- lo llamó con un ademán, el apuesto joven de ojos azules ingresó con una sonrisa seductora en su cara.-Makoto, Mina este es mi gran amigo Darien Shields- el pelinegro inclinó su cabeza para saludarlas, mientras la ojiverde se acercaba y extendía su mano.

-Mi nombre Makoto Kino, mucho gusto- el joven estrechó la mano de la chica sacudiéndola en demasía.

-Al fin conozco a mi futura cuñada- dijo efusivo mientras la chica escapaba de su agarre, la mirada del muchacho se desvió entonces a la hermosa rubia junto a la novia de su oxigenado amigo.- ¿Y tú?... eres de la que tanto me han hablado…- dijo con tono simpático.

-No se pero seré lo que quieras…- respondió coqueta Mina haciendo que Darien se sonroje.

-Amigo- lo llamó Andrew- Ella es Minako Aino, trabaja aquí, mi amiga no se encuentra, salió hace unos momentos, que lástima no haberte visto antes…- se lamento el joven rubio.

-Ay sí, ya quiero conocerla Andy- sonrió el pelinegro.-en fin, ¿no debías estar trabajando?-

-Ayy, si, si lo estoy, debo comprar unas cosas ¿me acompañas?- interrogó con su tono de urgencia, Darien lo pensó unos segundos para luego mover su cabeza hacia los lados.

-No amigo, mejor regreso a tu casa el viaje me cansó además tuve un altercado hace un rato con una histérica…- bufó molesto.

-Sí, Osaka está llena de esas, menos mis amigas y mi novia- salvó el comentario a lo último ante la mirada desaprobadora de las chicas.-Seguro esta noche cuando llegue a su casa la verás-

-Amor- captó la atención del rubio.-Están fumigando ¿recuerdas? Mientras tanto se quedará conmigo.- explicó la pelicastaña con tono calmo.

-Cierto…bueno Dariencito deberás esperar, lo bueno siempre se hace rogar.-finalizó guiñando un ojo.-Adiós- acto seguido el rubio salió del lugar.

Más tarde esa noche…

La hermosa mujer de largo cabello negro se encontraba recostada en el sillón beige del gran comedor, aún no había desempacado puesto que estaba cansada y el encuentro con aquél hombre en la mañana la había alterado demasiado. Por suerte el departamento de Makoto era bastante amplio y constaba de dos habitaciones, por lo que era muy cómodo, su amiga se encontraba cenando con Andrew por lo que debía preparar la cena para uno, pero no era nuevo. En alguna época, no hace mucho, preparaba la cena para dos, para él, su casi proyecto de novio…. Odiaba pensar en eso puesto que recordaba cuanto lo extrañaba aunque no lo admitiera. Ella no creía en el amor, y no habría vuelta atrás porque sabía que aquello no existía, porque la vida se lo enseñó a golpes.

Flash Back 15 años atrás

El sol brillaba imponente en el cielo azul, ni una nube opacaba su grandeza, la primavera estaba dando paso al verano dejando un escenario perfecto, verdes pastos, flores de colores por doquier, abejas en los cerezos. Una linda niña de unos 9 años corría por la gran plaza seguida de cerca por un hombre de unos 30 años con cabello oscuro y ojos cafés.

-Vamos papa, vamos- gritaba feliz la niña.

-Rei, ten cuidado puedes caerte…- y como si su padre leyera el destino, la pelinegra tropezó con una roca cayendo al suelo y raspando su rodilla, en seguida la niña puso cara de dolor, pero no lloro, porque ella era una chica fuerte.

-Déjame verte princesita- dijo su padre amorosamente mientras la tomaba entre sus brazos.-No es nada que un algodón de azúcar no quite- respondió con una gran sonrisa mientras la niña le devolvía el mismo gesto.

¿-Papi?- lo llamó.

-¿Qué mi princesa?-

-Te quiero mucho mucho papi, tu eres el único hombre que yo querré- habló con toda su inocencia, su padre no pudo evitar mirarla embelesado, Rei era su tesoro, lo más hermosa que tenía en la vida, las palabras de su hija lograron emocionarlo.

