El Gran Show

Una lagrima en el momento justo, un silencio, todos nos servimos de esas armas cuando queremos lograr nuestro objetivo. Somos los directores de nuestra puesta en escena.
Tragedia, comedia de enredos, policial, el género que haga falta, el show que se necesite para poder avanzar.
Podemos actuar con verdad y convicción un amor, un odio, una pasión, lo único que importa es que haya otro que nos mire, porque es a ese a quien le dedicamos el show.
Mentira, verdad ¿importa? Si un nene hace un berrinche para reclamar nuestro cariño ¿importa que ese berrinche sea un show?

Otro día amanecía en la hermosa y tranquila, bueno no lo último, Ciudad de Osaka, seguida a una noche ajetreada viene un día ajetreado y éste no iba a ser la excepción. Luego del accidentado encuentro entre la joven diseñadora y el intento de publicista americano el ego de la primera quedó un poco dañado, puesto que además de llamarla "loca e histérica" en repetidas ocasiones en un momento puso en duda si ella era una mujer haciendo alusión a su agresividad desbordada, fuerza inhumana y cero tacto para con el género masculino, típico de hombre.

Esa mañana se levantó más temprano de lo normal para poder usar el baño de Makoto a gusto sin molestarla, ya que ambas son mujeres y lo acaparan por treinta minutos cada una. Salió casi volando a penas saludando a su amiga.

-Rei ¿ya te vas?- interrogó una muy dormida pelicastaña que aunque tenía los ojos abiertos y el café humeante en su mano podía estar engañándola y ser sonámbula.

-Sí, recuerda Makoto que hoy debes venir al negocio así tomo tus medidas para el vestido- apresurada hablaba la pelinegra mientras guardaba dentro del gran bolso lo último que necesitaba para el día incluyendo un gas pimienta.-Por si al imbécil se le ocurre acercarse.- habló entre dientes.

-Adiós Rei- saludó con un bostezo la ojiverde.

-Adiós Mako y por Kami ponte algo que tape esas ojeras linda-

Casa de Andrew… y momentáneamente de Darien

-Te lo ruego oxigenado, abre la puerta, no aguanto- gritaba un joven de cabello oscuro mientras apretaba graciosamente sus dientes conteniendo las ganas de ir al baño, al parecer estaba experimentando una especie de incontinencia masiva ocasionado por el excesivo consumo de agua luego de la exaltada pelea con una mujer que, según él, era un hombre disfrazado, más precisamente el Caballero del Dragón de esa serie animada Saint Seiya.

-Ya te dije que entres, estoy vestido…- se escuchó la voz del joven publicista dentro, el ojiazul abrió la puerta de par en par y se apresuró a llegar al inodoro.

-Ahhhh- suspiró aliviado, luego de terminar la gran tarea que lo condujo directamente a la gloria, se acomodó la ropa y volteo, claro que jamás estaba preparado para ver lo que vio.

-¿Qué ocurre?- interrogó Andrew, la mirada de su amigo no salía de su asombro puesto que sabía que su amigo era extraño, pero no tanto, Darien alzó su dedo y lo señalo, la cosa es que el joven rubio traía puesta una bota color verde agua, llevaba una mascarilla verde de cacahuate bastante viscosa que cubría su entero rostro a excepción de el contorno de sus ojos, llevaba "cosas" que enrollaban su cabello, que eran ruleros solo que Darien no lo sabía, y guantes extraños en sus manos.

-¿Qué demonios estás haciendo?-soltó sin salir de su asombro.

-Ah- rio divertido.- ¿Esto?- preguntó señalándose mientras sonreía coqueto.-Es una mascarilla para hidratar la piel, te la deja como trasero de bebe…- finalizó orgulloso.

-Está bien….- asintió el pelinegro con la mejor cara de póker.-¿Y eso?- preguntó refiriéndose a "las cosas" en su cabello.

-Ay ruleros Darien- respondió con su mejor tono de "es obvio"- ¿qué piensas que este peinado es natural?, sí soy agraciado, pero hay que ayudar al Kami.- decía mientras se acomodaba los mechones que caían sobre su rostro.

-¿Ruleros?- interrogó nuevamente, mientras su amigo solo asentía.

-Sí, a poco no los conocías…-

-Bueno los vi en Doña Florinda y en mi abuela…- pensativo el pelinegro.-¿Y piensas matar a alguien y no dejar huellas?- dijo señalando a sus guantes.

-Ay no, es que me hago baños con queratina para que mis manos sean suaves así puedo acariciar a Mako.- explicó.

-¡Suficiente!- gritó enfurecido.-Estas rodeado de muchas mujeres y eso te esta "afrancesando".-

-¿Afrance…que?- confundido el joven rubio.

-Palabra fina y elegante para definir a un mariquita.- enérgico el americano.

