Simón Dice
Sartre decía que queramos o no siempre elegimos, incluso cuando hacemos lo que otros nos dicen que hagamos nosotros elegimos hacer eso.
Eres tú, siempre eres tu el que elige, aunque hayas acatado ordenes de otro como un robot eres tu el que elige acatar esas órdenes. Quieras o no siempre eliges.
Es muy fácil excusarse diciendo "yo hice esto por esto o por lo otro". Si tú lo hiciste fue porque quisiste porque fue tu decisión. Es como en el juego Simón Dice, Simón te dice que hagas esto o lo otro, ahora si tu lo haces fue por decisión tuya porque tu lo elegiste. Incluso cuando no sabemos que elegir ya elegimos. Por ejemplo, cuando vas a pedirle un consejo a un amigo sobre algo. En realidad, en el fondo, uno espera que ese amigo le diga tal cosa porque tu ya elegiste. Lo único que tú quieres es que tu amigo te diga que no elegiste mal.
Los últimos dos días habían sido totalmente monótonos. Se removió molesto en la cama, arrojó con violencia las sabanas color verde algo gastadas, no había podido dormir bien, tal vez era la molestia de no haber salido al final con su oxigenado amigo a aquel bar hace un par de noches, pero Andrew tuvo problemas con su novia después de que descubriera sus intenciones de sabotearla, tal vez era eso.
No, no lo era. Tal vez el hecho que se quedó encerrado con esa mujer durante dos horas hasta que por fin el cerrajero logró sacarlos, tal vez. Pero pensándolo bien no era eso, hasta de cierta manera había resultado agradable aquella compañía femenina y por un instante se cruzó por su mente que sería agradable pasar tiempo con ella, hasta que apareció él. Ni bien salieron del cuarto el hombre de cabello oscuro y largo la abrazó posesivo mirando por sobre su hombro con molestia al joven publicista, ese hombre que la llamaba "amor" que le decía una y otra vez "te lo dije, debías buscar un lugar mejor que éste", ese que extendió su mano de mala gana cuando se presentó con una sonrisa galante, totalmente falsa.
Ese tipo que le recordaba a alguien, hasta que oyó al guardia platinado llamarlo "Seiya Kou", Seiya…. el hombre que debía conseguir para la campaña que la empresa donde él trabajaba pretendía. Y sin embargo ya le caía mal, desde antes le caía mal y al verlo besar a la pelinegra le cayó peor, ¿pero porque? Realmente esa mujer no significaba nada para él, solo la había visto tres veces de las cuales resultaron caóticas y poco memorables, y sin embargo lo afectaba Rei Hino lo afectaba.
Decidió levantarse después de todo ya no podría volver a dormir, miro su reloj de pulsera ese mismo que heredó de su abuelo.
-Siete y cuarto…- murmuró molesto, suspiró hondamente y se incorporó.-Tu sabrías que hacer papá…-
Flash back 10 años atrás
-Hijo- hablaba un hombre de cabello castaño y ojos azules que vestía un overol azul con unas cuantas manchas de grasa.-Es hora que sepas el secreto de las mujeres…- hablaba ante la atenta mirada de su único hijo varón.
-¿Estoy preparado?- interrogó el adolescente de tan solo 14 años dejando de lado su revista de autos deportivos.
-Lo estás….- asintió su padre con sabio gesto.-Darien las mujeres están locas…- comenzó- no saben lo que quieren, cuando te dicen que no, muchas veces es sí y otras veces es no y no lo sabrás hasta que se enojen contigo.- empezó a decir el Sr. Chiba conocido mecánico y amante de los autos.
-No entiendo…- agitaba negativamente la cabeza el pelinegro que traía el cabello largo hasta los hombros, sí épocas que mejor no recordar.
-No importa nadie lo entienden en verdad, mira cuando ellas te dicen que todo está bien es porque nada está bien y cuando dicen que nada está bien… uuffff…- el hombre realizó un gesto espeluznante.- prepárate hijo porque "nada" está bien.- habló el hombre con extrema seriedad abriendo sus ojos cual platos.
-¿Entonces? Si son tan complejas ¿Por qué tenemos que hacer lo que ellas quieren?-
-Porque la mujer es la razón de la vida de cualquier hombre…. Menos de Prince y Freddy Mercury… bueno esa clase de hombres no- comenzó a decir pero se detuvo ante la mirada confundida de su hijo.-Esa charla la tendremos después…-
-Sí, padre- asintió enérgico el chico.