-Y yo te quiero a ti, y tú serás la única Princesa en mi vida…- besó tiernamente su cabeza y la dejó en el suelo.-vamos por algodón de azúcar y tal vez por una parada en la juguetería- no podía evitar consentirla, era su única hija.

-Siiiii- gritó entusiasmada la hermosa niña aferrándose al brazo de su alto padre.

Fin del Flash Back

Sus bellos ojos amatistas se llenaron de lágrimas, pero sacudió su cabeza y se puso de pie, lo mejor era dejar el pasado en el pasado. Se puso de pie y se dirigió a la cocina, unos papeles sobre la mesada llamaron poderosamente su atención.

-Mako…- dejó escapar de sus rojizos labios con un semblante preocupado.

En otra parte de la ciudad, se encontraba una joven pareja de novios cenando, como no podía ser de otra manera Andrew pidió los platos más fritos y aceitosos que existen mientras que su novia comía una ensalada de hojas verdes.

-Amor eso no es comida…- hablaba el joven mientras tragaba sin masticar.

-Y eso no es manera de comer…- remató la chica mirándolo extrañamente.

-Perdón, es que no sé ando antojado- bingo la última palabra la puso nerviosa.

-Espero que no terminemos en el hospital por una indigestión- bufó Mako tragando una lechuga.-Casi siempre terminamos nuestra citas allí- resignada la pelicastaña.

-Linda, claro que no, fue solo un par de veces…-

-Déjame contar, cuando intestaste hacer el salto del tigre desde el armario- comenzó.

-Ay es que calculé mal- se defendió el joven rubio.-Además te gustó verme intentarlo- guiñó su ojo de manera sexy.

-No Andrew, no fue erótico amor- dijo la ojiverde con gesto serio-Déjame seguir, cuando tomaste mi crema depilatoria y la usaste como pasta dental-

-Ay ya Mako- dijo apenado el muchacho.-Ganaste…-dijo para quedársela mirando fijamente.

-Cuando hundiste tu mano en la cera caliente y la sacudiste cayendo en tu ceja, cabello y pestañas- recordó.-te tardó tres meses que crezca para no parecer un extraterrestre- el muchacho seguía mirándola sin inmutarse.

-¿Qué ocurre?-

-Nada hermosa- sonrió- Es solo que estas diferente como, no sé como más hermosa, radiante- comentó haciendo que la chica se sonroje.

-Andy- soltó ella sonriendo.-Ya...-

-Es la verdad, no sé estas distinta- el silencio invadió a los jóvenes, la pelicastaña se debatía si este era el momento para decirle a su novio que esperaba un hijo de él, pero no sabía cómo empezar a hablar.

-Andrew, yo debo decirte algo…- la cara del joven se torno seria-Hace un tiempo que vengo sintiéndome extraña…-

-No quieres casarte…- soltó con cara de zombie para luego hacer gesto lastimoso.-¿Es eso?- gritó exageradamente haciendo a todos los presentes en el lugar voltear, la chica negó rápidamente.

-No mi amor, no es eso, es solo que ya no somos dos, sino tres-comentó sonriendo, el chic entrecerró sus ojos y frunció su boca.

-¿Me estas proponiendo un trío?- interrogó confundido.-Eso depende si es hombre o mujer…- comenzó a explicar.

-¡Andrew, pervertido!, estoy tratando de decir que estoy embarazada y me sales con eso- molesta la pelicastaña.

-¿Qué?-la chica lo miraba fijamente.-¿Estas embarazada?- Makoto dejó a un lado su enfado puesto que no sabía si su novio iba a desmayarse o no, el muchacho se puso de pie y se arrodilló a su lado abrazándola.-Te amo tanto Makoto Kino- le dijo con voz dulce.-Es lo mejor que me ha pasado en la vida además de conocerte.-

-Andy- murmuró ella emocionada.

-¿Amor?- la llamó.

-¿Sí Andy?-

-Me ayudarías a llegar a la silla, creo que mi glucosa está bajando en picada…- y esa era la señal que venía antes del desmayo.