-¡Darien!- lo regañó frunciendo su boca, en lo que era el intento de "la cara" que su novia hacia, claro que a Makoto le salía mejor.

-Andy dime algo, ¿qué es lo que hacen Makoto y tú cuando están solos?- interrogó seriamente cruzando sus brazos sobre su pecho, el joven rubio suspiró mirándolo fijamente.

-¿Qué no es obvio? Por algo está embarazada….- explicó.

-¡Además!-

-Bueno- se removió molesto frente al espejo.-Básicamente si no estamos teniendo mimos, miramos comedias románticas, nos ponemos nuestras pijamas nos hacemos mascarillas de colores y me hace rayos en el cabello.- finalizó asintiendo.

-¿Te tiñes?- soltó el publicista levantando una ceja.

-¡No!, soy rubio natural, pero es para resaltarlos…. Envidioso- respondió indignado.

-Al menos no quedaré calvo…- al mencionar la última palabra Andrew se enfureció, con eso no se juega…

-No te atrevas Shields…-le advirtió apuntándole con un dedo.

-Ok, pero es suficiente, esta noche saldremos a un bar donde no haya mujeres, seremos hombres, machos, cerveza, futbol, billar y nos atenderá un cantinero que no sabe lo que las palabras "agua y jabón" significan conjugadas. –¡Y no me dirás que no!- eufórico el pelinegro.-Pero pídele permiso a Mako, no quiero que se enoje conmigo.- finalizó suavizando su voz, ambos chicos asintieron enérgicamente.

-Bueno Darien debo terminar de arreglarme tengo que ir a trabajar, pero primero debo pasar por la casa de Rei a ver cómo va todo.- expresó haciendo referencia a la casa de su amiga ya que se encontraba en proceso de fumigación.

-Dios- resopló molesto.

-¿Qué?-

-Esa mujer está loca, no entiendo cómo puedes soportarla- dijo molesto, la verdad era que no tenía la mejor impresión de la chica, sí era hermosa, pero eso no era suficiente ya que su personalidad era como una bomba en una tienda de vidriería.

Andrew sonrió ligeramente, sí Rei llegaba a ser intolerante a veces, pero eso no cambiaría lo que ella significaba para él, su mejor amiga, su hermana de la infancia.

-Rei es especial, solo debes llegar a conocerla- dijo con voz comprensiva mientras ponía una mano sobre el hombro de su amigo, ambos chicos se quedaron en silencio unos segundos mirándose a los ojos.

-Oxigenado, sácate eso del cabello te juro que me siento intimidado- gruñó saliendo del baño.

Flash Back 14 años atrás

Dos pequeños niños se encontraban sentados bajo la sombra de un frondoso árbol que separaba sus respectivas casas, uno enfrentado al otro.

-¿Y dices que unieron sus labios?- interrogó la hermosa niña de cabello oscuro y ojos amatistas que destellaban mientras acomodaba su enterito de mezclilla.

-Sí Rei, la verdad creí que quedarían pegados, pero no paso nada…- explicaba un niño rubio como el sol de expresivos ojos azules que resaltaban aún más por su sudadera verde.-Me dijeron que eso se llama "besar"- dijo imitando las comillas.

-Sí, lo he visto en la televisión- asintió ella enérgica.- ¿Crees que sea agradable?-

-No lo sé, sería extraño besar niñas… yo solo beso a mi mama- explico él.

-No quiero que cualquier niño me haga eso- exclamó asustada.

-¿Rei?- la llamó tímido.

-Sí Andy- respondió mientras su amigo parecí estar en una encrucijada.

-¿Quieres que nos besemos?- soltó de repente dejando a la niña helada.-No como que nos vamos a casar, aun tenemos 8 años al menos debemos esperar a llegar a la puerta del microondas, pero la verdad quiero saber que se siente y no me sentiría cómodo con ninguna otra niña.-

La pelinegra lo pensó unos segundos luego clavo sus urbes amatistas en él y asintió.

-De acuerdo, lo haremos a la cuenta de tres ¿vale?- el niño asintió, ambos niños se acomodaron un poco más cerca y cerraron sus ojos, espiando de vez en cuando sin que el otro lo notase.

-Uno…- contó ella con voz temblorosa.

-Dos…- conto él.

-Tres…- dijeron al unísono uniendo sus labios unos segundos para separarlos al instante.

Ambos quedaron en silencios mirándose sorprendidos, como tratando de entender que había ocurrido, al fin el pequeño comenzó a hablar.

-¿Esto era?- interrogó decepcionado.

-No lo sentí muy gran cosa….- completó la niña tomando su muñeca y abrazándola pensativa.

-Ni yo…. Ahhss- molesto el rubio.-No vuelvo a besar una niña ni en 20 años- bufó cruzándose de brazos. Promesa que no cumpliría puesto que besaría a Keiko Saotome en sexto grado.-Me voy Rei, mamá llega hoy del hospital- dijo el niño poniéndose de pie con una sonrisa.-La extrañé mucho-

-Qué bueno Andy, me alegro que esté mejor, yo oré por ella.- sonrió la niña.