-¿Darien?- lo llamó.-cuando comiences a notar que en lo único que puedes pensar es en una mujer y no duermas, preocúpate hijo pues te has convertido en un imbécil-
Fin del Flash Back
Sacó de su agenda el número telefónico del hotel donde su padre y su madre estaban pasando su decimocuarta luna de miel en Aruba.
-Luego te llamo- habló con la tarjeta sonriendo.
Casa de Minako
La joven rubia se encontraba aún con su pijama estampado de conejitos y Sailor V, recostada en su cama, sobre las sábanas color amarillas y el cobertor fucsia donde miles de pañuelos descartables con estampado de patitos se encontraban regados.
-Rei te digo mi desfiado me tiene muy mal…- hablaba la joven rubia con voz gangosa completamente nasal y muy poco sexy.
-Oh Mina, lo lamento…- se oía la voz de la joven diseñadora del otro lado de la línea.
-Zi, lo zé, ez que lo peod es que esta noche iba a salid con Malakito…- se quejó para luego estornudar de manera grotesca.- Peldón…-
-Espero logres mejorar para la noche Minako- habló nuevamente la pelinegra sonando distante.
-¿Ocude algo?-
-No, todo está bien….adiós amiga debo abrir en un rato, que te mejores linda- y dicho esto colgó el teléfono.
La joven rubia arrojó su teléfono turquesa y tomó el frasco de píldoras que tenia sobre el buro en el cual una maquinista feliz con nariz roja sonreía sosteniendo el mismo envase.
-Mama solía tomad esto cuando quedía mejodad dapido- aspiró para evitar que sus fluidos escapen de su nariz- Mama solía tomad uno, bueno yo creo que tomadé 4 necesito estar sexy…..AUUUCHUUUUUUUUUUUUUUUU-
Departamento de Makoto
La hermosa pelicastaña terminaba de ingerir su quinto vaso de agua, pues hoy se realizaría la primer ecografía oficial y al parecer a los médicos les encantan que uno consuma agua de manera exagerada para luego cuando tu vejiga diga basta ellos presionarla con el aparato ese que solo sabía se llama: ecógrafo.
Andrew debía pasar por ella ya que estaba convencido que sabrían el sexo del bebe, no había caso decirle que el bebe apenas medía un centímetro y era muy pronto. El reloj negro sobre la pared de su cocina marcaban las siete y media y definitivamente ese horario era demasiado temprano para el joven publicista existiendo riesgo que éste se quede dormido.
Mientras tanto en la habitación de huéspedes la hermosa pelinegra terminaba de arreglarse, ocurre claro que cuando se ha estado despierta toda la noche los círculos negros comienzan a aparecer y se van acrecentando en especial cuando los ojos se hinchan de tanto llorar, bueno llorar ¿Rei Hino llora?.
A la mujer que nada le afectaba, sí le afectaba algo, más bien todo. En primer lugar la diseñadora odiaba sentirse presionada, ¿y quién la presionaba? Pues ella misma, hoy sería oficialmente el lanzamiento de la colección entera, no solo de pocos diseños, por otro lado le molestaba en demasía no poder estar en su hogar ya que unos bichos negros, conocidos como cucarachas habían usurpado el lugar decidiendo que no querían convivir junto a ella, de seguro por lo histérica.
Y también estaba él, bueno… ellos en este punto iba a quejarse del publicista americano y su hermosa y seductora sonrisa, pero era más correcto hacer berrinche por su casi novio, el basquetbolista Seiya Kou. Ni bien llegó comenzó a disculparse por su egoísmo, pero realmente era algo que compartían, ella también lo era. Seguido a eso comenzó a dar directivas y comenzar "yo te digo que…." Odiaba que le digan que hacer. Salió de la habitación y se dirigió a la cocina.
-Hola amiga Kino- saludó sonriente.
-Hola amiga Hino…. Ay amiga ¿qué pasó?- preguntó refiriéndose claro a su cara de zombie estilo The Walking Dead, solo que con mejor estilo.
-Nada amiga-
-Oh, mira Rei esta noche cenaremos donde Andrew, solo te aviso para que vayas directo de la tienda…-
-Oh, está bien….- asintió y se removió inquieta.-¿Seiya está invitado?- soltó mirando directo a su amiga, la pelicastaña lejos de inmutarse asintió como algo evidente. Sabían que sus amigos no se llevaban bien con él, es extraño ya que el publicista y el pelinegro solían ser muy buenos amigos hasta que de pronto se alejaron sin razón aparente.
-Oh, de todas maneras no vendrá, debe estar cansado. ¿No está mal si no le digo no?, claro que no- preguntó y respondió ella misma.