-Sí amor, si- la chica ayudó a su novio a sentarse mientras le daba aire.-Al menos no terminamos en el hospital- sonrió aliviada.

Mientras tanto fuera de la casa de Andrew

Una sombra sigilosa se movía rápidamente, estaba echada cuerpo a tierra acercándose a la ventana ubicada en el living de la propiedad perteneciente al joven publicista Andrew Furuhata.

-Eres un genio Minako Aino, nadie sabrá que eres tú- reía la chica que estaba íntegramente vestida de negro. La intención de la chica era conseguir información acerca del amigo americano del prometido de Makoto, claro que ésta serviría tanto para ella como para su jefa Rei quien resultaba ser la amiga a presentar.

La muchacha miró a través de la ventana, dentro todo estaba a oscuras de no ser por el reflejo del televisor que iluminaba tenuemente la sala, en el sillón podía apreciarse la figura de un hombre de contextura mediana.

-Ahí está Señor Bond… digo Shields- se corrigió rápidamente.-Ésta es mi oportunidad para conocer todo sobre usted…- la chica comenzó a reír primero en voz baja pero sus carcajadas se hicieron más poderosas, haciendo que el joven dentro de la sala volteara a ver hacia la ventana, la chica calló abruptamente mientras se agazapaba.

-Minako Aino, la maestra del engaño… ¡Ayyyyyyyy un bicho!- gritó asustada para correr en dirección a la calle.

-¿Qué fue eso?- interrogó el joven dentro volteando hacia la ventana que sin ver nada extraño volvió su atención hacia la televisión.-Nunca me cansaré de ti Lucy…- soltó encantado.-Yo te amo Lucy…- comentó haciendo referencia a su show favorito "Yo amo a Lucy".

Departamento de Makoto

La joven pelinegra aún se encontraba recostada en el sillón beige algo adormecida viendo por decimo vigésima vez "Yo amo a Lucy" adoraba ese show por más que los años pasaran. El ruido de las llaves en la puerta principal la hizo incorporarse, su hermosa amiga pelicastaña se asomaba por la puerta.

-Hola amiga Kino- saludó la pelinegra con una sonrisa.

-Hola amiga Hino- devolvió el saludo de la misma manera mientras dejaba el bolso color marrón y verde sobre la mesa del vestíbulo.-¿Te aburriste mucho?- interrogó son una linda sonrisa.

-A juzgar por tu cara creo que todo salió bien, ¿se desmayo?- preguntó sonriente la hermosa pelinegra mientras se arrodillaba en el sillón mirando en dirección a su amiga.

-Casi, pero logramos controlarlo…- respondió guiñando un ojo.

-Genial, la recepcionista del hospital quería cobrarles un seguro especial por sus visitas tan frecuentes Mako- dijo la pelinegra asintiendo seriamente.

-¿Y qué hiciste en mi ausencia?- curiosa la ojiverde.

-Lo de siempre ver televisión, y preparar algo de cenar- la chica hizo una pausa unos instantes.- Mako- le dijo no pudiendo controlar su curiosidad.- No pude evitar ver que sobre la mesa de la cocina había unos folletos.-la pelicastaña clavó su mirada en los ojos de su amiga.-No quise entrometerme es que estaban apoyados sobre la mesada y solo los cambie de sitio para que no se estropeen- trataba de explicar la chica, su amiga levanto su mano para que ésta deje de hablar y sonrió.

-Folletos sobre el cáncer de útero- dijo, la diseñadora solo asintió en silencio.-Mi madre biológica murió de esa enfermedad, mi madre adoptiva me lo dijo mucho antes de enfermarse ella.- contó con voz calma la hermosa empresaria.-Pero estoy bien, me hago controles periódicos y estoy bien- finalizo sonriendo, imitando el gesto la pelinegra. Ambas chicas hicieron una pequeña pausa de unos segundos., no era un tema fácil de tratar y era más que obvio que la pelicastaña no quería ahondar demasiado en ello por ahora.

-Y cuéntame de Andrew…- rompió el hielo interesada la diseñadora.