Fin del Flash Back

Cloth's on fire

La hermosa jovencita rubia se encontraba parada en la puerta esperando a su jefa, otra vez. Parecía que Rei se empeñaba en llegar más tarde que ella y que toda la cuadra entera, bufó por quinta vez cuando a lo lejos lo vio: físico perfecto, cabello platinado largo, ese uniforme que cualquiera querría arrancarlo, era él, su guardia, su próxima conquista. Se puso en medio de la acera no sin antes acomodar su escote y cerciorar de que sus senos lucieran geniales. Todo parecía ir en cámara lenta como una película de Woody Allen, cuando al fin lo tuvo sufrientemente cerca sonrió coqueta.

-Hola Sr. Guardia de calles- saludó risueña, el hombre le devolvió la sonrisa caballerosamente.

-Hola Srita. Aino, buenos días-

-Ay pero por qué tanta formalidad Malakito- exclamó cerrando su puño y golpeando el brazo del guardia mientras guiñaba un ojo.

-Ehhh…¿Malakito?- interrogó lentamente tratando de comprender a la mujer frente a él, aunque claro poco le importaba eso pues su cuerpo era perfecto y su hermoso rostro le parecía increíblemente interesante.

-Sí, estuve pensando ¿cómo llamar al guardia? Y tu nombre es complejo de abreviar, y me dije ¿Por qué Malachite?, digo ¿no pensaste en cambiar tu nombre, algo así como Kuncite?- exclamó al último tomando un poco de aire.

-¿Kun… cite?- el hombre intentaba seguirla, de verdad lo intentaba pero ella parecía ser una mente superior.

-Sí- asintió enérgica.-O como quieras, es que Malachite… es Malakito, ¿te molesta?- preguntó con ojos de cachorro haciendo al hombre sonreír divertido.

-No, Srita. Aino…- la rubia lo miro con reproche y él asintió.-Minako…-

-Mina- corrigió.

-Mina suena genial…- ambos quedaron mirándose embobados, él por su lado se daba coraje para invitarla a salir, ella…. ella solo rogaba que unos de sus senos salte fuera de su vestido para asegurarse que él la llamaría.-Yo, ¿puedo pedirle su número?-soltó con cierta timidez, cosa que no era nada común en él, sin embargo esta chica parecía diferente.

-Ay…- la chica se sonrojo tímidamente para buscar en su bolsillo y sacar una tarjeta.- Aquí tienes el teléfono de mi casa, mi numero celular, mail, nombre completo para buscarme en redes sociales y… el numero de mi trabajo- exclamo con una gran sonrisa mientras el hombre calló literalmente de espalda.

-Gracias…- dijo el hombre poniéndose de pie y haciendo una galante reverencia, se alejó aun aturdido repasando casa palabra de la extraña conversación. Mina vio alejarse al objeto de su deseo maravillada, extendió su brazo para saludarlo y comenzó a dar vueltas con sus brazos abiertos.

-El amor….- repetía una y otra vez, lástima que cerró sus ojos y nunca vio que su muy malhumorada jefa se acercaba a ella, la pelinegra buscaba desesperadamente en su bolso las llaves del negocio maldiciendo por lo bajo sin prestar atención al camino y así ninguna se había visto y el momento del impacto no se hizo esperar.

La joven asistente que daba vueltas como un carrusel con ambos brazos extendidos y sus manos abiertas impacto directamente la palma de la mano donde llevaba el anillo más pesado y filoso en el bello, refinado, blanco…. Ahora rojo rostro de la diseñadora lanzándola contra la pared y haciendo que golpee su cabeza en repetidas ocasiones, eso ocurre cuando la cabeza rebota cual pelota de básquet.

-Ay…- se lamentó la rubia por lo bajo, pero peor fue su expresión cuando descubrió de quien se trataba.-Rei….. ¿Reicita?- la llamó suavemente, la pelinegra por su lado se incorporó peinando con sus dedos su lago cabello y aclarando su garganta.

-Nada pasó, nada…- dijo y sacó las llaves para abrir el negocio.-vamos Mina…-

Ambas chicas entraron y la pelinegra no tardo en encender las luces, la lap top y comenzar a acomodar algunas prendas, mientras la asistente la miraba minuciosamente.

-¿No vas a golpearme?- soltó Mina de repente.

-¿Por qué te golpearía?- interrogó extrañada ante el comentario de su amiga.

-Porque te golpee antes….- se quedó unos segundos mirándola- ¿Te acostaste con el americano no?- exclamó con una gran sonrisa.