-Como quieras Rei… ¿segura que estás bien?- insistió la ojiverde.
-Siempre- dijo esbozando una sonrisa, el ruido de la bocina de un auto se oyó estrepitosamente.
-Ese es Andrew… hoy iremos-. La pelicastaña se vio interrumpida por el ruido nuevamente.-Ay Kami tan temprano y ya esta tan activo, luego te veo amiga Hino- se despidió saliendo casi violando por la puerta.
Centro Médico de Osaka
La joven médico Amy Mizuno esperaba la llegada de su cita de las 8 am, como era de costumbre su oficina se encontraba más que impecable, pero su trastorno obsesivo compulsivo le hacía cambiar de ángulo el bolígrafo color azulado que su madre le había obsequiado cuando se graduó. Claro que la sola llegada de un paciente para una ecografía de rutina no era lo que la traía algo inquieta sino que desde hace un tiempo la hermosa y sexy, aunque reservada doctora había iniciado una relación amorosa. Siempre le había costado aquello, pero él era diferente, caballeroso, apuesto, maduro…. Con un hijo de su edad.
Flash Back
Una joven con aspecto serio vestida con su delantal blanco caminaba por las calles de Osaka algo distraída, porque a pesar de ser siempre la chica inteligente, esa que siempre sacaba las mejores calificaciones, se graduó con honores era la mujer más despistada de todo Osaka luego, claro de Minako Aino mujer que ella no conocía, pero valía mencionar. Tan ensimismada estaba que jamás vio en frente suyo al hombre que salía del Banco, el impacto fue eminente, duro y muy oportuno.
La chica debería haber caído al suelo, pero unos fuertes brazos la tomaron por su pequeña cintura, y ahí lo vio, cabello cano, ojos cafés, caballeroso, mirada tierna… algunas arrugas, pasó por alto eso, elegantemente vestido, con algo de panza, pasó nuevamente eso por alto, su voz gruesa…. Voz gruesa….
-¿Señorita? ¿Señorita está usted bien?- repetía el hombre incorporándola al tiempo que se cedía en el firme agarre.
-No…- escapó de sus labios quejándose del cese del agarre del hombre, notó que no había sido muy amable y aclaró su garganta despejando su mente.-Sí, estoy bien, lo lamento señor, no sé en qué venía pensando…- se excusó con su voz suave. El hombre de cabello cano le sonrió encantado.
-Discúlpeme a mí, la verdad la edad me trae despistado…- rió con simpatía logrando que la joven se sonroje, definitivamente ese hombre tenía algo especial.
-Que tenga buen día- y así el hombre se alejó.
No pasó mucho para que se aparezca en el hospital donde ella trabajaba y debatiéndose en si estaba bien o mal, la invitó a salir…. Y Amy Mizuno dijo que sí.
Fin del Flash Back
Llamaron a su puerta sacándola de sus pensamientos complejos, poco productivos y ciertamente altos en libido. Recibió sonriente a los pacientes, ellos tan amables claro, le ofrecieron una radiante sonrisa aunque claro Makoto quería apurar el proceso puesto que su vejiga estaba a punto de explotar cual bomba de Hiroshima.
Cloth's on fire horas después
La joven pelinegra se llevó su mano a su frente por décima vez en el día, el sólo hecho que Minako no haya estado para ayudarla era lo de menos, el problema era el nuevo asistente que sin pedirlo se contrato y que ya daba directivas.
-Rei esto debes colocarlo aquí… ¿ves?- señalaba le pelinegro mientras movía de lugar un maniquí.-Debes cambiar las luces también… hacen ver la a la gente algo pálida, ¿Cuál es tu estrategia de marketing?- interrogo mirándola directamente.-Mi vida…- insistió.
-¿Estrategia de marketing? Seiya no tengo estrategias, no sé de qué diablos me estás hablando y no quiero que cambies nada de lugar- finalizó molesta, una cosa era que él llegara luego de meses de silencio rogándole volver, cuestión que no era del todo desagradable ya que el sexo de reconciliación siempre era bueno, pero otra diferente era que se entrometiera en su trabajo.
-¿Acaso yo te digo que estrategia de juego usar?- insistió la pelinegra.
-Mi vida… es que tú no sabes nada de eso- dijo él de manera tierna aunque logrando exasperarla.-Mira esta noche podemos cenar ¿quieres?- galante el muchacho cambió de tema.
La chica se quedó en silencio unos instantes la verdad cenar no estaba en sus planes, para nada, bueno al menos con él.