-Nada, lo tomo muy bien, estaba feliz, supongo que estoy demasiado enamorada como para ver algún defecto en el momento.- sonrió divertida recordando la escena vergonzosa del restaurante.

-Sí lo están, y me alegro por ustedes- sincera la pelinegra.

-Rei- la ojiverde captó la atención de su amiga- ¿por qué eres tan descreída del amor? Siempre pones distancia con los hombres con los que sales- explicó seria.

-No pongo distancia, es solo que algunas personas nacen con estrella y otras nacemos estrelladas…-

-No digas eso- la pelinegra sacudió su cabeza riendo, ella nunca dejaba ver cuando algo andaba mal, ni siquiera a Makoto que era una hermana para ella.-Iré a preparar te.- dijo la pelicastaña retirándose hacia la cocina.

Rei se quedó pensativa unos instantes, no es que ella fuera una amargada, todo lo contrario era divertida, simpática, sexy, buena amante es solo que el término "amor" no se asemejaba a ningún sentimiento que ella sintiera por alguien, le costaba mucho confiar en las personas y aunque no entendía por qué, no le importaba resolverlo.

Flash Back 14 años atrás

La niña de tan solo 10 años se encontraba en su cama abrazada a su muñeco mientras oía la hermosa historia que su padre le contaba, era su vieja costumbre su padre siempre le leía antes de que ella se fuera a dormir, siempre era la misma historia, ella la sabia de memoria, pero eso no importaba porque era su preferida.

-¿Y cenicienta se casa con el príncipe papi?- preguntó entre dormida.

-Sí princesa, ellos se casan y vivirán felices para siempre- dijo el hombre de cabello oscuro tiernamente.-Duerme amor- delicadamente cerró el libro y beso en la frente a su amada hija.-Te amo princesa- susurró poniéndose de pie y apagando la luz del cuarto mientras salía de allí.

No sabía cuánto tiempo pasó, pero Rei despertó asustada por los gritos que provenían de la alcoba de sus padres, asustada tomo a su muñeco y salió de su cuarto sigilosamente para escuchar con detenimiento.

-¿Cómo pudiste hacerme esto Mika?, ¿hace cuando me estas engañando con él?- vociferaba molesto Tomoe sintiendo una angustia enorme.

-Deja de dar lastima Tomoe- comentó cínicamente.-Siempre con tu papel del pobrecito, no sabes cómo me aburre eso, deberías largarte-

-Y eso haré Mika, eso haré- decía mientras tomaba una maleta y empacaba sus cosas.

-Olvídate de Rei- le dijo la mujer de ojos amatistas y cabello castaño.

-No me separaras de mi hija, no lo harás- gritó el hombre mientras tomaba violentamente de los hombros a su esposa.-Eres una mala mujer Mika- las lagrimas caían de sus ojos cafés, no podía entender como su mujer, el amor de su vida pudo haberlo engañado y con su mejor amigo.

-Y tu un bueno para nada- rio sarcástica, con odio en su voz. La puerta del cuarto se abrió con fuerza y el hombre salió de allí para dirigirse a las escaleras, la niña que permanecía escondida detrás de la biblioteca del pasillo vio como su padre se alejaba y a su madre corriendo tras él, la pelinegra corrió bajando las escaleras para llegar a la puerta de entrada y salió a la calle sollozando.

-¡Papi!- grito desesperada, el auto de su padre se alejaba calle abajo mientras su madre permanecía en el jardín delantero.-No me dejes papi, yo te amo- gritaba la niña corriendo tras el automóvil.-Yo soy tu princesa papi, por favor- el auto desapareció calle abajo y la niña cayó rendida sobre sus rodillas.

-Ya entra a la casa Rei, no me molestes- le dijo su madre despectivamente.

-Mi papi…-sollozaba la niña.

-Aprende la lección ningún hombre que te prometa amor incondicional dice la verdad- Mika habló con veneno en su voz y entro a la casa dejando a la niña llorando en medio de la calle.