-Ya cállate Mina ni lo menciones, quiero que mi día empiece bien y ya lo nombras- gritó ladrando como perro. –A trabajar-

-Pero si aún no hay gente….- la chica calló abruptamente ante la mirada asesina de su jefa.-Sí, mi general- vociferó haciendo una venia.

Calles de Osaka horas más tarde

Un auto Volkswagen Bora color gris se estacionaba frente a la biblioteca pública.

-Ay Andy gracias por pasarme a buscarme y llevarme donde Rei, hoy tomará mis medidas para el vestido- hablaba alegremente la pelicastaña mientras bajaban del auto que estacionaron a unas cuadras.-Y a ti también gracias por venir Darien, aunque no sé porque…- habló con algo de pesadez en su voz.

-De nada cuñada- respondió risueño el chico que lo llevaron hasta el lugar por medio de chantaje él se comportaba con la pelinegra y Andrew lo dejaría jugar a la PlayStacion 3 durante tres horas seguidas, cuestión muy seria para ambos jóvenes que consideraban al videojuego como un deporte internacional.

-Ay amor por supuesto que iba a acompañarlos, a ti y al pequeño Andrew- respondió sonriendo el rubio que ya daba por hecho de que tendría un varón, mientras ponía un brazo alrededor de su cintura. Además así me cerciorare de que no sea muy revelador, odio que se pruebe ropa esto será terrible. Pensó para sí el joven rubio sin dejar de sonreír.

Caminaron unos pasos adelantes del joven americano mientras éste veía a todo lo que lo rodeaba con cierta emoción e interés, nunca había visto a nadie que se sorprenda con un parquímetro amarillo, pero en fin.

-¿Por qué vino Darien?- interrogó la ojiverde en voz baja.

-Ay es que no quería dejarlo solo amor, con todo lo del coco…- respondió en el mismo tono haciendo que la chica lo mire con el rabillo del ojo mientras una gota caía sobre su frente. Suspiró largamente y al fin esbozó una sonrisa cuando divisó la boutique de su amiga, apenas vio a la pelinegra dibujó una gran sonrisa, la verdad que la idea de empezar a hacer su vestido de novia la traía entusiasmada ya tenía pensado el modelo, escote delante y detrás muy entallado, que marque su perfecto trasero y si podía ser con muchas transparencias. Abrieron la puerta vidriada que ahora tenía varias calcomanías pegadas para que Mina no vuelva a tener accidentes.

-Hola chicos- saludó la diseñadora a sus amigos.-¡Qué alegri….a- su voz se fue apagando al ver que un joven pelinegro seguía a la feliz pareja.-¿Qué hace ese imbécil aquí?-

-¡Ey Caballero del Dragón hola!- saludo bromeando Darien logrando saturarla.

-Ay ¡vete de aquí!- exigió logrando que una espantosa vena resalte de su frente.

-Tranquila Rei, no seas así solo está de visita- comenzó a hablar el joven rubio.-Darien vamos, ¿en qué quedamos?- lo regaño su amigo en manera de código, el chico americano bufó y cambió su gesto molesto a una más amable.

-Hola Rei, perdona por mi comportamiento, vine a acompañar a Andy que vino a acompañar a Makoto- explicó, la chica puso sus brazos en jarra y giró su rostro despectivo.

-No me importa- dijo y se dirigió a Makoto hablando en voz baja- No voy a dejar que nadie arruine este día Mako, pasa a la sala de atrás donde tomare tus medidas- dijo mientras señalaba el camino.-Lo que si amiga no cierres la puerta, el cerrojo anda mal y tal vez se trabe, así que déjala abierta nadie ira de todas formas- explicó.

-Claro amiga, y tranquila- advirtió la pelicastaña conociendo el carácter temperamental de la chica.

Una vez que la hermosa pelicastaña desapareció de su vista Andrew se acercó a Rei tomándola de sus hombros y la hizo mirarlo fijo.

-Óyeme Rei- le dijo.- El vestido de Mako debe ser especial….- comenzó a hablar ocn semblante serio el joven publicitario mientras Darien lo veía sentando en uno de los sillones.

-Ay ya lo sé…- molesta la diseñadora, no era necesario aquél comentario.

-No, que me oigas….- volvió a insistir el rubio.-Para que sea especial debe cubrir desde su cuellito hasta sus tobillos,¡ nada de poca tela!- gritó autoritario marcando con sus manos el inicio de su cuello, la chica lo miró seria unos instantes, para luego rodar sus ojos.

-Andrew…- lo llamó ella.-Me importa poco lo que me pidas tu….- sincera la pelinegra.

-No seas así, no quiero que la miren pensando cosas malas.-

-¿No prefieres que corte un pedazo de sabana, que lo coloque sobre su cabeza y llegue hasta el suelo?- preguntó irónica.

-Eso sería genial, solo hazle agujeros en los ojitos para que vea por donde va….-

De la nada salió Makoto caminando totalmente molesta con lágrimas en sus ojos.