-No puedo, debo trabajar…- y antes de que su mente pensara mejor sus movimientos su boca actuó por inercia, ¿pero no era esa la historia de su vida? Le mintió a su casi proyecto de novio, y sin embargo no se sentía mal.
-Bueno está bien, lo dejaremos para mañana.- accedió sonriente.-Oye hermosa- volvió a llamarla.-¿Cómo es eso que Furuhata se casa? La verdad me sorprendió…- exclamó con una sonrisa.
-Ya ves….-
-¿Y ese amigo que llegó? ¿Quién demonios es?- ahí estaba no se hizo tardar, los ultimo días no le había mencionado nada acerca del publicista, pero sabía que Seiya no dejaba las cosas inconclusas.
-Trabajaron juntos o algo- respondió con indiferencia.
-Ah, no me cae bien ¿sabías?- soltó con naturalidad.-Tiene algo… un no sé qué-
-Ni a mi…- ¿mintió? Hicieron contacto visual unos instantes como buscando en cada uno, investigándose como si supieran que ambos ocultaban sentimientos pocos gratos del otro.
El silencio los rodeó, ni siquiera una mosca volaba cuando el sonido del celular vibrando sobre el escritorio llegó a rescatarla, casi dando zancos respondió.
-¿Diga?-
-Rei… ¿Qué crees que sea mejor Nueva Zelanda o América? La verdad siempre quise conocer Perú- se oyó un impaciente y desesperado oxigenado del otro lado.
-¿Andy?-
-Sí, ¿Quién más? No creo que nadie más te llame…- respondió con obviedad.
-¿De qué hablas Andrew? ¿De tu Luna de miel?- últimamente seguir a su amigo y a su asistente se le hacía muy complicado.
-¡Ja! ¿Luna de miel? No nena….. no tendré eso, juro que ni casa…. No con dos-
-¿Eh?-
-Son dos Rei- prácticamente gritó haciendo que la chica aleje el teléfono de su oído-Makoto está embarazada de mellizos y yo… yo quiero huir….¿qué es mejor Nueva Zelanda o Perú? Tal vez Indochina, ahí hay mucha gente….- seguía el joven.
-Ayyyy que emoción, felicidades amigo, ¿Dónde está Makoto?- interrogó emocionada haciendo caso omiso a su amigo.
-La dejé en la disquera pero tal vez esté cometiendo suicidio en este momento no la vi muy relajada….-
-Oh… entonces adiós Andy la llamaré, nos vemos esta….- calló abruptamente pues delante de ella estaba el hombre al cual le había mentido.- Adiós Andy- y colgó.
-¿Qué paso?- soltó con falso interés el basquetbolista.
-Andrew tendrá mellizos- habló con emoción la diseñadora.
-Uf pobre hombre si con uno te vuelves loco con dos no me imagino, llora uno, lloran los dos… en fin- y así era él siempre logrando apagar su emoción, pero después de todo en algún momento eso la enamoró.
Casa de Andrew…. Darien algunas cucarachas y horas después….
La noche llegó, no fue difícil escapar de su pelinegro ex novio puesto que había partido de básquet esta noche, cerró la tienda y se dirigió directo a la casa de Andrew, olvidó que ahora su amigo vivía con el imbécil americano, aunque tal vez nunca lo olvidó y hasta planeó verlo, sacudió si cabeza y se concentró, se concentró en el plato de comida. ¿Hacía cuanto estaba ahí? Por su lado el joven pelinegro trató de disimular su nerviosismos, quería saber que había pasado con el hombre de la tienda, afortunadamente oyó a Makoto y a su amigo decir que él no vendría, una extraña sensación de paz lo invadió, definitivamente debía llamar a su padre.
La cena trascurría sin mucha emoción la verdad era que los cuatro individuos poco hablaban y saboreaban la increíble pizza que el dueño de casa pidió en delivery. El joven rubio embutía comida como si se tratara de la última cena jamás supo lo que cerrar su boca se trababa ni cuál era el sentido del uso de la servilleta.
-Ya oxigenado que asco- molesto el publicista mientras miraba de reojo a su amigo, claro que el pelinegro era el único loco y desubicado en comer una porción de pizza con cubiertos.-Yo no entiendo- hablaba ofendido mientras cortaba una rebanada.
-No cambias Andrew, de verdad cierra la boca.- molesta la pelinegra.-No puedo creer que serás padre…-
-Oye Rei- la llamo con su boca llena de comida- ¿quieres ver como quedan varias personas luego de un accidente?- dijo mientras escupía trozos de masa por tu boca, logrando que la ya tan conocida venita en la frente de su amiga salte.