Fin del Flash back

-Rei- la llamó su amiga saliendo de la cocina con dos tazas en sus manos- Olvidé mi lap top en la casa de Andrew, ¿me acompañas a buscarla?- interrogó mientras le daba una de las tazas.

-Claro, pero ¿no puedes ir por ella mañana?- soltó con algo de cansancio en su voz mientras tomaba la taza, la pelicastaña sacudió su cabeza hacia los lados.

-No amiga, es que tengo que terminar un trabajo para mañana y la necesito, si quieres quédate.- propuso con total comprensión sabía muy bien que no hacía mucho Rei termino su nueva colección y eso le sacó varias horas de sueño.

-No claro que no, te acompaño y yo conduzco- dijo sonriendo maliciosamente.

-Ay no, ni loca, ya sabes que por uno de esas locuras nos conocimos- levantó su ceja con gesto divertido.

-Bueno tú mucho no puedes hablar…-se defendió la pelinegra.

-¡Basta maldita!- rió divertida mientras tomaba su bolso.

Casa de Andrew… y Darien

El joven rubio ingresó feliz a su hogar, no sin antes mirar hacia ambos lados de su jardín, le había parecido oír algo, como un chillido, recordó entonces que había puesto trampa para ratas por todo el lugar, de seguro alguna tonta ratita había caído y estaría agonizando.

-Muere- dijo con una gran sonrisa, sí odiaba a las ratas, la puerta se cerró tras de él, una vez cerciorado aquello la jovencita rubia que hasta ese momento estaba conteniendo un alarido, puesto que por querer saltar la cerca puso su pie dentro de la trampa, para luego descubrir que una pequeña puerta en la cerca blanca siempre estuvo abierta y a disposición suya.

-¡Ahhh por Kami que es mujer!- gritó adolorida, sobándose su pie, mientras lágrimas asomaban por sus hermosos ojos azules, para luego acomodar la gorra de lana negra que oportunamente había cortado para cubrir su rostro.-Todo por querer ver mejor a los vecinos de Andy, qué hombres apuestos viven en esta cuadra y yo que vivo junto a un convento de monjitas y un geriátrico- soltó pensativa-Veremos que hacen estos dos…- dijo para sí mientras se asomaba por la misma ventana.

Dentro el joven publicista nipón, que había ido por unas cervezas a la cocina, hablaba animadamente sobre su cita con la pelicastaña.

-Y seré papa, ¿Cómo lo ves Darien?- exclamó con ilusión solo que el pelinegro no reaccionó como su amigo esperaba.-¿Darien?-

-Qué bueno amigo, ahora no es por ser pesimista, ¿estás seguro que es tuyo?, digo Makoto es atractiva y tu eres un bruto…- explicaba seriamente.

-Que envidioso, es que tu no tendrás niños rubiecitos como yo, de la única manera que te salgan lindos es si te casas con mi querida Rei.-

-¿Rei?- interrogó elevando una ceja, mientras daba un trago a su cerveza.

-Sí, ¿a poco nunca te dije el nombre de mi amiga?-

-No, pero me gusta… Rei, es lindo suena muy dulce, como hasta inocente y tímido, de seguro ella debe ser así también.- imaginó embobado.

-Nunca mejor descripto…- ironizó Andrew con una gota en su cabeza. Un fuerte ruido se escuchó proveniente del jardín delantero.

-Oxigenado- lo llamó en semblante serio.-Hace rato hay ruidos fuera….-

-Lo sé…- se acercó lentamente a la puerta-Darien no quiero asustarte, pero creo que el coco está afuera- habló totalmente afectado.

-¿Coco?¿Tienes un perro?- indagó.

-No, el coco…- insistió-El malo- habló con voz tenebrosa, el pelinegro puso cara de espanto, claro que no de por sí "el coco" era como un fantasma, sino que para ellos el coco siempre ha sido y fue una referencia propia para definir "ladrón", es por eso que la primera vez que sufrieron un asalto la departamental entera se rio de ellos cuando identificaron al sujeto como un "coco horrible".

Mientras tanto dos bellas mujeres a bordo de un auto Volkswagen New Bettle verde estacionaban frente la casa del muchacho.