-¡Andrew, Rei!- gritó

-¿Qué?- indagaron al unísono, el joven rubio apenas se mantenía en pie, tal vez su futura esposa descubrió su no tan buena intención de acompañarla, sino de sabotearla

-Me casaré embarazada…- dijo dejando a todos en jaque.

-Ehhhh, bueno no es novedad, aunque lo hubieses pensado antes…- acotó Darien que hasta ahora se mantenía al margen de todo.

-Mi vientre será abultado en el casamiento…- explicó no haciendo caso al comentario del pelinegro.-Seré una heladera…-

-Ay amor serás hermosa- la tranquilizó su novio.- No tienes de qué preocuparte mientras estés toda tapadita.- finalizó sonriendo.

-Linda, no hay problema haremos un modelo muy hermoso donde tu vientre también resalte si así gustas o lo disimularemos- aconsejó la pelinegra tranquilizando a la chica.

-Además no se qué te quejas, serás un popotito con un nudito en medio- soltó Darien atrayendo la mirada de todos. –Solo digo….-

Mientras tanto a unas calles del lugar

Un hombre de largo cabello negro atado con una cola, caminaba con la cabeza gacha, sus manos estaban dentro de los bolsillos de su pantalón de jean azul oscuro, llevaba una sudadera holgada con las inscripción "Lakers" y una gorra con el logo de la NBA, sus profundos ojos azules se encontraban camuflados por las gafas negras que traía. Su paso era lento, pero seguro se detuvo un segundo cuando notó que la chaqueta que traía cayó al suelo.

-Parece que el universo conspira para que no llegue a verte…- murmuró por lo bajo, hacía apenas dos horas que había llegado a Osaka, su primer destino fue la casa de su novia, bueno o ex novia aún no lo sabía, no hasta que hable con ella, al llegar a su casa nadie lo atendió por lo que dedujo que había conseguido abrir su tan ansiada boutique y él, nuevamente no estuvo allí para ella.

Tan ensimismado se encontraba que no vio a la hermosa rubia que salía de la tienda con cafés en sus manos.

-Ay espero no se enfríe sino Rei se enojará de nuevo y me amenazará…otra vez- hablaba con ella misma la ojiazul.-Necesita a un hombre con urgencia..-

-¿Srita Minako?- oyó que la llamaban, volteó para ver a su adorado guardia de cabello platinado.-¿Necesita ayuda?- se ofreció galante.

-Siempre, y en cualquier modo que se te ocurra- respondió la chica sonriendo mientras le daba parte de los paquetes que llevaba en sus manos. -¿Y qué hace por aquí Malakito?- interrogó melódicamente, el hombre sonrió mientras caminaban.

-Soy guardia, supongo que hago mi trabajo…-

-Sí- resopló.-Que dura nuestra vida, tu caminando de la mañana a la noche y yo llevando café para mi jefa-

-Sí suena duro- respondió el hombre sonriendo divertido, esa mujer lo hacia reír.

Cloth's on Fire

Luego de algunas discusiones al fin Makoto accedió a que la pelinegra tomase sus medidas, no sin antes tolerar las directivas de su mejor amigo haciendo berrinche cuando hablaban del modelo.

-Bien…- ambas chicas se unieron a los muchachos justo para ver ingresar a Mina con los cafés que Rei había pedido hacia ya más de media hora.

-Al fin Mina, ¿Dónde te habías metido?- interrogó curiosa la pelinegra, la joven rubia jamás respondió ya que se encontraba en estado de "shock" producido por una sobredosis de pensamientos sucios respectos al guardia y su trasero.-Tierra llamando a Mina, Tierra llamando a Mina, responda Mina…- comenzó la diseñadora sin tener respuesta poniéndose junto a la chica. -Kami, hasta la perrita Laika tenía más reacción.- resignada mientras se acercaba hasta unas cajas que habían llegado temprano, su nueva colección estaba lista.

Del otro extremo del local, en uno de los sillones de tela estilo antiguo el joven publicista acariciaba la mejilla de su novia, sabiendo que cuando estuvieran solos seria víctima de "la cara", la miraba dulcemente al tiempo que ponía su mejor voz de "por Dios no te enojes".

-Amor, ¿quieres que te lleve a la disquera?- preguntó con su mejor sonrisa galante.

-Obvio.- respondió la hermosa pelicastaña con cara de póker, esa que había aprendido de Rei.

-Amor, ¿quieres darme un besito?- interrogó luego con mirada de pobrecito.

-No- directa la chica al tiempo que tomaba su bolso.-¿Tu?- se dirigió al joven americano que solo estaba parado ahí.

-Yo…me voy con ustedes…- soltó con su ya típica cara de indiferencia logrando que la pelicastaña entrecierre sus ojos en señal de poca tolerancia.