-Andrew ese chiste tan asqueroso lo hacías desde que estábamos en primaria, por eso no quería almorzar contigo- recriminó cruzándose de brazos y mirando al frente donde precisamente un americano pelinegro elevó mirada.
-¿Hace tanto se conocen?- incrédulo el ojiazul.
-Pues sí- respondió el joven rubio ya luego de tragar, llevándose una mano a su mentón.-desde que me mude cuando tenía unos cinco años Rei siempre ha estado conmigo, así de molesta, egoísta, con poco tacto yo me quede con ella- enumeró el muchacho
-¡Tonto!- bufó molesta mientras le daba un golpe en la cabeza.
-Ay Rei no me golpeabas hace rato- se quejó sobándose en el lugar del "brutal" ataque.
-Veo que pasaron muchas cosas- sonrió divertido el pelinegro dando un sorbo a su gaseosa mirando de vez en cuando a la pelinegra sin que ésta lo note.
-Sí, ella hasta me ayudo con mi campaña para presidente de la clase-
-¿Tu amor?- interrogó la hermosa pelicastaña no pudiendo dar crédito a lo que oía, sí sabía que su novio era algo vanidoso pero lanzarse así, eso era nuevo.
-¿En serio?- soltó el publicista con una ceja en alto y miles de gotas en su cabeza, es solo que el perfil del oxigenado amigo no daba.
-Si fue en octavo grado…- comenzó a explicar el rubio.
-¿Y qué paso?- interesada la hermosa ojiverde ya que desconocía por completo esta parte de la historia.
-Bueno en las encuestas básicamente iban bien el 30% votaría por mi y el restándote votaba para que fuera eliminado… pero era boca de urna- explicaba pensativo.
-¿Y?- apresuró el americano visiblemente interesado en el final de la historia.
-Perdió- completó la diseñadora llevándose una mirada de enfado de su amigo de la infancia.- Solo tres personas votaron por él, incluida yo, luego estaba esa chica que te seguía como mosca a la miel Keiko, la gordita de gafas, y bueno supongo que tu….- finalizó para incomodidad del publicista que siempre se había jactado de estar con mujeres espectaculares.
-No…. Yo no vote por mí- admitió algo cabizbajo uniendo sus dedos índices.
-¿Y eso?- confundido el pelinegro.
-Es que confundí la boleta…- ante la mirada poco creíble del resto estuvo obligado a decir la verdad.- Bueno es que la chica con la que competía era hermosa y solo quería agradarle… Ukyo Ryuzaki- suspiró con corazones.
-Imbécil- vociferó molesta la pelicastaña levantándose de su asiento haciendo temblar a todos, lo golpeó con su puño cerrado directo en la cabeza casi dejándolo inconsciente.-Estoy aquí ¿Qué soy invisible?- prácticamente ladró.
-Bueno si sigues comiendo así ya no lo serás…- entre dientes comentó el publicista americano.
-¿Qué diablos te pasa?- esta vez la hermosa pelicastaña se dirigió al pelinegro molesta.
-Ay nada Makoto….- se disculpo poniendo ambas manos delante en señal de "por Dios cálmate mujer".
-Bueno cambiemos de tema- intentó calmar las aguas el oxigenado claro más por beneficio propio.
El pelinegro aclaró su garganta mientras la ojiverde tomaba asiento y se acercaba a su amiga, parecía que las dos estarían complotadas contra estos.
-Y bien ¿cómo se conocieron ustedes?- soltó de repente el pelinegro, ambas chicas se miraron algo incómodas.
-En la peluquería-
-En el gimnasio- respondieron a la vez confundiendo a los chicos.
-¿No era que en un congreso sobre tela?- preguntó confundido el rubio.
-Ehhh sí, era todo eso- respondió la pelinegra visiblemente alterada.
-¿Peluquería, gimnasio y congreso de tela?- incrédulo el pelinegro.
-Si- dijeron al unísono… atrapadas.
Casa de Minako
La hermosa joven rubia había finalizado de pasar la cuarta capa de maquillaje, aunque su nariz seguía roja. Acomodó su cabello en una coleta alta, había optado en un principio por un vestido rojo que combinaba perfecto con la hinchazón en sus ojos y nariz, pero luego de que su madre la confundiera con Rudolf aquel reno de Santa Claus de la raíz rojita decidió ponerse un lindo vestido azul ceñido al cuerpo.