-Bueno Rei, ¿te bajas conmigo?- interrogó la pelicastaña quitando las llaves.

-No pienso quedarme en el auto-

Ambas jovencitas comenzaron a caminar hacia la puerta de entrada, Mina se percató de su presencia e intentó esconderse trepando al árbol que separaba las casas de los amigos, lástima que la pequeña ramita de la que se había tomado se quebró haciéndola caer como una bolsa de patas. Las chicas voltearon asustadas y se acercaron hacia donde le bulto había caído.

-¿Mina?- preguntaron a la vez, la chica rubia se puso de pie y cercioro que su gorra aun estuviera puesta.

-No- respondió intentando disfrazar su voz -Soy un hombre malo acosador de señoritas- ambas chicas frente a ellas se miraron de reojo con gotas en su cabezas.

-Linda, sabemos que eres tu- habló la pelicastaña tratando de no exaltarse.

-¿Eres vidente Mako?- sorprendida la maestra del disfraz.

-No, es solo que se supone que tapes tu rostro así- explicó la pelinegra tomando la gorra de lana oportunamente cortada que en vez de estar debajo de sus ojos se encontraba por debajo de su mentón.

-Ay Rei ¿intentas sofocarme?- chilló asustada, pero antes de gritarle a la chica la puerta de entrada se abrió violentamente para dejar ver a un asustado Andrew con un bate de beisbol en sus manos y una máscara de hockey en su rostro.

-¿A ti qué demonios te pasa?- interrogó molesta la hermosa pelinegra.

-¿Andy?- confundida la empresaria.

-¡Jason!- soltó antes de mirar mejor.-¿Novio de Mako?- más aún confundida la rubia. –Esto parece Jueves 12…- soltó asombrada.

-Viernes 13…- corrigió la pelinegra.

-No estoy contando Rei, es la película- explicó con un dedo en alto la chica de ojos amatistas rodó sus ojos, no tenía caso.

-Ay Kami, entren chicas- prácticamente las empujó dentro de la casa.-Creo que hay un "coco" afuera-

-¿Coco?- interrogo Makoto.-¿Acaso eres estúpido?-

-Andrew… no hay nada afuera además estas grande- lo regañó Rei que nunca comprendió lo que "el coco" era para incursionarse en la cocina, desapareciendo de la vista de sus amigos.

-¿Y dónde está el americano?. Preguntaba Mina con una gran sonrisa mirando hacia los lados.

-Ah Darien fue a la cocina por….- el joven se debatió por si decir la verdad o callarse, la verdad era que el pelinegro había ido por cuchillos y todo lo filoso de la casa pero a riesgo de sonar asesinos seriales o estúpidos irremediables prefiero mentir.-Fue por una pastilla de carbonato, parece que el viaje le hizo mal a su barriga- finalizó mientras las chicas ponían cara de asco, y él asentía.

Dentro de la cocina la pelinegra se acercó a la nevera para buscar algo que beber, la diseñadora que hasta el momento no tenía conocimiento de que un amigo de Andrew había llegado se encontraba sumida en sus pensamientos, el muchacho salió de la despensa para encontrar a una sexy chica meneando el trasero mientras su cabeza se encontraba hurgando en la nevera, se acercó lentamente para no asustarla, pero la pelinegra, que siempre había sido intuitiva vio como la imagen de una persona que no era su amigo se acercaba tras ella por el reflejo de la botella de agua frente a ella, no tardo en tomarla volteando violentamente y partírsela en la cabeza al tipejo.

-Te tengo malnacido- grito con todas sus fuerzas para reconocer a su atacante, era el lunático del parque, mientras tanto Darien que continuaba viendo estrellitas y a un que otro Tuxedo Mask babeaba atontado.

El grito de Rei alerto a sus amigos que se encontraban debatiendo en la sala que era mejor si la pastilla de carbonato o la compota de manzana ingresaron a la cocina para ver la postura de "heroína" de la diseñadora, brazos en jarra, mentón alto, ojos cerrados, vidrios rotos, agua regada en el suelo, amigo de Andrew al borde del colapso.