-Ok- soltó.

-Rei ya nos vamos nosotros- avisó el publicista a su amiga que se encontraba algo ocupada.-¿Rei?-

-Sí, Andy- reacciono la chica desde el otro extremo del local.-Es que llegó la nueva mercadería y debo dejarla en el depósito.- explicaba a medida que intentaba cargar una caja que le resultaba imposible por el peso de ésta.

-Oye Rei, ¿necesitas ayuda?- se ofreció la ojiverde.-Déjame…-

-No, Mako, no hagas fuerza- la regañó la diseñadora.-Mina y yo lo tenemos controlado, ¿verdad Mina?...¡MINA! asshhh- bufó alterada. La pelicastaña se acercó a la dueña del lugar al tiempo que curioseaba entre las nuevas prendas de la colección que Rei había hecho.

La joven rubia había huido cual rata con tirante hacia el baño, no es que no quisiera ayudar sino que necesitaba utilizar el baño. El pelirubio se encontraba pensativo hasta que por esas cosas los patitos en su mente se alinearon y se le encendió el foco.

-Oye Darien- llamó a su amigo atrayendo su atención, ya que el pelinegro se encontraba mirando la pequeña ropa interior que su amiga diseñaba pensando Dios sabe que.-¿Por qué no te quedas y ayudas a Rei?- lanzó de repente.

-¿Por qué no te atragantas y te mueres?- fue la respuesta del pelinegro sin realizar gesto alguno.

-Darien….- comenzó el joven mientras ponía un dedo en alto, esa era señal de sermón.- Tú no eres así amigo, ayúdala tiene mucho que acomodar, además no entiendo esa actitud tuya…-

-Ya Oxigenado, ya- lo interrumpió el hombre con una mano en alto.-Me quedaré y ayudaré a la dama Dragón…- ante el gesto de desgano de su amigo se corrigió.-Señorita… Dragón- insistió en voz baja.

Ambos muchachos se acercaron a las hermosos chicas que solo secreteaban por lo bajo, al parecer planeando la manera de deshacerse de ellos según Andrew, aunque el psicólogo le había dicho que deje esas teorías de conspiración de lado.

-Vamos amor- habló el publicista colocando una mano sobre el hombro de la pelicastaña que poco a poco comenzaba a formar "la cara".- Darien se quedará ayudando aquí- ante las ultimas palabras la diseñadora tomó a su amigo de la camisa.

-Andrew ¿qué intentas hacer? ¿Quieres que cometa homicidio?- interrogó entre dientes al tiempo que sus bellos ojos amatistas se abrían extrañamente.

-Rei, por Kami dale una chance, además es tu oportunidad para hacerlo sufrir- soltó el muchacho conociendo a la perfección a su amiga de la infancia, sí esa era la manera de convencerle.

-Ok…- accedió al fin mirando de reojo al pelinegro que seguía en su tarea de inspeccionar todo.

Así la hermosa parejita salió del lugar dejando solo a los pelinegros, mientras la joven asistente seguía en el baño valla a saber uno haciendo qué.

-Bien- comenzó la chica.- Ayúdame a llevar esto a atrás..- explicó mientras tomaba una caja poniéndose morada, el hombre bufó y le quitó el peso de sus manos.

-Déjame que yo las llevo, puedes hacerte daño- comentó haciendo una pila de dos cajas para llevarlas.

-Presumido- soltó ella en tono de burla, mientras comenzaba a caminar enseñándole el camino, a pesar de que la vista del ojiazul estaba algo obstruida puedo apreciar el caminar de la mujer delante de él, sin duda era hermosa, llegaron al cuarto, el mismo donde había tomado las medidas de Makoto, primero ingresó la pelinegra seguida por el muchacho

-No cierres la…..- el ruido inconfundible de una puerta cerrándose y un picaporte cayendo hizo eco en el lugar, es que en un movimiento reflejo él golpeo con su pie la puerta cerrándola.

-¿Qué no cierre qué?-

Tarde Darien.

-¡Imbécil nos dejaste encerrados!- gritó la pelinegra abriéndose paso hacia la puerta.

-Oye deja de llamarme así….- bufó él dejando la pesada carga en el suelo.-Déjame a mi- se acercó tratando de inspeccionar que tan serio era el problema.

-¿Y?- insistió ella.

-A primera vista….- comenzó diciendo mientras colocaba una mano en su mentón.- Estamos encerrados-

-Déjame- lo tiró hacia un lado.-Mina!- comenzó a gritar el nombre de su amiga mientras golpeaba la puerta.-¡Minako!-

-¿Rei?- oyó del otro lado la característica voz de la asistente.

-Sí, Mina nos quedamos encerrados…- explicaba.

-Ayyyyyyyy- gritó la ojiazul haciendo que Rei de un paso atrás alejándose de la puerta.