-Vestida para matad…- dijo intentando que su voz no suene nasal, pero sin éxito, se asomó por la ventana de su cuarto y ahí estaba él, su guardia aunque la desalentó el hecho de que no llevara su uniforme ese era el 40% de su atractivo, venía en una motocicleta, tomó la última píldora del frasco y salió a su encuentro.
Lástima que la mujer nunca se le había ocurrido ver la fecha de vencimiento del envase acontecido hacía unos 10 años atrás, si hubiese visto eso y los síntomas adversos, bueno… no hubiese salido.
En letra pequeña casi inaudible decía "la ingesta excesiva de este componente puede causar, somnolencia, histeria, problemas de audición, visión, diarrea masiva, vómitos, disnea, entre otros. Importante VER FECHA DE CADUCIDAD, la ingesta luego de vencido el plazo no hace desaparecer los síntomas contraproducentes sino que los puede acrecentar.
No dejaron de mirarse, desde luego eran de esas miradas lascivas.
-Qué hermosa te ves- exclamó él galante-
-Lo zé- el hombre extendió el casco de seguridad hacia la chica.-Oh Malakito ¿qué se supone ez ezo?- interrogó con sorpresa.
-Tu casco de seguridad, no puedes subirte sin usar un casco-
-Oh, mira ¿vez mi peinado? Ez una coleta alta, si uzo ezo arruino mi peinado…- contestó tratando de sonar simpática, pero la verdad es que se sentía extrañamente molesta, como fastidiosa y las palabras del muchacho lograron molestar.
-Pero no puedo llevarte si no lo usas…-
-Tomademos un taxi entonces..-
-Como quieras…-
-¿Qué?- gritó haciendo al muchacho sobresaltarte mientras ella colocaba una mano en su oreja tratando de oírlo mejor.
-¿Minako?- confundido el platinado.
-Sí, claro podemos ir caminando- gritó asintiendo.
-¿Te sientes bien?- el hombre platinado se empezaba a preocupar, sí la chica era extraña, pero esta noche sobrepasaba sus estándares.
-Sí me sienta genial, gracias Malakito- gritaba la chica mientras acomodaba su vestido sin bajar el tono de voz.-Que bueno que te guste…- habló refiriéndose al vestido.
-No si te sienta, si te sientes. ¿Tienes fiebre?- interrogó tocando la frente de la joven
-No como liebre, soy vegetariana- vociferaba atrayendo la atención de algunos vecinos.
-Oh-
-¿Qué?-
El hombre se llevó una mano hacia su frente, esta noche sería larga.
Casa de Andrew y el resto
-Bien ¿cómo se conocieron? No vengan con esas cosas… no pudieron ni ponerse de acuerdo.
-Bueno… fue hace mucho…-
Flash Back 5 años atrás
La celda de la Comisaria 4° de la Ciudad de Osaka nunca fue el mejor lugar para señoritas como ella, pero ahí estaban. Una linda pelicastaña que cubría su cuerpo desnudo con una pedazo de tela media sombra, esas que se usan para cubrir piscinas, con su cabello aún húmedo se encontraba sentada de manera poco femenina en uno de los sucios bancos de madera gastada, frente a ella una hermosa pelinegra algo despeinada, aún con sus mejillas rojas de la furia que la consumía vestida solamente con su pijama color negro de satén y sin ropa interior permanecía en silencio, sin duda la peor noche de sus vidas.
La cuestión es que estas mujeres por vueltas de la vida terminaron detenidas y parecía que esto iba para rato. Un alto policía canoso de unos 55 años de edad y gruesos lentes se acercó del otro lado de las rejas.
-Señoritas ya llamamos a las personas que nos indicaron para que vengan por ustedes- y diciendo esto se retiró. Las mujeres seguían en silencio hasta que por fin la pelicastaña después de pensarlo mucho habló.
-Hola- saludó atrayendo la vista amatista de la mujer delante de ella.-Me llamo Makoto Kino- se presentó extendiendo su mano, la mujer en frente sonrió y extendió su mano también poniéndose a penas de pie para llegar a estrechar la de la chica.
-Hola, mi nombre es Rei Hino…- respondió amable.
-Mala noche eh…- exclamó la ojiverde mientras la mujer de camisón negro suspiraba.
-Oh sí- asintió mordiéndose su labio inferior.- Y ¿trabajas aquí cerca?- preguntó mirando de arriba abajo a la pelicastaña envuelta en tela y su desnudes.
-Eh no a decir verdad no- respondió con naturalidad.
-Oh es que creí… que bueno, lo hacías- se removió incómoda la hermosa diseñadora.