-Llamen al 911 ya lo tengo….- les comunicó orgullosa.

-Ay Kami, me muero….- soltó asustada la pelicastaña escondiéndose detrás de su novio mientras tomaba la manga de su camisa.-Otra vez a la cárcel- soltó en un susurro, sabía que debía haberse fugado cuando pudo.

-Me muero…- dijo el rubio no pudiendo creer la escena delante de sus ojos.

-Me muero muerta….- exclamó la chica rubia que aún continuaba con su intento de máscara mal puesta mientras le daba un sorbo a la cerveza que se encontraba abierta sobre la mesa de la sala. –Andrew tiene una cocina más grande que mi cuarto.- haciendo caso omiso al último comentario la pelinegra prosiguió inflando su ego.

-Lo sé soy increíble atrapé a un intruso- esbozo con una sonrisa de autosuficiencia.-Debí haber sido policía, de no haber desaprobado el psicofísico, ¿piro maníaca? ¿Yo? Ja-

Poco a poco el pelinegro fue dejando de ver cuádruple para ver doble, gran avance…

-No es intruso es Darien- explico Minako sonriendo.

-Rei mataste a mi amigo…- decía Andy shockeado-Mi mejor amigo…- se lamentó.- Hay que enterrarlo y hacer pacto de silencio de todas formas nadie lo extrañara- se apresuro a decir totalmente recuperado.

La pelinegra comenzó a mirar a sus amigos confundida mientras el joven que aun continuaba de rodillas aclaró su garganta para posar su vista sobre su atacante.

-¡La histérica!- grito señalándola acusatoriamente.

-¡Imbécil!- se dirigió de la misma manera.-¿Acaso me estas siguiendo?

-Por poco y me abres la cabeza- vociferó Darien poniéndose de pie dejando que el ultimo Tuxedo Mask desapareciera.-¿Y quién demonios quiere seguirte? Más bien debería huir, ¡loca!-

-Tu cabeza no tiene nada dentro no te preocupes- se burló la sexy diseñadora saliendo de su asombro inicial ante la acusación de "loca".

-¿Quién es esta loca Andrew?- interrogó sin dejar de ver fijamente a la mujer delante de él.

-Bueno esa loca, digo chica…. Verán- intentaba explicar el dueño de casa mientras su novia se llevaba una mano a la frente y negaba con la cabeza.

-Ay yo lo hago, Darien ella es Rei, amiga y vecina de Andy, tu cita a ciegas, es linda ¿verdad?- hablo animada la rubia mientras los dos jóvenes pelinegros sacaban chispas entre sí.

*PLOP*

El golpe detrás de la nuca de Mina provocado por la linda pelicastaña la hizo dejar de lado sus comentarios, aunque no dejaba de reír mientras se llevaba una mano sobándose el lugar del golpe.

-Imbécil, estúpido- seguía Rei.

-Histérica, loca- devolvía Darien, mientras tanto la hermosa rubia no quitaba la sonrisa de su rostro.

-¿Mina de qué te ríes?- interrogó exaltada la ojiverde.

-Del destino- respondió sonriente mirando extrañamente a su amiga y al pelinegro.

Mientras tanto un rubio amigo de ambos trataba de ponerse en medio puesto que ambos pelinegros parecían perros rabiosos.

-Ya chicos, no se peleen por mí- esbozó con una galante sonrisa.

-Cállate Andrew- gritaron al mismo tiempo haciendo que el ojiazul se quite de la escena.

-Estaré en la sala…- dijo mientras se retiraba totalmente ofendido.

-Yo también- su pelicastaña novia lo siguió.

-Yo me voy a ver a los vecinos- comento la rubia dejando a la peculiar pareja.-Total ustedes terminarán encamándose-

N/A: nueva entrega con destellos de drama, ya saben un poco más del pasado de Rei, claro que aún faltan más personajes pero prometo traer situaciones más graciosas.

Gracias nuevamente: Made, Leonor de Eboli, Hotaru no Hikaru, Rogue Passion, Bermellon, StarMaker89, Rei-Videl3…. GRACIAS!