-¿Qué ocurre?- interrogó confundida ante la reacción de su amiga.

-¡Me quede encerrada Rei yo tengo vértigo!- chilló haciendo que la tan popular venita de Rei resalte de su frente una vez más.

-Mina tu estás del otro lado….- saturada la pelinegra.

-Ah sí, ¿verdad?- respondió colocando una mano tras su cabeza mientras sacaba la lengua inocentemente.- Es que sufro de vértigo, ya sabes miedo a los lugares cerrados- hablaba desde el otro lado de la puerta.

-Claustrofobia- corrigió la chica de ojos amatistas.

-No le tengo fobia a Santa Claus.- explicó, la diseñadora solo exhaló resignada, mientras el joven americano miraba la graciosa escena.-mira Rei iré por ayuda solo no se vayan a ir a ningún lado eh- reaccionó la rubia del otro lado.

-No, no te preocupes…- irónica la pelinegra.

La chica viró para mirar al chico sentado en el suelo.

-Y bien….- comenzó a hablar él.-espero no tarde…-

-Aja- asintió algo incómoda la pelinegra.

Fuera del cuarto Mina corría hacia la salida del negocio para buscar a alguien, fue así justo cuando se encontró con su bello guardia.

-Malakito- lo llamó.

-Mina hola linda- saludó él descolocándola.-¿Por qué tanta prisa?-

-Ehhhhhhh- la chica quedo embobada con el saludo, claro que sí recién esta mañana le había dado su número y demás datos, y ya la llamaba linda, estaba muy ocupada planificando en su mente como seria su vestido de novia, donde la celebrarían y como llamarían a sus hijos. –No sé…- suspiró.

-Es bueno verte… de nuevo- dijo él galante.

-Sí, es hermoso verme…-

-¿Por qué llevabas tanta prisa?- interrogó él nuevamente.

-Se me olvido- respondió divertida.

Dentro del cuarto

Mientras tanto dentro del cuarto la pareja de pelinegros se encontraban en silencio, Darien no dejó de mirar a su alrededor observando cada detalle del lugar.

-Oye Rei- la llamó capturando su atención.-¿No tienes tu teléfono celular aquí? Yo lo deje en casa de Andy- habló.

-No, lo dejé junto a la lap top- negó ella lamentándose haberlo dejado, su celular resultaba una extensión de su cuerpo y justo en ese momento decidió diseccionarlo.-Ya vendrá Mina…- murmuró poco convencida.

-¿Segura?- preguntó con una ceja en alto.

-Espero…- respondió.- ¿Vas a seguir hablando mucho más?-

-Asshh que molesta eres, trato de ser amable…- se quejó él, apoyando sus codos sobre sus rodillas, se quedaron en silencio unos momentos hasta que por fin la pelinegra habló.

-Lo siento- molesta la chica, no solía estar cómoda son esas palabras.

-¿Disculpa?- interrogó él poniendo una mano en junto a su oído como si no oyera bien.

-Lo siento…- repitió la chica entre dientes.

-¿Lo dices de nuevo?- insistió él.

-¡Ey!-

-Perdona perdona, solo para romper la tensión en el lugar- se excusó moviendo ambas manos y riendo- Somos dos desconocidos que están encerrados y creo que para largo porque tu amiga se fue hace ya más de 15 minutos… -

-Como sea…-

Fuera del cuarto

La chica rubia seguía coqueteando con el hombre.

-Toca mis bíceps, están súper desarrollados.- hablaba el platinado con aires de galán estilo Johnny Bravo.

Fuera de la boutique el hombre de gorra y gafas oscuras aún se debatía si entrar al lugar o no, había visto hacía un rato salir al hombre rubio y a su novia por lo que no tendría problemas con ellos ya que era obvio su falta de agrado para con los amigos de ella.

Suspiró por cuarta vez y al fin tomó el valor, se quitó las gafas dejando ver sus profundos ojos color azules, se deshizo de la gorra y entró con la frente en alto, claro que lo que menos esperaba ver en ese momento era a la joven asistente de su "objetivo" colgada del brazo de un desconocido con cara de malo de la película "Negaverso".

-Hola- soltó el joven pelinegro mirándolos con su típica mirada despectiva.

-¿Qué haces aquí?- incrédula la hermosa rubia cambiando totalmente su gesto, cierto que era alegre hasta torpe pero cuando alguien no le caía bien, así era el fin de la historia.

-¿Dónde está Rei?- interrogó directo sin dejar de mirar a la curiosa pareja.

-Dios…- dijo el platinado acercándose al muchacho.-¿Seiya Kou? Eres mi ídolo amigo…- halagó al muchacho que solo sonrió de lado, aun no se acostumbraba a aquello.-Me enojé tanto cuando el equipo de Osaka te vendió a los Cats, claro que para ti fue un gran paso, pero para nosotros una perdida….- hablaba el hombre sin parar.