Como si la ojiverde siguiera sus pensamientos negó con su cabeza.
-No soy… no trabajo de prosti... prostituta todo es un gran gran malentendido…- trataba de explicar sacudiendo sus manos graciosamente.
-Oh- asintió la pelinegra abrazándose a ella misma.
-No quise ofenderte no parece mal es un trabajo digno…- se apresuró Makoto a aclararla situación.
-Oh nonono, yo no soy tampoco… es otra gran malentendido- explicaba la pelicastaña sonriendo mientras movía su cabeza hacia los lados.
-Oh….- exclamó seria para hacer una pausa.-¿Qué te pasó?-
-Bueno básicamente discutí con mi novio, como todas las noches, y necesitaba salir de allí…. Tu sabes- la pelicastaña solo asentía- así que tomé prestado el auto de mi vecino y amigo y bueno…. Termine aquí- finalizó.
-¿Tu amigo te denuncio?- sorprendida la chica.
-Oh no, es solo que nunca aprendí a manejar realmente y creo que en algún momento puse reversa y embestí a la patrulla de policía…- a la pelicastaña se le cayó la mandíbula, eso no sonaba bien.-Entre otros daños….- finalizó la mujer de ojos color amatistas.
-Ah…. Que mal….- ante el comentario de la chica Rei solo asintió con sus ojos cerrados.
-¿Y tú?- interrogó curiosa.
-Ehhh en realidad lo mío no es tan serio- rio nerviosa mientras colocaba una mano tras su cabello.-Estaba duchándome luego de hacer ejercicio en los vestidores del gimnasio cuando oí a alguien fuera, al salir vi que habían robado mi bolso y salí corriendo a ver si atrapaba al malnacido…-
-¿Y?-
-Nunca logré atraparlo… pero creí ver que salió por la puerta trasera y fue ahí cuando salí y la puerta se cerró tras de mi….- explicó.
-Que mal- asombrada la pelinegra por la mala suerte de la chica.
-Sí, me arrestaron por exhibicionismo en la vía pública y trataron de hacerme pasar por loca…-
-Oh a mi por daño a la propiedad privada y pública, lesiones culposas, secuestraron el vehículo porque no era mío y no tengo registro y tal vez deba hacer trabajo comunitario- finalizó la hermosa pelinegra.
-Ay- unió las manos ¿feliz? La ojiverde- Yo también debo realizar trabajo comunitario ojala nos toque juntas…-
Ambas mujeres rieron un rato, la verdad la escena era totalmente irónica.
-¿Oye y llamaste a tu novio para que venga por ti?- curiosa la pelicastaña.
-Nah, a mi vecino, debe decirle que destroce su auto…- rieron con ganas un rato para luego quedarse en silencio.-¿Y a ti? Makoto ¿cierto?- la mujer frente a ella asintió sin dejar de sonreír.
-Mi madre, no sabes lo difícil que fue decirle porque estaba aquí- rieron nuevamente, la verdad estas cosas solo les ocurrían a ellas.
-En fin… tendremos antecedentes- soltó Rei asintiendo mientras arrugaba su nariz.
-Mientras no terminemos como Thelma y Louis...- se encogió de hombros la pelicastaña.
Fin del Flash Back
-¿En la cárcel?- el rubio aún no salía de su asombro.-¿Pero por qué? ¿Qué hicieron?-
-Bueno fue la noche que accidentalmente estrellé tu auto…- explicaba la diseñadora.
-¿Y tú?- interrogó el joven vecino a su novia de manera indignante. La verdad era que Makoto no sabía por dónde empezar por lo que dudó un momento.-¿Cómo nunca te vi?- soltó otra pregunta el muchacho.
-Ella ya se había ido para cuando llegaste…. Diez horas después- gruñó la pelinegra.
-Estaba durmiendo Rei, ahora Makoto dime ¿por qué te detuvieron?-
-Era obvio….- esbozó el pelinegro que hasta el momento se mantenía al margen de la situación llamando la atención de los presentes.
-¿Qué cosa?- molesto el oxigenado.
-Ahora entiendo porque Makoto está contigo, con un bruto como tú, digo la chica es una fugitiva de la justicia y de seguro quería ocultarse un tiempo o tal vez la buscan en otros países y no quiere ser deportada o tal vez trafica marfil o tal vez...- continuaba con dedo en alto explicando cada hipótesis que se le venía a la mente lo que solo logro que se lleve un duro golpe en la cabeza de la pelicastaña haciendo que además de ver Tuxedo Mask vea una que otra reina Berryl.