-Sí, gracias…- lo interrumpió el chico para posar nuevamente su mirada en Mina.-Mina estoy buscando a Rei, dime por favor donde esta….-

-Pues no lo sé- respondió indiferente para luego sentir que había olvidado algo importante y tenía que ver con su jefa.

-Asshh por Kami, mujer, eres intolerante- bufó molesto haciendo que el platinado lo mirara molesto. –Estoy buscando a mi novia….-

Dentro del cuarto

-Mina lo olvidó…- soltó la pelinegra.

-¿Qué?- preguntó el ojiazul mirándola de reojo.

-Que Mina nos olvidó, pasaremos un largo rato en este lugar…- explicó la hermosa mujer.

-Bien, entonces Rei… conozcámonos- dijo divertido llamando la atención de la chica, mientras se acomodaba frente a ella.

-Ya nos conocimos Darien y no de la mejor manera-

-Por eso empecemos de nuevo.- propuso el pelinegro sonriendo arrancándole el mismo gesto a la mujer frente a él, el ojizul extendió su mano en señal de saludo.-Muchos gusto mi nombre es Darien Shields, americano, intento de publicista, gano 22.000 dólares al año, por lo que apenas puedo sostenerme.- galante el muchacho.

La chica estrechó su mano clavando su mirada amatista haciéndolo temblar.

-Mucho gusto Darien, mi nombre es Rei Hino, no dama Dragón- soltó sorprendiéndolo pero sin dejar de sonreír siguió hablando.-Japonesa, intento de diseñadora, aún no tuve ganancias solo cubro deudas por lo que vivo con una amiga.-

El momento fue extraño, aunque de alguna manera agradable, ambos se quedaron mirando estudiándose, pero el momento duro poco ya que unos golpes a la puerta los sacaron de su ensimismamiento.

-¿Rei estás ahí?- llamó una voz masculina, la chica se paralizó al instante, cuestión que no pasó desapercibida por el pelinegro. La diseñadora se puso de pie y se acercó a la puerta de madera oscura.

-¿Se… Seiya?- interrogó temerosa.

-Mi amor, mi vida- se oyó del otro lado.-Tranquila ya te sacaré de allí, ¿estás bien?- las palabras del muchacho hicieron a Darien incomodarse sin comprender por qué.

La mujer parecía estar con la vista perdida.

-Sí, si estamos bien…-

-¿Estamos?, ¿hay alguien más allí?- preguntó endureciendo su tono.

-Sí- la chica voltio a ver al publicista que se mantenía ajeno al momento.-Con alguien que estaba ayudándome a cargar unas cosas, un amigo… de Andrew- finalizó, ni siquiera lo había llamado por su nombre solo era "alguien" "amigo de", el pelinegro bajó su mirada y coloco las manos en sus bolsillos.

-Bien amor… ya te sacaré- dijo Seiya del otro lado.

-Sí…- asintió la pelinegra deseando todo lo contrario.

Cada cual hace su juego, todos hacemos el papel de nosotros mismos, todos actuamos. El que seduce actúa, el que abandona actúa, el que pide, el que da, el que suplica, el que se enoja, todos actúan. Todos hacen la escena, hacen el show.
El punto no es si está bien o está mal hacer el show, sino cual es el show más creíble.
La mujer segura, avasallante, la que todos admiran, temen, respetan, idealizan esa soy yo, y es precisamente ese el gran show.

N/A: Nueva entrega mis queridas/os lectores! Ojala sea de su agrado y les haya sacado una sonrisa pues ese es el fin de esto, que luego de un largo día de trabajo, de estudio o simplemente de ocio pueden relajarse. Sinceramente me sorprendió la repercusión de esta historia, y les agradezco mucho mucho como no se dan una idea, yo escribo por y para ustedes así que no duden en decirme que les gusta que no y qué les gustaría ver!

Por otro lado quería invitarlos a leer un fic que coescribo con mi quería socia y amiga Madeimoselle Rousseau llamado "Tormenta de Fuego" un fic que tiene como protagonistas a Sailor Mars y a Sailor Júpiter, presentamos una propuesta diferente, si bien es una continuación de la serie apostamos a una historia llena de romance, misterios, fantasía, drama, comedia… SI de todo, mostramos unos personajes más maduros, con nuevos problemas y un nuevo enemigo! Ojalá se pasen:

.net/s/6259884/1/Tormenta_de_Fuego

Mis saludos y abrazos estilo Minako para: Made (mi socia de TF, mi amiga y confidente!), Hotaru no Hikaru, Leonor de Eboli, Rogue Passion (compatriota che!), Rei-Videl3, StarMaker89, Marissa, Hika-chan, Dianarr07, Bermellon GRACIAS! A Bermellon por ser el último en recibir abrazo estilo Minako recibió también el grito de emoción!