-Ven Andy que te explico- habló calmada la ojiverde tomando a su novio de la mano, éste se veía asustado tal vez vería en ella a un "coco" pero claro que para nada espeluznante. La pareja de novios salieron de la sala dejando a los pelinegros solos, Makoto hizo una seña que no tardaría por lo que la pelinegra asintió resignada.
-Eres un imbécil…- murmuró la diseñadora cruzándose de brazos, solo rogaba que su amiga se apure.
Calles de Osaka
El hombre de largo cabello plateado tenía la vista perdida observando las calles, la ventanilla del taxi en el que viaja junto a una hermosa rubia estaba algo sucia, pero no importaba. La hermosa mujer junto él tenía su cabeza en el regazo del hombre roncaba y babeaba cual princesa de cuento de Hadas, no podía dejar de pensar que su chaqueta Armani estaba arruinada luego de que la mujer vomitara sobre ella cual personaje del exorcista la sopa de arvejas que había pedido de entrada.
La noche no resultó como lo planearon, primero su disminución de audición llevó a tener que hablar con señas, pero luego ya parecía que ni lo veía. Se preocupó mucho en un comienzo hasta que pidieron el vino y la chica comenzó a realizar movimientos torpes, primero creyó que se había embriagado, pero no, solo tenía sueño. Al final de la noche le admitió que había tomado unas píldoras para sentirse mejor y la verdad, lejos de horrorizarlo le enterneció la entera situación.
Casa de Andrew
Habían estado en silencio los últimos minutos, tratando de no cruzar miradas, pero les era inevitable después de todo él era un hombre y ella una mujer y era indudable que ambos eran muy atractivos, claro que el detalle radicaba en que ella no estaba disponible, aunque él no lo sabía con exactitud y por otro lado si intentaba algún movimiento y ella lo rechazaba no lo toleraría. Y claro estaba el tema de que necesitaba que ese niño estrella firme con su empresa, pero era tan evidente que se caían mal.
Aclaró su garganta y la miró fijo, directo a los ojos.
-¿Cómo estás Rei?- soltó dejando a la chica pensativa unos segundos.
-Bien- respondió por inercia. El pelinegro sacudió su cabeza sin dejar de mirarla.
-¿Cómo estás?- la mujer lo miró fijo, frunciendo el ceño era acaso que ese tipo tan atrevido se a cuestionar sus respuestas, o tal vez a conocerla…
-Te dije que bien- respondió despectiva.
-¿Acaso alguien te ha dicho que mentir y decir que te sientes bien cuando no es una manera de sentirte fuerte Rei?-
La chica se molestó de verdad, nadie le hablaba así nadie se levantó molesta y se dirigió hacia él, el muchacho también se incorporó quedando a escasos centímetros de distancia, podían sentir el latido de sus corazones golpear en sus pechos, su aliento entremezclándose y aún así la mirada desafiante no se iba.
-¿Qué harás Rei?- interrogó desafiante sin poder evitar que su mirada cayera a los rojizos labios en forma de corazón de la hermosa pelinegra.
-¿Qué pretendes Shields?- soltó desafiante
-A ti…- sin pensarlo las palabras escaparon de su boca.
Es así, te puedes pasar la vida echándoles la culpa a los demás, diciendo "yo hice lo que Simón me dijo que hiciera". Hasta el soldado que mata por orden de su jefe decide, porque él decide hacerle caso. Ni siquiera cuando nos obligan a algo dejamos de elegir. Porque nadie más que tú elige, siempre, en todo momento, decidir es algo intransferible y solitario, y eso angustia. Angustia porque sabes que tu decisión va a tener consecuencias, pero es tu decisión, aunque Simón diga lo que diga, es tu decisión.
N/A: Hola a todos/as! Nueva entrega espero les guste, sé que muchos se quedarán pensando (espero) y ¿qué paso en la cita de Minako? Debo decirle que eso se develará en el próximo capítulo jaja.
Como siempre quiere agradecerles por su apoyo, palabras de aliento y por el hecho de pasarse a leer esto. Ahhh una cosa, he estado diciendo ROGUE passion y es ROUGE PASSION que bueno que mi compatriota no se enojó con mi desliz!
Gracias: Made, Hotaru no Hikaru, Leonor de Eboli, Rouge passion, Marissa, Starmaker89, Rei-Videl3, Bermellón (¿aun sorda amiga?) Hika-chan, Dianarr07 y ruego no haber olvidado a nadie.
Ahhh pásense por Tormenta de Fuego que ya subimos cap…. MUA!
